Desde Argentina: Van por todo y nosotros vamos por ellos.

La democracia argentina atraviesa por su peor momento desde la dictadura militar, el cristikirchnerismo traspasa todas las fronteras constitucionalesen su afán de ir por todo; es obligación de los demócratas y republicanos argentinos, más allá de las banderías políticas y partidarias demostrarles que cuando se ataca la república el pueblo unido les contesta: “¡¡ahora vamos por ustedes!!”.

Ante el total avasallamiento de la Constitución Nacional llevado adelante por el régimen cristinista, y porque no es aventurado afirmar que este presente es el peor momento de la historia nacional desde el golpe de 1955 y además cotiza entre los tres peores momentos desde que la democracia se reconquistó aquel lejano 10 de Diciembre de 1983, luego de la vuelta a sus lugares de natural origen, que nunca jamás debieron haber abandonado -los cuarteles y bases- por parte del sector militar; y donde los dos primeros
lugares del podio de la sinrazón lo comparten las “asonadas” militares en tiempos de Raúl Alfonsín conjuradas conjuntamente entre peronistas y radicales (Cafiero Antonio y Alfonsín Raúl) y en menor medida la sufrida por Carlos Menem y también conjurada por ambos partidos mayoritarios en conjunto con sectores militares que mantuvieron su lealtad al orden constitucional.

Siendo la tercera sinrazón la increíble y catastrófica crisis terminal de diciembre de 2001, donde el pueblo se volcó masivamente a las calles para dar por terminado definitivamente con el ciclo de la dependencia más abyecta y que venía castigándonos desde aquel trágico 24 de marzo de 1976.

Los epílogos de los tres regímenes democráticos post dictadura fueron similares por sus efectos sobre el pueblo, todos ellos traumáticos, pero siempre se encontró una salida al amparo de las “vigas maestras de la institucionalidad; el Congreso de la Nación”, siendo en los dos períodos radicales ese congreso dominado por el peronismo y que apuntalado por el Poder Judicial, que veló porque el traspaso anticipado se ajustara a las normas constitucionales y los partidos, que con muchísima dificultad y casi sin credibilidad popular alguna, todavía se asemejaban a tales. Es válido recordar el “que se vayan todos” expresión de una frustración popular que perduró durante más de dos años y que recién se retrotrajo tras la recuperación económica y social lograda por el interregno llevado adelante con sacrificio y entereza (y también con los errores y equivocaciones
humanas naturales) por el ex Presidente Duhalde y el acompañamiento del peronismo y del radicalismo, que si bien había defeccionado aquel luctuoso 21-D, supo ponerse al servicio de la causa de la recuperación de las estructuras constitucionales y del inicio del crecimiento con inclusión social y la reindustrialización de la Patria, que se asentó sobre los aportes generosos del agro nacional convocados por el aquel entonces
Cardenal Jorge Mario Bergoglio.

Fue durante esos años en que el peronismo tuvo un fuerte aunque muy fugaz reflejo de democracia interna, recordemos que Menem fue el último peronista electo en internas partidarias impecables y transparentes; así como también debemos recordar que fue el mismo ex presidente quien también pretendió eternizarse en el poder y, que cuando no lo logró por el fuerte enfrentamiento del por entonces Gobernador bonaerense, dejó a éste
desguarnecido en el ruedo electoral, condenándolo a la derrota a manos del gobierno aliancista que en muy corto plazo desnudó las carencias y falencias propias de una alianza electoral y no programática y que todos tenemos memoria de cómo terminó. Es en este contexto que la argentina vive las horas más dramáticas hasta las del actual presente, donde se vivió la zozobra de cinco (5) presidentes en apenas diez días, la rapiña más increíble por parte del sector de la oligarquía financiera y bancaria, tanto nacional como extranjera donde se robaron literalmente los ahorros populares, y dónde el
peronismo llevó su interna partidaria a la nación toda, de la que surgió el más ignoto y desconocido de sus tres candidatos, gracias al error de quien ejercía el Poder Ejecutivo por delegación constitucional de los poderes legislativo y judicial, quien lo apoyó abiertamente para impedir el triunfo del ex presidente Menem.

Néstor Kirchner aparece en la escena nacional como emergente de una “crisis general y generalizada por el peronismo -mayoritariamente- y por el radicalismo”, quizás menos culpable en aquel presente pero fundamental culpable por ser quien había terminado desatando la crisis por torpeza y testarudez de su dirigencia; aquella llegada a la escena nacional impensada inició un camino que apuntaba a no tener fin, tal como lo había impuesto y logrado en su terruño santacruceño, cedió el mandato en 2007 pensando en
retomarlo en 2011, pero la muerte temprana terminó con aquel sueño de la “alternancia eterna”, todo ello ante un peronismo que miraba pasivo como el matrimonio se adueñaba no solo del partido, sino que lo hacía también con la historia y desdibujaba la doctrina para adaptarla a sus propios designios de perpetuación. La muerte, esa realidad imposible de ser doblegada, destruyó aquellos sueños y trastocó la escena, y entonces los amanuenses y alcahuetes ocuparon el lugar dejado vacío por el peronismo y nació el concepto de “Cristina eterna” ahora impulsado por un supuesto comando progresista en el
que descollan Diana Conti, Carlos Kunkel, Estela de Carlotto, Hebe de Bonafini, Luis D’Elía, el Cuto Moreno, Guillermo Moreno, Julio De Vido, Gabriel Mariotto, el Chino Navarro, Miguel Pichetto y Aníbal Fernández.

