Cristina golpeada por las denuncias del CELS y de Gils Carbó

Procuradora General de la Nación Argentina, Alejandra Gils Carbó, a la derecha, junto a la  ministra de Seguridad, Nilda Garré. Foto:  Ministerio de Seguridad.

Casi obligada, forzada verdaderamente por un contexto sumamente adverso, la obligó a ceder y en una maniobra que pretendió ser un simple freno de ascensos para “no politizar los mismos”, cuando en realidad fue que tras las denuncias del CELS en una durísima y sorpresiva carta como aviso de que los tiempos cambian, y de Gils Carbó -la Procuradora cristikirchnerista confesa- quien inesperadamente reseñó las denuncias contra en Jefe del Ejército César Milani. Si a esto le sumamos las deserciones dentro del propio oficialismo y entre los aliados en el Senado, el resultado fue el que tenía que ser.

La Presidente muestra una vez más que está perdiendo la brújula y el sentido de imponer los temas a la oposición, el golpe sufrido es tremendo, se la vio el lunes y ayer martes desencajada y fuera de sí; la abortada transmisión de la teleconferencia donde de pronto y en medio de ella comenzaron a verse y escucharse quejas, insultos y exigencias por parte de trabajadores del astillero donde se recibía aquella teleconferencia teniendo que ser imprevistamente abortada mientras los telespectadores veían a una Presidente desencajada y totalmente descolocada. ¡Varias cabezas de la Secretaría de Medios y del Ministerio de la Producción, rodarán para intentar calmar a una Cristina sobrepasada por la realidad! Golpe tras golpe, desacierto tras desacierto, Cristina se enfrenta -quizás por primera vez, y sin red protectora-, a una realidad que le desmiente el “relato-discurso”; así como a Irigoyen le preparaban un periódico (cuentan las crónicas de la época) el “relato cristianista de un país del todo bien” se deshilacha con una fuerza incontenible.

Los tiempos de paz, sosiego y tranquilidad están trastocándose cada vez con más fuerza y asiduidad en tiempos de furia, desconcierto, equivocaciones, dudas y contramarchas nunca vistas -o por lo menos casi nunca vistas- en la década kirchnerista. Solamente se recuerda un período similar, aunque de mucha menor intensidad y virulencia, durante la crisis autogenerada en la pelea con el campo; pero desde el mismo momento en que reasumiera su segundo mandato Cristina Fernández comenzó a perder el rumbo, y pretendiendo ocultar el giro socio-político-económico tras la invocación a una supuesta “sintonía fina”, se implantó un “ajustazo de corte neoliberal” que pretendió hacerse pasar por la aplicación de “correcciones” al “modelo”. Correcciones que desnudaron la realidad, o sea la falta de “un modelo”, y allí comenzó el descalabro tapado y ocultado durante el 2011, donde se exageró en el “reparto clientelar” y en aquella “sensación de opulencia ficticia”, la primera entre las clases más postergadas y excluidas, y la segunda entre la clase media baja y la media media, que mediante la exacerbación artificial del consumo, fueron engañados para terminar en la pírrica victoria del 23 de Octubre por un amplísimo margen sobre una oposición desarticulada y desmembrada -en nuchos casos por vedetismo personal-, de una dirigencia que no supo explicar la realidad que se ocultaba tras aquellas mentiras emanadas desde el poder.

De aquel falaz 54%, Cristina se encontró ya a comienzos de 2013, con que su imagen positiva había caído cerca de un 20%, y ante cada nuevo parche que se inventaba desde el Gobierno, su imagen en lugar de revertir la caída la profundizaba; asistimos como espectadores a todo tipo de trapisondas, errores y fanatización del núcleo duro, y aquel “vamos por todo”, inaugurado en Rosario se transformó en ataques despiadados para con los medios de comunicación no cooptados y claramente enfrentados tras la “derrota” del 7 de Diciembre, la Iglesia (que luego de la elección de Jorge Mario Bergoglio en Papa Francisco en marzo, trastocó en un vuelco hipócrita y no sentido. Ver el Tedeum de CABA y de Luján para darse cuenta), la Justicia y más luego la Constitución Nacional misma, el nuevo traspié, que sucede al del 7D, el nombramiento de Bergoglio en Papa, al fallo de la Corte Suprema sobre los artículos de la Ley de elección de los miembros del Consejo de la Magistratura, y de las Cautelares declarándolos inconstitucionales, hasta el del aumento de la recaudación y recomposición de las reservas del BCRA mediante el blanqueo indiscriminado mediante los CEDIM y los Bonos de Inversión en materia energética que no logran despegar y que a casi un mes de su implementación y puesta en la calle de los mismos apenas logró captar miserables US$ 100 millones (si es que los captó). Así también podemos enumerar la incondicional entrega del patrimonio gasífero y petrolero de Vaca Muerta en manos de Chevron, por una insignificante inversión de US$ 1.250 millones, que pretenden tapar el agujero energético dejado por la no política en el sector aplicado por el kirchnerismo, y que De Vido denodadamente pretende ocultar.

