“La política es el arte de hacer posible lo imposible”; ¡Cristina no es política!


Cristina Fernández tuvo la oportunidad histórica de reinventarse, y no lo hizo. Tenía una buena noticia y en vez de centrarse en ella eligió –como siempre- la pelea y la chabacanería discurseando sólo para “sus militantes”. En medio del caos económico, y con un pueblo exigiendo respuestas a las muertes por los saqueos y los cortes de energía, así como por una inflación descontrolada, y una inseguridad casi absoluta ella “La Reina” prefirió regodearse con ese público muy bien rentado.

Como si nada hubiere pasado, más dueña que nunca de sus palabras y de sus silencios, la Presidente Fernández volvió ayer a la escena pública luego de 42 días de notoria ausencia, con un acto donde lo más claro y notorio fue el “hacer de cuenta que en este país no pasó absolutamente nada” y donde hablo de un “novedoso por lo copiado” programa para los jóvenes “ni-ni” (existente en la CABA y creado por el PRO) donde pareciere que se pretende premiar otra vez más, la vagancia, la drogadependencia y la violencia; pues el “ProgresAR” casi un calco del programa macrista, aunque con la diferencia de que aquel es por $ 400 y éste nuevo de CFK es por $ 600. ¿Por qué es premiar la vagancia, la droga dependencia y la violencia? Simplemente porque programas de este tipo, implementados en un país que dice haber logrado una “década ganada” el que no estudia (y no nos metamos en el tema de conseguir trabajo digno, bien remunerado y “registrado”) es simplemente porque “no quiere”. Ya desfondamos la caja del Banco Central, también la del dinero de los jubilados y pensionados para paliar subsidios indiscriminados e innecesarios en su enorme mayoría, o regalando (por las tasas negativas aplicadas) computadoras, o creando programas como el de la Asignación Universal por Hijos –en realidad una propuesta de “Lilita” Carrió, copiada por “ella”- que si viviéramos en el “país de las maravillas de la década ganada” no debería existir, o estar totalmente acotado a aquellos no alcanzados aún por el Estado de Bienestar del Gobierno de la “década ganada”.
Pero la supuesta “buena noticia” que acompañaba la reaparición (aunque Cristina Fernández vuelva a cometer una “gafe” o nuevamente un “acto fallido” al comparar éste término con “la desaparición de personas”, aunque no fue así cuando habló de “secuestrar los goles” –permisos que ella tontamente se otorga) tras 42 días de total hermetismo y ausencia todo enmarcado en “misterio y desconcierto” pero no de la sociedad, sino de su propio gabinete y de gobernadores, legisladores e intendentes que como muy bien remarca un secretario de Estado con despacho en Balcarce 50 “ella con los ministros se comunica mayormente para reprenderlos. Y si le insisten con algún problema urgente, pide que no le hagan “doler la cabeza”… Capitanich, que iba a ser “la apertura y la renovación”, ya es un ultra más que repite lo que le deja Cristina y si no lo mandan a desmentir por Kicillof”. Este desgobierno reinante, plagado de enfrentamientos entre funcionarios cristinistas es tan abierto y notorio que Randazzo, De Vido y el propio Capìtanich han sentido en sus oídos la furia y el pataleo descontrolado y agresivo de aquella, siendo Zannini quien se encarga personalmente de “bloquear” lo muy poco que el Jefe de Gabinete había logrado acordar con De la Sota, como muy tibia señal de un “tiempo nuevo”. “Está aislada. Encerrada en su núcleo duro y enojada con el resto. No hay un programa para afrontar los problemas que se amontonan y ella sigue en sus peleas chiquititas” agregaba sentado frente a un monitor que mostraba al dólar oficial y al paralelo trepando nuevos y muy oscuros cielos. Un legislador ultra cristikirchnerista llegó a reclamar en las últimas horas la total necesidad de un shock de adrenalina desde la supuesta conducción para “salir del pesimismo y recuperar la energía en la militancia”. Esa misma, a la que solo pareció hablarles la Presidente en su vuelta y aparición luego del inmenso tiempo de ostracismo, descanso y ¿por qué no?, “ocultarse de una realidad que la molesta y la desconcierta”. ¿Afuera de la Casa Rosada, no pasa nada?
