CHINA Y RUSIA EN ARGENTINA …HOY UN JURAMENTO, MAÑANA UNA TRAICIÓN!. (primera parte).

“Causará tu pérdida, mi padre, este miserable extranjero, si no te apresuras a expulsarlo de casa”. Gorgo, mujer de Leónidas, a su padre.                                              “Prefiero morir como un hombre libre, antes que como un esclavo... aunque la cadena me uniera a ti”. Leónidas a Jerjes.

“Causará tu pérdida, mi padre, este miserable extranjero, si no te apresuras a expulsarlo de casa”. Gorgo, mujer de Leónidas, a su padre. “Prefiero morir como un hombre libre, antes que como un esclavo… aunque la cadena me uniera a ti”. Leónidas a Jerjes.

Por LUIS E. GOTTE

Argentina está atravesando una serie de crisis que no logra revertir.

Un partido gobernante que tiene como único líder a una presidente a punto de terminar su mandato y que, constitucionalmente, no puede renovarlo y, cuyo partido -Frente para la Victoria- no logra entusiasmar al electorado con un sucesor. Una crisis económica interna que se manifiesta en dos frentes: una inflación que pone de mal humor a los trabajadores y la falta de divisas (dólares) para la compra de bienes en el mercado internacional…Falta de sucesión y crisis económica, ambas no encuentran respuestas a corto plazo.

La desesperación lleva a tomar decisiones temerarias y arriesgadas…que, en política, se paga a muy alto precio.

Cuenta la leyenda que, estando el rey Leónidas defendiendo los ideales con los que había sido educado junto a su pueblo, y ante el avance de un enemigo que se veía implacable, sediento de poder y riquezas, es traicionado por Efialtes de Tesalia, un griego de nacimiento al igual que todos los hombres a los que traicionaba. Qué llevó al tesálico a tal decisión? Tal vez su complejo de inferioridad, de verse distinto al resto, de falta de confianza en sí mismo, del rechazo que provocaba por ser como es, por creer que la culpa de todo sus males era de otros…pero, a los ojos de la historia poco importan los motivos, la traición es una deshonra que incluye a héroes y villanos.

La traición ha moldeado la historia en muchas ocasiones, muchas veces con consecuencias inesperadas para los mismos conspiradores. No hay salvación posible para los que quebrantan la fidelidad. Aun así, y aunque los desleales se cuentan por miles a lo largo de toda la historia, es curioso como algunos personajes sigan siendo considerados al día de hoy como grandes hombres de Estado. Tal vez porque en algunas ocasiones, la frontera entre el heroísmo y la traición es demasiado borrosa.

El actual gobierno viene desarrollando una estrategia que, a largo plazo, puede acarrear gravísimas consecuencias a nuestra PATRIA, a nuestro MOVIMIENTO y a nuestro PUEBLO…que es el trabajador.

A mediano plazo cree resolver los problemas anteriormente mencionado. En la crisis política, por falta de un sucesor, acordando con algún candidato mediático para que logre sentarse en el sillón de Rivadavia, realice una gestión mediocre, permitiéndoles, así, retornar para las próximas elecciones del 2019. Es la misma estrategia que desarrollara Carlos Menem con el candidato Fernando De la Rúa, impidiendo que asumiera Duhalde, puesto que con el “cabezón” el menemismo no llegaría nuevamente al poder…pero los acontecimientos se precipitaron y determinaron otra cosa.

Con respecto a la crisis económica (inflación y divisas), especularon que la misma empeoraría el próximo año…pero el cartero llegó antes. Desesperados, comienzan a arriesgar un rediseño de estrategias que, desde nuestra opinión y manera de ver las cosas, terminará en tragedia para nuestro pueblo y para Latinoamérica…hemos abierto el paso de las Termopilas para que caigan sobre nuestras tierras a CHINOS y a RUSOS.

EL FALSO MILAGRO CHINO:

China tiene altas probabilidades de entrar en una crisis explosiva como la ocurrida con la ex URSS, si el gobierno chino no encara con mucho cuidado las reformas económicas y la protección social al mismo tiempo. Si anhela transformarse en actor central del mundo a corto plazo, terminará sucumbiendo y estallando en decenas de nacionalismo.

