Argentina: La Iglesia y el movimiento obrero

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La historia del Movimiento Obrero Argentino desde la mitad del siglo XX, est{a jalonada por una impronta “peronista”, que implica una impronta “social, cristiana y humanista” por lo cual siempre existió un muy consecutivo y profundo diálogo entre la Iglesia Católica Argentina y el Movimiento Obrero Organizado. La impronta peronista de “todas las organizaciones gremiales” –salvo excepciones muy puntuales- casi obligó a que aquel diálogo permanente y fecundo se diere asiduamente, pero en especial en momentos de crisis institucional, política y económica. La “Semana Social” que como tradionalmente sucede se llevará a cabo en Mar del Plata en la última semana de Junio. La carta de Francisco a CFK.

La Iglesia Argentina desde épocas inmemoriables supo tender puentes con las coorporaciones (si no le gusta el nombre denomínelo como quiera) de la República: los tres Poderes políticos –Ejecutivo, Legislativo y Judicial-, el empresariado nacional, las Fuerzas Armadas y el sindicalismo. El porqué de estos encuentros, consejos, discusiones, invitaciones a compartir mesas o charlas, siempre a sido el mismo, ya que ésta por su impronta fue, es y seguirá siéndolo un símbolo de unión y de solución de los diferendos. Así, como en épocas lejanas en el tiempo, nuestra iglesia coqueteaba con la oligarquía vacuna y terrateniente a quienes siempre les sacó provecho para sus propios designios (mantenimiento de escuelas, hogares de niños y ancianos carenciados, comedores populares, etc.) y supo “manipular” estas relaciones para servir de componedor de diferencias políticas entre dicho sector y el sector obrero, o con el resto de los partidos políticos existentes.
Más acá en el tiempo, fue esa misma Iglesia la que “acorraló y terminó siendo la gestora primaria del golpe sedicioso de 1955”, tras graves y contundentes errores políticos y sociales del segundo gobierno del General Perón. Pero también fue esa misma Iglesia la que medió para que aquel peronismo proscripto ilusoriamente por los sediciosos y gorilas, lograse acordar con diversos partidos políticos y con sectores militares que dejaron de compartir aquellas ideas de proscripción. En el último medio siglo XX, la Iglesia incorporó a la CGT como nuevo articulador entre el pueblo trabajador y los demás poderes instituídos: el político, el empresario y las Fuerzas Armadas. Así llegamos a vivir una Iglesia que supo aportar curas y monjas al trabajo de las nuevas clases sociales incorporadas a la vida política y sindical argentinas. Algunos no comprendieron bien el “mensaje” y lo tergiversaron incorporándose a los sectores influídos por las ideas “revolucionarias de la lucha armada” y de la puja de clases que provenían de la vieja Europa y muy especialmente de dos pensadores Gramsi y Regis Debray. Adoctrinados por éstas ideas de que la lucha popular se realizaba a través de la “boca de los fusiles”, abandonaron la Iglesia y hasta cuestiones básicas como la abstinencia y el celibato, dejando los hábitos y además de casarse y formar hogares parentales se incorporaron a los sectores que ya muy abiertamente enfrentaban el Poder Constitucional del Gobierno electo por un 64% de los argentinos, mediante las armas.
Esta Iglesia, luego de reconocer su participación –como institución en el golpe sedicioso de 1955- retoma el camino histórico de buscar limar los desencuentros para alcanzar metas y objetivos comunes a la totalidad del pueblo, articulando la jerarquía eclesiástica con los curas villeros, que como el Padre Carlos Mugica Echagüe, desarrolaban importantísimas tareas entre los sectores más humildes y menos protegidos. Esta nueva concepción (que fue la que en la mayoría de los tiempos primo en la Iglesia) se hizo carne y salvo dolorosas excepciones supo siempre acompañar las luchas obreras y populares. Así nos encontramos con las capellanías religiosas de una muy importante porción del sindicalismo peronista, o en su defecto las muy intensas y contínuas relaciones entre las autoridades eclesiásticas y las sindicales. La Iglesia siempre tuvo “metas muy importantes” y poco modestas, por lo cualsupo intervenir en todos los procesos políticos de nuestra Patria desde su misma conformación como incipiente polo de separación de la Corona Española, aportándole a éste grupo pensadores y actores de enorme talla iontelectual y hasta de construcción y equipamiento de las fuerzas que pelearían por nuestra independencia y luego la de las repúblicas hermanas.