A esta trágica realidad que hoy nos muestra una cotización del dólar oficial a $ 8,30 logrando una “devaluación del 21% en apenas 48 horas” y donde lo único cierto que existe a la fecha es “la corrida” que licúa salarios y le da un nuevo y sostenido impulso a la inflación, Cristina Fernández le contrapone “otro plan” -¿y van?- social, “una nueva política de Estado, que más que programa es un proyecto de vida para todos los argentinos”, describiendo que lo único que existe para el cristinismo, y para ella misma es volver sobre los pasos ya andados y seguir generando dádivas, prebendas y asistencialismo clientelar ante la total defección social, educativa y laboral de un Gobierno que mal se dice “nac&pop”. Esta verdadera burla para con un pueblo realmente necesitado de soluciones y proyectos que ataquen la inseguridad que todos los días genera más de una muerte y varios heridos, la falta de trabajo y oportunidades dignas, bien remuneradas y “registradas o en blanco”, el desclasamiento de ya más de dos generaciones de jóvenes y adolescentes –caminamos irremediablemente a incorporar otra generación de niños-, que integran la generación de “ni-ni” que por la falta de oportunidades y de horizonte posible se han volcado casi totalmente, o en una muy importante proporción a la violencia, la vagancia y a convertirse en “soldados” y vendedores de narcóticos. Ese pueblo también reclama por una educación universal y de excelencia que anule la brecha de conocimientos, destrezas y capacidades entre los sectores más pudientes y ellos, los menos pudientes, los desclasados de nuestra Patria; también reclaman y exigen por una salud verdaderamente universal y de excelencia que no los condene a penar por atención digna en hospitales y salas de atención primaria estatales –provinciales y municipales, porque no existen a cargo del Estado nacional-.
Pero Cristina Fernández no comunicó absolutamente nada de todo esto que reclama la sociedad argentina, por el contrario la “seudo buena noticia” del plan ProgreSar, la terminó bastardeando al enredarse nuevamente en ataques, descalificaciones y citas burlonas para con los opositores –políticos y de los medios de prensa no cooptados aún-, fue tan banal su exposición que creyó atacar a quienes la critican (¿vaya uno a saber porqué?) al expresar “no lo financia ANSeS, porque sino el titular de mañana sería “Con la plata de los jubilados” financian a los jóvenes” olvidando mencionar que las arcas de la ANSeS ya están totalmente desfondadas por los continuos sablazos del Tesoro y porque hace un tiempo los bonos que retenía el organismo y que eran producto de las compras de las AFJP a empresas tenedoras, se están “liquidando al mejor postor”, para intentar bajar el dólar bolsa y así intentar –infructuosamente- parar la corrida del dólar paralelo “blue o dólar narcotráfico” (según el “Coqui”). Reconociendo que, aunque sus funcionarios intenten desprestigiarlos en público, a ella le preocupan y molestan índices internacionales sobre Argentina explicitó: “esta medida nos va a permitir reducir el índice Gini, que mide el grado de desigualdad de una sociedad”. El plan –pomposamente denominado “proyecto y política de Estado”- aunque se lo haya copiado a la administración macrista conlleva el reconocimiento de que en la actualidad, y luego de la infantil y falaz denominación de “década ganada”, existen entre un 10 y un 15% de jóvenes excluidos del trabajo y el estudio, por lo que se los denomina “jóvenes ni-ni”.