A todos estos desaguisados se le viene a sumar ahora el vergonzoso nombramiento de una cúpula integrada por un General de División claramente salpicado por denuncias de enriquecimiento ilícito y denuncias de su accionar durante la dictadura sediciosa como oficial acusado de graves delitos por las organizaciones de derechos humanos no kirchneristas, porque tanto el CELS como Madres y Abuelas, lo defendieron inicialmente a capa y espada hasta que por la firme decisión de aquellos denunciantes y ante la inminencia de la reapertura de las causas donde Milani está claramente imputado en Tucumán y La Rioja éstas últimas organizaciones se retractaron y ampulosamente denunciaron al Jefe propuesto por el ejecutivo ante la Comisión de Acuerdos del Senado marcando la necesidad de este “recule” de la Presidente justamente sobre un tema inherente a los DDHH, plataforma sobre la que montaran allá por mediados del segundo semestre de 2003 quizás, junto a la renovación de la Corte Suprema, los pilares de lo que hipócritamente dieron en llamar “El Modelo”. Así como aquel “modelo” se deshilachó a partir de enero del 2007, el logro de una Corte Suprema independiente y prestigiosa (así la denominaban cada vez que era necesario mostrar un logro) se trastocó en una Corte enemiga, salvo el juez Zaffaroni, y vilipendiada por el cristinismo duro desde los epítetos soeces de Bonafini, hasta las caracterizaciones burlescas y desprestigiantes emanadas de Carlotto y de los twist de la propia Cristina sobre el juez Fayt, desde fines del año 2012.

Aún contra todas las evidencias, que merecen ser cuidadosamente investigadas y ponderadas, tras las denuncias de Jorge Lanata -desapariciones en La Rioja y Tucumán durante los años 76 y 77, y denuncia de enriquecimiento ilícito-, Cristina Fernández vuelve a demostrar que siempre que enfrenta un escollo, ella “redobla la apuesta” y por lo tanto no está dispuesta en este momento a “entregar la cabeza” de quien fuera el creador del sistema de espionaje interno más impresionante de toda América latina (fuente embajada de los EEUU) durante la gestión de Nilda Garré en el Ministerio de Defensa y cuando ascendió a segundo jefe al General de Brigada César Milani, quien insólitamente y por fuera de todas las tradiciones del ejército retuviese el cargo de Jefe de Inteligencia, cargo que ostentaba hasta ese entonces. La convivencia entre Milani y Garré se mantuvo constante hasta el desplazamiento de Garré como embajadora, y mientras ella se encontraba al frente del Ministerio de Seguridad, controlada y ninguneada por el nombramiento del médico militar Berni, por expresas indicaciones de Zaninni y Vertbitsky. Expresamente Cristina necesita de Milani hasta después de las elecciones de Agosto y Octubre, aunque esto le conlleve el pago de un fenomenal costo político; Milani llega a la jefatura del Ejército como un hombre de extrema confianza de la Presidente, sus servicios en “Inteligencia interna” -algo expresamente prohibido por la Ley de Defensa de la Nación, ley plenamente vigente-, y la “lealtad declamada públicamente por el Genera al momento de jurar como Jefe de Estado Mayor”, juramento que realizare no por “defender la Constitución Nacional”, sino que su juramento fue “por defender el modelo nacional y popular”, y además se encargó de explicitar que el Ejército se encolumnaría detrás del proyecto nacional.

