Argentina: “Mamarracho” Capitanich y “la Revolución Ferroviaria”

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A pocas horas de la presentación del nuevo Índice de precios del Indec (el IPCNU), este jueves el Jefe de Gabinete y ”comunicador oficial” Jorge Capitanich salió a descalificar en duros términos la difusión que parte de la oposición, del índice promedio de las consultoras que dio un 4,6% para enero y metió presión en la medición que dará a conocer el Gobierno Nacional desde las 16. Capitanich tildó de “mamarracho” la medición privada, con lo cual el IPCNU no coincidirá con ellas y preguntó hoy jueves en conferencia de prensa: “¿Cuál es la metodología de los indicadores esgrimida por las consultoras?” A 10 días del aniversario de la tragedia de Once, el Gobierno nacional anunció que vuelve a privatizar (¿donde quedó “La Revolución Ferroviaria”?) los trenes Mitre, San Martín, Belgrano Sur y Roca. Y las críticas no se hicieron esperar, sobre todo por la contradicción del relato K.
Casi como en un libro de texto universitario de economía, el tándem Kicillof-Fábrega pusieron en marcha el final –por ahora- de la devaluación que durante 2013 llegó al 60% y sólo en enero 2014 superó el 20%; primero entonces vino la devaluación monetaria del peso argentino, después la disparada de los precios, que debemos acotar venían totalmente disparados desde noviembre pasado 3,6%, tras conocerse la propuesta de la “Lista de Precios Cuidados” (nunca se supo bien ¿por quién?) diciembre cerró con un 4,5 a 5% de inflación y llegamos a enero donde la misma fue del 4,6% (IPC Congreso); y por último llegó un alto funcionario público (CFK incluida) pidiendo “moderación” en los esperados y consecuentes reclamos salariales para que el dólar real no vuelva, después de todas las medidas oficialista, o sea el “proceso del manual de la ortodoxia económica”, a fojas cero. Y este “ajustazo” (aún faltan las tarifas públicas –Luz, gas y agua corriente y el trasporte-) llevado a cabo por Cristina Fernández aquella misma Presidente que nos conminó a los argentinos diciéndonos: “Los que pretenden una devaluación, deberán esperar a otro gobierno”, ¿es que será éste, ese otro gobierno?
A partir de las 16 de hoy jueves, el Indec dará a conocer los primeros resultados del nuevo índice de precios nacional (IPC-NU) elaborado con el asesoramiento del FMI. En diferentes artículos de los últimos meses explicamos que el Gobierno tiene un problema que lo pone contra la espada y la pared acerca del nuevo Índice de Precios al Consumidor Nacional y Urbano (IPC NU) ya que deberá dar a conocer un porcentaje que lo dejará en evidencia ante dos escenarios: Si admite una cifra similar –y realista- a la delas consultoras, terminará confirmando la manipulación del índice negada por el Gobierno nacional y el fracaso de Precios Cuidados, de lo contrario -si el índice no es creíble y oscila el 1% como lo hacía últimamente-, el FMI no levantará la sanción (moción de censura) que pesa sobre la Argentina por la calidad de sus estadísticas. En el Congreso de la Nación, los diputados de la oposición presentaron el índice alternativo de inflación con el promedio de los resultados de varias consultoras. Allí, la inflación trepó a 4,61%, la tasa más alta para enero en más de veinte años. Sobre el IPC-Un se espera que quede a mitad de camino entre la inflación real y la que antes medía. Daría una suba del orden del 3% para enero. O sea, el doble de la informada por el organismo en el último mes, pero todavía está lejos del 4,6% de las consultoras privadas. Sería de todos modos la medición más alta desde 2007, cuando se intervino el Indec. En ese lapso, las mediciones de inflación oficial mostraron siempre resultados cercanos a 0,7% u 0,8% mensual, muy inferiores a las estimaciones de consultoras privadas.

Al tanto del dato, el “Coqui” salió a desacreditarlo hoy temprano: “El índice de precios de la oposición es un auténtico mamarracho”. El jefe de Gabinete adelantó que el nuevo IPC nacional se dará a conocer esta tarde y cuestionó con dureza el difundido por los legisladores opositores: “Carece de seriedad, de sustentabilidad y de metodología adecuada”. “¿Cuál es la metodología de los indicadores esgrimida por las consultoras? Ninguna coincide. Eso pone en duda la calidad técnica de la confección de la muestra y la difusión de la misma”, sostuvo Capitanich al hablar en su habitual conferencia de prensa de todas las mañanas en Casa de Gobierno. Sin decir que la metodología y los resultados del IPC Congreso son los que utiliza entre otros organismos extranjeros el FMI, así como los estudios de Universidades como Cambridge y Oxford. El jefe de ministros “Mamarracho” Capitanich, consideró que el índice que difunden en el Congreso “es un índice político, que permite a la oposición ponerse de acuerdo en una cosa”. Opinó que el IPC Congreso “carece de seriedad, sustentabilidad y metodología adecuada”, y remarcó que “es información absolutamente capciosa”.
