Desde Argentina: Son tan inútiles que copian y encima lo hacen mal

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Además de mentirnos con las cifras de la inflación, el PBI, los datos de pobreza e indigencia y la desocupación; al inflar algunos datos pasan a incumplir leyes nacionales –como la Ley de Educación votada por ellos en el Gobierno Néstor K-, ahora además debemos preguntarnos dos cosas básicas los argentinos: ¿quién es más inútil Moreno o Kicillof?; y en segundo término ¿No era que Martín Redrado era un antiargentino, gorila y destituyente como Presidente del BCRA? Las contestaciones a estas disquisiciones vienen a poner de manifiesto la incapacidad para gobernar, no de esos “simples colaboradores” de Cristina Fernández, sino de la mismísima Presidente de la Nación, cuyo grado de soberbia es casi tan grande como el de su propia incapacidad para gobernar la Nación Argentina.

Ayer explicábamos como las cifras del INDEC de Kicillof, solo pudieron mantener cierta verosimilitud apenas dos meses, pues ya en marzo aquellas discreparon ciertamente con las del Congreso, las de los Gobiernos de Buenos Aires, Córdoba y San Luis y las de las consultoras económicas serias que son contratadas por quienes generan trbajo y riqueza nacional; y por lo tanto nunca van a “comprar mentiras exprofeso”. Lo de abril fue realmente una payasada el ministro de Economía pues por agradarle a Cristina Fernández mintió en más de un 1%. Además es este mismo “niño mimado” por la Presidente quien salió a los cuatro vientos a explicarnos que el PBI nacional no era el que veníamos conociendo sino que por haber cambiado “la base anual de medición inicial” el mismo crecía en casi un 25%, y como esto sucedía porque se tomaba en cuenta el Censo Poblacional de 2010, y este había marcado un incremento poblacional, las cifras de pobreza e indigencia, así como las de desocupación registraban una importante baja numérica –simple alquimia estadística- que no les resuelve el problema ni al pueblo y mucho menos al país real, no ese país vitual del que se jacta Cristina Fernández y el resto de la cohorte de aplaudidores rentados, abyectos seguidores y obsecuentes de toda laya.

Pero como las cifras cuando se inflan, no pueden sesgarse para ciertas cosas si y para otras no, al manipular las cifras de cantidad de población, año de Base para comparar PBI, crecimiento, empleo, pobreza, indigencia; se termina por generar entonces la paradoja de que es éste mismo Gobierno el que incumple con la Ley de Financiamiento Educativo de 2005 que exige un incremento porcentual año a año, de la inversión en educación. Con los nuevos parámetros aplicados el pasado año 2012 se invirtió apenas un5,3% del PBI, es más desde su inicio mismo se viene, según la corrección del PBI llevada a cabo por el INDEC de la mano de Kicillof, incumpliendo pues en el año 2006 se invirtió apenas el 4,1% cuando debiere haberse invertido el 4,7% es tan así que según los nuevos números de Kicillof y el INDEC la “deuda de los Gobiernos nacional y provinciales con la educación” por no haber nunca cumplido con las metas que fijó dicha ley es de $ 82.812 millones, que se deben sumar a los malos resultados en los exámenes internacionales, los problemas de convivencia y de atención en las aulas, alta deserción en la secundaria especialmente pero también en la escuela primaria. Las deudas sociales son compartidas por la enorme mayoría de los expertos en educación, pero siempre se sostuvo que estos no eran por tener “bajos presupuestos” porque el Estado en Argentina estána invirtiendo más del 6% del PBI en educación.. Al cambiar el mismo Gobierno la “forma en que el INDEC mide el PBI, tomando en cuenta la inflación que existió desde 2004 (nuevo año Base de la medición), las cifras del PBI nominal se incrementaron hasta en un 30%; y como el gasto en educación no se modifica por ser el mismo, el resultado final es que, “por pura magia de las matemáticas”, el porcentaje de educación sobre el PBI –agrandado matemáticamente- es en realidad “bastante menor al que era hasta hace un par de días”.

