Desde Argentina: “Es más fácil llegar, que saber irse a tiempo.”

Cristina Fernández enfrenta por primera vez seriamente, la anterior fue apenas un fugaz planteo político que ella tomó como definitivo, el tiempo del “pato rengo” según la definición estadounidense. Y desde hace 4 meses vive acorralada por las malas noticias deparadas por lo social, lo económico y lo político. Son tales las incongruencias de su gobierno y de sus funcionarios que ella realiza lo único para lo que siempre realizó: “borrarse”; y esto es tan así que hasta los medios internacionales hablan de ello. Luego de su enfermedad de 60 días, se mantuvo escondida por los sucesos de las policías y los saqueos, luego fue por los cortes de luz y el malhumor reinante, ahora porque no encuentra ninguna medida agradable para reincorporarse. ¡No supo retirarse a tiempo!

En su edición de hoy, el reconocido diario español “El País” dedica un artículo al silencio de Cristina Fernández, quien desde que retomase las actividades presidenciales luego del reposo debido a una intervención quirúrgica, apenas se ha mostrado activa, sin encabezar actos políticos o siquiera comunicándose a través de ‘Twitter”. En una nota titulada “El silencio de la presidenta”, el matutino explica que Cristina “antes aparecía casi a diario en actos públicos transmitidos por televisión en los atardeceres de Argentina” y también “solía ametrallar con ráfagas de mensajes por ‘Twitter’, incluso los fines de semana”. Para “El País”, este comportamiento por el momento abandonado indicaba cuan “presente estaba en la escena pública Cristina Fernández” antes de su operación, pero “la nueva Fernández ha cumplido este martes 35 días sin hablar en público, toda una marca histórica en sus seis años de gobierno si no se tiene en cuenta el mes y medio que permaneció de excedencia por la cirugía”. “El silencio de la jefa de Estado llama la atención a kirchneristas y opositores. Sus médicos le han aconsejado después de la operación que evitara el estrés. Si bien se ha tomado dos semanas de vacaciones navideñas en su provincia, la sureña Santa Cruz, ella sigue con su ritmo de trabajo habitual, con reuniones con su equipo de gobierno. Lo que ha eliminado hace más de un mes son las apariciones públicas o con personas ajenas a su equipo de gestión. Solo se la ve en fotos al entrar o salir de la Casa Rosada (…) o en la residencia presidencial de Olivos”, apunta la publicación española. Y añade: “Algunos analistas interpretan su retiro de la primera línea como una estrategia para evitar el desgaste habitual del final de un gobierno que tiene fecha de caducidad el 10 de diciembre de 2015. La inflación está acelerándose y ha pasado del 20,8% anual en mayo pasado a un 26,8% en noviembre, con lo que por primera vez en diez años de kirchnerismo supera a la subida media de los salarios (26,1%) y preocupa así a los sindicatos”. Más adelante, la nota repasa los dichos proferidos desde el kirchnerismo para justificar su silencio y también señala la emergencia del jefe de Gabinete Jorge Capitanich, cuya designación a finales de noviembre interpretan como “un intento por renovar el Gobierno después de unos comicios legislativos en los que el kirchnerismo (…) perdió en los cinco distritos más poblados”. Sin embargo, y pese a que apuntan que Capitanich comenzó su gestión con “muchos bríos y un estilo de comunicación abierto distinto al habitual del kirchnerismo”, “El País” afirma, en línea con la mayoría de los analistas políticas locales, que al correr de las semanas su imagen se ha “desgastado”. “Todos los días Capitanich comenta lo que sucede en el país, pero esta semana ha decidido acotar sus conferencias de prensa. Varias veces sus palabras fueron contradichas por sus supuestos subordinados”, explican, pasando a narrar las recientes marchas y contramarchas que terminaron esmerilaron su promisoria gestión.

