Desde Argentina: ¡Que pague la Obra Pública con lo que se robaron!


La Presidente reapareció ayer –“¡perdón no se debe usar reaparecer!” porque suena a “desaparecer”- para explicar públicamente el porqué del “saqueo espurio al pueblo dela Nación”; si no cobra lo que ellos llaman “impuestos” sus socios, amigos y testaferros “¡No pueden seguir robando!” He aquí el quid de la cuestión.

Lamentable Cristina Fernández de Kirchner: justo ella, poseedora de una fortuna heredada y ampliada por ella, de un ex Presidente que se especializaba en obra pública bajo sospecha, resulta que no puede actualizar “el mínimo no imponible” porque hay que financiar a empresarios korruptos y empresario millonarios gracias a contratos de obra nunca transparentes. Tras tres semanas, en las que permaneció internada y debió realizar reposo por un cuadro de sigmoiditis, la Presidente Cristina Fernández retomó este martes 25 su agenda pública en la Convención de la Cámara Argentina de la Construcción en el hotel Sheraton de Retiro. Irónica, ácida y crítica –ante la pasividad de empresarios atacados, sindicalistas defraudados y aplaudidores y obsecuentes de turno (todos muy bien rentados)- Cristina habló frente a empresarios, y funcionarios que integran su gabinete: “Estamos retornando de nuestras vacaciones anuales. Vieron que últimamente tomo vacaciones, en el 2012 en la Austral, en el 2013 en la Favaloro, y ahora en la Otamendi”, indicó la jefa del Estado en referencia a las anteriores internaciones en distintos centros de salud porteños. La mandataria quedó a cargo del cierre de la Convención en el salón Libertador del mencionado hotel porteño. Esta es la reaparición pública de la Presidente después de la internación por una semana a causa de un cuadro de sigmoiditis y el posterior reposo que cumplió primero en la Residencia de Olivos y, durante el último fin de semana –para escaparse de las denuncias y allanamientos a una de sus empresas-, en su casa de El Calafate, donde se dejó fotografiar con militantes cristikirchneristas.
En su discurso frente a empresarios, sindicalistas y funcionarios, la Presidente se refirió al cobro de impuestos en medio de los fuertes reclamos de los sindicatos por el impuesto a las Ganancias. “Nos dicen que hay que eliminar o bajar Ganancias. ¿Cómo hacemos para financiar obra pública si no cobramos impuestos?”, dijo desafiante, Cristina Fernández en su primer discurso tras su cuadro intestinal. La expectativa por el regreso de la Presidente estaban centrados sobre todo por el pedido de los gremios -incluso los más cercanos al Gobierno- de algún tipo de retoque en el impuesto a las ganancias. “Los trabajadores argentinos siguen siendo los mejores remunerados de América latina, no sólo en términos nominales sino también en cuanto al poder adquisitivo”, enfatizó hoy la Presidenta, pretendiendo engañarnos infantilmente pues sus mediciones/comparaciones de sueldos, jubilaciones y pensiones se hacen sobre el dólar oficial, o sea a $ 8,43 y no al valor real de la moneda que ronda sin duda alguna un valor de $ 12,30; con lo cual sus apreciaciones se ven totalmente distorsionadas. En el marco de la 62° Convención de la Cámara Argentina de la Construcción, donde esta tarde reaparecerá públicamente Cristina Fernández, el presidente de dicha Cámara, Gustavo Weiss, advirtió que “el sector privado ha visto reducir su demanda en un mercado inmobiliario que está paralizado y que requiere atención para destrabar la operatoria”. Luego, el ministro de Economía, Axel Kicillof, y el secretario de Obras Públicas de la Nación, José López, defendieron las políticas oficiales, resaltando el “relato K”. Cristina, pasó las últimas tres semanas de reposo después de que fue internada de manera sorpresiva el domingo 2 por una infección y alta fiebre, que tras los estudios se determinó que fue una diverticulitis. Pasó siete días internada en el sanatorio Otamendi y el resto en la quinta de Olivos. Aunque su alta médica definitiva fue el jueves pasado, Cristina evitó los actos y se fue a refugiar (como siempre hace cada vez que algo grave sucede en el país: antes fue Cromañón u Once, ahora fue Bonadío) a El Calafate, donde sí se la vio con militantes y participó de un acto en Chaco con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, por “comunicación telefónica.”
