Implicar a Francisco en política interna, es de un infantilismo que aterra

Gigantografía del Papa Francisco en la Avenida 9 de Julio de Buenos Aires. Al fondo, el edificio del Ministerio de Obras Públicas con una gigantografía de Eva Perón. Foto: Barcex

Las versiones largadas a correr, las desmentidas gubernamentales y cierta prensa dispuesta a amplificar aquello que “nunca fue”, nos muestra otra vez más a los argentinos como un “rebaño” no de ovejas –como describe el Papa a la grey-, sino de “borregos de pantalones cortos”.

Que Jorge Mario Bergoglio converse, escuche y proponga un “Diálogo social”, con todos aquellos actores sociales, políticos, empresarios y sindicalistas argentinos, ante el claro aceleramiento de la crisis y el deterioro económico-financiero que viene sufriendo la Patria desde hace, visiblemente, más de dos años y muy pronunciadamente desde hace dos meses en el que el “cuadro social” y las futuras y cercanas paritarias, que terminarán acentuando a una muy pronunciada “lucha y puja redistributiva”; poco y nada tienen que ver con que él se involucre personalmente en la resolución de dicho tema.

Actores y sectores de la vida política, sindical y empresarial, como de la propia Iglesia, que tuvieron la oportunidad de conversar con el Papa Francisco en la Casa de Santa Marta en el Vaticano en éstas últimas y conflictivas semanas hicieron públicas aquellas conversaciones y reflexiones hechas en privado por el Santo Padre; y es muy cierto que el Papa explicó –como lo viniere haciendo desde la poscrisis de 2001, y muy personalmente en los difíciles meses de 2002- la “necesidad de poner en marcha” un completo mecanismo de “concertación” que evite que la actual y muy grave situación termine de desmadrarse. Es, en éste marco, que aquellas conversaciones, como así también las notas y los llamados papales a actores civiles y eclesiásticos, que los “llamados al diálogo fecundo, amplio y claro” de Jorge Mario se vengan repitiendo cada vez con mayor asiduidad.

Que el Papa Francisco concuerde con los visitantes y sus interlocutores telefónicos sobre los temores de que el “panorama” se termine de complicar, aún más, es lo que llevó a Francisco a “recordar la importancia de reflotar la mesa de diálogo”, esa mesa que él personalmente tendiera en ocasión de la pasada crisis de 2001, en el primer trimestre de 2002. Las charlas y conversaciones tuvieron lugar en el Vaticano con “Pino” Solanas, con Scioli, con Macri, también con Moyano chico y varios otros sindicalistas culminando con la que tuvo en enero pasado con el ex Presidente Eduardo Alberto Duhalde. Y es muy importante remarcar esta última reunión en la Casa de Santa Marta, pues ambos fueron partícipes principales y hasta casi excluyentes del reflotamiento de aquel diálogo y la actual propuesta del ex Cardenal y hoy Papa.

Pero, simplemente siendo serios y racionales, una cosa es que el Papa “llame al diálogo” y otra muy distinta es que “se convoque al Vaticano” a funcionarios, empresarios y sindicalistas asumiendo Francisco el equivocado rol de mediador y facilitador “de un pacto social o mesa de diálogo” como perversa e infantilmente se echó a correr este fin de semana que pasó. Conversaciones como la que tuvo con el ex Presidente Duhalde, así como las anteriores con Solanas, Macri, Scioli o Moyano (h.), quizás hayan dado equivocado pie a que se creyere que porque Daniel Funes de Rioja –vicepresidente de la UIA- y como futuro titular de la Organización de Empleadores en la OIT viaje a Roma para “reforzar” la anterior invitación del titular de la Organización Internacional del Trabajo para que sea el Papa el orador central de la próxima Asamblea Anual de dicha institución internacional, en junio y en Ginebra, sede de ese organismo internacional.

Que ayer el discurseador oficial (el Jefe de Gabinete), haya aprovechado los discursos mañaneros para desacreditar y desmentir de manera arto criticable aquellas versiones, que dicho sea de paso fueron propaladas principalmente por medios oficialistas, explicando sin sonrojarse que “no manipulemos ni mancillemos el nombre del Papa”, al negar versiones de una cita en el Vaticano para negociar un pacto social y explicando que “no usemos falsamente su nombre en una operación mediática”. Lo cierto es que de Rioja invitó al sindicalista oficialista Gerardo Martínez y al ministro de Trabajo Carlos Tomada, a dicha reunión, llevando a que “algunos leyeran ¿equivocadamente? –sino fue que la acción fue sumamente planificada y comentada- que la reunión estaba gestando” un encuentro a favor de un pacto social, donde se involucraría personalmente el Santo Pontífice.

