Desde Estados Unidos: Los usuarios merecemos respeto

Logo de los servicios médicos en Estados Unidos. Foto: Mark Morgan

Cualquier persona que pague por un servicio, bien sea a través de dinero en efectivo, cheque, tarjeta de crédito o seguro médico, merece respeto.

Está bien que alguien que gire un cheque sin fondos, sea sancionado. Pero no es justo que quien lo recibe y lo deposita tenga que pagar una multa por una falta que no cometió.

¿Por qué, si un ciudadano que tiene sus propias obligaciones y responsabilidades, cada vez que llama telefónicamente a fin de arreglar cualquier asunto, como por ejemplo, un cobro excesivo por parte de la compañía de electricidad, de teléfonos, de agua y alcantarillado, de cable o banco le es tan difícil hablar con un ser humano y tiene que enfrentarse a una cantidad enorme de frases pre-grabadas?

Es muy molesto tener que escuchar una voz que dice: ”Apreciamos su tiempo, pero en el momento, todos nuestros agentes están ocupado atendiendo otras llamadas. Pronto le atenderá un empleado. por favor manténgase en la línea y gracias por su paciencia”. Después de la frase, música que no siempre es del agrado de quien llama. Y al poco tiempo, otra vez la misma grabación con la misma frase. Música, frase, música, frase.

¿Por qué si un ciudadano común que paga sus cuentas cumplidamente sus obligaciones no le respetan su tiempo? ¿Por qué los médicos no establecen sus citas escalonadas para que sus pacientes -de por sí enfermos-, no tengan que esperar horas para ser atendidos? ¿Por qué citan a diez o veinte personas a la misma hora, a sabiendas de que no se pueden atender a todos simultáneamente?

¿Por qué las empresas de servicios públicos siempre se equivocan en contra del usuario y después, no atienden debidamente sus quejas?

Todas las empresa, todos los profesionales y todas las dependencias gubernamentales deberían tener un mínimo de respeto y elemental cortesía hacia los demás y recordar que, los médicos sobrarían si no hubieran los enfermos; las empresas de servicios públicos no existirían si no tuvieran subscriptores; y los bancos, sin las cuentas -grandes y pequeñas- de sus clientes, no tendrían objeto.

Todos los usuarios merecemos y exigimos un trato más cordial y respetuoso.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

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