A ver si Cristina Fernández de Kirchner no entendió: “Hotesur es investigada porque se cree que es una empresa para lavar dinero de los posibles ”retornos” que Lázaro Báez debía depositar a Néstor y Cristina”. Por lo tanto, Hotesur es un tema muy espinoso, que no puede abordarse con frivolidad. Luego, una empresa de la Presidente de la Nación requiere mucha más prolijidad que las otras empresas porque como líder de una Nación debe inspirar confianza en los contribuyentes y la certeza de que no hay inequidades. Además, tanto los accionistas como el contador público nacional de Hotesur han incurrido en irregularidades que no hubiesen aparecido si no fuese por la investigación y la denuncia de periodistas y políticos opositores, y eso es malo más allá de lo que opine el gerente general de Hotesur, Jorge Capitanich. ¡Las aclaraciones de Cristina en la red social Twitter son lamentables! Totalmente dispuesto a apartar al juez que investiga a Hotesur, la sociedad que maneja Alto Calafate, el cristikirchnerismo confirmó que denunciará “al pistolero” Claudio Bonadío porque genera “un escudo para que no se lo investigue: “ordena un allanamiento a una empresa vinculada a Cristina Kirchner para que los medios luego digan “El Gobierno investiga al juez que investiga a la Presidente”, así pasa de victimario a víctima y se genera un escudo”, dijo el secretario de Justicia de la Nación y joven camporista, Julián Álvarez, luego de informar que habrá una “severa” multa para Hotesur de $3.000. “Habrá sido el error de un contador”, se excusó con respecto a la empresa de la Presidente por no presentar balances. Cierto es que haber allanado las oficinas porteñas de Hotesur, empresa de Lázaro Báez que administra un hotel de la familia Kirchner, fue un golpe al corazón del poder.
Esperando ayer a Cristina Fernández, el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss, dio cuenta de la crítica situación del sector, algo que seguramente ayer noche la mandataria refutará y refutó, siguiendo con el “relato oficial del país de las maravillas…” En su discurso, Weiss advirtió que “el sector privado ha visto reducir su demanda en un mercado inmobiliario que está paralizado y que requiere atención para destrabar la operatoria”. Weiss llamó la atención sobre el “efecto a largo plazo de la paralización de ventas”; si bien “el sector público nacional, algunas jurisdicciones provinciales y la Ciudad de Buenos Aires mantuvieron una destacada ejecución presupuestaria que permitió amortiguar los efectos en la construcción privada, el descenso interanual del empleo registrado es de 2%”, aunque se registra “un leve aumento de los permisos de construcción, respecto a los muy bajos valores de 2013”. Además, el constructor añadió que “la producción de cemento de este año, que totalizará unos 11 millones de toneladas, se reducirá en torno de 3% frente al récord del año anterior”. Antes de que llegue Cristina, habló el ministro de Economía, Axel Kicillof, quien habló de otra realidad diferente de la que muestran los empresarios y los últimos indicadores oficiales. El funcionario no sólo destacó que “en la última reunión del G-20 en Australia, donde participaron los presidentes de países que generan un 85% del PBI mundial, se concluyó que el mundo transita por una crisis que es la segunda peor en la historia mundial, que se inició en 2008, como en la de 1930 que se inició en una crisis financiera, y el Fondo Monetario Internacional la definió como nueva mediocridad”, pese a que el Departamento de Comercio de USA comunicó hoy que “cerró el mejor semestre abril-septiembre desde 2003 con un crecimiento de 4,3 por ciento interanual”, sino también que en el orden local, “los permisos de construcción están un 40% por arriba del promedio de la convertibilidad” y “la Argentina puede mostrar un boom en su crecimiento, en la construcción y en su infraestructura”.