Es esta misma Iglesia la que junto al MTA y la CTA enfrentaron abiertamente las políticas antinacionales de privatizar hasta las empresas estratégicas –YPF, Gas del Estado, Hidronor, Aerolíneas Argentinas, Ferrocarriles del Estado (asajeros y de carga), el sistema jubilatorio en manos de inescrupulosos banqueros que concentraron las AFJP, etc.- acompañando a aquellos sectores sindicales que bajo la conducción de Hugo Moyano y De Genaro, abiertamente se opusieron a este despojo inaudito e innecesario, que nos impusiera el poder mundial globalizado mediante sus esbirros internos, y que tras la fatídica prédica del Capitán Ingeniero Alvaro Alsogaray y el accionar de Domingo Felipe Cavallo y del artífice pensador Dromi, llevaron casi hasta el borde mismo de la disgregación nacional, que estúpida e infantilmente adoptare el Gobierno aliancista triunfador (para regocijo de Carlos Menem) en los comicios de octubre de 1999.
Fue el actual Papa Francisco, quien como Cardenal Primado, y ante la crisis institucional y económica de 2001 llamó primero a la reflexion al ex Presidente Fernando De la Rúa, para que se parase con la represión indiscriminada que su Gobierno estaba llevando adelante entre el 19 y el 21 de diciembre de aquel trágico año 2001. Per a la vez, también fue él y la Iglesia toda la que se puso al hombro la necesidad de contar con recursos para paliar al menos las necesidades de una población que acababa de vivir la que fue quizás la máxima crisis políticoeconómica e institucional de la vida de los Argentinos; y en ese carácter de componedor y de mediador sentó a la mesa a los sectores agropecuarios (los primeros que podían ayudar al ser quienes muy rapidamente producían bienes y dineros) y al resto del empresariado, los sindicatos y el Gobierno de Eduardo A. Duhalde para que se acordara, en esa “Mesa de Conciliación Nacional”, indicándoles quienes eran los primeros aportantes económicos para salir de la crisis.
Es la misma Iglesia que le señalare al ex Presidente Néstor C. Kirchner que no se podía gobernar desde la soberbia y el autismo en aquel duro Tedeum del 25 de mayo de 2004, que provocare la ira furibunda del ex Presidente y de su actual continuadora, por lo que decidieron trasladar el tradicional Tedeum al interior del país desconociendo que ese servicio religioso no tenía que ver solamente con la fecha patria, sino que había sido instituído para dar gracias a Dios por aquel conato popular de 1810. El poder político entendió que aquel cardenal y las autoridades eclesiásticas “eran su enemigo político”, en vez de razonar el porqué de la reprimenda de Bergoglio. Las relaciones en vida de Néstor nunca fueron recompuestas y así llegamos a la Iglesia de Francisco Papa, y las diatribas del cristikirchnerismo que al ver las reacciones que provocaban aquella entronización, mutaron hipócritamente hasta convertirse casi en un “espantoso cuadro de una Presidente lamebotas” que ante cada revés viaja o peregrina a Roma en busca de una foto con su Santidad.
Ahora esa Iglesia se propone sentar a una misma mesa al jefe de la central oficialista, Antonio Calo de la UOM, con sus archirrivales de las centrales opositoras, Hugo Moyano de Camioneros y Luis Barrionuevo de la UTHGRA. “Va a ser algo histórico. Ni sé cuantos años hace que no estamos juntos” reía el pasado 19 de mayo Luisito. En esta oportunidad fue Monseñor Jorge Casaretto, obispo emérito de San Isidro y miembro numerario de la Pastoral Social de la Iglesia, quien asumió el reto de conversar con los sindicalistas de la CGT Azul y Blanca conducida por Luis Barrionuevo, en un “desayuno de trabajo” servido en el gremio de la Federación de Trabajadores del Tabaco. Entre tazas calientes con mate cocido y facturas, Casaretto invitó e insistió en la necesidad de que éstos gremios concurran y participen en el último fin de semana de Junio de la “SemanaSocial”, del ya tradicional encuentro que la Iglesia organiza en Mar del Plata. Los integrantes y la conducción de la CGT Azul y Blanca se comprometieron a concurrir. Casaretto este próximo viernes 24 irá al Sindicato de los Trabajadores de Obras Sanitarias, que conduce el oficialista Lingieri, para convocar igualmente a la CGT Balcarce que conduce Caló, mientras que el lunes 26 hará lo propio con la CGT Azopardo conducida por Hugo Moyano.