Argentina se encuentra totalmente paralizada, a nivel social se viven momentos de anomia pues una enorme proporción de desocupados que son restados de las estadísticas oficiales, se encuentran que con las asignaciones que cobran ya no alcanzan a alcanzar la “canasta básica de pobreza”, obviamente no la del INDEC de $ 786,oo mensuales, sino la más realista de la CGT Azopardo que habla de $ 3.578,00, por lo que las organizaciones de base –las opositoras (CCC, Polo Obrero, etc.) como las oficialistas (Movimiento Evita, Luis D’Elía, etc)- ya reclaman que se actualice las mismas y se la lleve a $ 600 mensuales por chico, los piquetes urbanos de clase media se mantienen incólumes por culpa de que todavía no se repararon amplios sectores de capital y conurbano. A nivel económico, no es necesario repetirse pero sigue la fuga de capitales y las reservas del BCRA ya apenas asoman por sobre los US$ 30 mil millones, el Gobierno está desprendiéndose de Bonos atesorados por la ANSeS generando un verdadero festival, la AFIP intenta recaudar agua en el desierto, luego de generar la mayor presión impositiva de la historia y cuando en el último trimestre de 2013 no alcanzara por lejos las pautas pretendidas en el Presupuesto Nacional de dicho año, las exportaciones agropecuarias para este 2014 pintan de oscuro a negro, y los dólares que pretende recaudar con medidas extemporáneas e inconexas de las exportaciones no llegan, como mucho menos las inversiones de capital, el arranque de la “lista de precios vigilados o supervisados”, hasta hoy es un verdadero fiasco; y a nivel político es muy grave la inmovilidad de los funcionarios, donde solo se tratan menudencias y seudo temas como la inseguridad que sigue brindando chicanas de todo tipo entre la Secretaria de Seguridad de Berni y el Ministro bonaerense Granados. Realmente muy pobre todo, y encima la notoria ausencia de la Presidente que apenas se deja ver en muy contadas oportunidades por la Casa Rosada, o como hoy llegando al sanatorio Otamendi para acompañar a su madre.

Diecinueve muertos lleva en su haber este pasado mes de diciembre, entre los saqueos y los cortes del suministro eléctrico, y ni siquiera se ha conocido una frase de “pésame” por parte de Cristina Fernández; ni siquiera ante la tragedia de Villa Gesell con sus cuatro muertes generó ninguna condolencia presidencial. ¡Realmente muy poco humano y caritativo por parte de la señora Presidente! “¿Una sociedad de mansos corderos o de corresponsables?” titula su nota César Deymonnaz, y realiza una interesante mirada sobre nuestro pueblo y su pasividad casi como desentendiéndose de la realidad. Esta sólo es atendida cuando aquella realidad toca y perjudica abiertamente a cada uno de ellos, y solo allí, es cuando el cuerpo social sabe reaccionar, pero siempre muy moderadamente y más como lamento que como verdadero reclamo airado. Y el acota finalmente que “tendremos que encontrar alguna forma pacífica de reaccionar y cambiar los paradigmas antes de que no haya remedio”. Existen culpas ciudadanas compartidas por casi la totalidad del pueblo, y que vengo señalando desde hace 8 años, más precisamente desde que Néstor en un ataque de soberbia se erigió en ministro de economía y comenzó a transitarse el camino inverso al que se venía realizando, perdiendo la competitividad en nuestros productos merced a atrasar el tipo de cambio, y reemplazar aquellas retenciones agropecuarias de pequeños porcientos, que servían para paliar las necesidades sociales existentes producto de la gigantesca crisis generada por radicales y frepasistas en alianza con neoliberales de la talla de Domingo Cavallo. Esas culpas populares son (para enumerar las más groseras):viajar gratis en transporte público algo que duró hasta hace apenas unos días, tener las tarifas de servicios públicos (luz, gas, Agua potable) más baratas del mundo pero con servicios destruidos, a la vez que se sufría una presión impositiva gigantesca y nunca soportada, la más alta del mundo; vivir dentro del “vale todo” con piquetes y cortes de calles, rutas y autopistas, hasta la de un puente internacional; priorizar el ingreso económico inmediato y cortoplacista (créditos subsidiados y a muy largo plazo -50 meses-); aceptar como válido aquello de que “roban pero hacen”, ahora convertido en “roban todo, y no hacen nada” terminando por ser todos sospechados pero nadie condenado; aceptar que existan “subsidios eternos” al ingreso en vez de trabajo digno, bien remunerado y en blanco para todos. Permitimos, y seguimos haciéndolo, que exista “la viveza criolla”, esa que afuera es considerada una falta grave o un delito; seguir confundiendo “convivencia” con que cada uno haga lo que se le cante, y que el paco y los narcos convivan porque “orden, y represión genuina de parte del Estado” no es progre y, meter presos a los delincuentes y a los funcionarios corruptos es tener “mano dura”. ¿Por qué esto es así y no logramos ser una Nación, como la que fuimos?