“El modelo es la inclusión social con reindustrialización, y eso es lo que hemos hecho en el Presupuesto del corriente año y el que viene. Y se está peleando con el crédito internacional para obtener créditos para grandes y enormes proyectos de infraestructura, que no es para proteger a determinadas empresas, sectores o sindicatos. Por eso hay que seguir haciendo obras en vivienda, vialidad, infraestructura, pero aun así falta mucho, porque el sector bancario dejó de financiar la compra de vivienda con el crédito hipotecario”, aseguró. Otro que habló de parte del Gobierno fue el secretario de Obras Públicas de la Nación, José López, quien en su participación en la 62° Convención Anual del sector dijo que “en septiembre se despacharon 1.845.000 toneladas de cemento, con lo cual proyectamos que este año vamos a terminar con un total de 12 millones, un nuevo récord en la Argentina”. Y resaltó López (el peón en el tablero de ajedrez del robo y la corrupción cristikirchnerista de Julio De Vido): “Somos un gobierno que cumple y por eso seguimos invirtiendo en la construcción, que entendemos es una actividad que genera puestos de empleo en relación directa a los montos que se destinan a obras de infraestructura que incluyen y brindan derechos a todos los argentinos”. Pero la realidad nos muestra que abundan ejemplos de cómo los Kirchner borraron los límites entre lo privado y lo público. Pero el escándalo desatado por el allanamiento en la empresa de la Presidente superó todas las barreras de esa deformación. Se sabe que durante sus gobiernos los Kirchner borraron los límites entre lo privado y lo público, y fundieron ambos aspectos en uno solo. De esa manera, los recursos estatales fueron utilizados como si se trataran de posesiones de su propio patrimonio. Ejemplos abundan. Uno de los más claros es el de la utilización de la flota de aviones oficial para trasladar diarios hasta el domicilio de la familia K en El Calafate. También cabe recordar que Néstor Kirchner fijó domicilio en la Quinta de Olivos, como si fuera su casa particular, para poder presentarse como candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires.
Pero el escándalo desatado por el allanamiento en la empresa Hotesur, propiedad de la presidente Cristina Fernández, superó todas las barreras de esa deformación implementada por el cristikirchnerismo. La requisa fue realizada por el juez Claudio Bonadío en una sede declarada por la firma luego de una denuncia por irregularidades que Hotesur después reconoció. Además, se denunció cierta pasividad de la Inspección General de Justicia (IGJ) ante las anomalías. Desde entonces el rol público que jugó el Gobierno roza lo insólito. El jefe de Gabinete, Jorge Milton Capitanich, apareció en el papel del vocero de la empresa privada. “Hotesur ha presentado la documentación respaldatoria”, dijo el funcionario y aprovechó para denunciar una maniobra de “golpismo activo” por parte del Poder Judicial. Ese concepto fue ratificado este martes. En el mundillo político se mofaban de la actitud tan contundente y obsecuente –casi de alfombra- de Capitanich. Allí bromeaban con que mientras el resto de las empresas privadas tienen gerentes de Relaciones Institucionales, Hotesur “tiene un jefe de Gabinete”. El mismo chiste le cabía al secretario de Justicia, Julián Álvarez un muy joven y obsecuente rentado abogado de La Cámpora, quien minimizó las irregularidades en el caso de la empresa mediante la que la Presidente administra uno de sus hoteles en su “lugar en el mundo”. “Una empresa no presentó sus balances en la IGJ y los presentó en la AFIP. Habrá sido el error de un contador, no vas a pretender que la Presidenta esté viendo si se presentó el balance en la IGJ o en la AFIP”, indicó en declaraciones radiales. Álvarez también atacó a Bonadío y vinculó el allanamiento con su propia situación en el Consejo de la Magistratura. Pero los servicios del Gobierno prestados a Hotesur no se reducen a las declaraciones de los funcionarios, quienes aparecieron ante la ausencia de un vocero real de la empresa privada.
El comunicado de la compañía parecía más bien redactado en la agencia Télam sino fue hecho en la Secretaría General de la Presidencia, con sus alusiones a “los medios hegemónicos claramente opositores” o el pasado de Bonadío como exsecretario del ministro menemista Carlos Corach (hoy cercano a Daniel Scioli) o ex Guardia de Hierro allá por los ’70 del siglo pasado. Pero, como si fuera poco, el mismo despacho de prensa fue divulgado por la cuenta oficial en la red social Twitter de Presidencia de la Nación. Cristina Fernández reapareció ayer martes en el acto de la Cámara Argentina de la Construcción. Iría en contra de esta lógica de utilizar los recursos del Estado como patrimonio propio si no defendiera a Hotesur desde el atril desde donde hace sus discursos oficiales. Las siguientes son las pobrísimas, magras, incompletas e insuficientes explicaciones de Cristina Fernández de Kirchner acerca de