Debemos, para ser totalmente justos, reconocer que “una invitación atribuida –y nunca desmentida- al titular de la Pastoral Social Metropolitana”, el padre Carlos Acaputo, “para concurrir y ver al Santo Padre” echando allí las bases para lanzar una concertación, fue el final necesario que terminó por conformar una interpretación errónea (de aquellos que la propalaron de buena fe), o mejor dicho otro “globo de ensayo” de los tantos y tantos llevados adelante por el camporismo oficialista, que al ser desmentido desde el Vaticano generó la pronta y rectificadora aclaración de Capitanich, el Jefe de Gabinete que pasó a ser el “informador oficial” del régimen cristinista. En un país totalmente descreído y ganado por la desconfianza en las clases dirigentes, fueron muchos más de los que debieron haber sido quienes dieron por verdadera la falsa noticia de 2 medios uno oficialista, lo que ante la propagación y la consecuente desmentida de Roma, forzaron aquí a “desactivar todo el operativo”.

Fue el kirchnerismo quien convocó a Francisco a la coyuntura política argentina, a través de este afiche electoral 2013. Pero el pontífice católico no desea intervenir. Alicia Barrios (Diario Crónica), amiga del pontífice católico, autora de libro “Mi Amigo el Padre Jorge”, habló con la agencia estatal de noticias Telam y dijo claramente: “Hoy es mi cumpleaños y me llamó Francisco, como todos los años”, y le consulté al pontífice si él había convocado a una reunión con autoridades del Gobierno, dirigentes sindicales y empresarios, para trasmitirles su “preocupación” por la situación del país, según publicó el diario “La Nación.” “Eso no es cierto. Es un disparate”, respondió Jorge Bergoglio al otro lado de la línea y explicó cuál es su agenda de reuniones con argentinos para el mes que viene: “El 19 acá vienen (presidente del Consejo general de Educación del Arzobispado de Buenos Aires) José María Del Corral y (el titular de Smata) Ricardo Pignanelli, pero es una reunión por la educación. Yo no tengo agendada una reunión de ningún otro tipo”. Como justo ese día se cumple el primer aniversario de su entronización al frente de la Iglesia Católica, Francisco le aclaró a Barrios que no habrá ningún tipo de celebración ni homenaje por la ocasión. Por otra parte, el Papa también negó haberse comunicado con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner durante la última semana, como también publicó el matutino porteño.

Desde el más rancio cristinismo, Horacio Verbitsky en el diario “Página/12”, acerca de una frase del pontífice católico, contra quien escribió mucho desde hace años: “(…) El debate instalado a partir de la insidiosa frase que el Papa Francisco le transmitió a José Mendiguren para que la repitiera aquí (“hay que cuidar a Cristina”, con todos los subtextos implícitos que cada uno pueda agregarle), es puro artificio. No hay condiciones estructurales para la hecatombe en la que sólo se interesan algunos vivillos irrelevantes, como Yoma, Duhalde o Barrionuevo. (…)”. Hebe de Bonafini a su vez, desde Madres de Plaza de Mayo, ya realizó un condicionamiento inicial respecto del pontífice argentino. En su más reciente discurso en las rondas de los jueves en Plaza de Mayo, donde anticipó que Marcelo Tinelli no prosperaría con su proyecto acerca de “Fútbol Para Todos”, porque ese era un espacio para “hacer política” Bonafini también dijo: “(…) Y ahora, vieron cómo el Vaticano también está en el tapete. Vamos a hablar de todo, hay que estar listos y en la onda. Hoy Naciones Unidas le ha pedido algo, una exigencia muy dura y yo quiero recordar que nosotras, las Madres, el 20 de octubre le mandamos la última carta al Papa, que él no nos contestó. Como no la contestó la voy a leer en la Plaza a ver si la escuchan por acá atrás y se la mandan por allá.”

