LAS MIL Y UNA NOCHES A BORDO DEL COSTA ATLANTICA

Acera de enfrente a la salida del aeropuerto de Dibay.

Acera de enfrente a la salida del aeropuerto de Dibay.

París, 26 de junio de 2013.

Querida Ofelia:

Tengo tiempo para escribirte, pues mis vacaciones de verano comenzaron el día 20 y se extenderán hasta el 1° de septiembre. Acabo de coger la carpeta donde tengo: fotos, mapas, billetes, programas, etc. del crucero que hicimos durante ocho días por el Golfo Pérsico, el Estrecho de Ormuz y el Golfo de Omán, visitando Los Emiratos Árabes Unidos y el Sultanato de Omán. Fueron ocho días maravillosos a bordo del Costa Atlántica. El viaje llevaba bien su nombre: “Las Mil y una Noches”.

El 28 de diciembre tuvimos que estar tres horas antes en el aeropuerto parisino Charles de Gaulle (como si fuéramos hacia los EE.UU.). Para los demás países bastan dos horas. Tomamos el AB 380 –el avión de pasajeros más grande del mundo- de la línea Emirates. Íbamos en clase turística y sin embargo la comodidad de los butacones, la distancia entre una fila y otra permitía estirar las piernas, la calidad de la comida, la amabilidad de las azafatas, la limpieza del avión, todo hace que para nosotros sea la mejor línea aérea en la que hemos volado en estos últimos 32 años (desde que somos Libres). Nos acompañaban más de 600 pasajeros.

Seis horas y media después aterrizamos en el espectacular aeropuerto de Dibay. Había más de cien cabinas de policías en la aduana. Tomamos uno de los gigantescos ascensores de cristal de unos 16 metros cuadrados, que se desplazan entre cascadas y fuentes. Así pasamos a un inmenso salón, verdadero bosque de columnas blancas bordeadas de palmeras datileras y con techos ondulados de mosaicos de espejos. Nunca habíamos visto una aduana así. Al salir del aeropuerto guiados por el eficiente y amabilísimo personal de la Compañía Costa, en lugar de un gran aparcamiento o calles con coches, nos encontramos con una muralla de rocas cubiertas a tramos por cascadas y muros verdes de vegetación.

Mientras el autobús se desplazaba por la carretera iluminada, bordeada de palmeras y con flores al centro –en pleno desierto-, se veían los espectaculares inmuebles contemporáneos construidos por los más célebres arquitectos del mudo. Nos parecía estar pasando por un interminable árbol de Navidad. No sólo eran las luces de las ventanas, sino que están fileteados por luces en colores que se desplazan y desde lo alto en muchos de los inmuebles, los reflectores iluminan la noche como en París, desde lo alto de la Tour Eiffel.

Llegamos al gigantesco Costa Atlántica. Fuimos atendidos rápidamente y conducidos al bello camarote con balcón digno de hotel de cuatro estrellas. Esperamos sólo diez minutos por las valijas. A pesar de que a esa hora había espectáculos, bailes y música en diferentes salas y bares del barco, decidimos dar sólo una vuelta por el vestíbulo principal y después regresamos al camarote, tomando uno de los ascensores panorámicos de cristal.

Este barco está dedicado al gran director de cine italiano Federico Fellini, de ahí su decoración que recuerda sus célebres películas: La Dolce Vita, Amarcord, La Strada, E la nave va, Giulietta degli Spiriti; etc. Fue construido en los astilleros de Helsinky en el año 2000. Puede alojar a 2 680 pasajeros en sus 1 067 camarotes y a 897 miembros de tripulación. En este caso de 37 nacionalidades diferentes, procedentes de: Indonesia, Filipinas, América Latina, Francia, Bélgica, Italia, etc. Trabajan unas 11 horas al día, sin un solo día de descanso durante el contrato que puede ser de 5 ó 9 meses, según me explicó un joven empleado latinoamericano con el cual conversábamos a menudo.

Todo el día 29 estuvimos navegando por el Golfo Pérsico. Pasamos cerca de la célebre isla artificial de millonarios Palm Deira. Siempre se veía la costa de Los Emiratos Árabes Unidos. A las 6 p.m. pasamos por el Estrecho de Ormuz, pudimos ver las costas e Irán (el estrecho tiene 60 kilómetros de largo por 30 de ancho) y su importancia estratégica en el transporte del petróleo es enorme. Me daba la impresión de que me encontraba en un lugar geográfico en el que en cualquier momento se puede desencadenar un drama internacional. A las 7 y 15 p.m. vimos las islas de As Salamh y Didamar.

Almorzamos en el Restaurante Tiziano, decorado al estilo del Renacimiento italiano. A las 11 y 40 fuimos a la Fiesta de la Cerveza, a las 5 p.m. asistimos a las clases de Salsa (los italianos se mueven mejor que los otros europeos). Recorrimos el barco: cuatro restaurantes, cuatro piscinas, saunas, club de gimnasia, peluquería, cabaret, casino, y bares bellísimos decorados según el nombre que llevan: Corallo, Via Veneto, Dolce Vita, Madame Butterfly, del Vino, Aurora, Ginger & Fred, Top Side, Cigar’s & Cognac, Discoteca Dante’s, etc. En el Bar Florian, que reproduce el de la Piazza San Marco di Venezia, una pianista y una violinista interpretaban La Gran Música. Merendamos en el Ristorante Botticelli, el cual está decorado con reproducciones de cuadros del gran pintor.

Durante la reunión de información sobre el Crucero para los turistas franceses, la guía responsable dijo textualmente:

“Si no hay la cantidad suficiente de franceses para hacer una excursión, es probable que los pongan con los de otra nacionalidad en el mismo autobús. Ojalá que sea con los alemanes, pues los italianos y los españoles hacen demasiado ruido”

Al terminar de hablar me le acerqué le dije: “Señorita, usted contribuye a alimentar los estereotipos, quiero que sepa que mis padres y abuelos eran españoles y una parte de mi familia es italiana, y nunca se comportaron como usted ha afirmado. Creo que su opinión es poco elegante”. La chica se puso pálida, tomó el micrófono y pidió mil disculpas.

Tuvimos una Cena de Gala de Bienvenida en el Ristorante Tiziano -donde cenaríamos todas las noches-.

Dîner de Gala de Bienvenue

Crevettes d la sauce Aurora

Carpaccio de boeuf avec parmesan servi avec une petite fougasse

Œufs pochés avec crème au potiron
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Consommé de queue de bœuf

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Trofie au pistou, haricots verts et pommes de terre

Pâtes cavatelli au ragoût de veau

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Saumon en croûte avec fines herbes servi avec bouquet de légumes et pommes de terre

Entrecôte cuite à basse temperature avec pommes de terre grillées

Pintade sauce smitana servie avec orzotto

Petit friand farci avec fromage et légumes
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Salade mixte avec courgettes et concombres
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Plateau de fromages d’Italie et du monde
servi avec du pain aux noix, marmelade d’orange et noix: Gouda – Pontai – Pyrenero

Después de la cena a las 9 y 45 p.m. fuimos al Teatro Caruso a ver el espectáculo “Circles of Life” y a las 11 p.m. terminamos la noche con la “Fiesta de la Fantasía” en el Salón Coral.

Al alba estábamos anclados en el puerto de Mascate, capital del Sultanato de Omán. Pero de ello te contaré en mi próxima carta.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

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