La derrota de la estrategia de Cristina

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Después de ensayar una estrategia de ajuste ortodoxo, en manos del ministro marxista, los mercados no reconocen como válidas las medidas y mantienen la desconfianza. Aumentos generalizados para acomodarse al nuevo valor del peso devaluado en la industria, los alimentos y el agro: ¿dónde quedó el listado de precios acordados? Con una Presidente ausente, la economía y el gobierno en manos de dos reconocidos marxistas (uno maoísta nato), sólo intentan hacer pie tras los anuncios devaluados del Jefe de Gabinete, que ya nadie cree.

Una mayor cosecha no supone necesariamente más cantidad de dólares, y las previsiones para este 2014 indican que la producción agrícola argentina del ciclo 2013/2014 aunque alcanzarían a 104 millones de toneladas, lo que implica un crecimiento del 4% sobre el período 2012/2013, no lograrían aportarle al Gobierno Cristina Fernández un ingreso de divisas que superen a las del anterior período pues caerían un 5% por efecto del menor saldo exportable y la baja de los precios mundiales. En 2002 –Gobierno de Duhalde y con Roberto Lavagna como ministro de economía-, bajo el impacto “positivo de la devaluación”, las exportaciones representaban el 25% del PBI nacional; hasta el año 2005 inclusive se mantuvieron por encima del 22% y luego sufrieron una leve baja. En 2009 y con el Gobierno CFK éstas perdieron incidencia relativa y en los años 2012 y 2013 éstas se lograron mantener en torno al 16% del PBI, lo que muestra un muy claro retroceso, más allá de que el PBI nacional del año 2009 fue notoriamente superior al de 2002 y también al del año pasado.

La participación de los productos agrícolas en el total de las exportaciones arrancaron con un casi 60% en 2002, decayeron al 55% en 2009 y durante el pasado año solo fueron el 41,4%, lo que determina que el sector agroindustrial aunque mermando su participación en las exportaciones, en la enorme mayoría de los casos debido a erradas políticas gubernamentales que incidieron hasta en la pérdida de mercados tradicionales (como la cuota Hilton en el mercado cárnico, las exportaciones de trigo al mercado brasileño y las de aceites y biocombustibles al mercado español y europeo), fueron desde la crisis de 2001 el de mayor rol en el comercio exterior. Es importante reconocer que en lo que va del siglo XXI los “términos del intercambio” fueron totalmente favorables, y como nunca antes lo había sido –salvo períodos muy acotados de fines del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX-; en cuanto a precios y a demanda mundial el kirchnerismo obtuvo lo que ningún otro gobierno pudo conseguir desde los comienzos mismos del siglo XX, pero estos beneficios incalculables no fueron acompañados por una gestión exitosa y por tanto el panorama local desde el mismo 2007 fue de continua “incertidumbre”.

A las enormes ventajas, y como consecuencia de la incertidumbre interna, fruto de impolíticas agropecuarias y de una coyuntura más riesgosa por la constante caída en los márgenes de ganancia, producto del sostenido atraso cambiario –que se opuso a la anterior política de “tipo de cambio competitivo”- erosionó las ganancias, generando salvo en la soja, una constante pérdida de rentabilidad de los productores agropecuarios desalentando la multiplicidad de productos de siembra en zonas marginales, menos aptas para la agricultura generalizándose el abandono de productos tradicionales como el cárnico, el lechero, el de la siembra de maíz, trigo, cebada, centeno y girasol por nombrar solo a los productos más tradicionales del campo argentino. Esto generó retrocesos en las áreas sembradas y además “profundizó la tendencia hacia una agricultura de monocultivo, por lo cual la soja emerge como el grano estrella en desmedro del resto”. Nuestro campo se convirtió en sojodependiente por que es más barato sembrarla por el menor costo de implantación y porque además requiere menos uso de fertilizantes. A ello se le suma la inexistencia de controles para la exportación, a diferencia de lo que ocurre con el maíz y el trigo y aunque son pasibles de mayores retenciones estas tres condiciones realizaron esta perversa concentración granaria y de aceites y biocombustibles.

