“La Argentina no se merece gente como nosotros”

(Comentario de Cristina Fernández la noche de la Resolución 125 rechazada por el H.C.S)

Cristina Fernández. Foto: Globovisión

Argentina pasó de ser la 4ª economía mundial en 1910, y el granero del mundo en 1955, ha ser el “patito feo”, no solo del mundo sino que de América hispana en el 2º Centenario de su independencia. Retrocedimos incuestionablemente en medio siglo apenas, pero demasiado rápidamente durante esta “década infame” de la gestión cristikirchnerista. ¡Existe una crisis social, política y además ahora económica, por la pérdida total del liderazgo de Cristina Fernández!

El Gobierno tiene su brújula rota, se generó un inaudito debate sobre el precio y el abastecimiento de productos primarios y ampliamente cubiertos por el mercado interno, y en lugar de buscar urgentes soluciones a los problemas graves que padece el pueblo argentino –seguridad, inflación, cortes de luz y falta de suministro energético para particulares e industrias, droga y narcotráfico- el Gobierno Cristina Fernández se enrosca y pierde el tiempo en poner en funcionamiento un listado de precios infantil y que por su forma de creación importó un inmenso “colchón de precios” de parte de unos empresarios que solo tienen en la mira su propia angurria. Mientras el Jefe de Gabinete se terminó de dar cuenta de que aquellas supuestas “mieles” logradas entre él y “La Jefa”, habían devenido en mensajes contradictorios, información irreal y en definitiva un verdadero “cortocircuito” con su propio gobierno; sucediéndole como “figurita excluyente” el Ministro de Economía, quien con sus charlas constantes con Cristina y el desasnarla mediante la lectura de los libros elaborados por el “joven maravilla” se constituyó nuevamente –ya lo había sido en la gestión Lorenzino, y ante la expropiación y estatización del 51% de YPF- en la “figura rutilante” de un régimen personalista al extremo y que ahora, para colmo de males, adolece de la presencia y conducción imprescindible.
Si bien la presencia de Jorge “Coki” Capitanich, en un momento se pensó como un aire nuevo que irrumpiría en el kirchnerismo y que su actitud significaría más diálogo, no solamente con las fuerzas políticas sino también con la prensa, pero esa pequeña brisa parece desvanecerse en estos días. Después de una semana con muchos errores en la comunicación oficial, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, debió acotar sus exposiciones públicas por orden de Cristina Fernández y anunció que hablará menos y sólo admitirá tres preguntas en sus conferencias diarias. Esta decisión unilateral significa cambios en la comunicación con la prensa después de las idas y venidas oficiales que dejaron al Gobierno envuelto en desinteligencias y disputas internas dentro del gabinete nacional. Al respecto, Capitanich dijo en la habitual conferencia de prensa de este martes 14 “Quería proponerles un sistema donde tengamos conferencias de prensa en general cortas, con rotación de tres preguntas por día y que no se repitan”, anunció Capitanich en su encuentro con la prensa por la mañana. La marcha atrás en su estilo de comunicación fue una decisión de Cristina Fernández para evitar que queden expuestas las diferencias entre sus funcionarios, como sucedió días atrás con temas específicos. El jefe de Gabinete ya había acotado sus intervenciones después de que el ministro de Economía, Axel Kicillof, los desautorizó tanto a él como al titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, por los cambios en el cobro del impuesto a los bienes personales. Las desinteligencias y contradicciones se dieron incluso con el debate por la importación o no de tomates ante una posible y ficticia escasez, denunciada por Alfredo Coto, ante esto la jefa del Estado retomó el manejo comunicacional, y por ahora mantendrá las conferencias de la mañana, aunque acotadas a los temas que proponga el ministro coordinador. Lo que pretende Cristina del contacto con el “Jefe de Gabinete” es que hable solo de la gestión, sin hacer comentarios sobre declaraciones que hagan otros funcionarios.