“Después de diez años, el poder ejecutivo ahora controla la mayor parte del poder judicial. Es improbable que los llamados para una mayor transparencia lleguen muy lejos”, pontifica con enorme realismo The Wall Street Journal, en un artículo de ayer titulado “Argentina’s crumbling economy” (o El derrumbe de la economía argentina) de la eximia editora Mary Anastasia O’Grady. Es muy importante este artículo y sus comentarios totalmente veraces y realistas sobre nuestra Patria, donde no solo analiza el Gobierno nacional de la pareja Kirchner, sino que también lleva críticas muy mordaces para con el porteño de Mauricio Macri, al encontrar a la ciudad sucia y en muy mal estado. The Wall Street Journal es, como bien todos conocen un periódico de amplia circulación en los medios financieros, económicos y de inversores del mundo desarrollado por lo que sus escritos y opiniones suelen formar decisiones en aquellos interesados en avanzar en inversiones o proyectos de desarrollo empresario. O’Grady arranca el muy duro artículo sobre nuestro país diciendo: ”Durante una visita a Buenos Aires que hice en noviembre, noté que una sensación de premonición se cernía sobre la ciudad. La economía estancada, la inflación en alza, el capital saliendo del país y los porteños de todos los ámbitos preparados para una tormenta y resignarse a las penurias que llegarían a esta ciudad portuaria. La infraestructura de la ciudad también parecía abatida. Los amplios bulevares y grandiosos edificios del siglo XIX están cansados y roñosos y las calles huelen mal. Los grafitis enardecidos y los afiches hechos tiras desfiguran las paredes, lo que significa una sensación generalizada de decadencia sin ley. Destruir la riqueza de una nación demora un largo tiempo, pero una década de kirchnerismo, de gobiernos encabezados por Néstor Kirchner y su actual viuda Cristina Fernández de Kirchner, parece estar lográndolo”.

La muy cruda realidad planteada por la cronista estadounidense deja muy pocas cosas para agregar, la principal es que esta cronista extranjera, que por lo que se ve conocía realmente Buenos Aires de otras épocas, no comete la torpeza pueblerina y muy extendida entre los progresistas de izquierdas internacionales y caracteriza al Gobierno Argentino como el “Gobierno de los Kirchner” no tildándole erróneamente como un gobierno peronista, quizás porque su amplio conocimiento de la historia la llevó a distinguir entre estos seudo gobiernos neopopulistas berretizados, de derechas o de izquierdas como lo que son: “meros Gobiernos personalistas” y sin ideología alguna. El estado calamitoso de la urbe porteña es otra de las realidades descriptas con crudeza, pero no como una crítica pasajera, pues separa bien el carácter grandilocuente, espectacular y majestuosa de esta Capital sudamericana con claras connotaciones europeas; connotaciones que la hacen atractiva, a veces hasta irresistible, pero siempre muy querible y amorosa. Una ciudad que despierta sensaciones de todo tipo y que ahora ella la vio “abatida… cansados y roñosos… las calles huelen mal”, no es poco y nos debe doler y nos debe levantar en bronca, pero no para quien así la vio, sino para con quienes deben preservar, cuidar y engrandecer aún más esta hermosísima ciudad de Buenos Aires. ¡Mauricio, estás a mucho más de cien mil pasos de la Casa Rosada, ahora preocúpate y ocúpate de nuestra magnífica Buenos Aires! Es necesario que de afuera nos muestren a los porteños y a los provincianos de toda laya en el barrial en el que estamos malviviendo, sin reacción alguna para con quienes nos condujeran a esta penosísima realidad que desde el exterior un extranjero, solamente con llegar, caminar y recorrer nuestra ciudad pudo desentrañar, como la de una ruina increíble de aquello que fuera la 4ª potencia económica mundial hace apenas un siglo.

