Argentina: De miradas fragmentarias y Estado esponja

 

 

Con estupor leo en el matutino de la “corpo” a Miguel Braun –Director de la Fundación Pensar- y a Hugo Martini –Director de Carta Política y ex Diputado Nacional PRO- escribir sesgadamente sobre el presente régimen estalinizado y fascistoide, pues uno y otro desde ópticas diferentes mezclan deliberadamente a éste con el peronismo y arremeten falazmente contra sucesos y situaciones pasadas como si éstas hubieren sucedido como consecuencia “de la nada”, cuando es público y notorio que los males nacionales se vienen sucediendo como consecuencia de políticas antinacionales llevadas a cabo por diversos gobiernos entre 1955 y 1973 y posteriormente desde 1983 a la fecha.

 

Martirni pretende que dejemos de mirar los graves sucesos cotidianos, que él focaliza en Boudou (ejemplo claro de la corrupción reinante en ésta década) y que también podríamos focalizar en el desgobierno macrista por ejemplo, sin olvidarnos de la incapacidad neta para gobernar de la Presidente y su círculo y del Gobernador Scioli o del ex Gobernador Binner, etc. y nos propone hacer “un esfuerzo –un difícil ejercicio- para evadir titulares –que manchan a su jefe político por la inseguridad, el deficitario transporte subterráneo, la falta de insumos hospitalarios o el desastroso estado del sistema educativo, sumado a una presión tributaria enorme- y mirar el proceso político y económico en los próximos doce meses, sin Boudou y sin fondos buitres” . Su propuesta luego de opiniones respecto de éste es que “el proceso político que cambiará el Gobierno que viene depende de la construcción que hagan los otros dirigentes y partidos” Una verdad a medias, que él mismo critica al inicio cuando habla de que“están mirando la mitad de la realidad”.

El futuro argentino, y por lo tanto de los argentinos todos será a partir del 11 de diciembre de 2015 –si llegamos a él (cosa dudosa si observamos la actual realidad calamitosa)- es el que entre todos podamos y logremos construir. Y para esto es imprescindible que la dirigencia –política, empresaria, sindical y de las fuerzas Armadas y de Seguridad- y los partidos políticos se fijen metas y acuerden sobre cinco a diez propuestas básicas y que se fijen políticas de Estado que incluyan las necesidades del pueblo y de la Patria. Y en esto existe una prioridad fundamental cual es “la derrota definitiva del hambre, la pobreza y la indigencia” en la Argentina de mañana –siendo mañana los primeros 100 días del próximo gobierno-; y la meta obligada es “el desarrollo nacional, integral, equitativo y con ascenso social. Que además se asiente en un desarrollo industrial propio y tecnológicamente avanzado, propio y sustentable”. Y entonces no me va a importar “el doble juego o la doble cara que éste régimen, al igual que otros países tengan respecto de la política exterior”, pues una Nación seria y previsible tiene una sola cara y un solo juego: el necesario para que su pueblo crezca y se desarrolle en forma lo más autónoma posible, y con posibilidades idénticas para todos ellos.

Martini es quien tiene una mirada sesgada y parcial y no contempla en su “relato” realmente el mediano y largo plazo. Si se agrede y acuerda, como metodología de política interna o externa, o si se hace una para el consumo interno y la otra para el externo, esa nación o ese país mejor dicho –una Nación solo tiene una metodología de política interna y externa, de no ser así es apenas un país sin metas ni objetivos (lo que es hoy a nivel nacional, provincial o municipal)- se encuentra absolutamente a la deriva y sin rumbo fijo. Él es otro de los que él precisamente critica pues “comenta aunque parezca que propone”, pues se suma a los actos de distracción, y “en su relato la visión doméstica domina la totalidad del cuadro”, que no es sólo el default, que como explicara ayer mismo no está fuera de los planes del cristikirchnerismo. Y no es cierto señor Matini “que es más importante la marcha de la economía que el “¿incidente?” Griesa”. Pues no basta con que la dirigencia se ocupe más de la inflación, el paro de la actividad económica, la caída del empleo, la profunda ruptura social como usted propone, porque esa “herencia” según sus dichos, es una realidad absolutamente palpable hoy día y la dirigencia –como usted la califica- debería plantearse “cuales van a ser las metas a obtener durante su próxima gestión”, si es que el pueblo deposita en ellos su confianza.