Axel Kicillof cumple escasos seis (6) meses al frente del Ministerio de Economía donde llegó para reemplazar al desdibujado Hernán Lorenzino que se quería “ir” cuando le preguntaban de la inflación. Su gestión tendría la ventaja de la salida del omnipresente Guillermo Moreno de la secretaría de Comercio Interior, signada por resonantes fracasos en materia de control de precios y escándalos que horadaron la imagen del Gobierno de Cristina Fernández. Pero Kicillof terminó perpetuando los controles de precios, las barreras en el comercio exterior, la inflación alta –moderada ahora por la recesión que despunta, pero que no coincide con la publicada por el INDEC- con algunas novedades de la ortodoxia que rechaza, como el ajuste (vía quita de subsidios) y el endeudamiento que pretende si logra acordar con el Club de París después de aprobar en el Congreso el escandaloso, además de “doloso y cuasi delictivo” pago del resarcimiento a Repsol, sobre quien había dicho que “debería resarcir a nuestro país por el pasivo ambiental”. Por último, y en el terreno de la interna con el titular del Banco Central, la brusca devaluación de enero de $6 a $ 8 y la suba de tasas del 24 al 28/30% anual en el marco de la apertura muy parcial del cepo cambiario para la compra de dólares con fines de atesoramiento, lograron frenar la escalada del dólar blue, que igual sigue alto hoy a $ 11,50, aunque ése es terreno de Juan Carlos Fábrega. Con todo, Kicillof –al igual que Moreno- sigue sin reconocer la inflación. Por ende, no hay política antiinflacionaria. Lo único que hizo Kicillof a diferencia del ex Secretario de Comercio fue “semi sincerar” los índices de precios del INDEC, claro que se debe al monitoreo del FMI y le necesidad de volver a los mercados de crédito internacional. El resto fue intentar ampliar los acuerdos de precios que ya había intentado Moreno, y la leve baja en el ritmo inflacionario vino pero por el freno en la economía, más que por las medidas del Ejecutivo Cristina Fernández.
El gran fracaso de Moreno que Kicillof mantiene con otros modos, es el control de los precios, los que siguen igualmente en aumento, y muy notorio. Los “Precios Cuidados” tienen muchos baches, faltantes y poca amplitud, pero como ambos niegan la inflación no hay política anti-inflacionaria. Rídiculos como el Pan a $10, Ropa para Todos, Carne para Todos, etc. etc., quedaron en el olvido. Allí el actual ministro no quiso incurrir, al menos hasta hoy. Siguiendo en el terreno de los precios, la intención de crear una tarjeta (la Supercard) para competir con los “plásticos” se fue con Moreno. El nuevo secretario de Comercio que responde a Kicillof, Augusto Costa, no exhumó la idea. En el terreno del dólar la interna entre Fábrega y el Palacio del Hacienda tiene como ganador por ahora al titular del BCRA. Tras la brusca devaluación del peso de enero pasado, se subieron las tasas, se permitió la compra de dólar oficial para atesoramiento y dejaron de caer las reservas a la vez que el blue se semi tranquilizó, hasta el viernes pasado y por ahora. Allí el fracaso rotundo fue de Moreno, que no consiguió nada con sus controles a las cuevas y la creación del CEDIN o los BAADE, que de paso de nada ayudaron al sector inmobiliario y energético respectivamente. En un plano que excedía a Moreno, Kicillof se apresuró a acordar con Repsol y avanzó en tratativas con el Club de París. Pero en relación con el ex supersecretario, revirtió la intervención del INDEC en cuanto al IPC y bajo la mirada del FMI “semi sinceró” esas cifras durante enero, febrero y marzo. Ya abril muestra otro tópico mucho más cercano al del viejo que al “seudo nuevo INDEC” . Pero más torpe que Moreno, Kicillof no supo “acomodar” los números que hablarían de una pobreza alta, así que por ahora esconde esas estadísticas. La pobreza habla de dos cuestiones, una la inflación que se agudizó y por otro lado los problemas de empleo que empiezan a agravarse de manera sumamente notoria. La actividad se frena y despunta la recesión. La cuestión queda pendiente: “¿Quién es más inútil Moreno o Kicillof?”