La tentación de considerar a China como gran potencia, en base a sus índices de crecimiento del PBI de dos dígitos durante más de una década, “nos puede hacer perder de vista la posibilidad de que la dependencia de la división internacional del trabajo la haya colocado en una estación de paso que haya dado de todo de sí y quede en un costado de la economía mundial…Este diagnóstico probable y posible aún no encuentra datos que lo corroboren, justamente porque éste es el momento en que esta situación se está dilucidando. Si la presión social contra el ajuste no hace saltar el gasto público y redistribuye la renta en disputa entre el mercado internacional y el mercado interno, China conservará las expectativas de crecimiento en la escena internacional. Pero, como nada es menos estático que la sociedad civil en movimiento, si la probabilidad de transformarse en gran potencia se pierde como resultado de la presión social, también se perderá toda posibilidad de conservar la unidad nacional…”.

Algunos detalles para tener en cuenta:

1.- En la zona rural china sólo se necesitan unos 200 millones de trabajadores, mientras que la fuerza de trabajo es en la actualidad de más de 400 millones, lo que cual hace que enormes masas de trabajadores vaguen por el campo o exacerben las presiones sobre las ciudades. Debido a este problema, el gobierno chino prohíbe la emigración a las grandes ciudades aunque pueden desplazarse a ciudades medianas previamente designadas.

2.- En las grandes ciudades aparece una clase media, ligada a las actividades económicas del mercado mundial (bancos, finanzas, inversiones, management, servicios) que goza de altos niveles de consumo y que se independiza económicamente de las regulaciones estatales. Este sector convive con masas desempleadas urbanas que dependen de la asistencia del Estado y soportan el peso del ajuste recesivo impuesto para sostener la estabilidad financiera mundial.

3.- Como la modernización estuvo acompañada de una alta inflación, los sectores con renta fija vieron dañadas sus posibilidades de consumo. Estos sectores se vieron incentivados a manifestar sus demandas contra la inflación, el desvío de alimentos y recursos, la corrupción y el consumismo y así se convirtieron en la base social de los conservadores del Partido Comunista que desconfían de una economía de mercado.

4.- Debido al boom (o milagro chino) los costos laborales en algunas ciudades son hasta diez veces más altos que en cualquier otro lugar. Así surgen dos procesos en el mercado de trabajo: por un lado se produce una diversificación y estratificación de ingresos entre los trabajadores insertados en la economía de exportación y los de menor interés económico; por otro lado dentro del mismo sector que participa del “boom” aparece una tendencia a la búsqueda de nuevos mercados laborales más baratos.

5.- La diferenciación social se va marcando entre las regiones desarrolladas de la costa y las regiones subsidiadas del interior. “Con una parte del país que parece Bulgaria y la otra que se asemeja cada vez más a Taiwán, no es de sorprender que las compañías extranjeras estén estupefactas y se muestren remisas a realizar más inversiones”.

6.- Las políticas estatales buscan al mismo tiempo atenuar los niveles de desempleo e impulsar la profundización de las reformas económicas. Estos dos objetivos son contradictorios y mutuamente excluyentes y los sectores políticos se apoyan en cada uno de ellos: los conservadores hacen hincapié en las consecuencias negativas del proceso mientras los reformistas quieren profundizar el modelo. El aumento del desempleo en China va provocando cada año protestas de los trabajadores despedidos, que son severamente reprimidas por el gobierno por amenazar la estabilidad. La Federación Nacional de Sindicados chinos es controlada por el gobierno y que, como tal, no sirve los intereses de los trabajadores. Así, por ejemplo, el Secretario General de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres afirma “Los millones de trabajadores responsables del milagro económico chino carecen incluso del derecho más básico a organizar sindicatos sin interferencia u opresión”. Esta situación de control de los trabajadores y sus organizaciones por el estado chino ha llevado a que grandes empresas internacionales utilicen ese país como base de sus operaciones, por un lado, y a socavar los derechos sindicales y sociales en otros países, por otro lado.

UNA RUSIA EN DECADENCIA:

Rusia es un país en una inevitable decadencia, con una tasa de fertilidad muy baja para reponer su población y con una tecnología que se vendrá obsoleta, que será incapaz de renovar o al menos de mantener en un ritmo de avance similar al de Occidente. En consecuencia sus fuerzas armadas quedarían relegadas a una categoría de segundo nivel. Si Rusia pretende defender su área de influencias se verá acercada a un descalabro económico, porque habrá de enfrentarse a las sanciones económicas y políticas de Occidente y podría tener que acercarse a China, establecer alianzas en una relación que perjudicaría aún más a los rusos, puesto que el gigante asiático aprovecharía esta situación para exigir los amplios espacios del sur de Siberia que Pekín ambiciona, pues los chinos entienden que fueron ocupados por la Rusia Imperial en el S. XIX, en la cual fue incapaz de defenderse del asalto de aquél estado imperialista. Rusia estaría atrapada entre las hojas de una tijera uno de cuyos filos sería Occidente y el otro, China.