CFK, no tiene ahora sucesión que le garantice la continuidad o la alternancia, y mucho menos la impunidad y su propia libertad, aunque, como Menem antes la persiga obsesiva y paradojalmente; inscripta en ésta obsesión está la verdadera causa de la actual Reforma del Poder Judicial que el mal llamado peronismo -hoy una suerte de amanuenses y obsecuentes cooptados o colonizados por la presión del poder o por la del dinero- devenido en cristinismo duro y puro tramita en el Congreso con encomiable desvergüenza.
Es este el último obstáculo que le queda a la Presidente en su desmedida y enfermiza ambición por ajustar la democracia a sus propios requerimientos políticos, ya que el Ejecutivo es, casi con exclusividad -salvo Zaninni-, ella misma; y donde el Legislativo ha pasado a convertirse en una dependencia de su arbitraria propiedad. El problema aún subyacente, para la detención del “poder absoluto y cuasi monárquico” reside en que subsisten todavía algunos jueces y camaristas rebeldes y una Corte Suprema -éxito y
creación kirchnerista- que no sólo no se le plegó o subsumió sino que la observa, cada vez, con mayor desconfianza pues cree entrever que los valores republicanos y democráticos están siendo avasallados, convirtiendo al régimen Cristina en una verdadera tiranía totalitaria.

El avasallamiento a la Constitución, incluido en la “reforma propuesta y proyectada” se sostiene sobre tres patas: la nueva alteración al Consejo de la Magistratura que desdiciendo lo propuesto por ella misma busca concederle al Gobierno el “dominio absoluto y la total colonización de dicho organismo” dominación que le será fundamental para nombrar o remover jueces; la “inconstitucional limitación” de las medidas cautelares contra el Estado-cuando están en discusión cuestiones patrimoniales- está apuntada a proteger el “corazón del sistema corrupto cristikirchnerista” y la
proliferación de Cámaras de Casación responde fundamentalmente a dos metas simultáneas: establecer un cerco/cepo sobre la CSJN y esterilizar en el tiempo, de paso, de cualquier decisión que afecte los intereses estatales -los juicios de jubilados, son en este sentido los de primer orden ya que afectan la posibilidad de seguir depredando el sistema previsional en beneficio del gobierno-. Desde esas alturas es que se opera la política, la economía, el enorme asistencialismo clientelar y los negocios y negociados
públicos y privados que desde hace apenas unos pocos días tomaron definitivamente estado público ante la impávida y aterrada mirada de los personeros del régimen, que no atinan a defensa alguna, más allá del intento de farandulizar el escándalo.

El resto de la tan promocionada “democratización del Poder Judicial”, no es otra cosa que simple hojarasca para angelar y distraer el verdadero desaguisado del paisaje antidemocrático, las tan meneadas publicaciones de las declaraciones juradas de los funcionarios son en verdad un claro retroceso al mayor oscurantismo posible de las mismas, ya que aquellas se transformarán de acuerdo al proyecto en meras declaraciones de la AFIP; la publicación del desenvolvimiento de las causas y el concurso irrestricto
para cubrir cargos en el Poder Judicial, no hacen a los requerimientos populares de transparencia, igualdad ante la Ley y aceleración de los tiempos de los procesos judiciales, que esos sí afectan la calidad de impartir justicia. No existe justicia si un juicio y una sentencia demoran años, lustros o décadas, lo propuesto como pantalla cazabobos del Ejecutivo es simplemente un catálogo incompleto e infantil de buenas intenciones pero, que a esta altura no hacen a la cuestión de fondo, es en verdad un catálogo para seducir a inocentes e incautos, o para ocultar tras “el árbol” el verdadero principio de la tan meneada “democratización”, que no es otra cosa que terminar por consolidar la colonización total del Estado por parte delcristikirchnerismo.