Pero O’Grady apunta a que “la situación se ha deteriorado en las últimas semanas. Una salida también parece difícil. Tres acontecimientos importantes en diciembre elevaron la perspectiva de un descenso a un caos total. El primero se produjo cuando la policía provincial de Córdoba decidió súbitamente dejar de trabajar en protesta por sus bajos salarios. Los delincuentes interpretaron la ausencia de policías como una invitación para saquear la ciudad. Más de 1.000 negocios fueron saqueados y dos personas murieron. El gobierno nacional podría haber ayudado al gobernador José Manuel De la Sota, quien no es un aliado de la presidente Fernández de Kirchner. Pero se limitó a sugerir que la violencia era parte de un complot para desestabilizar a la mandataria. Entre la espada y la pared, el gobernador accedió a otorgar un aumento salarial de 33% a los policías quienes retomaron sus funciones. Pero los policías de otras 20 provincias aprendieron la lección y se produjeron huelgas en todo el país, tras las cuales vinieron más saqueos y violencia.” La mirada aguda de la periodista solo tuvo que observar la incongruencia de un Estado nacional ausente ante un estallido cual polvorín, que terminó generando una violencia en cadena imposible de controlar. Argentina, ante la mirada extrañada de una visitante pasó de ser la “princesa sudamericana”, a ser en apenas treinta años la “cenicienta” del subcontinente, y como ella bien aclara “una noción de premonición se cernía sobre la ciudad… prepararse para una tormenta y resignarse a las penurias que llegarían a esta…” Tan ocupados en mirarnos el ombligo estamos los argentinos, que tiene que ser una corresponsal extranjera la que nos grite en la cara que existe “una sensación generalizada de decadencia sin ley”. Es tan increíble lo que viene sucediendo desde hace tres décadas en nuestra Patria, como es increíble que en nombre y con los votos del pueblo peronista se hallan llegado a cometer todos estos actos de barbarie y todo tipo de tropelías, en éstos últimos veinte años. Llega a decirnos, por si no nos llegamos a dar cuenta, la lúcida extranjera que: Destruir la riqueza de una nación demora un largo tiempo, pero una década de kirchnerismo… parece estar lográndolo”.

Que enorme cantidad de verdades, cuanta visión clarificada de lo que nos está sucediendo encontramos en las palabras de O’Grady, que no queda otra que aplaudir que una mirada extraña nos venga a gritar en nuestra propia cara lo que los argentinos no queremos, o no sabemos ver y dilucidar. Porque es tan cierto que “después de 10 años, el poder ejecutivo ahora controla la mayor parte del poder judicial”, y que de esta manera no existe forma alguna de pensar en descorruptizar la Patria, tanto como que aceptamos grosera y cobardemente el “roban pero hacen” de ayer o el “roban y encima no hacen” de hoy. ¿Tan estúpidos e infantiles nos hemos vuelto los argentinos? Es que nos tienen que tocar “la fibra más intima del hombre, que es el bolsillo”, nos espetaba clarificándonos a aquella juventud violenta y hasta descarriada de los 70 del siglo XX, el “león herbívoro” como se definía el viejo Perón. ¿Tendremos que llegar a otro 2001, para despertar de este penoso letargo? Es que nos hemos convertidos en “ovejas mansas” que arrean al matadero sin chistar, o terminaremos por despertar, pues aquellas marchas del 13S y del 8N y 20D del 2012, o las consecutivas y respetuosas del 2013 porque no parecieron ser oídas por el cristinismo, ni siquiera después de la paliza del 70 a 30% del pasado octubre, merece otro tipo de respuesta popular. ¿Será hora de que truene el escarmiento, para con estos imberbes y traidores al servicio de no sé quién? Es hora de que nos pongamos los pantalones largos, y por una vez siquiera exijamos ferozmente respuestas de esta sarta de inútiles y advenedizos al servicio de su propio autoenriquecimiento, y que constitucionalmente llevemos a todos y cada uno de estos corruptos ante los tribunales nacionales, luego –por supuesto- de haber purgado y limpiado de corruptos y conniventes de este poder derrotado por la realidad y la verdad, o sea luego de garantizarle a la Nación un Poder Judicial honesto, capaz y transparente. ¡Argentinos, llegó la hora de la verdad! ¡Este régimen se bate en total retirada y es nuestra obligación perseguirlos y hacer definitiva justicia constitucional y democrática!