La reunión de Cristina de anteanoche con Caló y Viviani, más otros dos cegetistas oficialistas, fue exclusivamente para pedirles (casi rogarles hizo trascender una fuente sindical presente) negociar salarios con “inteligencia”, dejando en claro que su Gobierno puso el tema en el tope de la agenda política. En otras palabras, o sea para “doña Rosa”, ella está definiendo “quien gana y quien pierde” después de la devaluación monetaria del pasado enero y de todo el año 2013, devaluación que suma a febrero 2014 un 96%. A la carrera desatada de los precios de la canasta básica alimenticia –que supera con holgura al IPC Congreso, en más de un 18%- ahora su Gobierno intenta “acotarla” con acuerdos de “precios cuidados” y pidiendo “moderación en la puja salarial”, lo que redunda definitivamente que los salarios este año y el año pasado “perderían frente a la inflación y frente al dólar”, desmintiendo a la Presidente cuando por cadena nacional intentó dejar en claro que los salarios de los obreros argentinos medidos en dólares eran los mayores de América latina. De aquí surge el enojo y el desplante de un “mamarracho Capitanich” intentando desacreditar aquello que la realidad cotidiana le muestra al pueblo.
Pero luego de la cadena nacional de ayer donde Cristina Fernández, mostrándose coloquial y hasta risueña en ciertos pasajes, aunque destilando el mismo odio y la misma frustración que la acompaña desde hace exactamente dos años; volviendo a atacar a periodistas, los jueces de la Corte Suprema, los fiscales, a empresarios llegando al “escrache personal” –como lo viene haciendo desde hace rato- de Coto y Carrefour quienes según ella “no cumplen y les “roban” al pueblo al desconocer o tergiversar los precios de la canasta acordada”, el pueblo y la Patria se vino a enterar que la noticia es que el Gobierno vuelve a privatizar la operación de los trenes Mitre, San Martín, Belgrano Sur y Roca está encontrando críticas no sólo en el ámbito político sino, fundamentalmente, en el social. Sobre todo si se tiene en cuenta que dentro de 10 días se cumplen 2 años de la tragedia de Once en la fallecieron 51 personas y más de 702 resultaron heridas. En Twitter son muchísimos los comentarios y las chanzas criticando esta decisión de Cristina Fernández, y marcando la contradicción del relato K por volver a poner en manos de privados -Roggio y Emepa- la operación de los trenes. A días de cumplirse 2 años de la tragedia de once sigue quedando en evidencia la falta de un proyecto –ese, el de la “Revolución Ferroviaria” anunciado pomposamente por el Ministro Randazzo- serio o por lo menos con visos de realista con respecto a los ferrocarriles.

Inicialmente se tomó como una “reprivatización”, pero en la realidad y no en el “relato seudo epopéyico” del cristinismo las empresas siguen y siguieron bajo control de la estatal Sofse. La decisión del Ministerio del Interior Transporte de distribuir la operación de la mayoría de las líneas de trenes del área metropolitana entre las empresas Roggio y Emepa fue interpretada hoy como una “reprivatización” del servicio ferroviario. Pero voceros del ministerio de Interior y Transporte aclararon que todas las concesionarias seguirán trabajando y cobrando por “operar” (en realidad es cobrar los boletos que el Estado no puede hacer) bajo órdenes y el control de Sofse (Sociedad Operadora Ferroviaria), la empresa estatal que organiza el transporte de los trenes. De hecho, la decisión de Randazzo implica una distribución del control entre las dos empresas que antes formaban las UTEs Ugofe y Ugoms y controlaban en conjunto las cuatro líneas que hoy se distribuyeron, y que fueron responsables directos del deterioro y vaciamiento de las empresas ferroviarias de transporte de pasajeros en el área del AMBA. Así, Emepa pasará a controlar las líneas Belgrano Sur y Roca, que salen de Constitución, y Roggio, las líneas que nacen en Retiro: Mitre y San Martín. La línea Belgrano Norte seguirá controlada exclusivamente por Ferrovías, una subsidiaria de Emepa. En cambio, la línea Sarmiento permanecerá bajo control directo de Sofse, como una prueba piloto de un sistema de gestión exclusivamente estatal. El control conjunto a través de Ugofe y Ugoms había traído más problemas que soluciones al manejo de los trenes, por las superposiciones en las responsabilidades y cargos que se generaron al tener dos empresas controlando una misma línea.