En ese sentido, Rusia se asemeja a un coloso con los pies barro.

Pareciera como fatal el choque chino-ruso, a mediano plazo, en razón de los motivos antes mencionados, a las que hay que sumar la rivalidad que existe entre las dos naciones a causa del trazado de los gasoductos y oleoductos que transportarán combustible desde el Asia central a una vasta región del planeta.

La realidad actual nos va mostrando que Rusia, a corto plazo, no es una amenaza para China tampoco China es una amenaza para Rusia. Estados Unidos, en cambio, se ha convertido en el aspirante a “hegemónico” mundial, dándose una estrategia acorde a ese propósito y que tiene a China, en el fondo de sus pensamientos, como el rival global con el cual acordará (si ella avanza en dirección a las reformas pro-capitalista) o a la que tendrá que anular definitivamente como obstáculo para el cumplimiento de su estrategia económica-política, DEMOCRACIA, LIBERALISMO CAPITALISMO.

Entretanto, en el camino está Rusia que, hoy por hoy, es el único adversario que ostenta, a pesar de su inferioridad relativa, la capacidad de amenaza militar real para Estados Unidos (al precio, claro está, de su propia aniquilación ante un conflicto bélico). Sacarla del camino, empujarla hacia el borde asiático, suprimir su capacidad para ser un actor a nivel mundial, ha sido el propósito de la geoestrategia norteamericana desde la desaparición de la URSS. Para eso viene incorporando a la OTAN, a como dé lugar, a los países que conformaban el ex bloque soviético en Europa oriental. Tenemos el último ejemplo de Ucrania.

Los chinos, al respecto de este conflicto, irán reaccionando de una manera acorde a su tradición diplomática, mesurada, firme y de gran alcance. No comprometerán, a corto plazo, sus lazos con Occidente. Apoyar la posición rusa sobre este conflicto, dará argumentos a los que quieren la secesión del Tíbet fundándose en el derecho de autodeterminación. Están más que conscientes de que Estados Unidos los tiene en la mira como el gran rival a largo plazo y que la declaración del presidente norteamericano acerca de la prioridad que su país otorga a la región Asia-Pacífico, no es sólo propagandística sino que forma parte real de la política exterior norteamericana.

Dicha presión llevará a que, hoy por hoy, Rusia y China sean socios estratégicos. Que se necesiten mutuamente. El uno sin el otro pesaría poco frente al poder económico-militar de Occidente. China viene diseñado un esbozo de alianza que, aunque no se lo proclame abiertamente, se propone servir de contrapeso a la OTAN-Estados Unidos e impedir conflictos que permitan la intervención occidental en regiones limítrofes entre Rusia y China. Ambos países están interesados en el surgimiento de un mundo multipolar, en un sistema financiero que escape del monopolio del dólar y en el freno al avance económico norteamericano por todo el planeta.

Estos son motivos que exceden ampliamente las rivalidades circunstanciales, que siempre son susceptibles de arreglo. La neutralidad china en el caso de Crimea o en el de una eventual conversión de Ucrania en un estado federado o en la incorporación del sector rusófono a Moscú, eso será una cuestión de forma. Una manera de no enfrentar a Occidente, de acuerdo a los lineamientos diseñados por Deng Xiao Ping, que recomendaba mantener bajo el perfil, a menos de verse enfrentada China a una agresión directa.

Mientras tanto cuidar los lazos con Rusia y con Irán -no es casual que Pekín se haya unido a Moscú en la ONU para bloquear la inminente agresión de la OTAN contra Siria, primer paso para el ataque a Teherán-, seguirán siendo prioridades de China. Y de Rusia también, que, entre los puntos que tiene para oponer a Occidente, como el estrangulamiento de la provisión energética a los países de la Unión Europea, que será de rápida ejecución si el contencioso ucraniano no se resuelve razonablemente, cuenta también con el recurso de cooperar de forma decisiva con los persas para que estos lleven adelante su plan de potenciación nuclear…la forma de cómo termine Ucrania definirá mucho los próximos cincuenta años.