“A nosotros todavía nos preocupan muchas cosas. Bueno, empiezo diciendo: “Estimado Francisco, me atrevo a volver a escribirte ya que en octubre es el mes de las Madres, para pedirte como Madre. A nosotras todavía nos preocupan muchas cosas. Una de ellas es la falta de compromiso del Vaticano en cuanto a reconocer la participación en la dictadura de obispos y sacerdotes pero también esperamos que el Vaticano tome el reclamo por los sacerdotes y monjas asesinadas y desaparecidas como así también por el obispo Angelelli. El compromiso que has tomado desde el día que te eligieron Papa es mucho más de lo que esperábamos, pero las Madres siempre vamos por más. Desde la Casa de las Madres te pedimos escuches nuestra voz en este “Mes de las Madres”. Somos Madres que no abandonamos a los hijos y, como socializamos la maternidad, todos son nuestros hijos. Los sacerdotes, obispos y monjas son nuestros hijos, por eso pedimos y exigimos justicia y cárcel para los asesinos de todos. Francisco, reconozco tu valentía para enfrentar y organizar al Vaticano, ese pequeño país pero con muchísimo poder. Esperando nos escuches, te deseamos lo mejor en esta difícil gestión. Te abraza con respeto, Hebe de Bonafini.” Esta carta no fue contestada, ahora con lo de la ONU espero que nos den un poco de bola. Las Madres siempre nos adelantamos, también le pedimos, en otras de las cartas que le mandamos, sobre la pedofilia. (…)”.

Y por fin llegamos al artículo de la discordia, el del medio no oficialista, Mariano Obarrio en el diario La Nación expresa: Bergoglio es considerado un referente más allá de la coyuntura, y en un medio de comunicación históricamente vinculado a la Iglesia Católica argentina. También los sindicalistas peronistas mantienen una relación histórica con Bergoglio, quien a su vez en su juventud militó, según ha trascendido, en la agrupación peronista Guardia de Hierro. Sin embargo ¿le interesa a Bergoglio participar de la coyuntura argentina o acaso le importa a algunos sindicalistas católicos atraer a Bergoglio a la coyuntura argentina? Esto parecería surgir del escrito de Obarrio, origen de la consulta de Alicia Barrios al Papa: “(…) Francisco presidirá el encuentro, al que ya comprometieron su asistencia el ministro de Trabajo, Carlos Tomada; el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Héctor Méndez, y su vicepresidente, Daniel Funes de Rioja, y el secretario general de la Uocra (sindicato de la construcción), Gerardo Martínez. No se descarta que participe también el secretario general de la CGT oficialista, Antonio Caló. “La reunión por ahora era reservada. Todavía no había intención de comunicarla”, dijeron a LA NACION fuentes directamente vinculadas con la iniciativa. El diálogo convocado por el Papa será “una señal de pacificación” y de promoción de “la cultura del encuentro”, agregaron las fuentes, en medio de la escalada inflacionaria, la devaluación y la inminente puja salarial en las paritarias. (…) Fuentes eclesiásticas confiaron ayer a LA NACION que Francisco se preocupó por el discurso de Cristina Kirchner -lee los diarios argentinos por Internet- y le hizo llegar mensajes a la Presidenta para que se reuniera con Caló”. “Algunos arriesgan que incluso hubo un contacto telefónico entre Bergoglio y Cristina, lo cual no pudo ser confirmado en fuentes de la Casa Rosada. Sin embargo, la invitación de Francisco a Funes de Rioja, Martínez, Méndez y Tomada comenzó a gestarse hace algunas semanas.” Según pudo saber LA NACION, “el padre Carlos Accaputo, presidente de Pastoral Social porteña y operador político histórico de Bergoglio, llamó a Funes de Rioja y le formuló la invitación del Papa a todos los sectores involucrados. Funes de Rioja habló con Méndez, Tomada y Martínez. El encuentro tuvo la venia de Cristina. Tanto el Papa como la mandataria necesitan bajar las tensiones sociales, aunque la mandataria no acierta el camino. Francisco optó por darle un marco global al diálogo y no tan local. Por eso eligió a los actores argentinos vinculados con la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En tanto, se estima que la Presidenta, Caló y la CGT oficialista comenzarán a conversar este miércoles 12/02 sobre las próximas negociaciones paritarias salariales, los aumentos de sueldos y los precios. La Presidenta convocó el martes último (04/02) a la CGT y a toda la militancia kirchnerista a defender el modelo y supervisar los precios y presionar a supermercados, al punto que la agrupación Unidos y Organizados difundió afiches descalificatorios contra estos empresarios.”