Los continuos y cada vez más notorios traspiés políticos del cristinismo, terminaron por eclipsar aquella figura rutilante y parlanchina de Capitanich, que había sido designado casi como el “delegado personal” y que apenas 45 días después se veía relegado a la función de “locutor informativo” –no siempre bien informado- llegando al paroxismo de negar la renuncia del CEO de YPF, Miguel Galuccio, cuando nadie había hablado de ello. En sus impresionantes charlas matinales con la prensa (algo inédito y verdaderamente encomiable), luego del fulgor inicial terminó esquivando los crecientes escándalos de su entorno ministerial, como el de Ricardo Echegaray y su fastuoso viaje a Río, o el del ensayo y con abrupto final de los Bienes Personales, desmentido sin contemplación alguna por el nuevo “alfil” de la Presidente, que acababa de asomar como “la nueva voz autorizada”. Habrá que preguntarse “¿Cuánto durará?” Pues el “joven maravilla” venía de la oscuridad en que había sido atrapado por la crisis energética del mes de diciembre, donde la cara debió ponerla en esa terrible emergencia Julio De Vido (gran responsable, o el mayor; pero que desde hace más de un año comparte ésta con Axel Kicillof). A cuatro semanas de comenzados los cortes –la crisis energética lleva ya más de 8 años-, ´éstos no solo no se solucionan sino que ahora nos prometen que durarán, aunque programados (mal que le pese a la Presidente que no quería igualar a lo sucedido durante los 80 en la era alfonsinista), no menos de cuatro (4) meses para lograr cambiar cableados obsoletos, reponer transformadores, etc. ¡Parece mentira a 4 semanas de comenzados, los cortes de luz aún no se solucionan! Y los piquetes de vecinos enardecidos se multiplican por la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense. Pero lo verdaderamente exasperante para todo el pueblo argentino, es que el Gobierno Cristina Fernández, en vez de hablar de la falta de luz, le propine una paliza con los aumentos de las naftas y el gas oil, del boleto de colectivo urbano, de la generalidad absoluta de los productos de la canasta básica de alimentos y artículos de tocador y limpieza; aumentos que dispararon aún muchísimo más una inflación ya casi totalmente descontrolada.
“¡El régimen cristinista le toma el pelo al pueblo argentino!”
Ayer nomás nos embarcaba o, para ser más exacto, “nos embaucaba” con el debate sobre “él tomate”, ahora Kicillof y Costa pretenden vendernos que esa magra lista de 197 productos “acordados” y congelados por apenas 90 días, lograrán parar la expectativa inflacionaria que carcome los sueldos obreros y las jubilaciones (hasta los planes sociales _AUH-) y que condujeran indudablemente a una nueva carrera entre precios y salarios. Otra más, y ya van… cientos de éstas, donde siempre, indefectiblemente pierden los salarios y las jubilaciones ante la voracidad de los empresarios, y el intento de engaño de los funcionarios del área de economía, trabajo y acción social. Pero indudablemente, tanto antes como ahora, siempre terminará por imponerse “la realidad”, esa misma que se impusiera ante el rodrigazo de los 70, la tablita de Martínez de Hoz, la híper del alfonsinismo en los 80, la corrida de 1989 y el posterior “cepo” de Erman González, el ajustazo de Machinea en el 2000, y el posterior “cepo y corralito” del segundo período de Cavallo y que terminara en la luctuosa crisis del 2001. Y como bien decía un anciano General argentino “la única verdad es la realidad”, y esta es que siempre, pero siempre, ante las medidas tomadas por los equipos económicos de todos y cualquier tiempo, liberales, ortodoxos, chicago Boys, heterodoxos, keynesianos o amantes de Adam Smith, el resultado para el común del pueblo argentino siempre fue “el ajustarse el cinturón, y pasar el invierno”. Y ahora, ante esta nueva impronta aplicada, todavía no se ve que, por el kicilofismo la incógnita más importante es, ¿Cuándo llegará el próximo ajuste y la próxima devaluación? Que como siempre golpeará el bolsillo de trabajadores, empleados, cuentapropistas y jubilados.
