La “guerra épica” de Cristina Fernández

La Presidente cree haber encontrado la nueva “guerra épica y epopéyica” que le permitirá reconfortar su alicaida imagen ante la ciudadanía; es éste el motivo que la llevó a empecinarse en “no ceder” un ápice ante los holdouts, generando el quinto (5º) “default técnico y real” de la Argentina. En el acto de Casa Rosada con los gobernadores, por una nueva refinanciación de las deudas provinciales, ella reafirmó su férrea voluntad “de iniciar esta nueva épica batalla” contra el capitalismo concentrado, incluído en el sistema financiero mundial. Los holdouts, son los mismos que están realizando aportes de capital para Chevron en Vaca Muerta, y eso Cristina Fernández lo sabe y lo tiene más que claro.

El día después del default, el gobierno nacional convocó para las 18 de este jueves 31 a un acto con gobernadores donde se firmará una nueva prórroga para refinanciar deudas de las provincias con la Nación. Muchos gobernadores planeaban sortear sus dificultades financieras con endeudamiento externo a tasas razonables, posibilidad que después del fracaso en las negociaciones con los fondos buitre parece dinamitado. La prórroga de Cristina no les alcanza, porque necesitan dinero contante y sonante. Según trascendió, serán 13 los estados provinciales beneficiados cuyos mandatarios fueron convocados por la Casa Rosada, el resto quedaría para otro día. Del encuentro de este 31 de julio negro para la Patria, participarán los gobernadores Daniel Scioli (Buenos Aires); Eduardo Fellner (Jujuy); Juan Carlos Basileff Ivanoff (Chaco); Sergio Urribarri (Entre Ríos); Lucía Corpacci (Catamarca); Luis Beder Herrera (La Rioja); Maurice Closs (Misiones); Juan Manuel Urtubey (Salta); José Luis Gioja (San Juan); Daniel Peralta (Santa Cruz); Fabiana Ríos (Tierra del Fuego) y José Alperovich (Tucumán). Los siete primeros “perdedores natos”, los tres siguientes con amplias chances de “conmtinuar” y los dos últimos en una franca “retirada”. La medida forma parte del “Programa Federal de Desendeudamiento Provincial”, cuyo último anuncio de refinanciación había sido presentado por la Presidenta el 28 de abril pasado. Pero faltarán 4 gobernadores, que son los que gobiernan las provincias con más peso en cuanto a recursos hidrocarburíferos: Neuquén, Mendoza, Chubut y Río Negro. Ellos rechazan el proyecto de nueva ley de hidrocarburos y no se prestarán al escenario montado por Cristina para mostrar que la economía nacional sigue su marcha a pesar de lo ocurrido en New York.
Nada nuevo en la cadena nacional de la Presidenta de la Nación. Ella cree que es el centro del mundo, y que la Argentina lo será mientras mientras ella gobierne. ¡Un desastre! Además, Cristina Fernández de Kirchner detalló que con este incremento la jubilación mínima pasará de $ 2.757 a $3.231,63 millones. Y recalcó que se pagarán $ 4375.720 millones anuales en jubilaciones, pensiones y pensiones no contributivas. Gran frivolidad de Cristina Fernández de Kirchner en su primera aparición pública luego de la declaración del nuevo default argentino. Cristina Fernández de Kirchner no dijo nada nuevo respecto de lo que ya ha dicho acerca de los acreedores holdouts, el juez Thomas Griesa y el sistema judicial estadounidense. Del default argentino, terminó hablando de la Franja de Gaza, algo que no estaría mal si no fuese que es tan grave el incumplimiento de pagos que ella ordenó, que opca por mucho lo que sucede en Medio Oriente. Acerca de su discurso existieron cuatro claves de su cadena nacional: 1). Leyó un discurso de Néstor Kirchner en plena guerra del canje, contra los holdouts. Olvidó mencionar que Kirchner fue el inventor de la cláusula RUFO que tantos problemas parece que ha provocado. Kirchner nunca hubiese ido a un segundo default que borra todos los beneficios que pudo provocar lo que la Argentina pagó desde 2005. 