“Con todos y para todos”, podría sintetizarse una descripción del espíritu con que el Episcopado Argentino viene orientando todas y cada una de sus manifestaciones públicas, tanto las plasmadas en sus documentos episcopales como en las diversas intervenciones unipersonales. Así se puede entender y leer sin buscar segundas intenciones –esas que siempre busca y encuentra el sector duro del cristinismo-, que vayan más allá que las estrictamente planteadas. El pasado documento episcopal que tanto malestar y ruido produjo en el “círculo aúlico presidencial”, retrató con amplia y generosa mirada “la más estricta realidad” que vive y padece el pueblo argentino. Fue dirigido a la sociedad toda, a sus líderes y dirigentes políticos, empresarios, sindicales y sociales, y a ninguno en especial, aunque no fuera así interpretado por el Gobierno Cristina Fernández que lo sintió como “un ataque destituyente y ahistórico”, porque creyó que con peregrinar a Roma todo lo demás venía de yapa. Y esto no es así, la Iglesia de Roma y la Argentina, como la del resto del mundo, siempre va a bregar por la “destrucción de la pobreza e indigencia”, y porque el sistema capitalista que gobierna el mundo globalizado entienda la “necesidad de la equidad social” y de la “redistribución de la riqueza” entre todos los seres humanos que conformamos este bendito planeta Tierra.
Los convites que la Comisión de Pastoral Social llevó a la CGT Azul y Blanca, para participar de la próxima Semana Social y que será replicado este fin de semana (viernes y lunes) a la CGT Balcarce u ¿oficialista aún?, y a la CGT Azopardo es una nueva muestra de que la Iglesia no quiere perder aquel rol de “componedora y mediadora” y menos aún el perder su poder de llegada a todas y cada una de las, por ahora, vertientes del movimiento obrero organizado. Es también seguro que, así como se invitara a las trres centrales cegetistas, se haga lo mismo con las dos vertientes antagónicas de la CTA de Pablo Micheli y Hugo Yasky; sin que esto implique preferencias o favoritismos, pues no es ésta la intención eclesiástica, ni lo fue nunca. Así como las manifestaciones son para marcar problemas y convocar a la busqueda de soluciones a éstas. Las relaciones entre Iglesia y sindicalismo, como yas lo explicitaramos, es muy especial porque el sindicalismo argentino –y muy especialmente el peronista- es uno de los muy pocos que se reconoce cristiano.
Por el contrario, en el resto del mundo, y de latinoamérica el sindicalismo se enrola en el socialismo, o comunismo y son agnósticos o anticlericales. Si los tres dirigentes de las mayoritarias centrales cegetistas concurren a Mar del Plata, podrá a futuro atribuirse a la Iglesia la producción fotográfica “inédita desde hace ya más de 200 años”. Pues es en los 90 del siglo pasado que se rompe la unidad del movimiento obrero peronista de la CGT, cuando Moyano y algunos otros gremios conforman el MTA que repudiaba los manejos privatizadores del menemato. La “Semana Social” de este 2014 lleva el significativo nombre de “El Papa Francisco y la cuestión social” y se desarrollará entre el 27 y el 29 de junio. Casaretto en el gremio de Trabajadores del Tabaco les remarcó a los sindicalistas presentes la “importancia de la unidad en el movimiento obrero sindical”; a lo que recordó Carlos Acuña de Estaciones de Servicio que “le respondimos que nosotros estamos dispuestos, siempre y cuando no se pretenda que bajemos la bandera de la defensa de los trabajadores”. A lo que Casaretto respondió “El gran desafío es derrotar la pobreza y la exclusión y el sindicalismo tiene que tomarse en serio el tema de la “inclusión social”. En una época defendía a los que eran pobres, que eran los trabajadores, pero hoy el trabajador en blanco no es pobre y si lo es el trabajador en negro.”