Estas son escenas de un gobierno sin conducción política, donde cada vez más notoriamente sucede que los hechos desbordan a los funcionarios, y donde no se encuentra una voz autorizada que ponga de manifiesto la existencia de una verdadera conducción. Así encontramos a un Director de la AFIP desautorizado por un Ministro sufriendo el daño más severo desde su incorporación a este régimen bochornoso, a un Jefe de Gabinete desautorizado por ese mismo ministro y hasta por la Presidente y una Ministro de Seguridad ausente hasta de los mínimos hechos acaecidos desde los autoacuartelamientos policiales y los saqueos, éstos con 15 muertos y los cortes eléctricos con otros 4 muertos más, hasta el simple corte delictual de la Autopista Illia por escasos 20 individuos. Si a usted le preguntan quién es la ministro de Seguridad de la Nación, es probable que demore en responder o que no sepa la respuesta. Pero no es su culpa: desde que asumió su cargo el 4 de diciembre pasado, a María Cecilia Rodríguez prácticamente no le hemos conocido la voz. Cabe destacar que casi en simultáneo con su nombramiento, en reemplazo de Arturo Puricelli, trascendió que su hermano, Diego Rodríguez, estaba siendo investigado por el -oh casualidad- suspendido fiscal José Campagnoli por su nexo con la barra brava de River Plate. Diego Rodríguez, conocido como “el Boletero”, distribuía las entradas del club entre los más violentos de la barra brava de Núñez, hasta que perdió influencia tras el asesinato de Gonzalo Acro y la salida de José María Aguilar. Además, trascendió el audio de un diálogo telefónico, en el que le ofrecen a Rodríguez entrar en un negocio para “lavar” hasta 300 millones de dólares de Austral Construcciones, del empresario K Lázaro Báez.
Y también citan contactos en “Balcarce 50”, sede de la Presidencia, según publicó “La Nación.” Hasta ahora se sospechaba que las razones ocultas de la embestida K contra Campagnoli era su detallada investigación financiera del caso Lázaro Báez que salpica a la familia Kirchner y, en menos medida, su actuación en el secuestro de Alfonso Severo -un testigo del crimen de Mariano Ferreyra- pero esta nueva causa muestra que había descubierto otro “pozo negro” del kirchnerismo. Según publicó “Clarín”, de casualidad Campagnoli, a principios de noviembre, había encontrado una denuncia en una pila de expedientes de la fiscalía de Saavedra, contra Diego “el boletero” Rodríguez. Sin saber de quién se trataba en ese entonces, pidió una serie de medidas de prueba a su secretaría de Asuntos Penales (SIPE) que cruzando datos llegó hasta un alto empleado de Ríver, según chequeó Clarín en fuentes vinculadas al club millonario. El dato se filtró en Ríver y el alto empleado se puso ya a disposición de la Justicia. En la causa se investigaba desde el negocio de reventas de entradas, la entrega de entradas a barrabravas e incluso eventuales maniobras de lavado de dinero. Campagnoli no pudo avanzar más porque lo suspendieron tras un polémico pedido de Alejandra Gils Carbó. El caso quedó en manos de la fiscalía subrogante Claudia Katok, pero la Procuración nombró como coadyuvante -oh casualidad, de nuevo- a Cristina Caamaño, ex secretaria de Seguridad de Nilda Garré. Hasta una semana antes, Caamaño era secretaria de Cooperación con los Poderes Judiciales y le aceptaron la renuncia con la llegada de Rodríguez a Seguridad. Otras de las coincidencias polémicas es que Gils Carbó pidió la suspensión de Campagnoli justo el mismo día que asumió Rodríguez en Seguridad. En todo caso, su silencio y perfil bajo se tornan sospechosos. Quizás no sea esta causa, sino su incapacidad para desempeñar el cargo lo que la mantiene en esa postura. Cuando Rodríguez asumió que, egresada de la Universidad del Salvador en Ciencias Políticas, se ignora cuál es su especialización en temas de seguridad. Se sabe que estuvo en Desarrollo Social a las órdenes de Sergio Berni y Alicia Kirchner, y es lógico suponer que tanto ese antecedente como su desempeño actual cerca de Agustín Rossi en el área de Defensa habrán decidido su designación en lugar de Arturo Puricelli, en una Administración que tiene tantos problemas con la inseguridad como en encontrar gente propia idónea para los casilleros vacantes.