Así como en el pasado año 2013 faltó trigo y la harina terminó encareciéndose en más de un 40%, el presente ciclo productivo muestra que la cosecha estará alrededor de las 9,5 millones de toneladas, con un muy leve crecimiento respecto de las 9 millones de toneladas del año que pasó y que terminó generando faltantes para abastecer el mercado interno, la actual producción de lograrse volvería a generar una notoria reducción de los saldos exportables. La situación del maíz es aún peor porque a la disminución del área sembrada deberá sumársele que los productores al no contar con precios suficientes que les garantice rentabilidad se están pasando a la soja por lo que la actual campaña entregará 23 millones de toneladas contra las ya mermadas 25 millones del año pasado. Aunque el mercado de oleaginosas haya aumentado hasta alcanzar casi 55 millones de toneladas Carolina Schuff de “abeceb.com” precisa que “Vamos a tener una caída en el saldo exportable, de maíz habrá 3 millones de toneladas menos y en trigo 1 millón menos. Sumado a la tendencia a la baja de los precios internacionales, esto hará que las divisas que aporta el complejo agrícola y sus subproductos (harina, aceite y biodiesel) caigan un 4,6%”. Este aporte será de US$ 24,9 mil millones generando un panorama regresivo, al que se le suma que el panorama de la industria hasta hace 10 días “adormilada” especialmente por el bajo crecimiento de la economía brasileña, y su consecuencia una baja de las exportaciones automotrices hacia ese mercado, terminarán con que las ventas totales (exportaciones al exterior) serían de unos US$ 83,2 mil millones, o un 0,2% menores a las de 2013.

Lo que quedaba por ver era como iban a comportarse los productores durante el primer trimestre de 2014 ya que estimaciones serias contaban que de la campaña pasada existiría un stock de 8 millones de toneladas de soja sin vender; el doble del stock que esos mismos productores se habían guardado en años anteriores. Equivocadamente Schuff decía el pasado 12 de enero (hace apenas 17 días) “el Gobierno busca incentivar a los productores a liquidar la soja ofreciéndoles un bono que les compensa la evolución del tipo de cambio de acá a 6 meses. De esta manera intentan neutralizar las expectativas de devaluación –lo que sucedió brutalmente entre el 22 y el 24 pasados- Para el productor es un incentivo porque el precio internacional está a la baja. Pero todavía no dio el resultado esperado”. Tras estas apreciaciones de la especialista, llegó la realidad y el Gobierno Nacional especula a corto plazo. Cree que a partir de marzo la liquidación de la producción sojera le aportará los dólares que necesita para sostener (otra vez en un corto plazo) a la economía. Supone, además, que el dólar a $8, obtenido tras el “ajustazo” y la fuerte devaluación de la semana pasada, es suficiente incentivo para que los productores vendan los granos guardados en silobolsas y traigan dólares. ¡Se equivoca! Desde la “Mesa de Enlace” de las entidades agropecuarias advierten que un dólar a ese valor no es un “incentivo” para la liquidación por el escenario inflacionario y que la suba de la divisa estadounidense impactará en los costos de la producción. Carlos Garetto, titular de Coninagro, la entidad que agrupa a los pequeños productores, este aseguró este miércoles que el dólar a $ 8 no es un “incentivo” para que los productores de granos liquiden sus cosechas al exterior y advirtió que “por ahora” los pequeños productores no venderán sus productos para que ingresen más divisas al país. “El grueso de los saldos de producción de granos no está en manos de los pequeños productores, está en las grandes cadenas y exportadores. La comercialización se para por etapas. El productor va vendiendo de acuerdo a las obligaciones de cada uno, cuando tiene que afrontar compromisos comerciales, financieros o impositivos”, explicó el dirigente agropecuario.