Lo que se esconde es que esa gigantesca proporción de nuestros jóvenes y adolescentes entre 2003 y 2012 (falta computar 2013) se incrementó entre un 8 y un 10%. El aislamiento y la cerrazón fueron puestos nuevamente a la luz, cuando se escuchó y vio a la Presidente Fernández, volviendo a utilizar la Cadena Nacional y confirmando el crudo diagnóstico de aquel secretario y del otro legislador cristinistas, con el luto totalmente abandonado, pero con las mismas –y hasta ampliadas- obsesiones de siempre en su discurso y en su accionar, aprovechando –o verdaderamente, desaprovechando- la oportunidad de un buen anuncio, para arengar a la tropa propia y demostrando tontamente lo enojada y frustrada que se encuentra, machacó una y otra vez contra sus opositores “a los que les molestan los logros del Gobierno”. Tan alejada de la realidad, en su soberbia, terquedad y aislamiento solo supo reivindicar a La Cámpora, echar un manto de duda sobre el proyecto de las “policías comunales”, no solo impulsadas por el Frente Renovador y sus intendentes, sino por los del peronismo hoy sciolista y hasta por los radicales integrantes del Frente Progresista Cívico y Social bonaerenses, para intentar ponerle coto al verdadero drama de la inseguridad. Criticó el accionar de la policía municipal de San Isidro que repelió, con justicia y sin excesos los desmanes de una verdadera patota camporista, y defendió las “estampillas” impresas por el Correo Argentino en conmemoración (?) de la “década ganada” totalmente vapuleadas por los ciudadanos en blogs, twitter y otras herramientas de comunicación. Buscó y consiguió que sus aplaudidores la vitorearan como ese grito que se escuchó al anunciarse la Cadena nacional en el Salón de las Mujeres Argentinas del Bicentenario “La Cadena kirchnerista, te esperábamos reina”.
Obvió y no hizo la menor alusión a los muertos de los saqueos y a los de los cortes de luz, que aún mortifican a vecinos de Capital y de muchos barrios del conurbano –ricos, de clase media y pobres-, como tampoco a la inflación que desde noviembre pasado se encuentra totalmente descontrolada y en una espiralización como hacía años no se veía. Parte de ésta, como consecuencia de la maniobra de Kicillof de avisarles con casi 30 días de anticipación a productores, comercializadores y supermercadistas de que se iba a implementar una “lista de productos de precios acordados o vigilados”, generando una carrera en la conformación de amplios “colchones” de precios para “cubrirse” del seudo congelamiento por 90 días del kicilofismo. ¿Estúpidos, malsanos, incompetentes, inexperimentados o verdaderamente cómplices de los remarcadores de precios? Pero la Cristina “enojada y aislada en su autismo” tampoco hizo referencia, ni siquiera tangencialmente, a las brutales y consecutivas caídas de las reservas del Central (ya perforaron la barrera de los US$ 29,4 mil millones), como tampoco a la gigantesca devaluación del peso argentino que en doce meses desde enero 2013 a enero 2014 se depreció en un 40,5%, y después se reían del “rodrigazo de Isabel” o del de Mario Brodersohn de 1989 cuando el desbarranque del alfonsinismo. No existen para Cristina Fernández los problemas de gestión que despiertan preocupación sobre el rumbo político y económico del país en todos los argentinos de bien pensar y actuar; para ella solo importa constantemente que los medios no adictos al Gobierno, intenten y “quieren escarmentar no al Gobierno, sino a la sociedad”, pretendiendo inutilmente confundir a aquella ingente masa que le diera totalmente la espalda, apenas hace 90 escasos días.
