El primer papa latinoamericano

Por Isaac Bigio

El cardenal de Buenos Aires, Jorge Bergoglio se ha convertido en el primero de los 266 papas en haber nacido en las Américas, en el Nuevo Mundo, en el Tercer Mundo y en el Hemisferio Sur.
Además, ha de ser el primero en haber tenido al español como su medio de comunicación nativo, cuando éste se ha convertido en el primer idioma en ser hablado como lengua materna por más de 300 millones de católicos.
Él también es el primer sumo pontífice en provenir de la Sociedad de Jesús, la mayor orden religiosa masculina de la historia del catolicismo, la misma que fue fundada hace 473 años.
La nominación del primer papa latinoamericano se da a poco de darse dos fenómenos importantes en su continente nativo. Uno es la muerte del presidente constitucional que más mandatos había conseguido (Hugo Chávez), el cual lideraba un bloque bolivariano (ante el cual el nuevo Papa tratará de convertirse en un contrapeso, tal y cual el papa polaco Juan Pablo II lo fue en relación al comunismo), y otro es el referendo pro-británico de los colonos de Las Malvinas, asunto ante el cual él tiene una tradicional oposición debido a sus constantes apoyos a la soberanía de su patria sobre dicho archipiélago.
Desde hace un milenio la mayoría de los papas adopta el mismo nombre de otro predecesor, pero este hombre que le gusta ser pionero, ha adoptado un apelativo completamente nuevo. Este es el de Francisco I en honor a Francisco de Asís, uno de los gestores del movimiento jesuita.

Primer papa del Tercer Mundo

La católica es hoy la más poderosa de las casi 40,000 denominaciones cristianas que hay, congregando a apenas un poco más del 50% de los 2, 200,000 cristianos del planeta.
Una de sus características es la de centrarse en Roma y en haber sido una de las más europeas de todas.
Antes de que la caída de Bizancio y la expansión a las Américas ocurridas en el siglo XV, el catolicismo no era el mayor credo. Hasta entonces habían habido varias congregaciones (como las ortodoxas o los nestorianos) basados en el oriente, en Asia o la costa norte africana.
Hoy no hay ni cien mil católicos en las tierras donde vivió y predicó Jesús, mientras que en el continente de él y de la Biblia (Asia), el mismo que congrega a la mitad de la humanidad, apenas hay algunos pocos millones de católicos (si descartamos la sobre-poblada Filipinas evangelizada por padres hispanoamericanos).
Todos los papas han nacido en Europa o su periferia.
De hecho, el último sumo pontífice en haber nacido fuera de ese continente fue hace 1272 años cuando el sirio Gregorio III fue papa entre 731 y 741.
Si descartamos otros papas nacidos en la periferia europea, Francisco I es el primer papa que no proviene del Viejo Mundo.
Mientras el catolicismo retrocede en Europa, esta iglesia mantiene su mayor fuerza en las Américas (donde reside la mayoría de los 1, 200,000 católicos del mundo) y luego en África y Filipinas.

Juan Pablo II y Francisco I

La elección de Juan Pablo II como el primer papa polaco y este-europeo en 1978-2005 ayudó a que Roma pudiese influir en el movimiento polaco y luego oriental europeo que acabó descomponiendo el bloque soviético en 1989-91.
El papa polaco fue clave para lograr que el pueblo polaco fuese influenciado por las ideas anticomunistas y pro-mercado generando un efecto dominó en toda la región, la misma que desde hace dos décadas ha dado la espalda a los modelos de economía planificada y colectiva y ha hecho que el capitalismo liberal llegue a lo que antes fue el bastión del socialismo europeo.
Para la iglesia católica (y para occidente) el enemigo principal ya no es el ‘comunismo’, el cual ha perdido el poder en todo el mundo (salvo en el lejano oriente y Cuba).
Francisco I encarna a las iglesias conservadoras del Tercer Mundo que buscan mantener y expandir su influencia frente a tres peligros: el avance de reformas en pro del aborto, la eutanasia o la homosexualidad, el crecimiento de nuevas iglesias cristianas (como los evangélicos quienes en varios países del Tercer Mundo ya sobrepasan a los católicos en el numero de asistentes regulares a cultos dominicales), y el reavivamiento de un nuevo socialismo ‘antiimperialista’ del siglo XXI.
Francisco I está ligado a la oposición de derecha al Kirchnerismo?? en su propia patria argentina. Como cardenal de Buenos Aires, se ha opuesto al aborto, a cualquier forma de unión entre personas del mismo sexo y peor aún al matrimonio homosexual, todo ello avalado o dejado avalar por Néstor Kirchner.
En Argentina se ha cuestionado al actual papa por sus ligazones con la dictadura de 1976-83. En mayo 1976 dos curas de su orden jesuita (Orlando Yorio y Franz Jalics) fueron secuestrados y torturados por la junta de Videla y Francico I ha sido acusado de haber participado en dicha acción contra sus propios correligionarios.
La presidenta Cristina Kirchner ha sido muy parca en sus saludos al nuevo papa compatriota, pero furor ha causado entre sus detractores de derecha.

Escándalos y jesuitas

Francisco I es nombrado papa pese a su alta edad (76 años) y en una elección rápida tras haber sido el principal opositor del alemán Ratzinger antes que deviniera en Benedicto XVI.
Su nominación se da en medio de graves escándalos financieros y de abuso de menores, algo que ha salpicado a la iglesia en muchos países, y que puso a Benedicto XVI en una situación tan difícil que se convirtió en el primer papa en renunciar en unos seis siglos.
El diario mexicano La Jornada reprodujo un comunicado de la Red de Sobrevivientes de los Abusados por Sacerdotes que presentó una lista de doce cardenales señalados por haber encubierto a curas pederastas, y pidieron a la Iglesia su exclusión de la asamblea que eligió al papa, cosa que no aconteció.
El nuevo papa es el primer miembro de la orden jesuita (que congrega casi 20,000 miembros) en llegar a tal puesto. Dicha sociedad descrita por Napoleón Bonaparte como un ejército, ha sido un instrumento clave en la contrarreforma y en conspirar contra el imperio español.
Francisco I ha de valerse de la poderosa estructura jesuita y de su fama de ser un hombre austero y modesto que vive en un departamento, se cocina y viaja en transporte publico, en tratar de reflotar la popularidad de la iglesia y evitar su fraccionamiento.
Francisco I tiene un discurso de condenación de la pobreza, pero alejado de la teología de la liberación (en la cual han militado muchos jesuitas) y una vocación misionera internacionalista.
Su papado no ha de ser muy largo (debido a su edad difícilmente llegue a una década) por lo que será uno de corte transitorio. Él muy probablemente no cambiará la oposición tradicional de su iglesia a la homosexualidad, el aborto o el sacerdocio femenino, pero buscará revigorizar a la iglesia en Latinoamérica y el Tercer Mundo.

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