2). Cuestionó a los bancos de Adeba, que lidera Jorge Brito. Ella dijo que parecían generosos “pero no lo eran. Para ser José de San Martín no sólo hay que tener el caballo, el gorro y la espada sino, en especial, la honestidad de San Martín”. Pero, implícitamente, criticó a Juan Carlos Fábrega, presidente del Banco Central, quien alentó a Adeba a hacer su presentación, y presentó su renuncia en la noche del miércoles 30 de julio como resultado del sabotaje que hizo Axel Kicillof a la gestión de Adeba. No se entiende, entonces, por qué Cristina le pidió a Fábrega que retirase su renuncia en esta mañana del jueves 31. 3). Demasiado voluntarismo: “Si hay un país viable es Argentina. Tenemos la energía. Nos vamos a autoabastecer. Tenemos alimentos. Somos el octavo territorio del mundo, apenas 40 millones y casi todo habitable. Recursos humanos muy calificados. Y hemos puesto mucha inversión en la ciencia y tecnología. Por eso nos quieren tumbar. Estemos juntos argentinos, que haya unidad monolítica porque es la salida para el futuro”. Todo el concepto es una tontería porque los motivos que condicionan los flujos de inversión directa exigen otras cuestiones también: seguridad jurídica, coherencia de los gobernantes, integración al mundo, defensa del capitalismo… 4). “Yo soy el presente y un cachito de días” (terminó dándole la razón a Sergio Massa, que le cuenta los días que faltan a la Presidenta, lo que había provocado antes una ironía de ella hacia Massa sin mencionarlo). Ella insistió que fue al default para preservar la economía argentina, cuando en verdad la está decapitando. O sea un enorme error de diagnóstico acerca de las consecuencias del default. Pero hay algo más: Cristina insiste en ignorar que hay un fallo adverso en una jurisdicción elegida por el Estado argentino, en base a condiciones de emisiones aprobadas por el Estado argentino, y que ese fallo adverso fue ratificado en 2 instancias superiores. Y algo más: el fallo inicial tiene 2 años y medio de antigüedad, y nunca Cristina elaboró un plan B, por si fallaba su estrategia judicial A. ¿Un mamarracho lo de la Presidenta! La presidente Cristina de Kirchner afirmó: “Estamos en el 31 de julio y el mundo sigue andando. También la Argentina. Mañana comienza agosto y así sucesivamente”. (¿?) ¡Reconociendo que es una émula de Adolfo Rodriguez Sáa, pero verdaderamente potenciada! ¡O sea que cometió un enorme error de diagnóstico: verdaderamente enorme y trágico para la Nación!.
Según recuerda “Ámbito Financiero” hoy, esta semana el neuquino Sapag aseguró que “de los 40 artículos del proyecto, hay 20 que ofrecen objeciones y otros que son inconstitucionales”, además de enfatizar que “esto no es una pelea de empresas sino una cuestión de Estado”. Antes, el CEO de YPF, Miguel Galuccio, había rechazado las acusaciones que le atribuyen el querer “quedarse con todo el negocio” petrolero. “El proyecto busca darle transparencia al mecanismo de adjudicación de áreas y extensiones, y condiciones atractivas y estables para que haya más inversión”, dijo. El problema es que con el default, las dificultades de Gallucio para conseguir inversiones para los yacimientos –que se incrementarán ahora-, los 4 gobernadores ven que la nueva norma les quita recursos. Según trascendió, el texto final de la iniciativa oficial para un nuevo marco regulatorio deja cerrada la puerta a que las empresas locales se asocien a las petroleras que inviertan en las provincias y sin tener que hacer desembolsos. Se trata de un punto al que se oponen los gobernadores, porque implica ceder soberanía provincial a manos, no ya de la Nación, sino de los empresarios extranjeros. Así que la reunión de Gobernadores utilizada por Cristina Fernández como una escusa para explicar su postura ante el “default”, fue una verdadera torpeza comunicacional digna de un equipo de incompetentes.