Pero como son realmente “unos perfectos inútiles”, el seudo equipo económico de Kicillof y Fábrega intenta salir de la coyuntura en la que ellos solos se metieron para hacer buena letra con los organismos internacionales de crédito –BM, FMI y Club de París-, y de esa forma paliar la sequía de divisas a partir de agosto del presente 2014. Para este motivo es que pregonan “Si hay atraso cambiario, que no se note”. Para cubrir los faltantes de divisas que surgirán –como ya se dijo- a partir de agosto, tras el fin de las liquidaciones de las exportaciones de soja, el equipo económico apunta a desembolsos variados. No se trata más que de la homeopatía habitual aplicada por el Gobierno en épocas de escasez de dólares: ”apuntarán a desembolsos del Banco de Basilea o del Banco de Francia (maquillaje vía pases, una creación del expresidente del BCRA Martín Redrado) y el swap de monedas con China (otra invención del ahora economista de Sergio Massa”, que brinda la posibilidad de acceder a fondos de ese país, “un marketing cambiario dado que nunca se concreta”), relata seriamente hoy el diario “Ambito Financiero”. Pero el eventual atraso del dólar en realidad no preocupa demasiado al ministro Axel Kicillof. A fines de enero declaraba que el tipo de cambio a $ 8 es “un nivel adecuado para la economía argentina”, pero los precios del INDEC crecen cerca del 15% desde entonces, acercando la divisa a los valores predevaluatorios. Prefiere ese atraso a convalidar nuevas alza de los precios con la suba del tipo de cambio oficial. También, lo prefiere para “resucitar el consumo”, hoy estancado y en franco proceso recesivo. Lo que en paralelo está convalidando el titular del Palacio de Hacienda en declaraciones a diferentes medios es que no habrá ajustes en las cuentas fiscales, en criollo “¡no pensamos bajar el gasto público!” Sus asesores, en conversaciones con empresarios, blanquean que el gasto público crecerá un 40% interanual en el año, ¡una verdadera sinrazón! Significa que no habrá que aguardar modificaciones sustanciales en rubros como el energético, fuente de los principales desvelos por el rumbo del tipo de cambio, mas allá de que los combustibles aumentaron ya más de un 30%, superando en casi 4% la inflación de Mayo 2013 a mayo 2014.
El propio Julio De Vido dejó en claro la semana pasada que ”no habrá subas en las tarifas en 2014”, salvo las que ya aumentaron además de haberse quitado los subsidios. El INDEC una vez más brinda un auxilio numérico: “con los cambios de base introducidos en la medición del PBI, ahora el rojo fiscal en términos de producto será menor. Si no se puede con el numerador, se va por el denominador”. Las preocupaciones se concentran por ahora en el BCRA, puntualmente en el segundo semestre. Si no hay medidas de política económica en los próximos 90 días, “pueden retornar días como los de enero”, advierten técnicos de la entidad monetaria. La diferencia es que ahora la tasa en pesos está en niveles elevadísimos y los bancos, limitados a la compra de dólares. También la caída de la actividad puede ser, paradójicamente, lo favorable en lo que a presión sobre el dólar se refiere, aunque esto no es demasiado seguro ya que ante la evidente crisis, el pueblo sale siempre a cubrirse mediante la compra de dólares en el mercado que sea, por lo cual, “no sereía extraño volver a ver aquellas brutales diferencias entre dólar oficial y dólar blue o paralelo, de más del 60%”. Tampoco hay crisis en emergentes como en enero, con Rusia y Turquía arrastrando a todo ese segmento, aunque como ya se expplicara ayer Brasil es hoy un cúmulo de dudas y muy pocas certezas. Cartas en juego como las del Club de París pueden estirar los plazos, pero no solucionar los graves problemas existentes. No hay barajas disponibles en lo que al juicio de los fondos buitre se refiere. Funcionarios de Economía señalan que se está a la espera de lo que decida la Corte Suprema de EE.UU. “¡No hay plan A y menos, un plan B!”, según consigna el matutino y aclaran diversos analistas y economistas consultados por quien esto escribe.

