Desde Argentina: Estado de sitio, corrupción política y espionaje interno

César Milani, es ¿Bendini?; Jorge Capitanich, no es Amado Boudou; la incorruptible realidad toca la puerta del régimen generando un horizonte color negro oscuro. El costo político que la Presidente decidió pagar con los nombramientos de Amado Boudou y César Milani, sólo son explicables por el temor a una crisis económica sumamente aguda y de enormes consecuencias políticas y económicas. Ante esta incontrastable realidad en su terquedad y soberbia no se le ha ocurrido nada mejor que pensar en quien le puede llegar a garantizar la implementación del “estado de sitio” como única salida al atolladero.

El régimen atorado por el cúmulo de realidades adversas intentó una “lavada de cara” que en muy poco tiempo se volvió insuficiente, los actores centrales Capitanich y Kicillof se demostraron como meros actores de reparto que convencidos de que encontraron la “fórmula del éxito” para acotar y poner “en caja” el principal y grueso problema: “la inflación”. La realidad palpable nos muestra que tomaron como base la creencia de que el pueblo argentino, en general, tiene “un muy bajo coeficiente intelectual”, además de estar convencidos de que la ciudadanía “les cree todo lo que dicen”. Partiendo de estas dos equivocaciones, o falacias, el gobierno armó el resto de la ecuación. Esta ecuación se asienta en dos medidas del ejecutivo, y en otras tantas situaciones tanto o peor balanceadas: las dos medidas del ejecutivo están encuadradas en una creencia que la historia pasada ya demostró que son inviables, pues llevar a cabo el espionaje de políticos, empresarios, periodistas y militares o fuerzas de seguridad desde los estamentos del Servicio de Inteligencia del ejército como antes lo hiciere desde el de la Armada (Caso Almirante Godoy), siempre termina provocando la reacción de la sociedad y una respuesta –más temprano que tarde- desde el ámbito judicial, pues ésta es violatoria de las leyes de Seguridad Interior y de Defensa Nacional.

La otra medida tomada por Cristina Fernández es tanto o más costosa que la anterior, tanto es así que fue criticada desde los propios sectores cristikirchneristas como el CELs de Horacio Vertbisky y Carta Abierta de Horacio González y Ricardo Foster. El ascenso a Teniente General del Jefe de Inteligencia del Ejército, abrió grietas muy profundas en el propio “espacio Kirchnerista”, donde además de los nombrados, el rechazo fue unánime entre las organizaciones de derechos humanos quienes vieron en éste nombramiento un profundo retroceso en la lucha encarada desde hace casi 35 años. Madres de Plaza de Mayo línea Fundadora, Nora Cortiñas, Abuelas y Madres de La Rioja, Tucumán y Catamarca (Ledo, etc.) así como el Premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel también hicieron notar su descontento y desagrado, pero Cristina Fernández llevó adelante la medida pues ésta viene de la mano del espionaje interno llevado adelante por el General César Milani desde el 7º piso del Edificio Libertador, donde se instaló la Sala de Situación desde donde se monitorea y persigue a Senadores, Diputados, Fiscales, Jueces y periodistas.

“Tengo informaciones concretas de que en el Edificio Libertador hay una sala de situación, en el séptimo piso, en el que están realizando tareas de inteligencia interior en forma clandestina”, sostiene en su denuncia judicial el Senador (UCR-Jujuy) Gerardo Morales y advierte: “Me advirtieron que yo soy uno de los objetivos y que hay otros políticos y periodistas como Daniel Santoro. Con algunos de ellos ya he hablado de la delicada situación y sobre mí, me han dicho que investigan mis movimientos y situaciones personales”. Pero esta abierta intromisión en la vida personal, total y absolutamente prohibida en forma clara y precisa por las Leyes específicas de Seguridad Interior y Defensa Nacional que taxativamente impiden, so pena de incurrir en graves delitos penales, ha las fuerzas armadas realizar tareas de inteligencia interior está siendo llevada a cabo por el actual Jefe de Inteligencia, quien por primera vez en la historia nacional detenta a su vez el grado de Comandante en Jefe del Estado Mayor del Ejército argentino. Fuentes militares –internas del arma y de otras armas- consultadas por quien esto escribe “confirmaron totalmente” que el Teniente General César Milani viene disponiendo desde hace ya varios años, más precisamente desde que fuera elevado al cargo de Jefe de Inteligencia por la entonces Ministro de Defensa Nilda Garré, en forma clandestina y por “fuera del sistema formal”, aunque con el conocimiento y la venia, no solo del Ministro del área sino de la propia Presidente tareas de “espionaje he intercepción de comunicaciones y seguimientos”.