“En rigor, la política kirchnerista no contribuye a pacificar. Según confiaron en la Uocra, interpretaron la invitación del Papa como un gesto “claramente político” vinculado a las paritarias, la inflación y a la creciente puja social. Esperan que Francisco pida “profundizar el diálogo” y “la búsqueda de la unidad” en sentido amplio. Sin embargo, el Santo Padre también deslizó a sus amigos argentinos que promueve la unidad de la CGT. Además, suele mencionar su preocupación por la crispación política, los discursos beligerantes de la Presidenta, la inflación, la devaluación y las próximas paritarias. Convoca así a evitar una eventual crisis social y a trabajar por la pacificación. Es así como a sus interlocutores políticos y sociales de la Argentina, a los que llama por teléfono, les pide promover el “diálogo” y la “cultura del encuentro”. La reunión del 19 de marzo podría ser el primer gesto concreto para ese diálogo social que promueve Francisco. De hecho, Méndez pidió públicamente al Gobierno un diálogo con todos los sectores productivos. El Santo Padre considera que la unificación de la CGT evitaría el desborde de la puja distributiva y procura favorecer un diálogo entre las distintas fuerzas políticas. Pero la reunión del 19 en Roma tendrá el marco de la OIT como una manera de Bergoglio de darle un tinte global. Es por ello que irán Gerardo Martínez, representante sindical argentino ante ese organismo, y Funes de Rioja, que además de ser vicepresidente de la UIA y titular de Copal (cámara de alimentos) en junio próximo asumirá como presidente de la Organización Internacional de Empleadores (OIE), que es parte activa de esa organización. (…)”.

En verdad, las suposiciones, las operaciones de prensa, los desmentidos y las críticas fueron unas cuantas; un ejemplo: ¿hay quienes pretenden condicionar las negociaciones paritarias usando a Francisco como mediador?, o ¿se quiere presionar a CFK para que se avenga a un diálogo con todos los sectores, cuando nunca jamás lo hizo? Ayer Carlos Sacco, vice de la UIA, junto a Martínez de UOCRA, negaron enfáticamente que el Sumo Pontífice hubiere hecho ninguna invitación, como tampoco que aquel estuviere interesado en mediar para que los actores sociales y gobierno lleven adelante la convocatoria a un Pacto Social. ¿Quién fue el irresponsable que lanzó a rodar la pelota en este urticante tema? ¿Fue el cristinismo? ¿Fue la UIA o los sindicatos? ¿Fue algún comedido de la propia Iglesia ante el temor al descontento social? Lo que nadie comprendió es que más de 200 años de historia y tres décadas de democracia recuperada por el pueblo argentino parecen no ser suficientes para que el país y muy especialmente sus dirigencias, salgan del infantilismo y la eterna adolescencia, que implica buscar siempre un “papá” o un golpe de fortuna como buenas cosechas, o descubrimientos metalíferos, gasíferos o petroleros para zafar. En materia de “salvadores de la Patria”, podremos poner el ejemplo que queramos, desde gobiernos democráticos hasta para algunos gobiernos de facto.

Ahora, el nuevo papá es un argentino vilipendiado por amplios sectores –organismos de DDHH, Madres y Abuelas, organizaciones de Lesbianas, Gay y travestis, o de mujeres que apoyan el aborto, etc. -, hasta que éste fue elegido como Papa Francisco, y el mundo comenzó a admirarlo, y quienes lo vilipendiaban salieron a “colgarse de sus sotanas” descaradamente. No es que el Papa no pueda ser fuente de inspiración, es más de hecho, muchos legítimamente lo esperan por sus constantes llamados a la concordia y al diálogo. Pero muy distinto es que sea verdaderamente “escuchado”. Lo que es impensable es que algunos pretendan que sea él quien llame a funcionarios, empresarios y sindicalistas para que en Roma acuerden las bases del diálogo social. En todo caso quien puede tender una mesa es la Iglesia argentina, como ya lo hiciere en 2002, aunque muchos increíblemente crean que la situación no es comparable. Pero en democracia es anormal la injerencia del clero en cuestiones públicas. Debe ser la sociedad civil, sus dirigencias los que deben poder encontrar una salida.

Y aquí es donde se nota la total incapacidad, muy especialmente del Gobierno Cristina Fernández y sus funcionarios, es más hasta de los propios Gobernadores de signo peronista, para dialogar y consensuar. ¡Es tiempo de que los argentinos nos terminemos de recibir de adultos, y nos pongamos los pantalones largos, así como los tacos altos, y asumamos nuestra propia responsabilidad, y sino “las consecuencias” que de su falta derivan!

Buenos Aires, 11 de Febrero de 2014.

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