Globalización y el abismo fiscal en USA

Foto: KAZVorpal’s photostream

Por Dr. Darsi Ferret

Miami, Florida. 1 de enero de 2013.

Indiscutiblemente el mundo cambió, no es el mismo de hace 10 o 12 años. Y la causa fundamental de toda esa majestuosa transformación es el proceso de Globalización, cuyos caballos de troya son las modernas tecnologías que le acompañan… el Internet, las redes socials, la TV x cable, los celulares satelitales y demás adelantos increíbles. De pronto, vemos como el mayor flujo de información y conexión global, pulverizan, hacen caducos o transforman los patrones y esquemas que funcionaron durante años. Son superados a una velocidad vertiginosa por nuevas reglas de juego, más acorde y funcionales en los nuevos tiempos que corren.

Un llamativo ejemplo es la caída en efecto dominó de las satrapías árabes, las que críamos inamovibles del poder en ese tipo de sociedad cerrada y fundamentalista. Pero miremos un caso más pedestre y cercano, la pugna partidista entre demócratas y republicanos, en EEUU, bajo la amenaza del inminente abismo fiscal.

Esos políticos se ripean con ferocidad como perros y gatos, y su lucha no es en favor del bienestar de los ciudadanos, para nada. Su encarnizada pelea es en defensa de los adversos intereses de sus partidos. Los demócratas apelan a un discurso clasista que vende la propaganda de que están del lado de los pobres y pugnan por castigar con mayores impuestos a los más ricos. También apelan a que el Estado, mediante los programas conducidos por el gobierno, siga gastando dinero a manos llenas y en cantidades superiores a las que se produce. Esto representa algo así como endeudar al país más de lo muchísimo que está, y hasta cargarle parte de la abismal deuda a las generaciones que están por nacer.

Por su parte, los republicanos defienden el principio de la igualdad y se oponen a castigar a los más ricos mediante la subida de sus impuestos y, además, prefieren desentenderse del problema del 47% que vive colgado del erario público. También aspiran a recortar los desmedidos gastos del Estado haciendo recortes en los programas sociales.

Tanto unos como otros son responsables en gran medida de la situación caótica en que se encuentra el país. En vez de cumplir el rol para el que supuestamente están convocados, como servidores públicos en representación de sus electores, terminan convirtiéndose en unos disputadores del poder, que lo que representan es a sus maquinarias partidistas y a sus propios intereses. Lo demás es puro cuento. Si no se cree así, entonces por qué el dilema y la falta de acuerdo razonable en relación al déficit fiscal, que en cuestión de horas llevará a los EEUU a una nueva recesión, y por anastomosis al resto de la economía mundial?

No resulta difícil visualizar que el esquema de la partidocracia tradicional dio resultado en su momento, durante el siglo XX, pero ya constituye un anacronismo en esta etapa, que debe renovarse y ajustarse a las dinámicas de hoy. Es necesario romper el ciclo que establece a los partidos fomentando el clientelismo popular mediante las promesas de mejoras sociales para ganar las elecciones. Cuando llegan al poder, toman el dinero del erario público, o sea, el de los contribuyentes, y a través del método de la ingeniera social planificada desde arriba (tan arriba como sus buros), se meten a gastarlo en programas y planes que les garanticen estar en condiciones de ganar las próximas elecciones. Eso necesariamente no tiene que ver con que sean políticas justas y adecuadas de beneficio para la sociedad, esa parte es secundaria.

A lo anterior se suma, que cada uno de esos programas incluye la adición de una burocracia compuesta por funcionarios del Estado y todos sabemos lo ineficientes e improductivos que suelen ser, en comparación con el sector privado Además de que generalmente traen plagado el vicio de la corrupción y la habilidad de echarle garra a cuanto recurso de todos, o sea, de nadie, les pase por al lado o administren. En las próximas elecciones el electorado vuelve a botar en función del candidato que más dádivas y redistribución de las riquezas le prometa, y así se repite el cuento de las mil y una noche… hasta que llega la dura realidad, como en Grecia.

De buenas a primeras, o de sopetón, el pueblo se entera que no queda nada en la dispensa, que toda esa ilusión o fantasía creada por el discurso electorero de los políticos y sus partidos, con las promesas de ayudas y más programas sociales, el incremento voraz del funcionariado estatal, el gasto excesivo en programas irracionales, la burocracia, el asistencialismo desmedido, la injerencia e intervencionismo estatal, el clientelismo populista… se ha tragado hasta el último penique. Que mientras el nivel de vida subía de modo artificial y a ganancia de los políticos, el país se hundía lentamente en la bancarrota y el colapso monetario.

Solo se puede vivir gastando más de lo que se produce en las películas de Hollywood. En la realidad humana es imposible, no hay manera. Cuál es la solución a estos males que se sufren actualmente? No la sé, por lo pronto sería sano y útil comprender que el esquema tradicional de los partidos y el modo de proyección de sus maquinarias, ya no se ajustan a estos tiempos de globalización, y deben ser redefinidos. Ese puede ser un comienzo.

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