LA ALIANZA RUSACHINA Y EL CLUB DE LOS PERDEDORES.

China y Rusia construyen una alianza coyuntural y con fines pragmáticos ante lo que Occidente deberá tomar “precauciones”.

Aunque ambas naciones asiáticas han tenido divergencias económicas e ideológicas a lo largo de su historia, circunstancias como la inestabilidad en Ucrania y el disgusto ante la labor de vigilancia de Estados Unidos, como el avance en los mercados mundiales, han acercado sus intereses. No los une el amor sino el espanto.

Lo que están haciendo, tanto Rusia como China, es tratar de generar una nueva alianza tácita, sin estar tan declarada, para un nuevo balance de poder en Asia. Un dato a tener en cuenta es el contrato con el que la empresa rusa Gazprom suministrará a China millones de metros cúbicos de gas anuales durante 30 años a partir de 2019.

El anuncio, obviamente, provocó cierto recelo en Occidente.

Esta alianza busca hacer frente a Estados Unidos, mientras Obama demuestra no estar a la altura de la agenda internacional. Para Estados Unidos “sí tiene que ser preocupante la alianza, más allá del tema energético, quizá vendrán después otro tipo de alianzas”, consideran algunos analistas.

Los hechos así lo están demostrando. Tanto Rusia como China coincidieron en una declaración en la que criticaron el uso de la tecnología “para objetivos que van en contra de mantener la estabilidad y la seguridad internacional”. China criticó antes la “hipocresía” de Estados Unidos por culpar a su ejército de actividades de espionaje industrial, cuando, según Beijing, es el país norteamericano el que ha llevado a cabo “actividades a larga escala de robo de datos cibernéticos y vigilancia”. Antes de viajar a China y de que se concretara el acuerdo sobre el gas, el jefe del Kremlin dijo que la cooperación entre chinos y rusos estaba “en el mejor momento de la historia”.

Hace poco ambos países se unieron para en el Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución que proponía remitir el conflicto de Siria a la Corte Penal Internacional. “Es un ejemplo de lo que puede seguir ocurriendo, si tanto China como Rusia van de la mano”; “Si se complementan militarmente, y ya han hecho ejercicios militares comunes en Asia, sí sería necesario tomar sus precauciones”.

Aunque hay analistas que resaltan que la alianza entre China y Rusia enfrenta el problema de su competencia y sus diferencias históricas. “China y Rusia son potencias que históricamente han estado en conflicto, y yo creo que existe un temor por parte de Rusia, porque China actualmente es un actor mucho más fuerte, con más dinero para ofrecerle a los países de Asia central, y atraerlas dentro de su zona de influencia” e incluso a países extra-continentales.

Lo cierto es que ambos países cooperan y realizan maniobras conjuntas a nivel militar porque en la coyuntura coinciden en el interés de mostrar a Estados Unidos y al resto de Occidente un “nuevo orden mundial multipolar”, en el que China y Rusia quieren consolidar un papel dominante en la zona asiática, frente a la influencia de Occidente.

Los acuerdos entre China y Rusia tratan de dar el mensaje de que Estados Unidos “ya es una potencia del pasado” o en “declive”, que ya no dicta las reglas. Es una señal más de que Occidente tendrá que repensar su propia posición en el mundo, su propia dirección de su política internacional.

La alianza chinorusa no sólo buscará su hegemonía sobre Asia, impulsará su poder sobre Latinoamérica, fortaleciendo sus lazos económicos y luego políticos. Buscarán reemplazar el dólar como moneda de intercambio, y tener injerencias en las toma de decisiones políticas. El marco estratégico es debilitar el poder político y económico de Estados Unidos sobre esta región. Latinoamérica cambiará de collar, pero el ladrido será el mismo.

Dentro de este cuadro descripto es donde LATINOAMÉRICA, y en particular Argentina, tendrán que definir de qué lado jugarán…una mala decisión podrá condenarnos a la pobreza permanente.

Cayó la URSS y el muro de Berlín y la polaridad aún sigue siendo Este/Oeste…sin embargo, para nosotros, debiera ser Norte/Sur, ricos y pobres. En consecuencia, tenemos dos caminos por trazar…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s