Aquí comienza a caerse la estrategia que el ministro Axel Kicillof le había “vendido” cual actual “relato” a la Presidente. “No creo que esto (por el dólar a $ 8,01) sea un incentivo a liquidar, más cuando hay un proceso inflacionario en pesos. Hoy no sabemos el tipo de cambio, no sabemos en dónde se va a parar, y por ahora no se va a liquidar, a menos que haya un conflicto o una obligación muy fuerte, que se convierta en un proceso normal, como todos los años”, afirmó en declaraciones a Radio Del Plata. Según dijo Garetto, los ruralistas no exportan porque “protegen sus productos para poder afrontar los costos de la próxima campaña o el ciclo productivo”. Por su parte, Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina, otra entidad de la Mesa de Enlace, advirtió que la devaluación “sólo beneficia a unos pocos exportadores”. En declaraciones a radio Continental, el dirigente aseguró que, si bien con la devaluación se va a poder exportar más carne, esto “traccionará los precios internos”, planchados desde que en 2009 el Gobierno Cristina Fernández creó mercados de hacienda en lugares estratégicos del Interior, y subrayó que “el tambero cobra dos pesos con veinte o dos pesos con treinta por litro de leche” y “así no puede seguir produciendo” Buzzi advirtió sobre el impacto de la devaluación sobre los insumos en dólares y que persiste la desconfianza en la economía que obliga a los productores a no liquidar parte de la cosecha, y solo vender lo necesario para afrontar compromisos. “Hay mejora parcial en el campo, pero compramos insumos en dólares”, dijo. “Desde La Quiaca hasta Tierra del Fuego, compramos insumos que cotizan en dólares: fertilizantes, agroquímicos, repuestos para tractores y todo a precio de dólar oficial o blue en muchos casos”, aseveró. “Se liquida el 80% de los granos y en algunos casos el 100% porque hay deudas. Los que pueden se quedan con un 20 o un 15% disponible en reservas porque pueden aguantar y no confían en la economía”, aceptó Buzzi. En este sentido, Carlos Garetto, de Coninagro, aseguró que “hay demasiada incertidumbre” y que no habrá liquidaciones “hasta que se aclare el panorama”.

Derrotada la estrategia y el “relato kicillofiano”, y caídos en la realidad, que como bien dijere aquel viejo cuan león herbívoro “la única verdad es la realidad”, y esta marca que así como desapareciere el “blanqueo de Moreno, Lorenzino, Kicillof y Echegaray”, y los bonos de aquél, la nueva realidad hizo desaparecer los dólares de la soja no colocada en el mercado por los supuestos “incentivos” del bono agropecuario, mientras las reservas del Central por las pérdidas de las ventas mayoristas, los pagos de deuda y la seudo apertura del cepo se encontraban ayer en US$ 29,4 mil millones y en bajada por lo que “Todo el mundo está viendo qué va a pasar, no hay una perspectiva, y hay demasiada incertidumbre, no hay un programa económico que marque una perspectiva para adelante y eso hace que se retraiga todo el proceso. (No habrá liquidaciones) hasta que se aclare el proceso o el panorama o haya un situación que despeje la incertidumbre”, remarcó. “Si liquida a $ 8,01 se queda con los pesos y ¿qué hace con eso? Hoy nadie le da precio para la cubierta para el tractor, ni combustible, ni agroquímico, atados al dólar. Va a ir liquidando en la medida que tenga que cumplir obligaciones comercial, financiera o impositiva”, sentenció Buzzi. Pero tras el “kicillofazo” del 22 al 24 de este enero nuevamente se puso de manifiesto que el marxista ministro de economía, no logra congeniar una “política económica” sea del cuño que sea: ortodoxa, neoliberal, socialiberal o heterodoxa. Kicillof y Cristina Fernández han perdido totalmente el rumbo y en Argentina se produce un escenario que muestra “escenas que dibujan un modelo en fuga”. Tras la nota que le dedicó al ministro Axel Kicillof, el “New York Times” un periódico pro demócrata, pero con ideas económicas más ortodoxas que heterodoxas, publicó esta vez una editorial sobre la situación económica que atraviesa la Argentina. En el artículo “Argentina, al borde” (le falta aclarar de un ataque de nervios), el reconocido diario norteamericano cuestionó las políticas implementadas por el gobierno nacional en los últimos años y celebró las últimas medidas anunciadas, aunque advirtió que serán necesarias más decisiones de ese tipo.

