Desde Paraguay: Horacio Cartes evidencia cobardía de Humberto Rubin

Por Luis Agüero Wagner
http://www.diariosigloxxi.com/firmas/luisaguerowagner

El ex animador de los cumpleaños de Stroessner acabó convertido en manso corderito, ante el favorito a ganar la presidencia paraguaya en el año 2013

Dijo alguna vez el pensador José Ingenieros que hay afanes de popularidad tan denigrantes, que son peores que el servilismo, y la actitud de ciertos propietarios de medios de Paraguay le dan la razón.
Luego de un imponente cierre de campaña en Ciudad del Este, en la frontera con Brasil, donde reunió a más de sesenta mil personas en un estadio, el candidato colorado Horacio Cartes decidió visitar a uno de los más conocidos propietarios de medios del país, Humberto Rubin.
Cartes es el mismo empresario que, según trascendidos del mundillo político, financió gran parte de la campaña del supuesto teólogo izquierdista y obispo de los podres Fernando Lugo, moviendo con sus dólares a uno de los principales caciques del Partido Liberal, Blas Llano.
También financió en incontables ocasiones al acusado de ser el principal brazo del luguismo dentro del Partido Colorado, Luis Alberto Castiglioni. Se dice que tantas visitas de distintas banderías recibió en su oficina y despidió con su chequera, que hoy podría financiar a sus mismos adversarios por pura diversión.
Desde su aparición en el escenario político, sus principales adversarios han sido los impolutos chicos buenos de las ONG, eternos vividores de embajadas extranjeras que se eligen a sí mismos, y con tan débil respaldo popular, usurpan el cartel de “sociedad civil”. El requisito para ser impoluto, piensan estos, es obtener financiamiento internacional para campañas antinacionales, y aliarse con gobiernos extranjeros. Uno de los íconos de la especie es precisamente el propietario de Radio Ñanduti.
Rubin gusta de presentarse ante la sociedad paraguaya como un luchador por la democracia, aunque su principal biógrafo, Nemesio Barreto Monzón, haya consignado en una biografía no autorizada que en realidad el propietario de Radio Ñanduti fue uno de los mayores beneficiarios de la dictadura de Stroessner.
Cita como datos a favor de su aseveración, que en verdad Radio Ñanduti fue creada con el propósito de apoyar la campaña electoral Stroessner Presidente, 1963-68, y que el mismo Stroessner inauguró la radio el 29 de noviembre de 1962, acompañado de su esposa, doña Eligia Mora de Stroessner. El propietario de la radio nunca aclaró, menciona también Barreto Monzón, las tierras que le adjudicó la dictadura por resolución nº 862 del IBR, el 25 de mayo de 1977, ni su papel como animador de los cumpleaños de Stroessner. Sobre la supuesta lucha por la democracia que desarrolló Rubin en los últimos meses de la dictadura, consigna que se debio en realidad a la donación de 342.000 que por entonces recibió del National Endowment for Democracy, un fondo anticomunista creado en la década de 1980 para minar al gobierno sandinista de Nicaragua.
Desde que Stroessner fuera derrocado en febrero de 1989, Rubin ha sido favorecido por todos los gobiernos con la pauta publicitaria oficial, incluido el del recientemente destituido a través de un impeachment, Fernando Lugo.
Durante el gobierno de Lugo e incluso mucho después, desde la radio de Rubin, a través de sus asalariados y sus hijos, no cesaron los adjetivos descalificativos para el candidato Horacio Cartes. Como la radio funciona las 24 horas, incluso de madrugada se difundían a través de ella un supuesto oscuro antecedente del hoy consolidado favorito para hacerse con la presidencia, el año que viene. Desde la emisora incluso se cordinó una ingenua campaña contra el tabaquismo, pagada por el gobierno de Lugo, con la que se buscaba salpicar a Cartes.
Sus supuestas vinculaciones con el tráfico de drogas, el lavado de dinero, los negocios turbios de toda índole, fueron mencionados de manera permanente en la emisora de Rubin, quien se declara admirador del periodista Santiago Leguizamón, presuntamente asesinados por narcos décadas atrás. El crimen de Santiago Leguizamón, así como la historia de los enredos entre el fallecido presidente paraguayo Andrés Rodríguez y el narcotráfico, fueron temas constantes de Ñandutí en los últimos meses.
Sin embargo, cuando finalmente Horacio Cartes se apersonó en la radio del impoluto héroe de la democracia Humberto Rubin, y éste lo tuvo frente a frente, la conversación al aire giró apenas sobre los éxitos empresariales y loables proyectos del candidato. Ni una sola palabra sobre el tan mentado caso de lavado de dinero que involucró al Banco Amambay, ni del tantas veces mencionado tráfico de drogas.
Es que como dijo alguien, aunque algunos tienen millones de razones para cambiar de opinión, siempre quedan millones que siguen pensando lo mismo. Ellos juzgarán. LAW

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