Como seguimos viendo, funcionarios y empresarios, son sinónimo de corrupción, robo para la nueva corona, lo que ahora sobresale es que los empresarios son “nuevos empresarios enriquecidos” al calor del kirchnerato, pues Lázaro, Cristóbal, Rudy, Eskenazi y varios otros más surgieron como tales en los días de 2003 cuando Néstor asumía la Presidencia de la Nación, y es desde esa fecha en que éstos supuestos empresarios –verdaderos testaferros de la pareja presidencial- se enriquecieron vilmente a costas de los dineros públicos, que es decir a costa de los dineros del pueblo, esos que faltan como inversiones en educación, en salud, en seguridad, energía, transporte, puertos, caminos y vías navegables; o en investigación y desarrollo de una industria bélica al servicio de las necesidades básicas de la Patria y su correspondiente defensa nacional. Hace ya muchos años, casi los mismos que gobierna el kirchnerato, pero muy específicamente desde hace 24 meses, cuando Cristina Fernández inauguraba su segundo período presidencial, que vengo sosteniendo en éstos artículos que se publican en los medios independientes y no nexados con el régimen, que el país tiene por delante dos principales frentes de tormenta –y posible crisis económico/social-, el primero que arreciaba era que el proyecto hegemónico de una “Cristina eterna” impulsado por la intención de alcanzar un respaldo “plebiscitario” en octubre fracasó estruendosamente y terminó, enfermedad de por medio, en una “Cristina ausente” y como consecuencia un gigantesco y muy peligroso “vacío de poder”. El segundo es que sobre una gestión “destartalada y anómica”, generadora de inflación –devaluación del 35% anual 2013-, emisión descontrolada –aunque en descenso desde 2012 se viene emitiendo a un ritmo del 70% 2012, 46% 2013-, incapacidad de controlar los aumentos empresariales mientras se intenta fijar un tope a los reclamos salariales, pérdida incesante de reservas del Banco Central -2012 casi US$ 8 mil millones, 2013 más de US$ 13 mil millones- que solo en enero 2014 ya llevan fugados US$ 400 millones. A todos estos males, se suma ahora también una notoria insuficiencia fiscal, pues luego de aplicar impuestos del orden del 40% del PBI nacional, cifra nunca lograda previamente, y tampoco buscada por confiscatoria, ahora desde el tercer trimestre de 2013 se viene notando un amesetamiento y posterior disminución notoria de la recaudación, aunque se siga apretando al pueblo.
Lejos de verse fortalecido y mucho menos disipados, y tal cual lo anunciáramos, el Gobierno Cristina Fernández muestra hoy una enorme “debilidad intrínseca” donde además de la ausencia de una presidente absolutamente concentradora del poder, de la falta de comunicación interna del gabinete de ministros, de una política en materia de soluciones o paliativos a los gravísimos problemas sociales, económicos y políticos que se vienen sufriendo y de toma de medidas que indiquen que se está “gobernado” por quienes fueron depositarios allá a lo lejos, por octubre de 2011, de los atributos del poder. Poder hoy absolutamente desaparecido, el país se halla desgobernado por la actual conducción política del cristinismo; El Gobierno suma a la ausencia presidencial una muy deficiente gobernanza, aquella sancionada por el voto mayoritario a todas luces en las pasadas elecciones –PASO y generales del 27/O- y que soporta muy penosamente estas crisis y sus consecuentes ventarrones cada vez más continuos e intensos. ¡Nada de lo que pretendía el cristinismo se ha cumplido! Por el contrario todo aquello que se vislumbraba como posibles frentes tormentosos se han hecho realidad. Tras el “relato” (totalmente desgajado y harapiento) que fraguaran ideologías de muy pobre origen intelectual, las mismas, las seudo “profecías” epopéyicas devinieron en rotundos fracasos. Hoy, para decirlo clara y contundentemente “no tenemos hegemonía de gobierno”, ni tampoco, mucho menos aún, “encuadre estatal para implementar políticas de ninguna índole”. ¡Este gobierno ha fracasado estruendosamente y se encamina presuroso al destierro! ¡El Gobierno muestra un “modelo-relato” en fuga! Ninguna de las desgracias sucedidas ha ocurrido porque sí. Detrás de cada una de ellas estuvo siempre el “estilo” y la forma de “mandar” (nunca gobernar y menos persuadir o convocar) de la Presidente, y su coyuntura. Existe hoy, solo una mujer inquieta y preocupada, sobre todo por lo que no supo lograr y hacer, una mujer que “no ha logrado superar y procesar los dos años de adversidades plenas” que le restan hasta la cesión definitiva del mando. “¡Cristina Fernández, la Presidente de la Nación, a preferido refugiarse en el silencio!” Como les pasó a la enorme mayoría de sus antecesores, no logra comprender debido a que extraños motivos una abrumadora mayoría (en su caso mucho más del 70% del pueblo) resolvió darle la espalda y desairarla justamente en donde se creía invencible, las urnas. “¡Sobrevuela sobre ella cierto patético resentimiento y un muy agravado desenfoque de la realidad!”