¡Confianza, señor Martini, que aún no está clara para ninguna dirigencia! ¿Y sabe por qué? Simplemente porque el pueblo argentino no encuentra en esos supuestos dirigentes políticos, sindicales o empresariales “una respuesta a sus necesidades, una verdadera propuesta superadora de un simple o simplón relato-discurso”, porque de eso durante estos últimos 40 años tuvimos de todo tipo y pelaje, y aquí hoy es donde estamos. Es cierto que el impacto del default es proporcional a la posición internacional argentina: no solo por los mercados, el valor de la moneda y los bonos, así como con la justicia estadounidense, sino además por la degradación definitiva de la imagen nacional a nivel internacional. Pero difiriendo con su pensamiento el “caso Boudou” es también parte de esa“imagen nacional a nivel internacional”, y no “un fenómeno doméstico”. Aquí su pregunta de ¿Por qué es tan difícil practicar esta mirada? Choca con la realidad y la historia nacional de Argentina como líder indiscutible de la América de habla hispana. Usted dice: “parece que faltara conciencia de la historia como proceso en esta simple lectura de hoy”; y yo lo corrijo señor Martini, no es que parece sino que “falta conciencia de la historia como proceso”, y esto viene desde hace ya como mínimo 60 años, cuando se frustró el proceso industrializador más importante de América Latina, para cambiarlo por el de la “Patria contratista” y la primarización de nuestro sistema productivo.

Ni Boudou, ni Griesa, ni el default son cuestiones realmente importantes, si miramos el mediano y largo plazo, como tampoco lo son la inflación, el paro de actividad económica, la caída del empleo, la profunda ruptura social existente ahora. Lo único verdaderamente importante para la Patria es como encauzar la educación y la salud de nuestra población y en especial de nuestra niñez, porque de éstos factores dependen el futuro mediato, el inmediato y el de largo plazo. Sin educación de excelencia y verdaderamente universal –exponencialmente más intensiva entre las clases sociales más desprotegidas-  “no existe futuro para la Patria”; y ésta no se mide en agregar salas de 2 o de 3 años, sino de exigir la actualización y la capacitación de docentes y directivos, así como de los funcionarios específicos del área, que dejen de esconderse detrás de lo mucho o poco verdaderamente, que se hace para ponerse como meta el alcanzar en el menor tiempo posible la meta que es la de una educación de excelencia y universalizada para toda la población. Usted es quizás un digno exponente de eso que dice: “En la Argentina contemporánea la distorsión está más extendida de lo que se supone: lo que tiene valor hoy, es visto como definitivo”.

Todos los dirigentes pretenden “eternizarse en el poder”, y la definición de “fin de ciclo” son realidades permanentes dentro del sistema dirigencial argentino; preguntarse por el que viene es tan banal como pretender la eternización o desconocer el fin de ciclo. Lo verdaderamente importante es “pensar un futuro de desarrollo nacional” y no en el que viene. Porque el régimen cristikirchnerista no soplo va a “entregar un Estado maltrecho y plagado de problemas estructurales”, sino que muy por el contrario va a dejar una “herencia nefasta que costará décadas remontar”. Y Miguel Braun no dice toda la verdad, es más falsea partes importantes de la historia que él pretende crea la sociedad argentina. La Argentina no se puso en marcha por la devaluación del 2002, una devaluación que no fue la “devaluación de Eduardo Duhalde”, sino la consecuencia de no haber salido de la convertibilidad –una simple herramienta económica utilizada por el régimen menemista, para salir de la hiperinflación del alfonsinismo- y  por haberse enamorado de ella, no sólo Menem y Cavallo, sino también De la Rúa, Chacho Álvarez, Machinea, López Murphy y nuevamente Cavallo quienes al no abandonarla “generaron el default” declarado por Adolfo Rodriguez Sáa y por lo tanto la sucesiva devaluación que sucediera en 2002; y que no fue del 200% sino que llegó a ser del 400% siendo corregida por las medidas económicas y políticas de aquel gobierno de transición entre la fuga del radicalismo y sus aliados y la llegada del kirchnerismo actual.

Miente o falsea la realidad Braun cuando coloca el énfasis del deterioro de las variables económica y social en el uso del gasto público (que si bien fue usado como variable clientelar, no fue el verdadero gestor del deterioro actual), pues la generadora del llamado “Estado esponja” fue el embelesamiento en el crecimiento (ese que usted remarca en el año 2007) y en el “no haber pasado a la etapa del desarrollo armónico, universalista internamente, y soberano tecnológicamente”. Un desarrollo truncado casi 60 años antes por un golpe sedicioso cívico-militar que retrotrajo la Argentina a épocas nefastas donde primaban el conservadurismo a ultranza y las políticas socialiberales de un radicalismo atomizado y falto de dirigencias. En ese “modelo progresista” (donde el término esconde una gigantesca falacia, pues progresismo es sinónimo de progreso, y ese no estaba presente en la realidad Argentina de entonces, tanto como en la de ahora) abrevaban desde las derechas más rancias y al servicio del imperialismo de turno, hasta las izquierdas más abyectas que respondían a la mala copia del modelo marxista –Cuba- o a sus patrones el imperialismo soviético. Perón, le recuerdo estimado Braun, en 1946 realmente les “tiró repelente a los supuestos economistas profesionales” y con un Ministro como Miranda generó una verdadera y profunda transformación en la Argentina de mitad del siglo XX.

