LAS ARMAS FUERON HECHAS PARA MATAR.

Foto: Horizontal Integration

Las armas fueron hechas para matar, y son usadas más por los malos, no por los más buenos.

Si se implantara un estricto control para frenar este infernal y lucrativo comercio, se salvarían muchas vidas de personas inocentes.

Es difícil entender por qué este país que condena la violencia, permite la venta de armas de fuego, las cuales se pueden adquirir muy fácilmente, y después protestan por la violencia que generan, no sólo en los demás países de nuestro hemisferio, también dentro del propio territorio estadounidense.

Los mejores clientes, no son precisamente, personas amantes de la paz, todo lo contrario, los mejores clientes son los que causan las matanzas.

A los asesinos en serie no les atemorizan las leyes e inclusive, muchos se suicidan después de matar hasta a sus propios padres. Para ellos no existen reglas ni estatutos, porque están llenos de odio y sus mentes enfermas les impide establecer la diferencia entre el bien y el mal.

Los países en los que más impera la violencia son los que más tienen armas de fuego.

Colombia, por ejemplo, ha sido azotada por la violencia durante mucho tiempo como también otros países de nuestro continente y del mundo.

En México no existiría tanta violencia si el porte de armas de fuego fuera prohibido. Y éstas no se fabrican dentro del país azteca, las compran en Estados Unidos.

Si a los terroristas de las FARC y a otros grupos que actúan al margen de la ley se les dificultara conseguirlas, no podrían causar tanto dolor. Estos asesinos son los mejores clientes y saben usarlas, porque tienen práctica en matar sin compasión.

No puedo imaginarme un país donde todos tengan que portar armas como si fuera un celular, para defenderse de los delincuentes. Si este fuera el caso, tendríamos que transitar con armas cargadas y listas para disparar, pues los malhechores no dan tiempo a que nos sentemos a cargarlas para poderles disparar.

Deberíamos eso sí, tener artefactos defensivos, como sprays o pistolas que paralizan, pero no que matan.

Las armas destruyen, no construyen y, por lo tanto, la paz no debe ser construida con base en la violencia.

José M. Burgos S.
305-388-2062
burgos01@bellsouth.net

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