¡Este no es un novedoso estado de ánimo en Cristina Fernández! Testigos memoriosos recuerdan aquella madrugada del 18 de julio de 2008, un as horas después del voto “no positivo” del ex vicepresidente Julio Cobos, cuando Cristina vociferara en un pico de ira y soberbia descarnada, murmurando asimismo su deseo de renunciar, aquella máxima que la pinta de cuerpo entero: “¡La Argentina (su pueblo claro está) no se merece gente como nosotros!” Trágico, cómico si no fuere proveniente de la Presidente Argentina, un verdadero antecedente de lo que hoy la domina; aquella jornada devino en una recuperación política que consumió hasta la vida de su esposo y arquitecto de su futuro. Aquella pérdida irreparable para los designios de una continuidad “casi eterna” generó este presente, ahora una fecha de vencimiento irreparable. Este silencio de Cristina y su anomia como mandataria no represente, prescindencia. Los ejemplos abundan, y son expresados por sus espadachines más encumbrados, “todas las decisiones pasan por ella”, que hasta envuelta por cierto misterio, se halla al tanto de todo y cada uno de los pasos –no muy consistentes, es cierto- que ejecuta su gobierno. No creo que ellos mientan, cada decisión es una adecuada hoja de ruta para ver la mano de aquella. Cristina está muy al tanto de los “desajustes de las cuentas públicas”. Ante propuestas más o menos sensatas de Capitanich, ella se negó a cortar o recortar el gasto público, por temor a un “enfriamiento”, como si ya no estuviere lo suficientemente helado, de la economía, y encargó que se indagara sobre alguna variante fiscal. De aquí nace la propuesta, o “globo de ensayo” de tocar Bienes Personales y su manera de liquidarlo. Las variantes ya verdaderamente no sobran porque Argentina se convirtió en esta “década korrompida” en uno de los 5 países del mundo con mayor presión fiscal sobre su pueblo. Y ante el rechazo popular en ésta se dio marcha atrás.
Los caminos desandados por el régimen del kirchnerato, solo lograron profundizar los errores que señaláramos reiteradamente en el pasado, tanto lejano como el más reciente. Así recorrimos un camino de errores ya muy conocidos antaño: resolución 125 o retenciones al único sector productivo y netamente moderno y tecnificado, cepo cambiario y recargas a las compras con tarjeta, inicialmente del 20% y luego, ante el fracaso rotundo de esta medida antipopular, subido al 35%, y que sigue redundando en percibir como “bien de ahorro” viajar al extranjero y consumir todo aquello que aquí no se obtiene por las despolíticas de Moreno con tarjeta de crédito. Impuestos a los vehículos de alta gama con un impuesto segmentado, de más está decir que cada una de esas decisiones resultó un castigo a la producción; generando el amesetamiento y, además, una gigante amenaza por la descontrolada inflación. Lo que Cristina Fernández pretendió evitar con un recorte del gasto del Estado pareciere concretarse, al final y como autodesignio, por la vía tributaria. El Gobierno y sus personajes, viven a salto de mata, y ese concepto se ha extendido hasta la residencia de Olivos, o El Calafate Pero Cristina sin embargo pretende seguir dejando muy en claro y en público que ella y solo ella es la que decide y ordena. Así logra el efecto contrario al que se debería buscar, siempre los funcionarios fueron “fusibles” presidenciales, ahora el único fusible termina siendo la Presidente. El Gobierno aún debe enfrentar lo peor, tiembla con el índice inflacionario de diciembre que todos, solo los necios lo niegan, superará el 2,8% llegando según las voces serias o agoreras al 4%. Además el “acuerdo de precios” deviene en inservible, paradoja de este régimen seudo “nac&pop” es que es él justamente quien genera “concentración de la demanda, corporativismo empresario y cartelización de precios”, todos los males, supuestamente del mercado. Si ha ello sumamos que las reservas del BCRA están a punto de perforar el piso de los US$ 30 mil millones –que ni siquiera yo llegué a pronosticar, para tan temprana fecha-, el goteo no se detiene, es más aumenta considerablemente, el globo de Bienes Personales disparó el dólar “blue” o paralelo, que ya cotiza rondando para superarlo, el nivel increíble de los $ 11. Kicillof, el “niño mimado, el niño maravilla” está tan desorientado que se allanó a conversar y consultar a algunos economistas de la heterodoxia, algunos muy conocidos y apartados notoriamente del Gobierno.