Tanta obsecuencia y consecuencia le permite al general encumbrase, y encumbrar a un hombre de un arma nunca antes elegida para la Jefatura de Estado Mayor, Cristina lleva el récord de nombramientos de Jefes de Estado Mayor de armas, nunca nombradas y elegidas, así podemos ver un ex Jefe de la Armada submarinista, un actual jefe de la misma proveniente de la Infantería de Marina; pero a diferencia de estos otros el nombramiento de Milani responde a una razón política del Gobierno Cristina, y a las hipotéticas conspiraciones que el poder imagina a diario y que ahora se han potenciado por las luchas intestinas de la Secretaría de Inteligencia -SI ex SIDE-, siempre habrá un Bería (jefe de inteligencia de Stalin) llevando datos de lo que se estaría cocinando en otras veredas ajenas al cristikirchnerismo. No se sabe en qué se basan aquellos rumores que Cristina convierte en “datos de la realidad”, pero es más que obvio que Milani vino a convertirse en la única fuente fiable de inteligencia, por un lado y para emparchar el desorden de la lucha intestina y despiadada de la SI, y en el respaldo contundente para otros planes, si es que el actual crepúsculo político y económico-social se convierte en noche cerrada después de octubre. Si la inteligencia militar -expresamente prohibida por la Ley- aparece como la ganadora de una pulseada con otros servicios como la Secretaría de Inteligencia, que a su vez tiene esa declarada guerra interna, y que en dicho esquema, Milani juega y jugará un papel central, no es menos cierto que los militares tienen expresa prohibición para el espionaje interno.

Milani tiene acusaciones graves por enriquecimiento no pudiendo demostrar el incremento de su patrimonio y forma de vida opulenta -aunque se sume lo recibido por herencia paterna-, lo cual lleva a pensar que el mismo es obtenido por ingresos incompatibles con su accionar en el arma de ejército, acusación que es mucho más determinante que las que se le imputan por los operativos ilegales e interrogatorios en La Rioja y Tucumán, de los que se agarran los organismos de derechos humanos, la izquierda radicalizada, y los políticos opositores en general para condenarlo y exigir su destitución como Jefe de Estado Mayor de Ejército, las torpes declaraciones de Milani al diario Página/12, donde miente descaradamente respecto del soldado Ledo y se desmiente respecto de un legajo que contiene su firma al pie, elemento que obra en manos de un juez, que además ese mismo juez, tiene la denuncia de ex preso político Alfredo Olivera que lo incrimina y donde él tontamente se presentó, negando todo -lo hizo también ante el juez de Tucumán- y denunciando que el objetivo no es él sino el Gobierno Cristina al que él adhiere fervorosamente, en ésta época de campaña electoral, tanto él como sus defensores explicitan que se lo acusa sin pruebas y que en la práctica ya se lo ha condenado, y que esto es contrario a la presunción de inocencia. Debemos ser claros y recordar que esta práctica ha sido usada con hipocresía e impudicia por los partidarios de éste régimen y por las organizaciones de derechos humanos k (CELS, Abuelas y Madres de Plaza de Mayo e Hijos) y finalmente por la propia Presidente.

Pero considerando, contra la opinión de la mayoría de la oposición, que el delito en que él se encuadra exige la inversión de la carga, y él es culpable hasta tanto demuestre fehacientemente que la acusación es improcedente. Esto que la mayoría pretende ignorar para centrarse en los crímenes de lesa humanidad, que en nuestro país son aplicados indiscriminadamente a las cúpulas (con razón) pero que discriminan entre civiles y militares como si la ley de sedición no fuere aplicable a todos sin distinción de estado o pertenencia -civiles alzados en armas y militares-, olvidando que la obligación de imposición nunca puede ser igual para quien detenta el mando del que es subordinado y solo puede acatar ordenes. Esto que es norma en el derecho internacional -juicio de Núremberg, juicios del Tribunal Internacional de La Haya, etc.- en Argentina es desconocido por jueces, juristas y hasta por miembros del más alto tribunal quienes derogaron la Ley de Obediencia Debida juzgando a los militares de cualquier rango y declarando que lo hacen amparados en la ley de lesa humanidad que además esa ley no alcanza a los civiles que armados se alzaron contra un gobierno constitucional, sesgando la justicia hasta llegar al colmo del dislate injurioso de que la propia Corte Suprema declarase ilegal los “Indultos del Presidente Menem”, indultos que están expresamente autorizados y no son legislables por ser un Derecho Constitucional del Presidente de la Nación. Aquí es donde la hipocresía más abyecta se enseñorea en el país, hipocresía que habita en el corazón y en el sentir de personas de cultura, capacidad e inteligencia de toda laya, hipocresía que se ha hecho dueña del pensamiento colectivo, hecho que permite dividir entre “buenos y malos”, “culpables o inocentes” y el colmo de la hipocresía cuando se divide entre “civiles sediciosos, llamados juventud maravillosa, y militares golpistas, culpables per se”, dejándose de lado los principios básicos de igualdad ante la ley. ¡Porque sí existen culpables -que los hay y están perfectamente identificados- estos se encuentran entre civiles y militares, sediciosos ambos y donde en ambos bandos de esta contienda (guerra la denominó Fernández Meijide y también Hebe de Bonafini) cometieron delitos aberrantes! ¿O no es un delito el “fusilamiento de aquellos integrantes de la juventud maravillosa que los tribunales populares (las cúpulas de Montoneros, FAR y ERP) condenaban por traición”, y de los cuales existe infinidad de pruebas concretas hasta por propia incriminación al escribir libros que los delatan?