sus irregularidades manifiestas en la empresa Hotesur S.A. (¿qué autoridad tiene ahora ella para reclamarle algo al resto de los contribuyentes?): @CFKArgentina “Te acordás del comunicado de la Inspección General de Justicia (IGJ) informando sobre la existencia de 319.626 Sociedades Comerciales …” @CFKArgentina “Y que solamente de esas sociedades estaban activas 150.855, al 31 de octubre de este año?” @CFKArgentina “Y que de las 150.855 Sociedades Comerciales, 83.319 presentaron Declaraciones Juradas, mientras que 67.536 permanecen pendientes?” @CFKArgentina “El mismo comunicado de IGJ informaba que Hotesur S.A. se encontraba entre las sociedades activas que han presentado Declaración Jurada…” @CFKArgentin “… y cuya documentación se encuentra en etapa de análisis, junto con otras 47.373 sociedades comerciales.” @CFKArgentina “Bueno… entre esas 47.373 se encuentra la sociedad Mansue S.A. cuya actividad es estación de servicio…” @CFKArgentina “Y a que no sabes quienes son los socios? 40% Carlos Alberto Bonadío, Presidente de la sociedad…” @CFKArgentina “Otro 20%, a que no sabés quién? El Juez de Comodoro Py Claudio Bonadío. 20% Fernando Luis Climent y el otro 20% Alejandro Vicente Climent…” @CFKArgentina “Se ve que se trata de una sociedad de familia. Y sabes qué? Deben los balances por ejercicios cerrados al 31/12 de 2012 y al 31/12 del 2013” @CFKArgentina “Igualito que Hotesur S.A. Algún legislador o legisladora denunciará? Algún Juez allanará? Que dirá la prensa independiente?” Con esta ridícula e infantil explicación, Cristina Fernández sólo alienta la rebelión de los contribuyentes, en el marco de un sistema tributario que no sólo es abusivo hasta lo insoportable, sino que le agrega, a causa de la conducta presidencial, por ejemplo, la inequidad y el abuso. Cristina no sólo utilizó el Estado para defender su negocio privado Hotesur sino que, además, pretende que apelando a la información que recibe de los organismos estatales competentes, puede limpiarse ensuciando al juez federal Claudio Bonadío.

Son cuestiones bien diferentes. Y la Presidente de la Nación no se encuentra a la altura de las circunstancias. Algo más: si Hotesur no puede cumplir con las normas contables y las exigencias tributarias, tienen razón quienes afirman que el modelo K es inviable e incumplible para los contribuyentes. Acerca del modelo K tributario, un texto muy interesante de Guillermo LoCane en su libro “Rebelión del Contribuyente en Argentina”: “La historia de la sociedad se ha visto especialmente incidida por el impacto de la tributación, tanto en los acontecimientos políticos, como en la modificación de la estructura económica de los estados. La cuestión de los impuestos ha sido factor decisivo en el nacimiento del moderno estado de derecho, con hitos que lograron consagrar un principio fundamental en la relación entre gobiernos y ciudadanos: “No habrá impuestos sin una ley que voten los representantes de los contribuyentes”. En la Argentina, los impuestos nacionales que componen el sistema tributario a nivel nacional son: IMPUESTOS SOBRE LOS INGRESOS, BENEFICIOS Y GANANCIAS DE CAPITAL: .I.1. Impuesto a las Ganancias. I.2. Impuesto sobre Premios de Juegos de Sorteos y Concursos deportivos . I.3. Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta . II. APORTES Y CONTRIBUCIONES A LA SEGURIDAD SOCIAL: II.1. Régimen para los trabajadores en relación de dependencia . II.2. Régimen de trabajadores autónomos . II.3. Régimen para empleados del servicio doméstico. IMPUESTOS SOBRE LA PROPIEDAD: III.1. Impuesto sobre los Bienes Personales. III.2. Contribución especial sobre el Capital de las Cooperativas. III.3. Impuestos a la Transferencia de Inmuebles de Personas Físicas Indivisas.III.4. Impuesto sobre los Créditos y Débitos en Cuentas Bancarias. IMPUESTOS INTERNOS SOBRE BIENES Y SERVICIOS: IV.1. Impuesto al Valor Agregado . IV.2. Impuestos Internos. IV.3. Impuestos sobre los Combustibles Líquidos y el Gas Natural. IV.4. Impuestos a la Energía Eléctrica: – Fondo Nacional de Energía Eléctrica; – Fondo Empresa Servicios Públicos S.E. Pcia. de Santa Cruz. IV.5. Impuesto Adicional de Emergencia sobre Cigarrillos. IV.6. Fondo Especial del Tabaco. IV.7. Impuesto a las Entradas de Espectáculos Cinematográficos. IV.8. Impuesto a los Videogramas Grabados .IV.9. Impuesto a los Servicios de Comunicación Audiovisual. IV.10. Impuesto sobre el Gas Oil y el Gas Licuado para uso Automotor. IV.11. Impuesto sobre Naftas y Gas Natural destinado a GNC. IV.12. Recargo sobre el Gas Natural y el Gas Licuado de Petróleo. IV.13. Impuesto sobre el Abono de Telefonía Celular. IMPUESTOS SOBRE EL COMERCIO INTERNACIONAL : V.1. Derechos de Importación. V.2. Derechos de Exportación. V.3. Tasa de Estadística. V.4. Impuesto a los Pasajes al Exterior. VI. OTROS. VI.1. Régimen simplificado para pequeños contribuyentes (monotributo)”
