Milani, la cara oculta del sistema de espionaje interno K.

El general César (etc.,) Milani, fue durante los últimos siete (7) años el encargado oficial de realizar el espionaje interno -que al decir de los informes de Wiky Leads es el más grande de toda américa latina-, al servicio de la causa kirchnerista; por eso no nos debe asombrar que al asumir como Jefe de Estado Mayor del Ejército se haya declarado, al jurar como tal no al servicio de la Constitución Nacional, sino al del “Proyecto Nacional y Popular”, o sea al servicio del régimen K. Hoy es una nueva piedra en el zapato de Cristina, ¡pero lo es por decisión propia!

Con el tratamiento del pliego del ascenso del General César Milani suspendido en el Senado, Lanata -que reveló los vínculos del espía con la desaparición del conscripto Ledo y su participación en el Operativo Independencia- aseguró que ayer César Milani le presentó a la Presidente su renuncia al cargo de jefe del ejército pero la ésta lo rechazó, al menos por ahora, para mantenerlo en el puesto hasta octubre cuando celebren las elecciones legislativas, cuyas urnas debe custodiar el Ejército, ¿será este el motivo principal?. Además, el periodista adelantó que habrá dos nuevos testimonios que complicarán aún más la situación del militar. Jorge Lanata -que fue quien reveló información que comprometió al nuevo jefe del Ejército César Milani con la desaparición del conscripto Ledo en la Rioja, su inclusión en el “Nunca Más Riojano” y su participación en el Operativo Independencia en Tucumán- afirmó esta mañana en “Lanata Sin Filtro” por Radio Mitre que “ayer a la tarde Milani presentó su renuncia (su pase a retiro formal) pero Cristina Fernández no se la aceptó”. Así, el espía “sigue siendo Jefe del Ejército sin el ascenso, pero al retirar el pliego (del Senado) se retiró el de los otros jefes de la fuerza creando un conflicto de escalafones en las fuerzas armadas”, agregó el periodista. “El gobierno no se esperaba que pasara lo que pasó”, pensaban sacar todo por mayoría, explicó Lanata a la vez que aseguró que en torno al tratamiento del pliego del ascenso de Milani en el Senado “hubo 4 deserciones más que la de Filmus”.

El senador nacional y candidato a renovar su banca por el Frente para la Victoria, Daniel Filmus, renunció a la comisión de Acuerdos de la cámara alta pocos días antes de que ingresara el pliego de Milani. Sobre la reunión de ese comité asesor celebrada ayer por la mañana, el periodista agregó que el kirchnerismo “no se esperaba la carta del Cels” y “frente al papelón (el Cels) se pronunció ayer”. “El Gobierno toma una decisión apresurada porque le crea un conflicto en los escalafones” a las fuerzas armadas, contó el periodista. Así, Milani seguirá como Jefe de Ejército hasta las elecciones al menos, por decisión de Cristina. Así la custodia de las urnas el 11 de Agosto y el 27 de Octubre, dependerán de un subordinado de Milani -quien es además su hombre de confianza-. Hasta esa fecha Cristina mantendría en su cargo al espía contra viento y marea aunque sin el ascenso correspondiente, al igual que en los otros casos que tenía que estudiar el Senado. En diálogo con Lanata Sin Filtro, el periodista Daniel Gallo, apuntó que la situación de Milani se complicará en los próximos días ya que “hay dos testigos más (en su contra); el chofer de Milani en Famaillá y el hermano de Álvaro Illanes (otro ex soldado) que no quieren hablar con la prensa y hablarán cuando los cite el juez”. A su vez, agregó que “el Gobierno mandó fiscales ad hoc: Pablo Camuñas que archivó denuncia de los senadores Morales y Cano; y Carlos Brito que pidió tres veces la indagatoria de Sanguinetti, el jefe de Milani, pero nunca fue llamado a declaración indagatoria”.

Tristeza y estupor dominaban el ambiente ayer en el edificio Cóndor, sede de la Fuerza Aérea Argentina, y Libertad, sede de la Armada Argentina, horas después de que el General César Milani pusiera su pase a retiro a disposición de la Presidente y Comandante en Jefe Cristina Fernández con el objetivo de evitarle el rechazo por parte de la Comisión de Acuerdos del Senado. Puertas adentro, se anticipaba este viernes lo que finalmente pasó, de haber algún problema con el pliego de Milani, esto es, el inmediato retiro de todos los pliegos los que incluyen a los Jefes de la Armada y de la Fuerza Aérea y al del Estado Mayor Conjunto. Hoy a la mañana “Pagina:12” publicó : “La resolución de posponer el debate sobre el ascenso de Milani se tomó durante la tarde en la Casa Rosada. Así se lo comunicó la Presidenta a los senadores Pichetto y Guinle, en una reunión de la que participó el ministro Rossi. Allí, CFK decidió sacar del debate electoral el ascenso de Milani -igual que los jefes de la Armada, la Aeronáutica y del Estado Mayor Conjunto- y postergarlo hasta diciembre, donde la Comisión de Acuerdos del Senado deberá tratar los ascensos propuestos cada año por las juntas de calificaciones de las distintas armas. En tanto, desde el Ministerio de Defensa afirman que la postergación del ascenso de Milani a teniente general no es un impedimento para que ejerza la jefatura del Ejército y recordaron que el ascenso del ex jefe de esa fuerza, Roberto Bendini, también tardó un año para que fuera aprobado por el Senado.”