La hipocresía emanada respecto de la condena sin pruebas -mediática- ¿no alcanza a los hermanos Noble Herrera? Por citar el caso más escandalosamente utilizado por Estela de Carlotto, Hebe de Bonafini y Cristina Fernández de Kirchner, expresión y cruel táctica política; que sin ser el único, ¡Milani quizás está tomando de la misma medicina y eso debe ser rechazado en un Estado de Derecho! CFK sostendrá su candidato contra todo y cualquier obstáculo, inclusive legal; sabe el valor que tiene esta batalla en mitad del crepúsculo político reinante, y más en las vísperas de que se confirme que el oficialismo puede ser derrotado en los principales distritos del país, Milani se ha convertido en el símbolo de la “real politik” cristikirchnerista, despojada ya de toda la hojarasca del relato y de la épica. Se pasó a un cuarto intermedio que durará lo que La Presidente considere necesario “en virtud de la más evidente desnaturalización del procedimiento…y en la necesidad de preservar a las Fuerzas Armadas de convertirse en objeto de disputa electoral”. Cristina no puede hoy desprenderse de Milani, es su garante si el crepúsculo se convierte en noche, y a esto subordina todo el resto. Está dispuesta ha despojarse de Vertbitsky y del CELS, del peronismo oficialista, como de los sindicatos que aún le responden, en esta etapa ella busca su impunidad a futuro y en esta necesidad de resguardo está dispuesta a entregar a todos y a cualquiera. ¡Improvisación y crisis! En esas dos palabras -tan familiares de la gestión k- queda resumida la historia del actual presente.

Aquella improvisación encuentra un catálogo de antecedentes, nos embargaron la Fragata Libertad en Ghana, perdemos los juicios de EEUU contra los Fondos buitres, no existe crisis energética pero importamos Gas, gas oíl, naftas y fuel oíl, no se provee de gas a la industria porque existen picos de consumo en invierno y también en verano, los cortes de electricidad ya son una costumbre, los ferrocarriles se encuentran en un estado calamitoso y recién se interviene -después de pagarles subsidios multimillonarios desde 2003- cuando existe la tragedia de Once con 52 muertos y cientos de heridos, y en manos del Estado se siguen produciendo choques de trenes o descarrilamientos casi todas las semanas, se estatiza Aerolíneas Argentinas y Austral y llevamos pagando más de US$ 4 mil millones y todavía las acciones están a nombre de Marsanz, estatizamos las AFJP y el dinero en lugar de utilizarse para pagarle a los jubilados lo que manda la ley y los tribunales, la gastamos en pagar planes sociales, entregar computadoras a los niños y jóvenes de escuelas que carecen de lo mínimo e indispensable y en barriadas donde no existe conectividad y falta la luz eléctrica, o donde los niños y sus padres y abuelos les falta el alimento diario, encaramos la Asignación Universal por Hijo pero discriminamos a aquellos niños que concurren a escuelas parroquiales en barrios carenciados, cobramos impuesto al trabajo con una tablita no ajustada por inflación desde su creación en el 2000, y determinamos el mínimo no imponible los años que quiere la Presidente, por lo cual hoy existen casi 3 millones de trabajadores y hasta jubilados alcanzados por este impuesto perverso e inconstitucional por donde se lo mire.

En esta improvisación se entiende la declaración de Milani; “no entiendo lo que se dice sobre mi”, o el colapso laboral y emocional entre los senadores cristinistas, en quienes se provocó un profundo malestar, “¿Así se les llama a los conversos?” explotó Pichetto sobre el CELS al tener que tragarse este nuevo sapo; las piruetas de Verbitsky y del CELS dejaron al desnudo las grietas abiertas entre las organizaciones de derechos humanos entre quienes apoyaron a Milani y quienes tempranamente lo acusaron, todos terminaron estrellándose con una nueva mala praxis de Cristina, existen dos graves problemas para el Gobierno: los organismos de DDHH han sido en esta década verdadero “puntal de su relato” y de una política tan legítima y necesarios como, en la enorme mayoría de los casos, distorsionada por abusos, arbitrariedades y campañas; la segunda cuestión es preguntarse por la seriedad con que Cristina afrontó desde 2007 en adelante la política de ascensos militares en las FFAA y la mácula que cayó y aceptó sobre integrantes del Poder Judicial. ¿Qué solvencia habrán tenido los informes de todos estos años, que resultaron determinantes para las decisiones de CFK en relación a militares y jueces o fiscales? Algunas cosas que ocurren causan perplejidad ¡El descargo del CELS, en realidad, está trasuntando flojedad de sus procedimientos y de sus papeles!” El otro costado de la saga corresponde a Milani: estuvo agazapado muchos años detrás de un aparato formidable de inteligencia que montó en el Ejército, actuando mancomunadamente con Verbitsky, el CELS, Nilda Garré desde donde se revisaban pliegos de ascensos, condenando a muchos pares por simple parentesco con ex represores, ahora pretende victimizarse, tanta hipocresía lo ha colocado en las puertas de un irremediable despido.