A cargo de la Sala de Situación, sala que es conocida entre otros por Cristina Fernández, Nilda Garre, Agustín Rossi, Arturo Puricelli, Carlos Zaninni, se encuentra un oficial superior, y del estricto seguimiento del periodista Daniel Santoro se encarga un suboficial; es más, “Milani está obsesionado por saber quienes eran las fuentes de información de Santoro”. Es tan conocida la Sala de Situación del 7º piso, que oficiales refirieron que en ella se encuentran “mapas de cada causa judicial”, donde figuran los nombres del juez, del fiscal y de testigos y abogados. El caso Santoro es prioritario para este “corrupto e inepto oficial de inteligencia” –corrupto por las gravísimas denuncias de enriquecimiento ilícito, e inepto porque si fue descubierto es por su propia incapacidad de llevar adelante las tareas de inteligencia referidas desde las sombras- porque el periodista lleva adelante una investigación sobre el “rol del militar en las rebeliones carapintadas, en la represión ilegal y sobre el incremento desmedido de su patrimonio”. Morales, con la aquiescencia del periodista, sacó a la luz estas maniobras antidemocráticas e ilegales en las cuales interviene con expresa autorización y orden de parte del ejecutivo cristinista. El “target” de las mencionadas tareas clandestinas –mucho pero mucho más graves que las que realizara el entonces Jefe del Servicio de Inteligencia Naval y del jefe de inteligencia de la Base Almirante Zar de la armada, y que les costara la carrera a ambos oficiales Jefes tanto como al entonces Comandante de estado Mayor General de la Armada (Alte. Godoy)-, desgraciadamente para el sistema democrático y republicano ”no se tratan de hechos aislados”, por el contrario desde hace tres años son llevados a cabo en forma continua y permanente.

La actividad y el accionar de Milani, sumado a las presiones y persecuciones de la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, comprenden un accionar delictual que retrotraen la historia a los hechos más oscuros de la dictadura sediciosa de 1976. La obsecuencia y la persecución de aquellos tenidos por enemigos del régimen es premiada abiertamente por la Presidente Cristina Fernández, no como hechos y sucesos aislados, sino por el contrario, porque en estos turbulentos tiempos de desazón y pérdida de poder por parte de Cristina y del cristinismo, los mismos son altamente valorados e incentivados de todas las formas posibles. Así encontramos pagos dinerarios a través de contratos a familiares directos, o simplemente mediante depósitos en cuentas nacionales o del extranjero, ampliando considerablemente la fortuna personal de éstos obsecuentes villanos. Ante la incapacidad, y las luchas intestinas existentes desde hace varios años en la ex SIDE, actual SI –Servicio de Inteligencia-, provocadas por las apetencias de Larcher e Icazuriaga (Nº 8 y 5 respectivamente), y que desmadraren este servicio, el Jefe de Inteligencia General César Milani ofertó sus servicios a la entonces Ministro quien autorizó los mismos previa confirmación presidencial. “En estos momentos, la Inteligencia del Ejército está reemplazando a la Inteligencia de la SI (ex SIDE); …y lo de Agustín Rossi confirma la gravedad de lo que pasa en Defensa, lo lejos que está del militante comprometido con los derechos humanos que ha sido”, criticaba Morales.

Se desmadraron los servicios de inteligencia, se berretizaron los organismos más emblemáticos de los derechos humanos (Madres de Bonafini y Abuelas de Carlotto), el Estado se convirtió abiertamente en uno Unitario donde el Gobierno central es amo y señor de los dineros, la democracia y el republicanismo han fenecido en manos de un sistema que “colonizó” el poder legislativo y avanza a paso redoblado sobre el judicial, donde ya colonizó el Supremo Tribunal (o por lo menos su mayoría de 4 integrantes –Lorenzeti, Highton, Zaffaroni y ) y ahora va por los conjueces y los subrogantes de juzgados y Cámaras hasta los de la Suprema Corte, así como por los fiscales en jugadas casi desapercibidas por la sociedad argentina. Está tan ofuscado por la derrota el “régimen estalinizado” de Cristina Fernández, que avanza abiertamente con irregularidades en Aerolíneas Argentinas (maniobras sobre estados contables y balances de la compañía de los años 2009, 2010, 2011 y 2012) y Austral, que implican el “vaciamiento y endeudamiento” de ambas. Asimismo y pese a la gigantesca crisis ferroviaria el Gobierno y su Ministro Florencio Randazzo mantienen inmovilizadas en playones del puerto de Buenos Aires 15 formaciones chinas de 11 coches cada una con sus respectivas máquinas diésel, cero kilómetro; 4 trenes Talgo españoles de 6 vagones y máquina de tracción cada uno haciendo que la postal de los trenes parados se torne aún más irritante con las noticias de los últimos días que afectaron a los usuarios del interior del país. La desmesura total de Randazzo llega al punto de que sólo circulen las formaciones importadas, por una decisión e instrucción directa del Ministro y operadas por la ferroviaria estatal SOFSE, desde Once a “su pago chico Chivilcoy” y la muy cercana Bragado.