Según explicaron desde Interior y Transporte, las UTEs habían causado que para un mismo puesto hubiera dos empleados, uno por cada empresa. La distribución de las líneas apunta entonces a la eliminación de esa duplicidad de cargos para volver más eficiente la gestión. Pero además, el manejo conjunto dificultaba el control que Sofse podía ejercer sobre las concesionarias porque, ante cualquier problema en el servicio o incumplimientos en los acuerdos de inversión, las empresas se repartían las culpas entre sí. Randazzo busca ahora endurecer el control que el Estado mantiene sobre las concesionarias y para ello necesita tener en claro a quien responsabilizar ante fallas o accidentes. La distribución de las líneas a una única empresa se lo permitirá. “Lo que hicimos fue normalizar una situación de emergencia que se había extendido durante años con la existencia de la Ugofe y la Ugoms, que tenían a dos empresas conviviendo por cada línea”, señaló el ministro de Interior y Transporte. Para ordenar esa situación, “se le asignó a cada empresa una línea diferente, estableciéndose así de manera más clara las responsabilidades en la operación, pero la estatal SOFSE sigue siendo quien conduce el sistema ferroviario”. El nuevo régimen de operación –cobro por destruir los ferrocarriles del Estado Argentino- establecido por Randazzo obliga a las empresas a presentar planes anuales sobre las frecuencias de los trenes, su mantenimiento, limpieza de estaciones y calidad de los servicios. Además, se estableció “un estricto régimen de penalidades para sancionarlos en el caso en el que no se cumplan estas pautas”, según aseguró hoy el ministro. Las penalidades se aplicarán en caso de incumplimientos en la oferta de servicios, cuando los trenes sean cancelados o suspendidos, las formaciones contengan coches “de menos” en los horarios pico, por impuntualidad, por cualquier tipo de interrupción del servicio, por no mantener la limpieza en las estaciones y en las formaciones, o por constatarse falta de seguridad en el sistema.
Randazzo y Cristina Fernández esconden una realidad, que es que el Estado argentino invirtió y pagará (el que viene por supuesto), una friolera de más de US$ 1,3 mil millones por más de mil vagones de pasajeros chinos –más de dos tercios son formaciones eléctricas para operar en los ramales Sarmiento, Mitre, Roca y Urquiza- y cerca de 50 locomotoras diésel. El pasado menemato privatizó el sistema ferroviario con el “verso” de las “pérdidas del Estado” –corrupción mediante, las empresas “destruyeron el material recibido” –vías, locomotoras y coches de pasajeros y cargas- además de embolsarse cuantiosas sumas de dinero (más de US$ 3,5 mil millones) por “operar el sistema” en forma de subsidios estatales que generaron como contrapartida verdaderos actos de vandalismo, robo en banda y corruptelas de toda índole. Tras el desastre de Once el cristinismo “apretado por el mismo” mintió haciéndole creer al ciudadano de a pie, que los ferrocarriles –tal como lo prometiera en campaña y nunca cumpliere Néstor Kirchner- se reestatizaban definitivamente, por lo menos el sistema interurbano de pasajeros; pero ahora venimos a enterarnos de que no es así. ¡El pueblo argentino pagará los nuevos vagones, formaciones y locomotoras! ¡Y estas serán vueltas a operar por aquellos mismos que destruyeran las anteriores, entregadas en muy buen estado! ¡Verdaderamente increíble! ¡Una nueva burla al pueblo de la nación toda!