“Las normas que los sancionaron, han sido mayormente moldeadas, formuladas y reformadas al calor de urgencias y situaciones poco ordinarias por gobiernos de muy distinto origen e ideología, que produjeron un sistema tributario superabundante en disposiciones, pero con notables improvisaciones como la famosa “tablita de Machinea” ideada para mejorar el perfil progresivo del impuesto a las ganancias que terminó perjudicando a los trabajadores y anulada recién para el ejercicio fiscal 2009, o la Resolución 125 del Ministerio de Economía, mediocre instrumento pergeñado con escasa idoneidad cuyo deceso requirió la vía parlamentaria. Y extravíos conceptuales que hacen, por ejemplo, que la leche común no se recargue con IVA pero la fortificada pague 21%; que en el impuesto a las ganancias haya rigidez para admitir los gastos que las personas pueden deducir, pero debilidad para gravar las transacciones financieras y que pague más impuestos la venta de un paquete de fideos que la venta de un “paquete” de acciones. Legislación que, además de las habituales moratorias y blanqueos, presenta múltiples situaciones de exención, muchas de las cuales son transparentes y responden justificadamente a razones de promoción económica o justicia social pero a las que se le agregan otras, encumbradas a través de leyes y disposiciones que se insertan difusamente en los intersticios del sistema por razones de naturaleza diferente. “Dos máquinas y una bomba de extracción”: El mecanismo por el cual la recaudación fluye al gobierno requiere el funcionamiento dos Máquinas complementarias que en sentido amplio componen el Sistema Tributario. La Máquina Legislativa (a cargo del Congreso, pero muy invadida por el Poder Ejecutivo) y La Máquina Recaudadora (a cargo de la agencia correspondiente). La Máquina Legislativa, convierte a las personas en contribuyentes de impuestos. La Máquina Recaudadora, convierte los impuestos en dinero. El efecto combinado de ambas es similar al de una Bomba de Extracción. La presión de esa bomba, en la jerga económica se denomina Presión Fiscal y se halla representado por el coeficiente entre el monto financiero que el fisco recauda y el cálculo económico de lo que el país produce. A pesar de que es poco frecuente analizar el funcionamiento de ambas máquinas en forma conjunta, es evidente que la eficacia de cada una es dependiente de la calidad de la otra. No habrá buena recaudación con normas de mala calidad, ni servirá contar con leyes virtuosas si el agente recaudador es mediocre. Un compendio de malas leyes es tan perjudicial como un aparato de recaudación torpe o venal.”
“¿Cómo tener buenas leyes en materia de impuestos? No es sencillo. Desde el fondo de la historia, Montesquieu nos recuerda lo siguiente: “Nada requiere de tanta sabiduría y de tanta prudencia como el regular la porción que se quita y la que se deja a los ciudadanos. Las rentas públicas no deben medirse por lo que el pueblo pueda dar, si no por lo que deba dar; y si se mide por lo que puede dar, tiene que ser, al menos, por lo que pueda dar siempre”. (Del espíritu de las Leyes, libro XIII, cap. VIII). En la actualidad, la “máquina recaudadora nacional” (AFIP), si bien tiene mucho por mejorar y su talón de Aquiles sigue siendo la persistente evasión, ha evolucionado en calidad, eficiencia y efectividad muy por encima de lo que lo ha hecho la “máquina legislativa”, que ha acumulado normas tan mal consideradas por los contribuyentes, que terminaron produciendo en un corto lapso, huelgas de trabajadores petroleros por las exiguas deducciones del impuesto a las ganancias(2006), violentas protestas de trabajadores pesqueros por similares razones (2007) y una rebelión de productores agropecuarios por el aumento en las tasas de retención sobre exportaciones de ese origen (2008). Esta variedad de desobediencia fiscal -el rechazo masivo y público de las normas- es más perniciosa para las finanzas de cualquier gobierno que la típica evasión -que de por sí es individual y encubierta-, puede repetirse y es muy probable que por esa condición de mutua interdependencia que tienen las dos máquinas, complique la tarea de recaudación y debilite un valor cívico fundamental: “la cultura tributaria”. En el aspecto Legislativo las adecuaciones, parches, reformas, modificaciones y ordenamiento de textos que poco duran, así como los impuestos llamados “extraordinarios”, “de emergencia” o “de única vez” que resultan eternos y son establecidos la mayoría de las veces con el apuro que cada caso ameritaba -o que se creía ameritaba-, ofrecen un profuso y confuso panorama. Al respecto baste mencionar lo que puede leerse en el propio Boletín de la Dirección General Impositiva de enero de 2001: ”la complejidad de las actuales normas impositivas, así como los cambios frecuentes realizados en los últimos años, ha hecho que se fueran agregando normas y modificaciones, sin mantener en muchos casos la necesaria coordinación que debe existir entre las diversas partes de un impuesto, así como entre los varios tributos para lograr un sistema impositivo más racional y fácil de aplicar”.