Este llamado a pelear por los trabajadores no registrados –trabajo que le corresponde, debemos decirlo claramente, al Gobierno nacional, y a los provinciales y municipales en mucha menor medida- fue completado con la siguiente aseveración “Por eso desde el sindicalismo hay que plantearse como encarar políticas que incorporen a toda esa gente al trabajo formal”. Durante las campañas presidenciales de 1999 y la de 2011, el IPPE –Instituto de Planificación de Políticas de Estado- ya venía reclamando una mucho mayor presencia cdel Estado, acompañado por los gremios, para regularizar a los trabajadores no incluídos, la atención de los jubilados por parte de sus respectivos gremios, desafectándolos del INSSJyP –PAMI- e incorporándolos a las Obras Sociales Sindicales, así como la implementación de políticas que conlleven la “capacitación e instrucción” por parte de los gremios, para con los desocupados; lográndose así posibles obreros capaci8tados tecnicamente para reincorporarse a la vida laboral activa, una vez superado la crisis socioeconómica que en el fin del siglo XX era la “recesión de 1998” y en 2011 era que “la fiesta tarde o temprano se paga” y los que siempre las pagan son los sectores obreros y de trabajadores empobrecidos, cada vez más.
Luego de confirmar la participación de su sector Barrionuevo explicitó: “Marcamos durante todo este tiempo una línea de conducta defendiendo los derechos de los trabajadores, defendiendo las instituciones y por eso adherimos fuertemente a las propuestas que plantea la Iglesia para que tengamos una Argentina sin hipocresías”. La postura de la Iglesia ante el crecimiento reciente de la izquierda dura erosionó aquel paradigma de un gremialismo peronista, humanista y cristiano, aunque esta nueva izquierda no sea aún significativa, es necesario que el proclamado y decidido apoyo de Juan Perón a la “doctrina social de la Iglesia” sea reafirmado por este sindicalismo unido, que oriente al pueblo trabajador en esa línea humanista y no de lucha de clases. La doctrina que orienta enfatizando al hombre como centro de la actividad económica, y que fuere muy mentada durante los 90, cuando privatizaciones mediante dejaron a miles y miles de trabajadores en la calle –con el acompañamiento cómplice, como minimo, del kirchnerismo ya gobernante- ahora puede ser invocada para llamar la atención sobre los jóvenes que no estudian ni trabajan, por eso los intercambios de opinion entre Casaretto y la CGT Azul y Blanca sobre narcotráfico, inflación, pobreza y delito cada vez más violento. Esa juventud necesita ser reincorporada a la vida estudiantil o laboral, subrayando la necesidad de generación de trabajo digno, en blanco y bien remunerado.
El papa Francisco le envió una carta a Cristina Fernández por la celebración del 25 de Mayo que se realizará el próximo domingo. En su escrito, el Pontífice envió saludos y le pidió al señor “la intercesión de María Santísima de Luján que encuentren caminos de convivencia pacífica, de diálogo constructivo y mutua colaboración” para que “crezca así por doquier la solidaridad, la concordia y la Justicia”. Si bien la carta esta fechada el 15 de mayo, recién fue difundida este jueves (22 de mayo) por Presidencia de la Nación- Recordemos que este año Cristina Fernández resolvió llevar nuevamente el tedeum a la Catedral Metropolitana, luego de 8 años de no realizar la tradicional fiesta religiosa en dicha Catedral (la última vez fue en 2006, con Néstor Kirchner como Presidente). Es que desde que Jorge Bergoglio arribó al Vaticano, la relación del kirchnerismo con la Iglesia Católica comenzó a dar un giro (bastante oportunista, falso e hipócrita, por otra parte), aunque no sin conflictos: en las últimas semanas, algunos funcionarios, entre ellos la propia Presidente, se manifestaron en contra de un documento de la Conferencia Episcopal Argentina que indica que la Argentina “está enferma de violencia”. De todos modos, tras los cruces, la mandataria recibió a la cúpula de la Iglesia Católica, encabezada por monseñor José María Arancedo. “Es que el horno no está para bollos, y Cristina necesita mejorar su imagen”. Una pelea fuerte con la Iglesia Católica sería un golpe duro. Se había advertido que resultaba más que llamativo que por primera vez en su mandato, Cristina Fernández haya decidido participar del tradicional tedeum que se realiza todos los años en la Catedral porteña. En realidad, su actitud más conciliadora con la Iglesia comenzó en el momento en que Jorge Bergoglio fue designado como Papa (¡no querrá la Casa Rosada mantener un vínculo tenso, a los ojos del mundo, con el Papa!).