El Gobierno nacional apoyó este jueves (13 de febrero) al presidente venezolano Nicolás Maduro (éste bien podría encuadrarse por los ilícitos, las expropiaciones y el supuesto fraude electoral en un dictador o peor aún en un tirano estalinista), en medio de la crisis social que atraviesa el país caribeña y que ya ha generado tres muertos. “Ante los recientes sucesos en la República Bolivariana de Venezuela”, dice el comunicado emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores Argentino, y agrega: “el gobierno argentino reitera su firme respaldo al gobierno constitucional -y aquí radica el verdadero problema para nuestro país, apoyamos un régimen fascistoide y estalinizado, que miente, realiza fraudes descarados y persigue y asesina a la población- elegido por los ciudadanos de dicho país y alerta sobre los evidentes intentos de desestabilización que enfrenta el orden institucional en el país hermano”. “Cabe recordar que el pueblo venezolano eligió en forma pacífica y democrática al presidente Nicolás Maduro hace menos de un año, el 14 de abril de 2013, y ratificó su decisión de seguir el rumbo dándole la victoria al partido de gobierno en las elecciones municipales del 8 de diciembre pasado”, agrega el texto. En el vergonzoso comunicado, la Argentina “lamentó que estos incidentes hayan provocado varios muertos y heridos y espera una investigación que determine las responsabilidades sobre los mismos”. Recordemos que ayer miles de personas salieron a las calles de Caracas para manifestarse contra el gobierno de Maduro, lo que provocó un enfrentamiento que dejó 3 muertos y más de 20 heridos. El presidente Maduro expresó su pesar por los hechos y advirtió que evitará las acciones para desestabilizar a su país. “He dado instrucciones a los cuerpos de seguridad del estado de asegurar las ciudades del país, y quien salga a tratar de ejercer violencia, sin permiso para movilizarse, será detenido, sea quien sea, llámese como se llame”, afirmó. Maduro informó que la Fiscalía General de la República –emula de nuestra Gils Carbó- emitió orden de captura contra el jefe de Casa Militar durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, Ivan Carratú Molina, y el exembajador venezolano en Colombia, Fernando Gerbasi. De acuerdo con la cadena Telesur, Maduro dijo que su gobierno tiene pruebas contra ambos, entre ellas un audio aportado por un programa de Venezolana de Televisión en que se escuchan sus voces hablando sobre un plan para desestabilizar al país. El canal internacional de noticias NTN24, que se puede ver en Venezuela a través del servicio de cable, fue sacado este miércoles del aire por una presunta “orden gubernamental” en momentos en que informaba sobre los disturbios callejeros desatados este miércoles en Caracas tras manifestaciones contra el gobierno –¿nos trae algún tipo de recuerdo, por similitud?-, denunció la televisora.
El Gobierno sorprendió esta misma tarde con el nuevo índice oficial y midió en enero una inflación del 3,7%, que se contrapone con el IPC Congreso, del que difiere en casi un uno por ciento, intentando no ser el infantilísimo índice que medía Guillermo Moreno. El IPC Nacional Urbano –IPCur- fue presentado por Kicillof en conferencia de prensa, donde por supuesto se obvio relacionar este nuevo índice “nacional” con el anterior que medía Capital Federal y el Gran buenos Aires, a esta falencia se le agregó que el nuevo índice no llegó acompañado ni de la metodología utilizada, ni siquiera del sistema de ponderación de los índices provinciales que supuestamente lo componen. Para los privados, la inflación el mes pasado fue del 4,6%. Es de hacer notar que el nuevo índice no trae noticias sobre “canasta básica alimenticia”, ni de “ingreso mínimo para eludir pobreza e indigencia”, lo que trae aparejado que los respectivos porcentuales no pueden ser calculados con éste nuevo índice que arrancó bastante mejor que el que llevaba adelante el ex Secretario de Comercio “patota Moreno” y los secuaces que lo secundaban, y aún secundan –antes a aquel y ahora a Kicillof- a las autoridades nacionales.

El Gobierno Cristina Fernández lleva adelante, una política económica totalmente ortodoxa, aunque Carta Abierta y Axel Kicillof pretendan negarlo. Devaluar la moneda, espiralizar la inflación, subir las tasas de interés bancarias en más de un 18% anual, ponerle “techo” a las paritarias por debajo del proceso inflacionario y devaluatorio es una política neoliberal o socialiberal absoluta. La Presidente se “autoengaña” y pretende engañar al pueblo argentino; cuando éste toma conciencia de lo que está sucediendo, entonces ella entra en “brote sicótico” y comienza a ver desestabilizadores, corporaciones enemigas y todo otro tipo de “acechadores” que pretenden “hacerla volar por los aires”. La patología presidencial, pareciera que es contagiosa, y entonces se derrama sobre Capitanich, Aníbal F., Boudou, De Vido, Kicillof, Scioli, Dominguez, y podríamos ampliar la lista casi hasta el infinito horizonte del cristikirchnerismo. ¡¿En que manos hemos caído?!

Buenos Aires, 13 de febrero de 2014.
Arq. José M. García Rozado
MPJIRucci – LIGA FEDERAL –
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