Una especie de confirmación de lo que “Tiempo Militar” calificó como un “zafarrancho en el Senado” que dejó a Milani “como jefe interino del Ejército hasta después de las elecciones legislativas”. Ayer, la comisión de Acuerdos del Senado de la Nación -tras el urgente llamado de la privada de Presidencia- dejó sin efecto el tratamiento de los pliegos de ascensos de los nuevos jefes de las tres Fuerzas Armadas, situación que se prolongará “hasta el momento de tratar la totalidad de los ascensos de las Fuerzas Armadas” que ocurre cada fin de año. Argumentaron, infantilmente, que “la decisión se toma en virtud de la más que evidente desnaturalización del procedimiento, con clara intención electoralista y en la necesidad de preservar a las Fuerzas Armadas de convertirse en objeto de disputa electoral”. La comisión debía debatir además los ascensos del jefe del Estado Mayor Conjunto, general de brigada Luis Carena; y sus pares de la Fuerza Aérea, brigadier mayor Mario Callejo, y de la Armada, contraalmirante Gastón Erice. Pese a dejarse sin efecto el tratamiento de los ascensos, cada uno de ellos continuará en el cargo para el cual fueron designados. En esa situación, si bien el jefe de la Fuerza Aérea brigadier mayor Mario Callejo quedará en una jerarquía equivalente a la de Milani (la anteúltima del escalafón) el caso del contraalmirante Erice es más preocupante, ya que detenta la jerarquía de contraalmirante, es decir 2 menos que el máximo deseable para ese cargo.

En el marco de una Armada sin barcos ni aviones ni submarinos, el dato parecería pero no es menor. Ocurre que en la práctica, la Armada Argentina queda protocolarmente a la cola de todas las armadas de la región ya que todas cuentan con almirantes cuatro estrellas en sus jefaturas. Una diferencia que en el ambiente castrense se hace notar. En noviembre con suerte Erice junto con el jefe el Estado Mayor Conjunto, ascenderán un grado dado que no se puede hacer un doble ascenso, y con mucho viento de cola para mediados de 2014 podrán haber alcanzado la máxima jerarquía. (Aunque para el caso de Erice además falta la resolución de la junta médica que le deberá dar el ATS -Apto todo servicio- luego de las complicaciones cardíacas que sufriera recientemente). ¿Cuánto le importa todo este “zafarrancho” a la Cristina Fernández? Poco. Pero lo importante, y de ahí la insistencia en sostener al General Milani, es mantener el control efectivo de las tropas del poderoso Comando Operacional Conjunto, “componente militar que estará a cargo del transporte, control y custodia de las urnas antes, después y una vez finalizadas las PASO y las elecciones de octubre”. ¿Cuánto importará luego el futuro de Milani y compañía? Nada. Pero a ello, se habrá sometido el propio Milani. En condiciones normales, un jefe militar de alta jerarquía que ve cuestionado su pliego de ascenso en lo más mínimo, lo primero que hace es pedir su inmediato pase a retiro con carácter indeclinable. No así como lo hizo el jefe del Ejército a consideración de “La Jefa”. El Ejército es el encargado de custodiar las elecciones y el traslado de las urnas electorales. En el Decreto 502/2013 firmado por Cristina Fernández, Florencio Randazzo, Nilda Garré (ahora ex ministro de Seguridad) y Arturo Puricelli (ahora ex ministro de Defensa), publicado en el “Boletín Oficial” el 9 de mayo de 2013, se establece que “El Ministerio de Defensa subordinará al Comando Nacional Electoral los efectivos del Ejercito Argentino, la Armada Argentina y la Fuerza Aérea Argentina que éste requiera”.