Pero apenas horas después según el vocero Monseñor Guillermo Karcher, que habló desde el Vaticano, la carta, que presentaba errores de ortografía, no fue escrita por el Sumo Pontífice, y quien lo hizo incurrió, según sus palabras, en un acto de “mala leche”. En la carta, se deseaba que “se encuentren caminos de convivencia pacífica y que crezca la solidaridad la concordia y la justicia”. “La verdad es que está hecho con muy mala leche. El papa no tiene bronca pero ¿A quién se le ocurre una cosa así? Usar el nombre del Papa, el membrete de la Nunciatura. Nunca ocurrió algo así”, afirmó Karcher en diálogo con la señal C5N. La desmentida del Vaticano llegó luego de que la Presidencia de la Nación difundiera un texto firmado por Francisco el 15 de mayo pero con sello de la Nunciatura en Buenos Aires en la que el Pontífice llamó a la “concordia” y que la sociedad “encuentre caminos de convivencia pacífica, de diálogo constructivo y mutua colaboración”. Karcher, oficial de protocolo del Vaticano, sostuvo esta tarde que la carta difundida por la oficina de prensa de la Presidencia con un mensaje del Papa a la presidenta Cristina Kirchner por el nuevo aniversario del 25 de Mayo es “falsa”. La publicación de la carta había sido anunciada en el marco de las constantes intenciones que ha tenido el gobierno de Cristina de Kirchner de “pegarse” a la muy buena imagen positiva que mantiene Mario Bergoglio luego de su nombramiento como Sumo Pontífice. El escándalo rápidamente trascendió en los medios, que ha replicado la “truchada” K a la velocidad de la luz. A raíz de esto, siendo las 19:10 hs, parece que el sitio de la presidencia se encuentra fuera de servicio.
Recordemos que desde 2005, por las diferencias que tenían el ex presidente Néstor Kirchner y el entonces arzobispo metropolitano y actual papa Francisco, Jorge Bergoglio, el Gobierno decidió no concurrir al tedeum que se realiza todos los años en la Catedral de Buenos Aires. De hecho el año pasado, Cristina Fernández asistió al tedeum de Luján (volvió luego de 3 años) mostrando un acercamiento a la Iglesia Católica. Ya se había anticipado entonces que el Gobierno hipócritamente se había vuelto “más papista que el Papa” luego de que Bergoglio fuera designado como tal en pleno año electoral para la Argentina. Cristina no va a la Catedral desde 2006, cuando acompañó como primera dama a Néstor Kirchner. En aquella oportunidad, fue el propio Bergoglio quien dirigió la ceremonia y lanzó un dura homilía. Advirtió que el poder “nace de la confianza, no de la manipulación, el amedrentamiento o la prepotencia”, y provocó el enojo del entonces presidente. Desde entonces, cada año el Tedeum se desarrolló en distintas ciudades del país. Para este 25 de mayo, Cristina no sólo vuelve a la Catedral sino que además ordenó que haya una “gran fiesta en Plaza de Mayo, donde ella será la única oradora”. Sí habrá actuaciones musicales, como la de Juan Carlos Baglietto y Fabiana Cantilo entre otros; a ellos, se sumará Teresa Parodi, actual ministro de Cultura. Según dijo la ministro al sitio Twit Político, “el 25 de Mayo queremos hacer una fiesta. Va a haber una serie de conciertos de artistas populares y también un desfile de moda de los jóvenes diseñadores de la Argentina”. La noche “va a culminar con un concierto, una orquesta, un grupo muy hermoso”, dijo Parodi quien aclaró que “yo, simplemente, voy a cantar el himno con todos. Ya no me toca cantar”.
Los riesgos de que los planes sociales clientelisticamente repartidos atenten contra “la ultura del trabajo” es uno de los ejes sobre los que la Iglesia pretende se trabaje, discuta y se propongan soluciones coherentes y serias. La Iglesia es, desde siempre, respetuosa de los reclamos sindicales, pero a su manera también quiere jugar un rol para atenuar la conflictividad social existente, y cada vez más profunda y violenta. No es nuevo el rol que vuelve a desarrollar la Iglesia Argentina en medio de esta nueva crisis politico-institucional, que se agrava con la inflación, una devaluación impresionante, la pérdida del poder adquisitivo de trabajadores y la ignominia de las jubilaciones, y el autismo de un Gobierno que no quiere darse por aludido. El impuesto al trabajo, así como la gigantesca imposición fiscal de un Estado que no cumple con ninguna de las funciones que le son propias: seguridad, educación, salud y generación de condiciones para incorporar más y más trabajadores. ¡O sea el desarrollo nacional!

Buenos Aires, 21 de Mayo de 2014.
Arq. José M. García Rozado
MPJIRucci – LIGA FEDERAL –
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