“Quizás por esto y por mucho más, la impresión que ofrece el sistema tributario en la Argentina, es que, antes que frente a una digesto tributario, uno parece hallarse frente a un complicado artefacto, al que se le han ido cambiando y agregando componentes -algunos estrafalarios- en la medida de las necesidades, y ello da como resultado un híbrido de aspecto extraño, deforme, pero que parece funcionar, y al tiempo que algunos técnicos nos consuelan diciéndonos que “todavía tira un tiempo más”, otros al ver sus defectos y las distorsiones que produce aconsejan “cambiarlo ya”. ¡La famosa “presión tributaria”! Para explicar que es la famosa “presión tributaria”, podemos esbozar un símil entre determinadas patologías de la salud humana y la economía. Y así, es posible advertir que ninguna persona muere de colesterol o presión arterial, pero, malos índices de colesterol, combinados con elevada presión arterial, y otros factores adversos (tabaquismo, sedentarismo), ponen en riesgo la salud del cualquier paciente. Del mismo modo, la economía de ningún país muere por haber aumentado la “presión fiscal”, pero, elevados indicadores de presión fiscal combinados con otros factores adversos (baja satisfacción ciudadana por lo que el estado devuelve como servicio e infraestructura; pérdida de oportunidad de nuevas inversiones frente a países que compiten ofreciendo menores cargas tributarias, etc.), ponen en riesgo la salud de dicha economía. Máxime si tal presión hace base sobre determinadas inequidades sociales (Impuesto al Valor Agregado altamente regresivo) o geográficas (las exportaciones de seis provincias argentinas explican más del noventa por ciento de las llamadas retenciones). Entre fines del 2001 y comienzos del 2002, innecesario es recordarlo, muchas cosas cambiaron en el país en materia económica. Y, por supuesto, en los recursos del estado también, con un nuevo panorama, que exhibe un extraordinario incremento del monto de la recaudación (mucho mayor que el propio crecimiento del producto bruto interno). En estos años, la parte que el sector público “toma” del sector privado para solventarse, creció ininterrumpidamente y, porcentualmente, mucho más que el crecimiento de la economía en su conjunto (en términos del automovilismo deportivo diríamos que le sacó una vuelta de ventaja).”
“Pero, lo que prácticamente no varió frente a la década anterior, es el porcentaje de importancia relativa que tienen los Impuestos sobre las Ganancias y Bienes Personales en el total de la recaudación (21% del total y alrededor del 6% del PBI) lo que refleja que la equidad del sistema tributario, sigue siendo baja y es más notable por cuanto el crecimiento recaudatorio, se logró con impuestos que son regresivos, distorsivos y con tasas que muchos consideran abusivas. Pero, además con esta particular realidad: Mientras los países europeos recaudan un promedio del 16,4% de su producto bruto interno en los impuestos a la renta (ganancias) y a la propiedad (bienes personales), Estados Unidos, por ejemplo, recauda 17% por ciento de su producto bruto con estos impuestos, los países del sudeste asiático un 7%, los países africanos un 6,3%, y los países latinoamericanos en promedio sólo un 5,6%. La Argentina solo llegó al 6% del PBI sumando ambos tributos y obtiene el resto de sus recursos con impuestos menos equitativos o directamente regresivos. Todo lo cual, más allá de los discursos, le otorgan al “modelo” tributario aplicado en el país, un sesgo alejado de características supuestamente progresistas, con una presión sobre los que pagan que, por otra parte, experimentó un extraordinario incremento. “La presión tributaria (definida como el cociente entre la recaudación tributaria de la nación y las provincias, y el PBI a precios de mercado) ha aumentado notablemente estos últimos años en la Argentina, alcanzando niveles cercanos al 40 % del PBI cuando se suman los tres niveles de gobierno: nacional, provincial y municipal”, dicen diversos informes de los especialistas. No obstante este es solo un indicador del promedio de la economía. En el caso de países con elevada informalidad, como la Argentina, ese promedio esconde realidades muy diferentes. Los resultados de una amplia encuesta realizada en el año 2006 entre empresas argentinas, que diera origen a un estudio sobre el tema, sugieren que el sector formal de la economía paga impuestos que representan un tercio más que la presión tributaria promedio, es decir que la misma sería superior al 50% para el sector formal de la economía.”