Es tal el grado de corrupción gubernamental, que la “porquería” yas salpica en todas las direcciones, desde transporte a energía (falta de medios de comunicación y transporte, apagones y largos periodos de falta de luz y agua) generando broncas cada vez menos contenidas por la población, que se suman al sentimiento de desprotección generado por las fuerzas de seguridad provinciales y sus consecuentes robos, saqueos y muertes afrontados por un pueblo inerme frente a los bailes dantescos y chabacanos de nuestra Presidente. ¡Estamos muy cerca de vernos involucrados en una guerra fratricida! Quizás a ella apuesta la irracionalidad de Cristina y el cristinismo superados por las realidades conducentes por ellos mismos provocadas. El Gobierno Cristina Fernández está bebiendo de la hiel por ella misma generada. A cambio del apoyo de Madres en el caso Milani, Cristina cambió con Hebe un salvataje y estatización de una impresentable Universidad Popular de las Madres, quebrada y con cuantiosas deudas, por un “reportaje y una Tapa” del cuestionado y obsecuente general. El Estado –o sea el pueblo todo- comprará un inmueble, pagará los sueldos adeudados de profesores de dudosa y casi nula capacidad y regularizará la situación de Títulos que hasta ayer mismo debían ser homologados por otras universidades, debido a que su currícula no era demasiado científica: “además de la crisis financiera había un muy bajo nivel académico” opinó un ex directivo de esa universidad. ¡Los dineros del pueblo, los de los impuestos y los de la ANSeS sostienen espionajes internos y universidades de bajísimo nivel académico!

¡Todo muy pero muy nacional y popular! Si ha esto le sumamos que el “espionaje del Servicio de Inteligencia Milani” será acompañado por un “regalo” de $ 1,325 mil millones otorgados por el Gobierno K para “ampliar las tareas de inteligencia y seguridad interior” mediante la Partida presupuestaria implementada por el Decreto 17457/13 de Presidencia de la Nación: “Cristina Fernández bajó el cuadro de los derechos humanos y resignó su logro más preciado”. No sólo el CELs de Vertbinsky se opuso a la entronización del “espía Milani” como Jefe del ejercito sino que el rechazo fue también opuesto por referentes nacionales como Nora Cortiñas de Madres Línea Fundadora, Adolfo Pérez Esquivel, y hasta Horacio González director de la Biblioteca Nacional y referente del grupo de intelectuales oficialistas enrolados en Carta Abierta. En una muy extensa y tediosa, hay que decirlo en honor a la verdad, nota de opinión publicada en el matutino oficialista “Pagina12” González expresa su total disconformidad con el ascenso de Milani y su confirmación como Jefe del ejército. Aunque muy cauteloso y con un estilo muy propio, luego de reflexionar sobre la “culpa” y el “perdón”, se desmarca de otros integrantes del espacio que es referencia del pensamiento –si es que lo tienen- del kirchnerismo. “Si bien estan encaminadas estas reflexiones, nos apoyamos en ellas para manifestar nuestra disconformidad con el nombramiento del nuevo jefe del Ejército”, termina escribiendo. Para no enfrentar abiertamente a “La Jefa” Gonzalez hace referencia solamente al final al conflicto que generó esta designación. Para ser sinceros, no es solamente aquella la única referencia al militar designado, pues agrega: “Cuando cometo un acto vergonzoso pero inmerso en las ambiguas madejas internas de una institución, la culpa parece divisible, es mía y de muchos. Se hace abstracta y por lo tanto ocurren dos cosas; ya no es de nadie y pertenece tan sólo a la institución que, como toda institución, se funda en una culpa abstracta” arranca su nota y expresa “la forma de eximirme del peso ruin o insigne de los actos es permanecer en un ritual que se llama obediencia debida”.