“La presidente Kirchner ha despilfarrado la recuperación que vivió su país en los años manera parcial con la impresión de pesos”, advirtió el matutino. Que aplaudió como medidas las “imposiciones de la realidad” tras el fracaso estruendoso del viaje a Francia para intentar un acuerdo con el Club de París, la cuestión “stand by” de los juicios de los Fondos Buitres, los rechazos a los pedidos de crédito al BM, etc., lo que coloca a Argentina ante la disyuntiva al carecer por completo de financiamiento internacional necesitando adoptar el ajuste y la devaluación para intentar salir del paso. Al mismo tiempo, el “New York Times” señaló que la mandataria “también ha herido la economía al elegir batallas innecesarias con inversores y empresas privadas”. “En los últimos años, nacionalizó una empresa petrolera, una aerolínea y el sistema de jubilaciones. Además, en 2011 el país implementó controles sobre cuántos dólares pueden comprar sus ciudadanos, lo que ha ayudado a crear un próspero mercado negro para la venta de cambio y ha socavado la confianza pública sobre las políticas económicas del Gobierno. Una encuesta reciente muestra que tres cuartos del país dijo que la economía se dirigía en una mala dirección”, indicó. De todas formas, el popular diario de USA destacó que “los funcionarios del Gobierno han empezado a dar pequeños pasos hacia la corrección de los errores pasados”. “Por ejemplo, el ministro de Economía, Axel Kicillof, ha estado negociando una compensación por la incautación de la petrolera YPF realizada en 2012. Además, la Argentina dará a conocer un nuevo índice de inflación el mes próximo para convencer al FMI de que vuelva a aceptar sus estadísticas.”, detalló. De todas formas, el editorial concluyó con una advertencia: “La presidente Kirchner tendrá que tomar medidas mucho más audaces para reparar el daño”.

Desde los inicios mismos del Gobierno del kirchnerismo decíamos en estos artículos que el país tenía por delante varios frentes de tormenta; el primero era que arreciaba el proyecto continuista y hegemónico previamente implantado en su Santa Cruz natal, y que nacionalmente se especificaba en “la alternancia de la pareja, conformada por Néstor y Cristina”, alternancia que se derrumba a la muerte del primero y que no logra tras la importante victoria de 2011convertirse en plebiscitaria en 2013. El segundo frente tormentoso era la implementación de una política interna desacertada en sus inicios, porque siguiendo el concepto económico de Aldo Ferrer de “vivir con lo nuestro” descartan la posibilidad cierta en ese entonces de pasar de la etapa del “crecimiento” a la del “desarrollo sostenido y sustentable”. Aquella inicial política desacertada se convirtió en muy corto tiempo en una gestión “verdaderamente destartalada” generadora de pérdida del autoabastecimiento energético y de combustibles, inflacionaria (desde 2009 a la fecha la inflación anual nunca bajó del 20%). Creadora de empleo “sucio”, o sea empleo asentado en el empleo estatal que pasó de tener 2 millones de empleados (nacionales, provinciales) en 2003 a elevar esa planta hasta llegar a los 3,2 millones existentes en la actualidad; ese “empleo sucio” se generó paras poder transformar en empleados a desempleados ocupados por el Estado y que de esa manera pasaron a las estadísticas. También fue ese Gobierno Cristina Fernández el que repartiendo planes sociales clientelares borró de las mencionadas estadísticas casi otros 2 millones de conciudadanos, obteniendo como contrapartida el “relato” del “pleno empleo” y el de haber reducido la pobreza y la indigencia; pero todas estas “seudo soluciones prebendarias” generaron una muy marcada “insuficiencia fiscal” que se tradujo en un notorio y en aumento del déficit fiscal (el año 2013 cerró con un déficit de $ 160 mil millones) y en una impresionante presión impositiva, la más grande de toda la historia nacional y una de las más importantes a nivel mundial (del progresista gobierno nac&pop) que atacó a las clases medias y a una importantísima porción de empleados, obreros y hasta jubilados.