No hay grandes medidas a la vista: la devaluación de enero fue la única adoptada hasta ahora, con su impacto positivo -desde el punto de vista oficial, que no coincide con lo que se pudo percibir en la disparada de precios y la espiralización inflacionaria- muy especialmente en “la recaudación impositiva”. Cumpliéndose la vieja regla de que “todo ajuste ortodoxo, via devaluación con suba importante de tasas de interée, golpean especialmente en las clases bajas y en los asalariados” al quitarles, restarles, poder de compra y por lo tanto generando una retracción del consumo popular. Para cerrar el año, ¿se recurrirá a esos minidesembolsos, matizados por emisiones de deuda de provincias o bien de YPF? El gerenciamiento de la economía apunta por ahora “sólo a retoques de chapa y pintura del modelo”. ¡Trastornos cambiarios pueden alterar esa mecánica! Además es público y notorio que las suspensiones y mini despidos, o las jubilaciones anticipadas son ya una constante, basta recorrer la geografía nacional desde el norte al sur del país. Automotrices, autopartistas, pequeños o grandes viñateros, comercio minorista, etc. ya marcan que la recesión está presente y las frases “los trabajadores sufrimos el ajuste”, o aquella otra “los comercios ya no sustituyen al que se va” o las más graves y rotundas como “vemos señales que recuerdan al 2001” comienzan a ser escuchadas con demasiada y peligrosa asiduidad. ¡Y aquí radica el verdadero peligro: “que sea el pueblo el que comience a desconfiar del Gobierno”, pues la conclusión será, que no hay quien Gobierne! Y entonces el 2001 estará más cerca de lo que se cree.

“Cifras que despiertan muchas dudas”, es el título del artículo que sobre el INDEC escribe Ismael Bermúdez en Clarín –también de hoy- y dice: “ya es un “clasico” que cada información del INDEC esté sospechada de alguna manipulación, “truco” o cambio metodológico que altera los resultados y la comparación estadística”, algo que quedó muy en evidencia no sólo con las supuesta baja de la desocupación, aunque ésta esté apenas 0,8% debajo de la del primer trimestre de 2013 y sea una de las más altas de las cifras difundidas potr el propio Gobierno. Lo que acota Bermúdez se puede verificar en lo explicado respecto de la inversión en educación, o en los porcentajes de pobres e indigentes que ahora el Gobierno Cristina Fernández dejó de dar a publicidad, algunos dicen que directamente se dejaron de medir porque trasuntaban un rotundo y contundente fracaso en la supuesta “incusión social” de la que se jacta el oficialismo desde hace ya por lo menos 8 años. Pero reafirmando lo que ya dijimos el periodista económico del matutino de la “corpo”, agrega “Días atrás, al revisar el INDEC las cifras del PBI, surgió que, a pesar de un mjenor crecimiento, el tamaño de la economía era mayor. Sin explicaciones, en lugar de producir durante 2013 por US$ 480 mil millones, esa misma producción pasó a US$ 611 mil millones. Y así en términos de PBI se redujo el porcentaje del déficit fiscal o el endeudamiento”, que como ya dijimos alcanza la friolera de US$ 340 mil millones, o sea que es el 71% del PBI y ahora descendió al 56% del mismo. ¡Cifras más potables para la “propaganda del oficialismo”!

“Ya había pasado lo mismo con la inflación. Al manipular hacia abajo los índices de precios, aparecía que los trabajadores mejoraban todos los años, -y fueran los mejor pagos de latinoamérica segín la Presidente- con crecimiento y con recesión, el poder de compra de sus salarios, mientras caía a niveles bajísimos la pobreza y casi desaparecía la indigencia. Los números de estos dos indicadores eran tan bajos y chocaban tanto con la realidad, que el INDEC –el Gobierno cristina Fernández- resolvió “discontinuar” la medición. Así oficialmente, hoy en la Argentina no hay medición de pobreza ni de indigencia. También llegó el turno –aclara Bermúdez- al empleo y desempleo porque el INDEC empezó a calcular el empleo sobre una población mayor. Entonces aunque la tasa de actividad y de empleo se redujeron en el último año, aparece que el número de puestos de trabajo es mayor”. Y aquí se refuerza la idea presentada en éste trabajo de que la manipuklación matemática de los índices generan fenómenos que no se condicen en absolutamente “nada” con la realidad argentina. ¡Una cosa es el país nórdico de CFK y otro muy distinto el que vive el habitante de la Argentina, mucho más parecido a Bolivia! (Con el mayor respeto al querido y hermano pueblo boliviano). “Si bien es normal que, en base a los Censos de población o censos económicos, se actualicen las estadísticas, el INDEC carga con una enorme hipoteca: la manipulación durante 7 años de los índices de precios, con su impacto negativo sobre un sinnúmero de otras estadísticas –sigue aclarando en coincidencia con lo aquí expresado Ismael Bermúdez-. A esto se agrega que las nuevas cifras son elaboradas y difundidas por los mismos funcionarios –mamarrachos se debieran definir- y técnicos que durante 7 años manipularon las estadísticas y acusaron con toda clase de infundios a los que mostraban “el truchaje” de las cifras.”