Desempolvando aquella máxima de los días del esplendor cristinista del “vamos por todo” a la que siguió el exabrupto de Diana Conti del “Cristina eterna”, la Presidente en su absoluto despecho, así como en su increíble incapacidad espetó a los telespectadores: “Una década no alcanza para hacer todo, se necesitan varias décadas”, sin terminar el concepto netamente continuista y muy poco republicano y democrático de la alternancia como sistema garantizador de aquellos conceptos constitucionales. Intentando mofarse del pueblo que expresara su cansancio con las permanentes y diarias cadenas nacionales, expresó “Mañana espero que nadie critique la cadena nacional después de tanta demanda de presencia”. Y como si todas estas bravuconadas no hubieren alcanzado para terminar de soliviantar a una enorme proporción de nuestro pueblo agregó: “hay quienes quieren crear una sensación de que yo ya no podía mas. La verdad es que he tenido unas dificultades, pero querría ver cómo estarían muchos con las cosas que me pasaron a mí”. La pretendida autocompasíon de Cristina Fernández está, no solo fuera de lugar, sino que además peca por poco cristiana al pretender compararse con “los otros” a quienes solo le restó desearles males, pestes y tempestades. A una muy amplia cantidad de argentinos y argentinas se les murió un ser querido –esposo, padre, hijo o hermano-, a muchísimos otros se los arrebató la inseguridad provocada por “su Gobierno” y también los lloran; a muchísimos más les llegaron dolencias y enfermedades, y muchísimos hay que recalcarlo aquellas enfermedades y dolencias se les presentaron sin las capacidades y los cuidados que ella tuvo, y no se andan por allí quejándose ni en público, ni por los oscuros rincones donde las políticas públicas de un gobierno incapaz y perverso los han relegado.
En definitiva el anuncio de “buenas noticias de la Reina” para con aquel sector juvenil que se hizo muy visible en las jornadas de diciembre –generando tristísimas imágenes de chicos y chicas asaltando comercios sin policías a la vista-, tras una “década ganada” fuera algo cotidiano; y como si esos $ 600 que hoy apenas alcanzan para pagarse el boleto y comprar algunos, no todos los útiles y libros necesarios para la contraprestación exigida, y que además es muy notorio que ese monto en apenas 60 días y con una inflación ascendente y que oscila entre aquel 3,5% de noviembre, el 5% de diciembre y un muy posible 6,5% de enero no se repitan en febrero para que en marzo cuando comiencen las clases que se les exige cumplir, no hallan descendido a una cifra intrascendente. Es verdad que ésta a sido la primera buena noticia que pudo dar el Gobierno Fernández desde aquella derrota de octubre, que viene mostrando un grupo de funcionarios enredados en fracasos, marchas y contramarchas, peleas internas a escondidas o bastante más a la luz de lo que fuera deseable, anuncios fallidos y “un relato oficial deshecho por la muy testaruda realidad nacional”. En Balcarce 50 admiten que fue en ese contexto adverso donde se decidió adelantar el final del descanso –desaparición de Cristina, “borrarse” se le dice en el barrio “cuando las papas queman”, o cuando no se puede dar la cara- presidencial. Pero Cristina Fernández volvió por los fueros de siempre y pidió que nadie critique la cadena nacional, como si el permanente y diario abuso de esa herramienta no fuera tan irregular como la ausencia total y completa de la escena política que eligió en los últimos 42 días.
Como siempre, falseó datos, y llegó a asegurar que el salario mínimo vital y móvil de los trabajadores argentinos era de US$ 600, cuando según la cotización oficial de ayer era de US$ 504, y la de hoy es de US$ 433; pero además esos $ 3.600 del salario obrero si se intentaran convertir en el único dólar que cualquier argentino puede obtener, y conseguir en la calle que no es precisamente el “oficial”, ni siquiera el “turista o tarjeta” con un recargo del 35%, sino el del mercado ilegal del paralelo, obtendría US$ 255, muy pero muy lejanos a aquellos US$ 600 que ella nos contó y que nos colocaban, según ella, a la cabeza de Latinoamérica. ¡Debemos avisarle a la señora Presidente, ya que no lo hacen –a todas luces sus funcionarios (Kicillof incluido)- que la Argentina no es la que le están contando, es esta otra! ¡La realidad perversa nos indica que Cristina no es política!

Buenos Aires, 23 de Enero de 2014.
Arq. José M. García Rozado
MPJIRucci – LIGA FEDERAL –
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