La prédica y el relato del supuesto proyecto de democratización se pulveriza y desvanece cual nube humeante en el cielo ante el primer vendaval que se produce al descorrer qualquier velo o al dar vuelta cualquier página de éstos 10 años, cuando les fue conveniente pretendieron mayorías absolutas y calificadas, hoy pretenden mayorías simples, antes impulsaban la elección a través de los órganos constitucionales, hoy cambian para pretender una elección seudo popular, todo esconde una sola y única verdad, la maniobra imprescindible cual llave maestra del plan llamado “vamos por todo”, expresado impúdicamente en el acto del Monumento a la Bandera en Rosario. Por ser los jueces los intérpretes de la Constitución Nacional que les incomoda como una verdadera piedra en el zapato, aquellos magistrados pueden terminar cumpliendo un papel en la gloria o la desgracia de Cristina y su corrupto régimen cuasi totalmente tiránico y totalitario, sino de que otra forma lo podemos denominar e éste Gobierno que pretende “la suma del poder público”. El Gobierno Cristina aguarda un buen resultado en las legislativas de octubre para relanzar la re-reelección, y un resultado acorde a estas
expectativas, deberá bascular entre el 40% y el ideal 45% de los votos nacionales, lo que implica obtener no menos de un 42% en la geografía bonaerense.

Sobre el peso de estos números intentaría forzar un plebiscito antes de fin de año, para coaccionar al Congreso -donde difícilmente logre acumular los 2/3 en ambas cámaras aunque lograse aquel ideal 45%- a sancionar la declaración de la necesidad de la reforma constitucional; es en este punto donde cuadran las conjeturas políticas, más allá de las intenciones pasadas de no dejar pasar la re-reelección expresadas por la oposición, el
cristinismo calcula que aquellos que deben renovar las bancas y no lo obtengan, el tránsito por el llano y el desierto durante el 2014 y los posteriores son un “motivo real y suficiente” para comprarlos o cooptarlos mediante “la Banelco”. Y los hombres son cooptables si se logra descubrir el precio de cada uno, piensan y se relamen, la gran traba es que aquel supuesto plebiscito, sería inconstitucional, para lo cual es imprescindible intentar contar con “jueces y cámaras adictas y/o prebendarias”. La historia de esta última década y la anterior de ellos en Santa Cruz es significativa
en 1998 Kirchner impuso la reelección indefinida, a través de una consulta popular que fue objetada en primera y segunda instancia judicial, pero que terminó siendo convalidada por el Supremo Tribunal provincial al aceptar el per saltum. ¡Aquí radica la importancia que CFK le da a una Justicia mayoritariamente sometida al Poder hegemónico y omnímodo de su persona!

Al cristikirchnerismo, después de las legislativas, le quedan dos años de poder, si fracasaran con la continuidad, deberán contar con ciertos y claros resguardos, pues la acumulación de denuncias y causas existentes o pasibles de denuncia ante los tribunales por corrupción de sus funcionarios y hasta de ella misma les impone generarse aquella salvaguardia, la necesidad imperiosa de defensa explicaría ampliamente el “desembarco masivo que llevó a cabo La Cámpora en el Ministerio de Justicia”, también, la participación en la elaboración de la controvertida reforma judicial, no es casual que el
expositor y defensor del proyecto haya sido Julián Álvarez, por encima y sobrepasando al mismísimo Ministro Alak, este Secretario no escapó a la desmesura general: proclamó a los cuatro vientos “una reforma para 100 años”, de aquí la premura y la velocidad impuesta y tan criticada por la oposición, los colegios de abogados, camaristas y jueces y hasta la propia Iglesia a través del Sínodo de Obispos. Es posible que en su “embestida
ciega” el Gobierno Cristina no se haya percatado de que ha vuelto a ofrecerle a la oposición una razón convocante de unidad en la diversidad. De aquí la presencia masiva de sus dirigentes políticos, sindicales y hasta religiosos en la marcha multitudinaria de mañana 18 de Abril. Ayer en las marchas del 8N y del 13S estuvieron ausentes o apartados ¿Lo estarán de nuevo o abran aprendido la lección?

Las circunstancias están variando para peor, desde la óptica del oficialismo, la dirigencia opositora lo está constatando, ayer permanecieron con poco protagonismo y ella intentó adueñarse hasta del Papa Francisco, luego las lluvias y las inundaciones les impusieron cautela, pero el humor social vuelve a enrarecerse, y no únicamente por la reforma judicial, sino por el supuesto congelamiento, el cepo cambiario, la inflación desmedida, el impuesto al sueldo, el desastre energético, la suba descontrolada de los
combustibles, la parálisis del sistema ferroviario y las demoras y cancelaciones de servicios, los cortes de electricidad y los pronósticos de faltantes de gas en industrias y transporte del próximo invierno. La imagenm y popularidad de CFK oscila, una señal inquietante para un año electoral clave, una debilidad para sostener su nueva guerra, oscilación, además siempre muy alejada de aquel mítico 54% del 23O de 2011. Ellos “van por todo”, pero si el pueblo toma conciencia de su valor y deja de tenerles
miedo, o de arrastrase ante la dádiva humillante y clientelar, se podrá encarar la nueva y definitiva etapa del “¡¡Ahora nosotros vamos por ellos!!” Mañana 18 de Abril comienza la etapa de cambiar la historia de esta “década perdida” en la historia nacional. ¡Tomemos conciencia, perdamos el miedo y “vamos por ellos”!

Buenos Aires, 17 de Abril de 2013.

Arq. José M. García Rozado

MPJIRucci – LIGA FEDERAL –

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