El Comando General Electoral se constituye “a los fines de la custodia de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias a celebrarse el 11 de agosto de 2013 y las elecciones nacionales a celebrarse el 27 de octubre de 2013”, aclara el decreto. “Autorizase al Comando General Electoral, al solo efecto del cumplimiento del presente Decreto, a impartir órdenes, adoptar medidas para asegurar el mejor cumplimiento de su cometido y a mantener relación directa con gobiernos locales y organismos nacionales, los que le prestarán colaboración en el máximo grado de sus posibilidades”, añade. Es claro que, ante este panorama, quien esté al mando del Ejército debe ser de absoluta confianza de la Presidente. El titular del CELS jugó su carta y descolocó al jefe del bloque K en plena reunión de comisión. Salvó así a su organismo, que venía recibiendo duras críticas por avalar a un jefe del Ejército con un pesado prontuario. Pichetto dijo que es “llamativo cómo se cambia la construcción de la información” y habló de “una postura de provocar daño al Gobierno”. Con la habilidad política que lo caracteriza, Horacio Verbitsky movió sus fichas para salvar a su organización de las críticas por la designación de César Milani como jefe del Ejército y dejó en un incómodo offside a Miguel Pichetto, titular del bloque kirchnerista en el Senado, que está al frente de una disputa legislativa que se le complica cada vez más al Gobierno.
La decisión de pasar a un cuarto intermedio la reunión de la comisión de Acuerdos que debatía el ascenso a teniente general de Milani reflejó el desconcierto de la bancada K ante “el nuevo documento del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), donde se recomienda rechazar el pliego”. La excusa fue que se necesita tiempo para “estudiar” un escrito de sólo cuatro páginas, aunque lo real es que el oficialismo deberá definir si cambia su estrategia. El presidente del CELS lanzó su propia estrategia ayer. En una sugestiva nota de opinión publicada en Página 12 comenzó a cambiar su postura inicial de avalar el pliego de Milani, algo que había hecho su organización en una primera presentación ante el Senado. “No existen en los archivos que poseen los organismos de derechos humanos información que pudiera vincular a los altos oficiales con violaciones de los derechos humanos o acciones contra el orden democrático”, decía el primer escrito del CELS. Sin embargo, ayer Verbitsky escribió que “no es tan seguro que todos y cada uno de los hechos que le imputan (a Milani) sean falsos” y le recomendó que renuncie: “Mañana, la comisión de acuerdos del Senado tratará el pliego. Antes de eso, si tan preocupado está Milani por el daño que pueda sufrir la presidente, podría servirle de fusible en vez de usarla como paraguas. Si diera un paso al costado favorecería el alegado propósito de defender su trayectoria y su buen nombre”. Ese mensaje, que ayer fue leído como un llamativo cambio de opinión por parte del CELS, hoy se entiende como un ultimátum de Verbitsky, que envió la señal de que no quedaría pegado a la designación de un militar de pesado prontuario al frente del Ejército. “Renunciá o te volteo”, podría ser una traducción libre del “antes de eso (…) podría servirle de fusible en vez de usarla como paraguas”.

La llegada al Senado del nuevo documento del CELS sorprendió por igual a oficialistas y opositores esa mañana cerca de las 8.30, apenas media hora antes del inicio de la reunión de la comisión. La oposición cambió rápidamente su estrategia y basó todos sus cuestionamientos a Milani en el escrito que lleva la firma de Verbitsky. El oficialismo, en cambio, se limitó a bloquear la convocatoria de Milani y apostó al cuarto intermedio. Lo que más llamó la atención es que Verbitsky haya esperado hasta el límite para poner en marcha su operativo de salvación al CELS. Resulta muy difícil de creer que cuando escribió su columna para Página 12 no tenía en su poder la información que finalmente volcó en el escrito que hoy a primera hora envió a la Cámara alta. Desde hace años el CELS tiene un papel importante en la designación de militares al frente de las fuerzas. El organismo se encarga de recabar información para evitar que oficiales denunciados por delitos de lesa humanidad lleguen a los altos mandos. Aunque no tiene poder de veto sobre los nombramientos, no hay antecedentes de pliegos militares que se hayan aprobado sin el visto bueno del CELS. Sólo en algunos casos hubo objeciones muy puntuales sobre magistrados, pero no sobre militares. La jugada de Verbitsky parece destinada a salvar la reputación del CELS -“que venía siendo muy cuestionado por otros organismos y la oposición”- y cuidar ese esquema en el que ocupa el lugar de “veedor”, aunque eso signifique una derrota política para Cristina Kirchner. Una forma de proteger su activo político-ideológico y, así como lo hicieron otros miembros del oficialismo, empezar a apostar al postkirchnerismo.

El jefe de los senadores kirchneristas recibió esta mañana un inesperado revés y se encargó de restarle importancia a la jugada de Verbitsky. Al finalizar la reunión de comisión, el rionegrino habló con los periodistas y aseguró que el CELS “no incorpora nada nuevo”. “Es un organismo respetado pero no es palabra definitoria”, remató. Pichetto aseguró que para el oficialismo “lo que importa no son las apreciaciones que se puedan tener sino fundamentalmente los datos, las resoluciones y las sentencias que surjan del proceso judicial” y recordó que “muchas veces el CELS a tenido posturas contrarias” a propuestas del Gobierno, como la reforma del Consejo de la Magistratura, y que “el Congreso avanzó aún en contra de lo que pensaba el CELS”. Olvidó mencionar que a pedido de Verbitsky hubo cambios en la ley de cautelares, pese a que el oficialismo insistía en que no habría modificaciones. El senador kirchnerista también se encargó de recordar la postura inicial del CELS y cuestionó el cambió de último momento. “Es llamativo cómo se cambia la construcción de la información y el relato”, afirmó y dijo que la “la politización en extremo” del caso tiene como trasfondo una intención de “provocar daño al Gobierno y a la Presidenta”. ¡Comenzó la fuga! ¿Ni es llamativo?

Buenos Aires, 23 de Julio de 2013.

Arq. José M. García Rozado.

MPJIRucci – LIGA FEDERAL
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