Deberemos mirar con atención para ver como reacciona la Presidente, habrá que prestar atención a las habituales voces cristinistas que representan solamente la avanzada, es muy posible que por una cuestión de imagen se muestre después de las elecciones una muestra de rectificación presidencial, su presunta generosidad para escuchar a los demás y entroncarse con las marchas ciudadanas de repudio a la corrupción, la separación de poderes y la falta de justicia, el reclamo de seguridad y no volver como hace apenas horas, explotar una disputa interna de barras bravas para endilgarle la culpa de la inseguridad y los enfrentamientos entre estas barras de delincuentes apañados por el Gobierno, que creó Hinchadas Unidas para movilizar y ganar la calle a los dirigentes del futbol -que tienen enorme culpa y responsabilidad-, a la justicia, o sea inculpar siempre a los demás, cuando ella fue quien hablo de “chicos embanderados que incitan a las hinchadas a gritar y acompañar el desborde de alegría de la camiseta… parados en los paravalanchas o trepados a los alambrados” Debemos estar atentos porque es muy probable que en medio de este crepúsculo político y económico-social ella recurra a algún tono épico para intentar tapar el bochorno que se avecina, y que ella no está dispuesta a entregar así nomás el Gobierno.., ¡¿Para eso lo tiene a Milani entronizado como Jefe de Estado Mayor del Ejército?! ¿Pretende reverdecer épocas pasadas y reconfigurar la juventud camporista, sabatelista y las huestes de Milagros Sala y Luis D’Elía en un nuevo Operativo Dorrego? ¿Milani ocupará el puesto del General Jorge Carcagno, quien realizó con la JP, brazo político de Montoneros, aquel operativo cívico-militar? ¿El Gobierno Cristina está dispuesto a pagar el costo político por sostener a Milani? Si así fuera es que Milani representa mucho más que una simple entronización de un Jefe de Estado Mayor al servicio de la democracia y subordinado a la Constitución Nacional. Las crisis suelen escalar por error de cálculo y esto es lo que parece haber sucedido, pero si así no fuere la vinculación entre lo acontecido en 1973 con lo que puede suceder en 2013, es que se frena la política para identificar al Ejército en particular y a las Fuerzas Armadas en general con un “determinado proyecto político” El operativo de La Cámpora, que en abril pasado canalizó arteramente la asistencia para los damnificados en las inundaciones de La Plata utilizando vehículos e instalaciones del Ejército, pareció una reedición del Operativo Dorrego.

Esto sucede mientras CFK redobla sin demasiado éxito su ofensiva por “una década de gobierno más” enfrentando a la Justicia, a la colectividad judía, a la Iglesia Católica, a los medios de comunicación privados, al campo y a la familia militar, cerrar ese capítulo hubiere sido lo más aconsejable y prudente pero CFK siempre encara el camino cuya alternativa suele tener un mayor costo, esto así porque su tendencia a identificar con debilidad toda actitud componedora, le impide recorrer la otra mitad de su segundo mandato con las restricciones propias del período del “pato rengo”, que es tan común de ver en los EEUU donde la reelección es por dos mandatos, y el crepúsculo llega a hacerse noche si el mandatario no entiende o acepta que éste período es inexorable, con Milani o sin él, intentar recrear la historia pasada es de necios o de tercos, de ambos están llenos los anaqueles de los libros de historia que muestran como los humanos somos los únicos seres vivientes de la creación que solemos tropezar con la misma piedra dos veces. ¡El crepúsculo de hoy cerrará en noche en el 2015 como corresponde, o lo hará antes si Cristina no entiende o acepta que lo irremediable es eso mismo, irremediable!

Buenos Aires, 24 de Julio de 2013.

Arq. José M. García Rozado.

MPJIRucci – LIGA FEDERAL

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