Aquellos frentes tormentosos de los primeros años del Gobierno kirchnerista se fueron complicando, y tras la muerte del ideólogo y verdadero jefe del mismo, trastocaron en copiosas lluvias con vientos huracanados, que no solo desnudaron profundamente las falencias del pretendido “modelo”, sino que inundaron el país siendo a la vez arrasado por aquellos vientos descontrolados. En la etapa en que ese “modelo” comienza a hacer agua, el cristikirchnerismo lo enfrenta renacionalizando las delincuenciales AFJP –una medida absolutamente legítima-, que se bastardea al emplearse los fondos de las mismas nacionalizadas (de cerca de US$ 150 mil millones) para financiar al Tesoro nacional principalmente ya con inicios de tendencia al déficit fiscal, y para generar “buenas noticias” como los planes de AUH, de computadoras para estudiantes y abuelos, de insustanciales planes de créditos para la vivienda, etc. De la misma época es la renacionalización de Aerolíneas Argentinas y Austral, empresas que habían sido “vaciadas” inicialmente por Iberia (o sea el Estado Español) y luego por Marsans que, cabe señalar aún es tenedor y dueño de las acciones de aquellas a las que el Estado nacional debió auxiliar con más de US$ 4,8 mil millones y que solo el año 2013 perdió US$ 246 millones, que como corresponde salieron del Tesoro, Tesoro que es financiado por la ANSeS, o sea por los dineros de los jubilados bajo la gestión de los jóvenes camporistas –Mariano Recalde, Axel Kicillof y Wado De Pedro entre otros-. Es de esta misma huracanada época en que se subsidian indiscriminadamente y para solventar el “bolsillo de inescrupulosos empresarios y funcionarios venales” colectivos, trenes y subterráneos, tarifas eléctricas, de gas y de agua y cloacas produciendo dos notorios efectos devastadores para el país: la pérdida absoluta del “autoabastecimiento de petróleo y gas”, así como la gigantesca “fuga de capitales” que sólo desde 2007 fue de US$ 23,4 mil millones, o sea casi la misma cifra con que hoy contamos de reservas totales, ya que las líquidas –en divisas y oro- apenas están en US$ 9 mil millones, o sea que hoy tenemos casi las mismas reservas líquidas con las que contó el Gobierno Duhalde al hacerse cargo pos crisis de 2001.

Lo realmente grave es que en el medio de ambos hechos, sucedieron once años de continuo crecimiento, 6 de ellos a tasas chinas del 8 y 9% anual, y donde además de este desaprovechado período económico con los “términos del intercambio” favorables como nunca antes, se logró casi lo imposible que es volver a estar con el desempleo, la pobreza y la indigencia en franco crecimiento llegándose durante el año 2013 a valores de un 11% real de desocupación, un 35% de pobreza y un 8% de indigencia, según estudios como el del Observatorio de la UCA y de consultores internacionales –Celam, BM, ONU, OEA-. Todo ello tras las mentiras de creación de empleo “sucio” y el manipuleo degenerativo de los índices por parte del INDEC, esos a los que hace alusión la Presidente Cristina Fernández de Kirchner para decir alegremente que nuestro país es el que encabeza el ranking de mejores salarios medidos en dólares de toda América Latina. (Ver artículos al respecto del autor) Ante el cúmulo de “malas noticias” Cristina Fernández, ya en su segundo mandato expropia sin pagarla aún la previamente “vaciada” con el consentimiento y la colaboración de Néstor y Cristina YPF, empresa que había llegado a ser la única Empresa Multinacional del Estado Argentino, con pozos y destilerías hasta en el mismo EEUU y en países tan importantes como Brasil, Ecuador, Perú, Venezuela, Arabia Saudita y el mencionado Estados Unidos de Norteamérica. Esta expropiación que le iba a costar –el acuerdo acaba de caerse- al país cerca de US$ 5 mil millones, más compensaciones y áreas en Vaca Muerta y otros nuevos yacimientos de “shale oil y shale gas” por cerca de US$ 4 mil millones más, pagaderos por una empresa que pierde presencia mundial (todo aquello que tenía pasó a manos de Repsol y dejaron de ser de YPF) y además viene perdiendo capacidad de explotación y producción tanto de petróleo como de gas lo que implican enormes importaciones de petróleo crudo y gas por más de US$ 15 mil millones solo en 2013, y que aumentarán durante 2014 y 2015 pues la producción nacional –YPF más todas las otras empresas radicadas y asentadas aquí- no alcanza a cubrir la demanda interna.