“Ahora se difunden los nuevos números sin dar a conocer la metodología, fuentes de información o cifras de respaldo (en el IPCnu, por ejemplo, los precios medidos relevados). Y con “revisiones” o “recálculos” en las que se incrementan las distorsiones e incongruencias estadísticas”, finaliza el artículo del matutino Clarín. “El Observador” diario de Montevideo Uruguay titula “Sin “devaluación exitosa””. Y comienza a realizar un análisis muy exaustivo de nuestro presente económico donde aclara: “Argentina está muy lejos de haber estabilizado su economía, como lo emuestra el movimiento que ha tenido el dólar (de $ 8 a $ 8,08 en apenas 7 días)- tanto el oficial como el paralelo (que hoy cerró a $ 11,5)en la última semana. De manera que cabe la pregunta sobre si puede llegar a ocurrir otra devaluación brusca en Argentina”. La preocupación de nuestros hermanos de la Banda Oriental es porque como bien dijo hace unos días su Presidente Mujica “si Argentina estornuda, Uruguay se resfría” lo que conlleva a que las preocupaciones charrúas signifiquen que además de ser abiertamente perjudicados, y constántemente, por las medidas seudo proteccionistas o verdaderamente persecutorias del Gobierno Cristina Fernández respecto del puerto de Montevideo, o la de perseguir mediante la AFIP a los argentinos que eligen veranear o pasear por ese país hermano; a lo que se suma las trabas y palos en la rueda de Argentina respecto del dragado del Río de la Plata que termina perjudicando a los puertos uruguayos de Colonia y los del Río Uruguay.

“La mayoría de los economistas –continúa “El Observador”- considera que la economía argentina sigue afectada por un retraso cambiario. En otras palabras, que está cara en dólares y que, en el mediano plazo, será inexorable una corrección. Algunos calculan que, para recuperar el tipo de cambio real promedio de la última década, el dólar debería cotizar en la Argentina por encima de los $ 10 –más cercano al blue $ 11,5 que al oficial a $ 8,08-. Por lo pronto, sólo para mantener el nivel de competitividad conseguido con la última devaluación, debería estar en $ 9. Pero lo cierto es que este tipo de ejercicios técnicos no se condicen con el contexto político actual: el gobierno Cristina Kirchner no convalidará otra devaluación brusca. Y, al menos por varios meses, tiene forma de resistir, ya que ésta es la época del año en que se produce el gran ingreso de divisas permanente de la exportación agrícola (la llamada “lluvia de soja-dólares”). Por lo que la expectativa es que haya mini-devaluaciones escalonadas que atenúan las pérdidas de competitividad. Pero, aún si ocurriera una devaluación, la gran duda que plantean los economistas es si existe margen para una “devaluación exitosa”. Es decir –aclara el diario montevideano, realizando una profunda reflexión, casi la misma que nos hacemos muchos de nosotros-, para un ajuste en la cotización del dólar que “no genere un inmediato efecto inflacionario”. Como quedó demostrado en enero, los precios reaccionaron enseguida, por más que el ministro Axel Kicillof se enoje y argumente que no hay motivos para que suban los precios de bienes y servicios sin componentes importados”, termina diciendo. Lo que el cristinismo no termina de aceptar es queel Argentino medio, necesita confiar en el Gobierno de turno para no entrar en el juego de la espiralización inflacionaria.

¡Asi que, como expresamos al inicio: “Son tan inútiles, que copian y encima lo hacen mal”!

Buenos Aires, 20 de Mayo de 2014.
Arq. José M. García Rozado
MPJIRucci – LIGA FEDERAL –
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