Desde Argentina: Hablan de soberanía y la subordinan ante Irán

Como todas las mañanas, hoy nos levantamos con la sorpresa de la subordinación de nuestra “soberanía nacional”, a los designios del régimen teocrático iraní; antes fue la claudicación de nuestra soberanía al llevar el caso Botnia a los tribunales internacionales en lugar de “negociar como buenos vecinos” con los hermanos uruguayos, más tarde fue presentarnos en el Tribunal del Mar para liberar la Fragata Libertad embargada por la incompetencia del Ejecutivo argentino, y en muy pocos días más será acatar el fallo de la Cámara neoyorkina por el tema de los “fondos buitres” ante la subordinación de la soberanía en la toma de deuda bajo las leyes estadounidenses aplaudidas oportunamente por CFK como senadora y NCK como gobernador santacruceño.

CFK nos acaba de anunciar que Argentina aceptará que los tribunales iraníes sean quienes investiguen a los acusados por la Justicia Argentina, más allá de que se pueda dudar de la investigación llevada a cabo por el Fiscal Nisman basada en informes de los servicios israelíes y estadounidenses, pero hacer lo que hoy nos ha comunicado la Presidente, es todo un verdadero dislate y una subordinación escandalosa de nuestra tan manoseada por el cristikirchnerismo “soberanía nacional”. Una soberanía mancillada por éste mismo régimen desde que acompañare desde las funciones de gobierno al Gobierno menemista de los 90, y que luego de presentarse en el seno de las Naciones Unidas para denunciar la falta de colaboración del régimen teocrático iraní, al negarse a entregar a la justicia nacional a quienes ésta sindica como los responsables ideológicos de la masacre de la Amia, ahora y a espaldas de la totalidad del pueblo argentino se llevaron adelante espurias negociaciones –¿quizás solicitadas por los gobiernos hermanos de Venezuela, Ecuador y Bolivia?- atadas a “supuestos posibles negocios comerciales a futuro”, ¡todo una verdadera traición a la memoria de las víctimas!
Y dejo perfectamente en claro, que desconfío absolutamente de la investigación actual, como hiciere oportunamente con la primer investigación, pues ambas –aquella y la presente- me producen gigantescas dudas y un sabor muy amargo, pues en ningún momento la investigación se realizó con la rigurosidad que el caso ameritaba. Y así como nunca acepté que los servicios israelíes (Mosad), o los estadounidenses (FBI y CIA) aportaran a la misma, ya que ambos estaban como mínimo “contaminados de origen” por la postura eminentemente anti musulmana de ambos gobiernos, la actual situación llevada a cabo por la Cancillería Argentina (en manos del impresentable canciller Timerman y sus secuaces camporistas) por expresa orden emanada de la titular de la Casa Rosada, me genera las mismas dudas y el mismo gusto amargo, pues es aceptar mansamente que sea la justicia y el gobierno acusado el que “investigue” y determine si cabe o no proseguir con la misma, o desechar toda aquella investigación llevada a cabo por la Justicia argentina.
¡Una verdadera y nueva afrenta al Poder Judicial nacional en su conjunto! Es casi lo mismo que solicitarle a la mafia que determine si las pruebas reunidas contra alguno de sus miembros son aceptadas o deben ser revisadas, y en éste segundo supuesto aceptar dicho veredicto como inapelable. ¡Todo un verdadero dislate, y una subordinación clara y neta de nuestra más primaria “soberanía nacional”! Pero, como la capacidad de asombro –este gobierno nos ha enseñado que no tiene límites- ya está totalmente acostumbrada a este tipo de situaciones, sino observemos como de un diferendo de “opiniones” entre vecinos y hermanos, Néstor en su oportunidad lo convirtió en una “causa nacional”, y un pueblo acicateado por éste y por los extorsionadores de turno llevaron el mismo a una causa delictual de impedir la libre circulación entre ambas naciones, comprometiendo la seguridad jurídica nacional y los tratados internacionales del intra MERCOSUR, que derivaron en que a la salida de madre del conflicto la actual Presidente tuviere que amenazar con judicializar aquella protesta, enviar gendarmes para identificar a los asambleístas y acusarlos, los mismos que ellos habían aplaudido y alentado. O más cercano en el tiempo la incompetencia más burda de la Jefa de Estado, cuando de bocona que es, le dio el motivo al juez Thomas Griesa –el mismo que casi siempre fallare a nuestro favor- de que condenare al país a pagar de contado la totalidad del monto reclamado por los fondos (NML, etc.) pues infirió de las palabras de Cristina Fernández que Argentina se negaba a pagar lo que la justicia estadounidense fallare. ¡Suerte que la Cámara del segundo distrito de Nueva York intervino!