“La relativamente alta presión tributaria para las empresas que operan en la formalidad ayuda a que la informalidad sea alta, por lo que se requieren, en consecuencia, recaudar más de aquellas que lo hacen regularmente, elevando aún más la presión sobre el sector formal y generándose un círculo vicioso con mayor presión para los que pagan y más informalidad. Si se tiene en cuenta que operar en la informalidad usualmente tiene costos para la empresas (tales como dificultades para acceder al crédito) las distorsiones que la alta presión sobre el sector formal generan en la economía no son menores Es que así que mientras el Estado nacional fue pequeño (en tamaño y responsabilidades sociales) o bien cuando pudo echar mano a otras fuentes de financiamiento (emisión inflacionaria, endeudamiento, venta de activos públicos), es decir hasta la gran crisis de 1989-90, nunca afectó el bolsillo de los contribuyentes con presiones tributarias que los llegaran realmente a incomodar. Más allá de que el efecto inflacionario es muy parecido al que produce el más regresivo de los impuestos, que las deudas alguna vez hay que pagarlas y que vender activos públicos es perder patrimonio social. Los distintos gobiernos pospusieron –por indecisión o incapacidad– durante décadas el uso del recurso tributario, el que empieza a ser valorado recién en la última década del siglo pasado y primordialmente luego de la crisis que estalla en el año 2001, cuando agotados los recursos no tributarios comienza el inexorable camino para llegar a una presión fiscal superior al treinta por ciento con relación al PBI. Consolidándose así, por acción u omisión, un “modelo” cuyo sistema tributario mantiene una fuerte regresividad fiscal y escasos visos de equidad tributaria Los que más pagan, son mayoritariamente las familias a través de sus consumos, los trabajadores empleados y autónomos a través de sus ingresos, las medianas empresas a través de sus ganancias y los productores primarios de bienes exportables a través de disminuciones –retenciones– del precio pleno de sus productos de exportación. Mientras tanto, los que menos pagan, (además de los evasores y aquellos que logran eludir los tributos) son los contribuyentes del impuesto a los bienes personales; los que cobran dividendos, los rentistas e inversores financieros y aquellos grandes contribuyentes del impuesto a las ganancias. Estos últimos, a pesar de estar alcanzados por el impuesto en cabeza propia, por las características del mercado y su condición de formadores de precios, están en condiciones de trasladar la carga tributaria sobre clientes, usuarios, locatarios y todos los demás que integran el circuito productivo.”
¡CFK sólo alienta, de esta manera “la rebelión fiscal” de la ciudadanía ante el atropello y la corrupción reinante impuesta por su régimen! El secretario de Justicia, Julián Álvarez, minimizó las irregularidades en las que incurrió la firma que administra hoteles, entre ellos Alto Calafate. “Habrá sido el error de un contador”, analizó. El funcionario minimizó que la compañía esté en mora desde hace tres años en cuanto a la presentación de balances ante la Inspección General de Justicia (IGJ), organismo dependiente del ministerio que encabeza junto con Julio Alak: “Una empresa no presentó sus balances en la IGJ y los presentó en la AFIP. Habrá sido el error de un contador, no vas a pretender que la Presidenta esté viendo si se presentó el balance en la IGJ o en la AFIP”, indicó. Al mismo tiempo, el funcionario explicó que la jefa de Estado “es participe como cónyuge sobreviviente”, tras la muerte de Néstor Kirchner. El secretario de Estado aseguró además que la cartera judicial le aplicará una multa de $3.000 a Hotesur. “Será la multa más severa, de 3.000 pesos, pero no porque se nos ocurre, sino porque está reglamentado así. Es una irregularidad que es más leve que pasar un semáforo en rojo”, señaló. Al mismo tiempo, volvió a arremeter contra Claudio Bonadio, a quien el secretario de Justicia definió como alguien que “parece un pistolero en vez de un juez federal de la Nación”. Además el funcionario confirmó que lo denunciará porque genera “un escudo para que no se lo investigue”. En declaraciones a radio “La Red”, Julián Álvarez señaló que el magistrado “no utiliza los expedientes con criterios de imparcialidad, sino con el objetivo de coaccionar a través de sus medidas”; como ejemplo de ello puso el caso de Hotesur: “Como sabe que lo estamos observando, ordena un allanamiento a una empresa vinculada a Cristina para que los medios luego digan “El Gobierno investiga al juez que investiga a la Presidente”, así pasa de victimario a víctima y se genera un escudo”. El funcionario oficialista también hizo una cruda descripción del perfil de Bonadio, al que catalogó como “un juez que acumula poder desde la década del 90 y tiene una impunidad tremenda”; en ese sentido recordó que hace cuatro años, cuando lo conoció, “tenía un cartel en su despacho que decía “Todo pasa, todo llega, todo vuelve”. Parece un pistolero”.