Para terminar con la insensatez reinante, terminemos de leer lo que el The Wall Street Journal nos espeta en la cara, por medio de la pluma de O’Grady, que nos dice: “El gobierno dice que la inflación es de 10,5%. Sin embargo, hay una desconfianza generalizada hacia los números oficiales. Uno de los secuaces de la presidente despidió en 2007 al director del instituto encargado de medir la fluctuación en los precios porque no le gustaban las cifras. Hasta el FMI tomó nota y en febrero de 2013 criticó a Argentina por no divulgar al público información precisa. El banco central se ha dedicado a imprimir dinero y ha hecho que los argentinos vendan pesos cada vez que pueden. Los controles de capital que han establecido en efecto desde 2011 han hecho que esto sea cada vez más difícil, pero no imposible. También han acelerado la fuga de capitales”. Es inconcebible que aún una enorme proporción de conciudadanos y hasta de compañeros, sigan defendiendo este gobierno compuesto como una verdadera banda de saqueadores, y como bien los define O’Grady “los secuaces de la presidente”, sigan gozando de impunidad luego de estar conduciéndonos, inexorablemente al precipicio y hacia una nueva crisis, cercana y parecida a la vivida en 2001. “Por otra parte una espiral inflacionaria agota la paciencia y una población que se siente tan impotente como la de la Argentina actual en algún momento se hará escuchar… Cuando un país sufre saqueos, cortes de luz y una inflación galopante, lo normal es que las personas libres busquen que sus líderes restauren la calma y el orden. Pero la presidente ha cultivado un perfil bajo”, acota por no decir claramente que Cristina Fernández “se ha borrado”, mucho, pero mucho peor que lo hiciere en aquella trágica oportunidad el dirigente sindical de Luz y Fuerza Casildo Herrera.

Este triste, pero claro recordatorio de lo que nos está sucediendo como país, escrito por el The Wall Street Journal, una verdadera Biblia para el mundo financiero mundial, y que ayer 13 de enero tuviere una muy amplia difusión en las redes sociales mundiales, como en los medios económicos de la mayoría de las naciones emergentes y desarrolladas también buceó en las entrañas de la corrupción nacional al escribir. “los reporteros aseguran que un testaferro de los Kirchner asumió el control de un puñado de empresas de Santa Cruz y posteriormente consiguió una serie de contratos a precios inflados” y citando al Diario La Nación de Buenos Aires al mencionar una investigación sobre “el contratista (en una muy obvia referencia y alusión a Lázaro Báez) le dio a los Kirchner sobornos importantes al lavar dinero a través de hoteles de Santa Cruz que pertenecían a la pareja. La presidente niega estas acusaciones y dice que provienen de los fascistas”. Poco y nada que agregar, es notoria la respuesta que pone en boca de Cristina Fernández la cronista, porque de ser cierta –y no tengo porque dudar de esto- la Presidente desvaría, y en su delirio persecutorio cree ver “gorilas, fascistas, desestabilizadores…” aunque no un pueblo cansado de sus tropelías, atropellos y robos desenfadados. Pero como era de esperar Cristina busca el amparo y la inmunidad y así el titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), José Sbatella, fue postulado nuevamente para seguir en el cargo por parte del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, este martes 14. La nominación, sobre la cual se abre ahora el período de presentación de “observaciones”, la realiza el Gobierno nacional en momentos en que el funcionario está siendo altamente cuestionado por su rol en las causas en las que se investiga el lavado de dinero del empresario K, Lázaro Báez y sus vínculos con el matrimonio Kirchner. Pero además, Sbatella habría demorado con su inacción o su mora en la obligación de reportar operaciones sospechosas, otras pesquisas sobre Amado Boudou, Sergio Schoklender, el banquero Jorge Brito y Hugo Moyano. Sobre Sbatella pesan 5 causas por “encubrimiento”. Las cuatro mencionadas y la de Báez. No solo demoró en informar sobre las denominadas ROS (Reporte de Operaciones Sospechosa) sino que también su accionar contemplaría designaciones arbitrarias y despidos de especialistas. Una metodología muy similar a la utilizada para disciplinar al Indec. El viernes pasado surgió la última novedad en torno a Sbatella cuando el juez federal Claudio Bonadio allanó la Unidad de Información Financiera (UIF) y buscó documentación que podría ayudarlo a determinar si el titular de ese organismo incumplió los objetivos básicos de su función para encubrir movimientos bancarios irregulares de Lázaro Báez, según reveló el diario “Clarín”. La UIF desestimó el allanamiento e informó que se trató solo de un pedido de información: “Se recibió una orden de presentación firmada por Bonadio, en la que requirió información relacionada con los reportes de operaciones sospechosas”, dijo el organismo conducido por Sbatella en un comunicado.