En 2008 un escándalo se desató cuando un “arrepentido” involucró a importantes empresas argentinas con maniobras de lavado de dinero. Hernán Arbizu se autoinculpó ante la justicia al admitir que generó las estructuras financieras para que las firmas ocultaran “la verdadera titularidad” de activos. Un antecedente de Federico Elaskar, del caso Lázaro Báez. Entre las empresas involucradas figuran varias del Grupo Clarín. Esto le sirvió al Gobierno Nacional para convertir a Arbizu en una especie de “héroe Nac&Pop” que colaboraba en su pelea contra el ‘siniestro’ multimedio. Lejos de ser un héroe, Arbizu admitió haber participado de los hechos delictivos denunciados. La historia de Arbizu me viene a la memoria porque el banco desde donde realizó esos movimientos que investiga la justicia argentina fue el JP Morgan, al que señalan como al presunto salvador de la Argentina en su nueva crisis de deuda. Los acontecimientos en torno a Arbizu fueron revelados en 2008 por el periodista Jorge Lanata en el ya desaparecido diario Crítica de la Argentina. Según aquella investigación, en el marco de una pelea entre el periodista el Grupo Clarín (hoy Lanata es la principal figura del multimedio) el JP Morgan denunció a Arbizu por el robo de información confidencial, luego de un allanamiento en sus oficinas de Puerto Madero como consecuencia de la autoinculpación del exvicepresidente de la entidad financiera. Solicitado por la justicia estadounidense, Arbizu se refugió en la Argentina bajo la figura de testigo protegido para evitar la extradición. Esta condición fue posible gracias al Gobierno Nacional que intentó sacar provecho de la denuncia que involucró al Grupo Clarín.
Por otro lado, Arbizu involucró al JP Morgan en las maniobras de lavado de dinero a través de su servicio de “banca privada”. De acuerdo a aquel artículo de Crítica de la Argentina, Arbizu le dijo al juez Sergio Torres que la entidad financiera buscaba “captar nuevos fondos, sobre todo los provenientes de la venta de empresas, y una vez afuera esos fondos evaden obligaciones tributarias”; y que el banco solía “actuar “en complicidad “con las AFJP: cuando una empresa efectúa una oferta pública a través del banco, las administradoras de AFJP compran la emisión primaria o secundaria, aunque no sea un buen negocio. Cerrada la operación, los fondos son sacados del país por el cliente y administrados por el banco en Suiza o Estados Unidos”. Por una causa anexa, Arbizu declaró un año atrás ante el juez Sebastián Casanello: “En el caso de mi empleo en JP Morgan, nos enfocábamos en lo que se define como el sector de Ultra Altos Recursos, que son mínimos de cuenta de US$ 25 millones líquidos (…) con un patrimonio no menor a US$ 100 millones”. Tal como informé, los rumores indican que el JP Morgan hará una oferta a los tenedores de bonos que no ingresaron al canje de deuda y de esa forma se evitaría que la Argentina entre estrictamente en cesación de pagos (aunque Standar & Poor’s ya declaró al país en “default selectivo”).