Lo expresado por González es la primer opinion discordante del elenco de Carta Abierta, donde hasta esa nota todo habían sido elogios y obsecuencias por el nombramiento presidencial. En 207 años de historia del Ejército Argentino nunca un Jefe de Estado Mayor se le permitió retener el cargo de director de Inteligencia, ni tampoco se le asignó una partida extraordinaria de más de US$ 208 mil millones por un DNU sin antes garantizarse a donde va a ir esa plata; esta situación bochornosa con servicios de inteligencia violando las leyes es consecuencia de la táctica de un Gobierno que usa y tolera estos gigantescos e inconstitucionales excesos. Luego de fracasar en la iniciativa de oxigenar el poder, y trazar expectativas cristinistas en el escenario futuro, mediante la turbiedad como metodología en un molde escandaloso que terminará más temprano que tarde, apenas comenzado el 2016, en la justicia. Cientos de denuncias esperan turno para funcionarios de todo tipo, desde miserables subsecretarios, pasando por secretarios, ministros hasta alcanzar al vice y a la propia presidente. Capitanich más que Kicillof, viene sufriendo en este escaso mes de gestión un verdadero “despellejamiento” practicado por la mismísima Cristina. Cualquier voluntad de cambio es presurosamente abortada por las restricciones de aquella. Coqui, ya no tiene enfrente a Néstor o a Moreno, pero sufre la “frontera infranqueable” de la Presidente. Más atrás, apenas unos pasos lo sufre a Zaninni y a los retazos de la Cámpora: En estos días Cristina “bramó por la crisis energética y los cortes extendidos a todo el país” no bien asomaron los primeros calores del verano anticipado, pero los bramidos no se dirigieron ni a De Vido (el máximo responsable de la incompetencia y la desinversión) ni a Kicillof, siempre recayeron en el ex gobernador. La comparación con los últimos tiempos del gobierno Alfonsín, jaqueado por la crisis energética terminaron por encrespar el ánimo de ella, a tal punto que la unidad médica intervino temiendo por su salud. La asociación con aquellos años le resultó totalmente intolerable. Aquella era una nación casi decadente en los inicios de la democracia, y con la salvedad de tener a quien culpar (los militares), en cambio su tiempo le resulta próspero, aunque con síntomas estructurales demasiado parecidos al de entonces, además de no tener a quien culpar si no es a ella misma y a su difunto esposo.

Inflación descontrolada, elevado déficit fiscal, gasto público desmedido, estado ineficiente y sobredimensionado, pobres servicios públicos, dificultades para acceder a los mercados financieros internacionales, todo muy parecido, salvo dos salvedades a favor de aquel de la década de los 80: una herencia desastrosa y seis años de contexto externo desfavorable. Hoy además debe enfrentar la crítica de la Iglesia cuestionando “la corrupción política que siembra dudas sobre el éxito de la inclusión social”. Pero Cristina no se da por vencida y ante lo negro del horizonte, redobla la apuesta, y en ese redoblar la apuesta encaja César Milani, el oscuro y corrupto oficial de inteligencia. Ella mastica una idea que alumbró en épocas de “guerra contra el agro”. La imposición al pueblo del “Estado de sitio” y el “control popular” porque desde los saqueos ensaya un discurso donde los grupos corporativos “están al acecho porque no quieren la democracia y al gobierno popular”. Y entonces el pueblo asiste sorprendido al verse inmerso en el pensamiento ahistórico de Regis Debray. Lo realmente raro es que esto suceda bajo la Jefatura de Capitanich, un hombre mucho más cercano ideológicamente al pensamiento adulto De Raymond Aron. Pero la semilla, está plantada, el régimen a consolidado hacia adentro su argumento de que las rebeliones policiales y los saqueos y robos organizados, junto a la violencia delictiva forman parte de un “ensayo desestabilizante” frente al cual el Estado y su Gobierno deberá observar una conducta acorde, o sea frente al clima tórrido y las posibles consecuencias sobre los servicios públicos defeccionantes, deberá oponerse –aunque nadie lo diga en público entre las filas del cristikirchnerismo- la conjetura de que los cortes de energía extendidos también forman parte del plan conspirador.

Aquí talla la inversión de capital político que realizó Cristina Fernández y su tropa al aprobar el pliego en el Senado del teniente General César Milani, éste se ha manifestado abiertamente y públicamente cristinista y defensor del proyecto nacional y popular encarnado por La Jefa. Ha proclamado asimismo su decisión irrevocable de “involucrar al ejército” en ese proyecto, y se parapetó, ante las abundantes sospechas sobre su actuación en la dictadura, detrás de Hebe de Bonafini, frente a la transición que por todos los flancos, está a la vista, tiende inexorablemente a complicarse, Cristina Fernández de Kirchner necesita contar con un “brazo armado” ante cualquier atisbo de insurrección. Aunque persisten interrogantes sobre el verdadero predicamento que Milani tendría sobre el conjunto del ejército y sobremanera sobre el conjunto de las fuerzas armadas argentinas. Esta no es una visión oscurantista del presente, sino por el contrario una verdaderamente realista de lo que se está implementando desde la cúpula del poder cristinista. Cerrar los ojos y enterrar la cabeza como el avestruz no es la actitud de seres verdaderamente previsores. Está tan totalmente desquiciada y fuera de si, que en su corrida hacia el precipicio pretende arrastrarnos a todos nosotros. En nosotros, valga la redundancia, está torcer el designio de esta desequilibrada mujer con ínfulas de “salvadora de la Patria”. Como bien decía el pensador español “¡Argentinos a las cosas!”

Buenos Aires, 23 de Diciembre de 2013.

Arq. José M. García Rozado

MPJIRucci – LIGA FEDERAL –

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