Aquella Argentina, era no solo cabeza de América Latina, sino que además competía en muchos campos con los imperialismos surgidos de Yalta; y lo realizó con éste mismo pueblo, aunque con otras dirigencias, mucho más honestas, patrióticas e impregnadas de sentimiento nacional y verdaderamente popular. ¡No hicieron falta“economistas profesionales” señor Braun! Hizo sí falta mucha honestidad, capacidad de gestión y verdadero patriotismo; cosas que no se aprenden en ninguna universidad, aunque sí se logran formando pueblos educados en el “amor a la tierra y a sus valores permanentes”. Lo de éste régimen no tiene verdadera importancia para el futuro, si lo despegamos de la horrorosa herencia a ser pagada, como siempre no por las clases dirigentes, sino por el pueblo trabajador; ese pueblo que sigue esperando por una dirigencia que no se conforme con el crecimiento, o con haber parado con la inflación, o con los korruptos o con la impunidad, sino que por el contrario se ponga como meta el derrotar el hambre, la pobreza, la exclusión y la indigencia. Para esto señor Braun hacen falta solo dos cosas: “hombres y mujeres probas y capaces, y una verdadera voluntad de generar el desarrollo argentino”. ¡Algo que muy pocos dirigentes hoy, se fijan como meta!

El único “proyecto nacional y popular” del siglo XX y del presente fue el elaborado y llevado a cabo por el Teniente General Juan Domingo Perón. Este seudo modelo cristikirchnerista nada tiene ni de nacional –y sino revisemos los acuerdos con Repsol. Marsans, Vaca Muerta o el Club de París- y mucho menos de popular, pues como bien graficó el Observatorio de la Deuda Social de la UCA el 40% de la población argentina “se siente pobre” y se siente así porque aunque estadísticamente no lo sea, ella ve que no alcanza a cubrir “sus necesidades” y tampoco logra el ansiado “ahorro que le permita el ascenso social”. Algo del que nadie, ni siquiera usted Miguel Braun quieren remarcar. El “ascenso social” es lo que nos diferencia de la prédica liberal tanto como de la marxista; ni el capitalismo ni el comunismo reconocen a éste como el verdadero “motor del desarrollo social” de la humanidad; sólo la Doctrina Social de la Iglesia veladamente lo sostiene. El actual costo económico-financiero, social y laboral es terrible y altísimo, pero no por las razones que ustedes esgrimen sino porque este régimen korrupto vino, como nunca nadie antes, a espoliar totalmente al pueblo y al Estado argentino en beneficio propio, o sea en beneficio de la banda que se apropió del poder en la Argentina de la primera década y media del siglo XXI, a nivel nacional, provinciales –salvo muy contadas y honrosas excepciones- y municipales. Unos a través de los De Vido, los Jaime, los Cámeron o los Boudou, y los otros a través de los Caputo y compañía.

Es típico del neoliberalismo, tanto como del socialiberalismo poner ejemplos foráneos donde mirarnos, en lugar de volver la vista hacia nuestra propia historia pasada. Seguir hablando de consensos en medio de este sistema de atropellos flagrantes, violencia gubernamental desde el discurso o los hechos es casi como pretender mirar la historia como si fuere una fotografía, cuando es una película continua en la que no podemos detenernos en un“cuadro” porque perdemos la visión del conjunto y ésta es la generación de políticas de Estado genuinas y al servicio del desarrollo nacional. En estas políticas de Estado deben tener prioridad la educación, la salud, la ancianidad y la capacitación de profesionales y trabajadores para reinsertarse en la Argentina del Desarrollo. Sin la meta básica y perentoria de la derrota definitiva de la pobreza y la indigencia, nada será posible…y nuestro futuro no existirá, más allá de los discursos bonitos para las tribunas.  La “agenda hoy, no es ni la corrupción, ni la inflación, ni el delito violento: la única agenda de hoy es fijar políticas de Estado que terminen con la pobreza y la indigencia y que nos encaminen definitivamente en la senda del Desarrollo autónomo –dentro de lo posible-de tecnologías de punta y verdaderamente universal”, o sea para todos y cada uno de los Argentinos.

¡Sin honestidad, capacidad y sinceridad la Argentina que viene no tiene ningún futuro!

Buenos Aires, 18 de julio de 2014.

Arq. José M. García Rozado

MPJIRucci – LIGA FEDERAL –

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