La primera consecuencia del default será, sin dudas, perturbar la calma con la que Cristina Fernández pretendía, al menos, llegar a 2015. ¿Lo pudo haber evitado? El economista José Luis Espert opinó que el gobierno debería haber pagado el juicio que perdió con los holdouts porque implicaba “destinar solamente el 1% de la recaudación de impuestos”.”Creo que en primer lugar sería una verdadera tontería y pena defaultear la deuda, porque para pagar este juicio que Argentina perdió hay que destinar solamente el 1 por ciento de la recaudación de impuestos”, fundamentó Espert en declaraciones radiales. Y alertó: “Un default es una crisis, uno entra en situaciones críticas donde el desempleo crece, la recesión se profundiza”.”Destinar 1% de la recaudación para evitar la crisis que es un default que afecta a la gente de a pie, yo lo hubiera hecho el mismo 17 y se evitaba cualquier especulación sobre la cláusula RUFO”, planteó. Y agregó: “Yo lo que hubiera hecho es pagar el 17 de junio y luego presupuestar en el presupuesto de gastos los próximos juicios que se iban a avecinar”.El economista remarcó que “la situación económica argentina ya es muy compleja porque Argentina está en recesión, con una aceleración muy importante de la tasa de inflación”. E insistió sobre las consecuencias de la cesación de pagos: “Cuando hay default, hay fuga de capitales, eso es contracción de la demanda interna, despido, recesión, dólar loco”.El ex secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen uno de los artífices de la renegociación de 2005, fue también categórico: “uno sabe como entra” a la cesación de pagos, pero “nunca sabe como se sale” porque no hay una “salida recta” sino que generalmente es un “camino muy accidentado”. “Y no creo que esta vaya a ser la excepción”, continuó Nielsen, en diálogo con Radio Mitre, y lamentó: “Este es un default que se podría haber evitado con una buena negociación y la redacción de las cláusulas legales”. El ex funcionario de Néstor Kirchner recriminó además la demora en iniciar las conversaciones con los holdouts: “El primer fallo de Griesa tiene más de dos años, ¿y cuál fue el despliegue de diplomacia financiera que hizo el país desde entonces? Nada”.

Que Tontillof lo explique afuera, y conste que The Guardian, por ejemplo, no es un diario vinculado a los intereses financieros. Todo lo contrario.

Asimismo, advirtió que hay una “colonización de la Cancillería” por parte del entorno del ministro de Economía, Axel Kicillof, y que actualmente ese organismo “no tiene cuadros que sepan negociar”. Al ser consultado si el default puede durar hasta el final del Gobierno de Cristina, Nielsen contestó: “Esperemos que no, que prevalezca la sensatez y que se remedie muy rápidamente”. Afirmó que la situación “condicionará totalmente al próximo Gobierno” y que “las implicancias son muy bastas y muy negativas”. Nielsen consideró que “la primera víctima de todo esto será la macroeconomía de la Argentina”.En diálogo con la señal TN, dijo que “el PBI (Producto Bruto Interno), antes de esto, iba a caer 1,5% a lo largo del año; ahora, pueden agregarse dos puntos más. Esto significará menos plata en la calle, problemas de cobranzas, que las exportaciones se paguen más, y que haya más cepo (restricciones a la compra de moneda extranjera). Para el grueso de la población, será un situación de deterioro gradual”.”Vamos a tener un segundo semestre más complicado, con desequilibrios macroeconómicos, y con más inflación”, anticipó Nielsen, que advirtió, ante todo, que habrá consecuencias a largo plazo: “Esto no sólo afectará al Gobierno que viene, sino a los que lo sucedan, a varios gobiernos hacia adelante”, concluyó. Cierto es que un acuerdo representaba un alivio formidable para el oficialismo, pero también para los gobernadores que gestionan, incluyendo a Mauricio Macri. Supone mayor financiamiento y menos necesidad de aumentar impuestos. Dos elementos decisivos en un año electoral que ya comenzó… Cuando todo iba bien, Daniel Scioli no ocultó su euforia por el buen avance en las negociaciones, un partido en el que se jugaba parte de su futura vida política.