Estas verdaderas “pérdidas de soberanía nacional” situaron a la Argentina ante la disyuntiva de perder la Fragata Libertad, recuperada gracias a un fallo del Tribunal del Mar y la tarea de la embajadora de carrera Cerruti, y no a la pericia de la “gran jefa” como pretendió arrogarse en el carnavalesco recibimiento a la nave el pasado 9 de Enero en Mar del Plata, o a la actual “pérdida de soberanía” al permitir por incompetencia y falta total y absoluta de recursos, el hundimiento del Destructor Ara Santísima Trinidad, buque insignia del desembarco argentino y la recuperación de las Islas Malvinas y que ya durante el gobierno menemista tuvo destino de “canibalización” para mantener en servicio a su gemelo el Destructor ARA Hércules, aunque ahora –y como siempre- se busquen culpables fuera de la órbita de los únicos responsables, el Poder Ejecutivo y el Ministerio de Defensa, ayer conducidos por José J. Pampuro –en épocas de Néstor-, y Nilda Garré y Arturo Puricelli en época de Cristina. Y hablamos de pérdida de soberanía, pues librar a su suerte al Mar Argentino y su plataforma continental, rica en recursos ictícolas, gasíferos y petroleros por no contar con una Armada acorde a las necesidades de contralor de semejante espacio marítimo depredado permanentemente, es justamente relegar nuestra soberanía.
Comparar y determinar que menemismo y cristikirchnerismo son la misma cosa, no es de mente afiebrada, sino por el contrario, de observar como unos y otros realmente llevan adelante las mismas políticas en los órdenes económicos, sociales y políticos; pues ambos trabajan para las corporaciones y la concentración económica, ambos privatizaron y privatizan los servicios públicos con la sola diferencia que el menemato los otorgó y el kirchnerato las mantiene y los subsidia para generar gigantescos vueltos que engrosan las arcas personales del matrimonio, sus amigos y los empresarios corruptos que integran su círculo áulico. Las cifras del índice GINI son elocuentes tras 10 años de crecimiento sostenido -2002/ 2012- los índices de reparto y desigualdad están como en los finales de los 80 y muy, pero muy lejos del 50-50 que generó el peronismo en los años 50 del siglo que acaba de pasar cuando la renta en poder de la clase trabajadora alcanzaba al 50% del PBI nacional. “¡Eso sí era ejercer la Soberanía nacional!”. No declamarla para la tribuna de aplaudidores obsecuentes y desinformados, esos que aplauden todo aquello que “ella sostiene o comunica” sin reparar siquiera e investigar, si lo que les está contando es cierto y medianamente veraz.
El Gobierno Cristina es un claro ejemplo de nuestro desdén por la cultura del esfuerzo, aquella cultura de nuestros mayores y de los inmigrantes llegados de la Europa de principios del siglo XX, y que tanto pregonara el General Perón cuando tozudamente repetía: “de casa al trabajo, y del trabajo a casa”, o “producir, producir y producir”, o más directamente cuando nos enseñaba “cada argentino debe producir, por lo menos, lo que consume”, aquella cultura del trabajo, ese trabajo que dignifica al ser humano y que debe ser adecuadamente remunerado –por lo que no puede correr de atrás la inflación, o lo más perverso aún, pensar que esa remuneración es la causa de la inflación como ahora CFK pretende inducir al poner y fijar límites a las paritarias obreras- ha sido cambiada desde la época de Martínez de Hoz y el gobierno genocida del videlismo por la cultura de la especulación, la misma que reinó durante el gobierno alfonsinista, menemista, aliancista y del cristikirchnerismo, que ahora vive prendiéndole las velas a la soja y al repunte del vecino Brasil, en una muestra cabal de la excesiva dependencia –contrario a Soberanía- de la suerte y la figura providencial para reemplazar aquel faltante “ciegos a las causas, culpamos de las consecuencias al destino” o a la crisis internacional, o a nuestros vecinos, o a los tribunales extranjeros, o a nuestro campo “no solidario” –como si pudiera serlo aún más-, mientras apañamos al sector financiero verdadero ejemplo de oligarquía moderna.
Nos pretenden correr con la vuelta al “rodrigazo” de los 70, cuando Argentina y su Gobierno Constitucional era atacado por izquierda (montoneros y erpianos al servicio de Moscú, Pekín y La Habana), y por derecha (capitales especulativos estadounidenses y británicos) por muchos de quienes hoy ocupan puestos importantes, como ayer lo hicieren durante el menemismo, para infundirnos miedo y que no nos salgamos del cauce marcado desde aquellos años nefastos de la dictadura financiera y especulativa y vayamos de casualidad a retomar el camino de la producción, la productividad y la competitividad que supimos detentar durante cerca de 40 años (salvo la interrupción durante el pequeño ciclo de la Revolución fusiladota de 1955 a 1958) cuando Argentina encabezaba América Hispana y era el referente obligado cuando pretendía hablarse con la región y cuando los índices de pobreza, exclusión y hambre daban cifras extremadamente pequeñas, y cuando la educación y la salud eran ejemplos mundiales, o cuando se hablaba de “pleno empleo” sin truchar las cifras y los índices, épocas durante las que “el Estado de Bienestar” era una realidad cotidiana que alcanzaba a la totalidad de la Patria y la Nación.
