EL “SACUDÓN” EN VENEZUELA

París, 11 de septiembre de 2014.

Querida Ofelia:

Te envío este interesante análisis que escribió nuestro querido amigo, el economista y abogado Rafael Orlando Marcano; me lo hizo llegar desde Caracas. Espero que lo hagas circular entre los amigos allá en San Cristóbal de La Habana, como sueles hacerlo.

“¿”SACUDÓN”?…SÍ LO HUBO… ¡Y MUY FUERTE! (Las cosas por su nombre)

Caracas, Venezuela, 10 de septiembre de 2014.

Desde que el Sr. Maduro, por fin, hizo los anuncios largamente prometidos que incidirían en sus políticas públicas, se ha escrito y comentado mucho sobre ellas, siendo la opinión más generalizada la que se ha orientado a afirmar que él perdió una gran oportunidad para tomar medidas que le dieran una correcta dirección a la crisis por la que atraviesa nuestra sociedad en todos los órdenes, siendo los más acuciantes los que están en las vertientes económicas y sociales de la realidad.

Disentimos de ese parecer por tener la certeza de que el Presidente dijo lo que hará utilizando para ello recetas estalinista que convertirán en breve plazo a Venezuela en un ESTADO COMUNISTA (en mayúsculas sostenidas y negrillas para que ninguno de nuestros pacientes lectores – si los hubiere – se llame a engaños).

Veamos: si tenemos una gran recesión económica (algunos la cifran con una caída del Producto Interno Bruto – PIB – cercana al 4%) acompañada de una inflación del orden del 70%, la lógica indica que hay que introducir medidas de política económica tendentes a revertir tales tendencias. La caída del PIB reclama el retorno de la confianza de los agentes económicos, el restablecimiento pleno de la seguridad jurídica, previsibilidad de las tasas de cambio, apertura comercial tanto doméstica como internacional, etc., etc.

La alta y persistente inflación (la mayor del mundo, hoy por hoy) exige por su parte, equilibrio presupuestario, no emitir dinero “inorgánico” que no es otra cosa que dinero sin contraprestación ni respaldo (léase “falso”) emitido por el mismo Estado por conducto del Banco Central; administración sensata de las reservas internacionales, etc.

Nada de esto se anunció y nada de esto se va a hacer porque lo que el gobierno quiere es justamente eso, que la economía de mercado no se recupere para poder terminar de instaurar la economía COMUNISTA centralmente planificada, en virtud de lo cual, la masa poblacional (así consideran los totalitarismos al ser humano) pasará a depender del gobierno para casi todo.

Por un lado, el sector productivo, con escasez de US$ e insumos, con costos, precios, márgenes de beneficios, niveles de inventarios, controlados y con leyes leoninas cuya intención es estrangular la iniciativa individual, seguirá menguando hasta su extinción a mediano plazo.

El sector consumidor; o sea el “pueblo”, cada vez tendrá un menor poder adquisitivo por el deterioro del salario causado por la inflación y encontrará cada vez menos y peores bienes que adquirir para la satisfacción de sus necesidades, perfilándose así la formación de una especie de “ejército de reserva” (Marx dixit) que no tendrá más remedio que conformarse con lo que el gobierno le dé para mantenerse, apenas, en el nivel inferior de la pirámide de Maslow.

Es evidente que la inflación, la recesión, el subempleo, la escasez, las colas y demás incomodidades continuarán y se potenciarán en vista de que el gobierno está haciendo lo conducente para que así suceda porque le interesa y conviene. Decía Vladimir Ilich Uliánov (Lenin): “La mejor manera de destruir el capitalismo es viciando su dinero”. ¿Y qué mejor manera de viciar el dinero si no es mediante la inflación?

La segunda parte del “Sacudón” consta de dos vertientes: la primera de ellas fue la reorganización (extra y por ende in-constitucional) del aparato del estado, creando una burocracia inmensa a imagen y semejanza de la soviética, con un número ubérrimo de vicepresidencias, ministerios, etc., cuyo objetivo es consolidar las bases del ESTADO COMUNISTA (llamado “comunal” como eufemismo engañoso).

La otra vertiente es la de las designaciones. Nótese que ahora no solamente la defensa está en manos de militares, lo cual no tendría por qué preocupar, sino que también la economía y otras posiciones clave cayeron en manos de obedientes militares, varios de ellos cómplices de las masacres de 1992 y, presumiblemente, muy bien pagados. Además, se designa al Sr. Jáua (estalinista radical) como ministro de los “soviets” (comunas).

Así se completa el “sacudón” que nos coloca ad portas del COMUNISMO. Somos la rana en la paila de agua que han venido calentando poco a poco. La temperatura es de 99 grados Celsius; falta uno para cocinarnos.

¿Podremos salvarnos?: Sí pero es vital (en el sentido más patético de la palabra) que tengamos presente (y nuestros líderes con más razón) que es necesaria mayor creatividad y heterodoxia en la confrontación que tenemos y en las que se ven venir. La creatividad y la apertura mental a nuevas (ni tanto) formas de lucha serán cruciales.

Los párrafos finales del presente escrito contienen las expectativas más racionales que se alzan ante nosotros. Si no nos agradan, aprehendamos que no es posible comer tortilla sin quebrar los huevos y recordemos que El Almirante Wolfgang Larrazábal Ugueto no le ganó unas elecciones al General Marcos Pérez Jiménez. QEPD ambos”. Rafael O. Marcano

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

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