La UIF es investigada porque retuvo desde 2008 hasta diciembre pasado documentos que debería haber enviado a la Justicia y que informaban sobre sospechosas y multimillonarias transferencias de dinero de empresas vinculadas a Lázaro Báez por un total de $ 180 millones, recuerda “La Nación”. Tras las denuncias periodísticas sobre el accionar de la UIF, los diputados Federico Pinedo, Patricia Bullrich y Laura Alonso acusaron a Sbatella de cometer los delitos de “incumplimiento de los deberes de funcionario público y encubrimiento”. Ahora Bullrich anunció que impugnará la candidatura del responsable de la UIF por un nuevo período. El mandato actual de Sbatella termina el 11 de febrero. Desde hoy (14) se pueden presentar las impugnaciones, por un período de 15 días. Además el Gobierno nacional postuló a Germán Saller para cubrir la vacante de la vicepresidencia de la UIF. Según recuerda el periodista Hugo Alconada Mon -que ha seguido las causas judiciales contra Sbatella- en “La Nación”, hay por lo menos cuatro investigaciones penales contra el actual titular de la UIF y sus principales colaboradores, por la presunta comisión de múltiples delitos e irregularidades. El fiscal federal Carlos Stornelli inició, incluso, una investigación preliminar y, tras cuatro meses de recopilación de pruebas y verificación de datos, denunció a Sbatella y sus colaboradores por la presunta comisión de cuatro delitos: “incumplimiento de los deberes de funcionario público, abuso de autoridad, encubrimiento agravado por omisión de denuncia y violación de secretos.” Stornelli es el mismo fiscal que ahora investiga a Sbattella a raíz de la denuncia de diputados de Unión PRO, que motivaron que el juez Bonadio allanara la UIF y el banco Finansur, precisó Alconada Mon.

A esas primeras investigaciones se sumó otra causa penal luego de que el diario “Clarín” revelara que la UIF habría cajoneado, durante cinco años, Reportes de Operaciones Sospechosas (ROS) cometidas por Báez y sus colaboradores por unos $ 180 millones. Algo similar ocurrió a raíz de otro escándalo que afecta al Gobierno: “el de la malversación de fondos públicos destinados a construir viviendas por la Fundación Madres de Plaza de Mayo”. Más de un año antes de que Hebe de Bonafini y Sergio Schoklender se distanciaran y pelearan como mafiosos y delincuentes que son, la diputada Elsa Quiroz, de la Coalición Cívica, había radicado una denuncia ante la UIF contra Schoklender, por presunto lavado de dinero a raíz de la compra de una quinta en José C. Paz escriturada a valor irrisorio. Pero desde la UIF, Sbattella afirmó que faltaban “indicios” para que su organismo actuara, aunque cuando estalló el escándalo envió la documentación a la Justicia. Esos datos están en un expediente que investiga el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi, que implica a funcionarios nacionales. El camino de la corrupción deja estelas imposibles de no ser vistas, salvo –por supuesto- por una justicia amanuense y obsecuente del poder político de turno. Es así, como la historia argentina viene repitiéndose desde hace ya casi medio siglo, como bien dice un histórico compañero “la entrega nacional y la corrupción más vergonzante comenzó indudablemente con el golpe sedicioso e inconstitucional de marzo de 1976”, y de allí hasta aquí nada ha cambiado, salvo el actor de turno, pero como los de ésta década korrompida nunca se habían visto.

Buenos Aires, 15 de Enero de 2014.

Arq. José M. García Rozado

MPJIRucci – LIGA FEDERAL –

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