Aquellas tormentas, como ya dijimos, lejos de disiparse, se fueron agravando, y la “debilidad intrínseca del Ejecutivo” (ausencia por enfermedad presidencial, deficiente gobernanza sancionada en dos oportunidades durante 2013 -11 de agosto y 27 de octubre- por el pueblo, soporta además “penosamente aquellos ventarrones convertidos hoy en huracanes destructivos”. ¡Nada de lo que pretendía Cristina Fernández se ha cumplido! Tras el “relato” que fraguaron ideologías perimidas y de muy diverso origen (Laclau, Foster, Ferrer, Zannini y varios más de menor cuantía y peso específico), esas “seudo profecías” se trastocaron en un muy rotundo fracaso. ¡Hoy Cristina –lo que quedó del kirchnerismo- no tiene hegemonía de gobierno ni tampoco encuadre estatal para implementar políticas! ¡No políticas de Estado, eso es totalmente impensable ya, sino simples y bastardas políticas! Esta paradoja de las “consecuencias de un seudo modelo en fuga” no es una cuestión abstracta, pues cuando los gobernantes olvidan atenerse a la Constitución Nacional, respetando la división de poderes y las genuinas reglas de la alternancia, financiando con recursos genuinos al Estado y dando por tanto respaldo a la moneda nacional, mucho más temprano que tarde brotaran rebeliones sociales y se ahondará la inseguridad y loas desigualdades, algo de lo que tenemos muy malos y recientes ejemplos. Resultó llamativamente exagerado el operativo que el Gobierno dispuso sobre la Avenida 9 de Julio, con Gendarmería Nacional y Policía Federal, en el marco de una manifestación de Barrios de Pie, en el día de hoy. ¿Es que acaso van a reprimir la protesta? ¿O sólo buscan intimar? Como sea, este despliegue deja en evidencia el creciente nerviosismo que hay en la Casa Rosada, dispuesta a reprimir para invisibilizar la conflictividad social. La agrupación Barrios de Pie se movilizó esta tarde hasta el Ministerio de Desarrollo Social para reclamar que sean ajustados los salarios de los cooperativistas que, dijeron, fueron “comidos por la inflación”. Norma Morales, del Frente Progresista Cívico y Social y de Barrios de Pie en Avellaneda, alertó: “La reciente devaluación del peso en un 40% implica una serie de medidas que protejan a los más de 10 millones de argentinos pobres”. Lo sorprendente no es la movilización en sí, sino la respuesta del Gobierno nacional: un despliegue exageradamente insólito de efectivos de Gendarmería y Policía Federal, con perros y camiones. “¿Es que acaso piensan reprimir la protesta? ¿O sólo buscan intimar? Como sea, resulta llamativo este operativo y deja en evidencia el creciente nerviosismo en la Casa Rosada, dispuesta a reprimir con tal de invisibilizar la conflictividad y el malestar social” acotó la dirigente.

La atmósfera del año que se inicia es la de una navegación en plena tormenta huracanada sin mira clara alguna de saber hacia donde nos dirigimos. ¿Es posible que, tras 3 décadas de experiencia democrática, volvamos siempre a tropezar con los mismos y reiterados escollos? Aunque esta no es una tormenta generalizada, la inexperiencia y la soberbia, además del autismo pueden conducirnos hacia una de ellas. Los sentimientos de quienes consumen en demasiada abundancia, como corolario de su servilismo oficialista y no sufren las privaciones que los obligan a sobrevivir a la intemperie, no pueden entender a aquellos otros pobres desgraciados de la mano de Dios.

Buenos Aires, 29 de Enero de 2014.

Arq. José M. García Rozado

MPJIRucci – LIGA FEDERAL –

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