Si aspira a suceder a Cristina desde el oficialismo, necesita que la economía deje de caer y reactive en 2015. ¡Un milagro hoy más que nunca inalcanzable! Y una reactivación de la economía era tal vez lo único que podría mover el tablero político, hoy más a favor de Sergio Massa. Las inconsistencias del modelo ya eran muy severas sin default, la inflación seguiría golpeando el consumo y la recesión no permitiría mejoras en el empleo ni en los indicadores sociales. El hombre que hoy lidera las encuestas también pedía por un acuerdo por la deuda. Ocurre que un final anticipado de Cristina Fernández es lo que menos le conviene. Necesita tiempo para juntar tropa propia en las provincias y se propone “vender futuro al electorado, una promesa difícil para un país en cesación de pagos”.Un informe de la consultora “Abeceb.com” indicó que “una caída de 3,5% del PIB, la inflación anual alcanzando 41% y una retracción del consumo del orden del 3,8%, son las principales variables con las que terminaría 2014 en un escenario con default”.En cambio, de haber un acuerdo, el mismo informe señala que los indicadores pasarían a “una caída de 1,5% en el PIB, una inflación de 34,5%” y una reducción del consumo de apenas el 1,8%. “Todo lo que está viviendo hoy Argentina se puede potenciar”, afirmó a AFP el economista Fausto Spotorno, director del Centro de Estudios Económicos Orlando Ferreres. En efecto, el default luego del no acuerdo sumado al verdadero default del Gobierno con la sociedad no podrá ser levantado fácilmente. La creciente y alarmante inseguridad, el déficit en los hospitales y en la educación pública, la inflación y la corrupción, aparecen en una lista demasiado pesada para el oficialismo.El analista Daniel Kerner, de la consultora “Eurasia” en Nueva York, opinó que “la Presidenta quedaría muy aislada políticamente”.El riesgo de quedarse sin reservas hasta que le toque entregar el mando a fin de 2015, tornará complicado el camino. Eso que el cristikirchnerismo quería evitar.
El infantil y presumido ministro de Economía, Axel Kicillof, negó este jueves que la Argentina haya entrado en cesación de pago de la deuda soberana ya que no se ha dado ninguna de las condiciones incluidas en los contratos para que se declare un “default”. “Un default no es un adjetivo, es una disposición legal”, dijo el ministro de Economía durante una conferencia de prensa un día después de que él fracasara en las negociaciones con los holdouts. “La palabra default consta en los contratos. La Argentina se encontraría en default si algunos de los llamados “eventos de incumplimiento” hubieran ocurrido”, dijo. “Ninguna de estas condiciones que figuran en el contrato se cumplieron”, e hizo hincapié en el “no pago”. “Claramente este fundamento no se cumple. Hay una diferencia entre el no pago y el no cobro”, dijo. “Por el contrario, el no pago es el que más lejos está de haberse cumplido”, agregó. Kicillof explicó que el 26 de junio la Argentina depositó US$ 539 millones en el Bank of New York –BoNY- que fueron trabados por el juez Thomas Griesa, a quien acusó de querer “beneficiar a los fondos buitres”. “Consideramos que hicimos el pago”, dijo el ministro. “Que Argentina entró en default es una pavada atómica”, dijo. “Esto no tiene nombre, pero si un nombre no tiene es default”, dijo. Kicillof denunció “que hay una campaña para sembrar incertidumbre, pánico y terror” en torno a un default del país.
Kicillof que por una cuestión ética debiera haber presentado su renuncia al cargo en la misma tarde del miércoles cuando llamó a conferencia de prensa en la emabaja Argentina en los EE UU, también se refirió a la denominada cláusula de”aceleración”. “El 25% de los tenedores de bonos debe pedir al agente fiduciario que tome las acciones como si esto fuera a un default. El banco tiene 60 dias para decidir si lo toma como un hecho de incumplimiento. En una aceleración, el banco le pide a la República el pago completo de la deuda”, explicó. “Pagamos y resulta que nos piden el pago de la deuda completa”, dijo el ministro. Ante esto, anticipó que ante el pedido de “aceleración” la Argentina “va a judicializar” el caso. Kicillof también criticó al mediador Daniel Pollack a quien cuestionó por sus declaraciones tras el fracaso de las negociaciones. Dijo que el Special Master designado por el juez Griesa “hizo declaraciones inflamantes” en “un comunicado digno de los fondos buitres”. “Se la caído la careta”, acusó; sin tener la hombría de bien de reconocer que aquella reacción destemplada de Pollack fue a consecuencia de la “total y absoluta intransigencia del Gobierno Cristina Fernández” . “A Pollack le costó mucho la mediación. No logró convencer a los buitres, aunque lo intentó”, reconoció. ¿En qué quedamos, no llegó a convencer a los holdouts, o era un representante de aquellos fondos?

Buenos Aires, 31 de julio de 2014.
Arq. José M. García Rozado
MPJIRucci – LIGA FEDERAL –

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