Porque éramos eso, una Nación, y no como hoy una republiqueta bananera, con perdón de las republiquetas que no tienen destino por su inviabilidad como países, Argentina encabezó la industria petrolera y gasífera del subcontinente, la industria aeronáutica y aeroespacial, la industria de astilleros y la de armamento de América latina, desarrollamos la energía atómica con fines pacíficos pero iniciamos el camino para convertirnos en potencia nuclear, y eso enfureció a las potencias imperiales –de derecha y de izquierda mundiales- quienes contrataron a los traidores de adentro, como bien los definiere Perón, y a su muerte éstos dieron rienda suelta al desenfrenado ataque contra el Gobierno Constitucional de su viuda hasta lograr derrocarlo –alegando desgobierno, mientras la deuda externa pública y privada no llegaba a los US$ 7,5 mil millones, ¡Si escuchó bien!-, los mismos que ahora nos quieren asustar con el “rodrigazo” para que amainemos en los reclamos obreros genuinos. El Gobierno K vive mirándose el ombligo, en vez de mirar al futuro y como lo único que lo preocupa es perpetuarse, y no gobernar para los 40 millones de argentinos como debiera hacerlo, para pasar a la historia como un Gobierno y no como una sátira y un sainete carnavalesco y depredador, invierte el tiempo –ese del que no se regresa (se puede corregir lo mal hecho, pero el tiempo perdido, perdido está)- en criticar y atacar a todo aquel que no comulgue con su simpleza ¿o pobreza? de pensamiento.
Pero claro, para eso es necesario Gobernar y no robar o esquilmar al pueblo en beneficio propio y de los adulones rentados, o los seudo militantes muy bien pagos y al servicio del “toma todo”, único objetivo subyugado al primario de la perpetuación, que les garantice impunidad y no un trágico recorrido por la justicia primero y las cárceles más tarde, porque de esto y no de otra cosa trata la desesperación por “la Cristina eterna” de la que tanto hablan Laclau, Foster, De Vido, Conti, Kunkel, Moreno y Abal Medina, o Boudou, Mariotto, Capitanich, Bussi, y tantos otros. Este año 2013 define esta disyuntiva para el pueblo argentino: ¡cristikirchnerismo o democracia republicana!; ¡Cristikirchnerismo (Frente para la Victoria, Unidos y Organizados, La Cámpora, Movimiento Evita, Kolina, etc.) o peronismo! Porque el pueblo debe saber y poder distinguir, unos son los arribistas y los traidores de adentro, el entrismo le decía Perón, y otra cosa es el pueblo y la dirigencia peronista; así como una cosa son los dirigentes partidarios incorporados a la “causa nacional” y otra muy diferente son aquellas dirigencias incorporadas y al servicio de los imperialismos y el capital sin bandera de turno, llámense progresistas, de izquierdas o de derechas, pero nunca “nacionales y populares”, ese término tan bastardeado y mancillado por el cristikirchnerismo, que lo utiliza para beneficio personal, para robar, autoenriquecerse y acordar con el narcotráfico, los depredadores y la inseguridad, que nos distrae del verdadero y único camino, el del trabajo, el del sacrificio, el del ahorro genuino en pos de una Nación y una Patria grande, libre y soberana, y con un Pueblo verdaderamente feliz.
Las opciones ya están claramente planteadas, o se está con ellos o se los enfrenta, esta es la hora de las definiciones, no sirven los indecisos o los tibios, porque como bien nos enseñan las Santas Escrituras a los tibios los “vomita Dios”. Es hora de parar y recapacitar, se está con la corrupción, la inseguridad, la pérdida absoluta de soberanía, el narcotráfico y la depredación de las riquezas nacionales –entrega de las riquezas mineras, gasíferas, petroleras e ictícolas-, o se está con la ética y la moral, la decencia, la seguridad, el Estado de Bienestar, la protección de las riquezas nacionales y de la ecología –que no implica el concepto fundamentalista de no tocar nada y menos explotar nuestras riquezas seria y respetuosamente-, y la recomposición del hombre y la mujer argentinos, especialmente nuestro futuro, la juventud y nuestro pasado, la vejez y la ancianidad. Esta y no otra es la disyuntiva del presente año electoral argentino: usted ciudadano y ciudadana, será el único y definitivo responsable de lo que le suceda al país; o la reconvertimos en Patria y Nación o lo terminamos de sumergir en el fango de la ahistoria, la inmoralidad y la falta total de ética. No nos podemos “borrar”, hacerlo hoy es defeccionar ante nuestros hijos y nietos y ante nuestros precursores, el tiempo de la Patria es hoy, luego no nos quejemos ni le echemos la culpa a los demás, todos y cada uno de nosotros somos los únicos responsables de nuestro futuro.
¡Derrotémoslos en las urnas, y esto se acaba definitivamente!

Buenos Aires, 28 de Enero de 2013.
Arq. José M. García Rozado
MPJIRucci – LIGA FEDERAL –
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