LA SEUDO DEMOCRACIA: UNA NUEVA MODALIDAD DE DICTADURA

Nicolás Maduro, supuesto presidente de Venezuela. Foto:newsonline

Por Lcdo. Sergio Ramos

Las democracias que poseen instituciones débiles son dúctiles a su destrucción por los elementos anti-democráticos. La frágil Republica de Wiemar fue aniquilada por los nazis en 1933. La incipiente y fugaz democracia rusa de los mencheviques fue decapitada por los bolcheviques en 1917. En la América Latina a lo largo del siglo XX todos los países fueron en mayor o menor grado víctimas de dictadores de derecha.

Esa misma fragilidad institucional permitió al dictador Fidel Castro apoderarse del poder de modo absoluto e imponer un régimen totalitario que perdura hasta nuestros días.

En este siglo hemos vistos como regimenes populistas de izquierda se han apoderado de países democráticos usando sus mecanismos electorales y escudándose en los derechos que estas garantizan a sus ciudadanos. Lo vemos en Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia, etc.

La técnica de estos totalitaristas disfrazados de demócratas, es socavar las instituciones democráticas. Primeramente, eliminando la separación de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial), convirtiéndolos en un apéndice del ejecutivo, el cual concentra una dosis excesiva de poder y control social en la persona del caudillo, al tiempo que cierran las vías de acceso al poder a los opositores.

Como parte de ese acaparamiento de poder, los organismos electorales son transformados en apéndices del ejecutivo, eliminándose la imparcialidad y transparencia tan imprescindible en cualquier proceso electoral democrático. De ese modo, las elecciones resultan amañadas, dando paso al fraude masivo sin que quepa verificación fehaciente del resultado de los votos emitidos.

El poder judicial, cuya independencia e imparcialidad son vitales para las garantías de los derechos ciudadanos y la recta administración de la justicia, pierde su autonomía transformándose en instrumento servil del ejecutivo, quien lo utiliza para darle viso de legalidad constitucional a sus decisiones y para usarla de herramienta en la represión de los opositores al gobierno.

La prensa libre es silenciada, censurada, cuando no eliminada. Utilizan la potestad de otorgar licencias para quitárselas o no dárselas a los elementos opositores y también se utilizan mecanismos fiscales y legales colaterales para disminuir su capacidad de acceder a la población con un mensaje alternativo, fiscalizador y crítico al gobierno. Así por ejemplo, en Argentina se ha tratado de imponer restricciones a la distribución de papel periódico para estrangular al opositor periódico El Clarín. En Venezuela negaron la licencia a Radio Caracas Televisión y estrangularon con multas millonarias a Globo Visión. En Ecuador el periódico El Universo fue atacado con millonarias demandas frívolas, avaladas por sentencias de tribunales vendidos al gobernante autócrata y recién acaba por aprobar una ley de censura que merma la libertad de expresión a la prensa.

Al tiempo, que el gobierno otorga pródigamente licencias a sus partidarios y desarrolla los medios de prensa bajo su control, haciendo masiva la difusión de las ideas del régimen, mientras que el caudillo de turno los acapara por interminables horas al día con comparecencias interminables de obligatoria transmisión para todos los medios de comunicación.

Las legislaturas son controladas por una mayoría que ocupa los escaños gracias a los manejos fraudulentos que realiza el organismo electoral controlado por el poder ejecutivo, quedando la oposición en franca minoría siempre. En el curso de los procesos legislativos, los procedimientos parlamentarios quedan demeritados por la arbitrariedad de la mayoría, haciendo ineficaz la labor fiscalizadora de la bancada opositora, reducida a un mero formulismo, que solo ayuda a la simulación de un inexistente orden democrático. Hemos visto como en Venezuela se ha llegado al extremo de ver la mayoría agredir físicamente a los legisladores de la oposición por el solo hecho de estos insistir en que se les respeten sus derechos y prerrogativas garantizadas por la constitución

A la merma del poder político de sus detractores, se suma la merma del poder económico, por medio de la confiscación de bienes de producción y de consumo, a capricho del gobernante, justificadas por las leyes de la controlada legislatura y avaladas por la servil judicatura. En cambio, los allegados al poder, amasan fortunas mal habidas, producto de una corrupción permisiva. El empobrecimiento del contrario es parte del proceso de quitarles capacidad operativa y poder.

Los órganos para la defensa nacional son controlados por el gobernante a través de la compra de sus altos mandos, a quienes se les llena de prebendas y riquezas a cambio de su lealtad al caudillo. Sus filas son infiltradas con elementos leales al gobierno, y los mandos pundonorosos y leales al fiel servicio a la patria son pasados a retiro, destituidos, encarcelados o perseguidos. Las Fuerzas Armadas pasan de ser, de un instrumento para la defensa del país, a meras guardias pretorianas y cuerpos represivos al servio del gobernante.

So color de remediar la pobreza y sus males, se compran conciencias por medio de la regalías y prebendas para garantizarse una lealtad fundada en la demagogia y en la compra de conciencias, al tiempo que se crean ejecitos privados: esas ‘sturmtrupen’ y milicias populares, clásicas de los regimenes totalitarios, cuyo fin es oprimir a sus conciudadanos antes que defender la patria.

Como los jerarcas de la nueva casta emergente solo miran y se preocupan por el mantenimiento ‘ad perpetuam’ del poder que usurpan, suelen tomar medidas que chocan con los principios económicos del desarrollo, descuidando, por tanto, de la necesidad de producir riquezas, lo cual tiene el efecto de crear pobreza generalizada entre la población, que justifican culpando a inexistentes enemigos foráneos. En la práctica el modelo socialista impuesto por implosión de la democracia, cae en la ineficiencia para producir riqueza. Y esta más que probado que el sistema económico que no genera riquezas para el pueblo, crea pobrezas extremas en las masas.

Para alcanzar la perpetuidad en el poder, los autócratas cambian a su antojo las constituciones, procurando disposiciones permisivas de la reelección por periodos indefinidos, o a través de interpretaciones constitucionales favorables a la continuidad indefinida, que son dictadas por sentencias del controlado poder judicial.

Al final del camino, la ambición por el poder ilimitado desarrolla en la practica la implementación de le inmoral frase del Lenin de que “el fin justifica los medios”.

Las democracias entonces quedan reducidas a meras fachadas, tras las cuales se esconde un régimen dictatorial. Pero con tal simulación, hacen ver a los incautos una legalidad en el fondo inexistente y facilitan a los perversos y a los inescrupulosos de la política y el comercio internacional, un discurso justificativo de sus vínculos con una dictadura camuflada con la seudo legalidad.

Las seudo-democracias es la nueva forma de esclavitud para los pueblos de América Latina que quizás se extienda a otras latitudes del planeta. El fin es perpetuar una dictadura que les otorgue un poder absoluto, el medio es simular que son una democracia; y en la realidad es que toda seudo democracia es una dictadura.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s