Como no podía ser de otra manera, aquellos consultados le explicaron medidas que desde su óptica no son buenos “pronósticos”, ni siquiera pudo recibir atajos, salvo maniobras ya explotadas sin éxito verdadero (maniobras con bonos, etc.) y mucho peores encrucijadas económicas y sociales, las recetas o consejos no son del agrado del joven ministro, y mucho menos del de Cristina Fernández. El malhumor es hoy, lo que sobrevuela a todo el ejecutivo, y a una enorme porción del oficialismo legislativo, que consustanciados del ánimo de derrota, buscan escapatorias de cualquier tipo. Desde quien inconscientemente, y al más puro estilo Juan Mussa, se postula para Presidente, hasta quien descolgadamente propone la discusión bizantina –no porque no debe darse, sino porque no es justamente ni el momento, ni la hora- del traslado de la capital al norte del país argumentando, aunque no pueda creerse que sólo “las colonias la fijan en un puerto, ya que las naciones independientes la consagran en el interior profundo”. ¡De no creer, el infantilismo, la soberbia, el destrato popular llevado adelante por oscuros personajes que no se saben ubicar de acuerdo a sus posibilidades! Pero en el despiste en el que se encuentra el “niño/joven maravilla” llegó a pensar en el desaparecido vicepresidente Amado Boudou. El borrador de éste, propone como salida al desbarajuste, acuerdo con el FMI, con los fondos buitres y con el Club de París, o sea “la total vuelta al pragmatismo y la ortodoxia” de su sepia juventud en la Ucedé, espacio político en el que también militaba Echegaray y algunos conspicuos opositores de laya. Estas paradojas de las consecuencias no es una cuestión abstracta, pues cuando los gobernantes olvidan atenerse a la realidad y la Constitución Nacional, respetando específicamente la división de poderes y las reglas de la verdadera alternancia, financiando con “recursos genuinos y verdaderos al Estado” y generando, por lo tanto, una “moneda creíble, estable y con respaldo genuino”, mucho más temprano que tarde brotarán rebeliones sociales y se terminarán ahondando la inseguridad y las desigualdades sociales.
Muy lamentablemente, ésta y no otra es la atmósfera del año que se inicia: “una navegación en plena tormenta, y donde “la rosca” se mantiene sin una mira clara de hacia dónde nos dirigimos. El puerto se haya mucho mas lejos de lo que debería estar, y no se ve ninguna luz clarificadora de faro alguno”. ¿Cómo es posible que, a la vuelta de tres décadas de experiencia democrática y seudo republicana (por los desfasajes y las inconstitucionalidades existentes), volvamos a tropezar con los mismos y reiterados escollos? Aún no se sufre una tormenta generalizada, pero no se está muy lejos de que ésta arribe. Los sentimientos y avaricias de quienes consumen en abundancia y toman vacaciones poco tienen que ver con los de aquellos que padecen privaciones estructurales y viven o sobreviven a la intemperie. ¡Somos un país de gigantescas desigualdades no resueltas, ni siquiera tras una “década de bonanza desaprovechada”.

Buenos Aires, 14 de Enero de 2014.
Arq. José M. García Rozado
MPJIRucci – LIGA FEDERAL –
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