“Ha asesinado a dos individuos con una Glock, aparentemente en defensa propia”, recordó Álvarez. “Es un tipo verdaderamente pesado de la historia argentina. Sé que es un tipo muy poderoso y difícilmente alguien se haya animado a discutir su situación, pero yo no tengo miedo y creo que hay que hacerlo”, remarcó. “Hablamos de Bonadio, un juez de la servilleta, designado por (el ex presidente Carlos) Menem que respondía directamente a (el ministro del Interior del menemismo, Carlos) Corach”, apuntó obviando que de ese gobierno participó activamente el matrimonio presidencial al que tanto defiende. Finalmente Álvarez insistió en relacionar a Bonadio con el massismo: “Él lo dice públicamente, así que, cuando termine este gobierno, que no extrañe verlo de diputado nacional en una lista”. “No tengo problema que tenga ideología, pero extorsionar a través de sus sentencias es peligroso, tremendo, y no debe ser permitido”, finalizó. El Gobierno puso así énfasis en cuestionar al juez, que ya tiene nueve causas por presunto mal desempeño de sus funciones ante el Consejo de la Magistratura. El oficialismo no tiene forma de avanzar con el inicio de un juicio político ante la falta de los dos tercios de los votos que necesita para abrirlo. El mismo destino tendrá la nueva presentación que hará el secretario de Justicia, que hasta anoche ni siquiera estaba redactada, según el diario “La Nación”. Incluso la Comisión de Acusación, que deberá tratar la denuncia, recién se conformará el próximo jueves, con lo que es poco probable que esta misma semana el cristikirchnerismo pueda avanzar. La denuncia incluirá lo que la Casa Rosada denomina el “modus operandi” de Bonadio. Según el secretario de Justicia, cada vez que se mueve un expediente en su contra en el Consejo de la Magistratura el juez avanza con alguna causa que involucra a funcionarios nacionales. El juez ya envió a juicio oral a Guillermo Moreno y procesó a Amado Boudou por los papeles falsos de su auto Honda. Álvarez negó, además, que el Gobierno tuviera una intencionalidad manifiesta contra Bonadio. “Ariel Lijo procesó al vicepresidente de la Nación y no lo estamos tratando en el Consejo de la Magistratura, ahí no hay un escudo”, confesó, en una inesperada defensa del juez que tiene a Boudou contra las cuerdas.
La cabeza de Bonadio: Este fin de semana, el piquetero oficialista Luis D’Elía atacó, vía “Twitter”, al juez federal Claudio Bonadio que impulsó una investigación sobre presuntas irregularidades en la empresa que controla uno de los hoteles de la presidenta Cristina Fernández y sus hijos, Máximo y Florencia. Luego de que el jefe de Gabinete del Gobierno nacional, Jorge Capitanich, denunciara un “golpismo activo” de parte de ciertos magistrados, aludiendo a la investigación de Bonadio sobre las presuntas irregularidades en una de las empresas que controla a uno de los hoteles de la mandataria nacional, D’Elía se despachó por esa vía con el magistrado. “Ante el golpe, simbólicamente debemos dejar clavada en una pica la cabeza de Bonadio en la vereda de Comodoro Py”, disparó el dirigente oficialista y pidió: “Su destitución ya”. En ese marco, apuntó contra los “buitres de adentro y afuera que, como no pueden ganarle una elección a Cristina Fernández, juegan la última carga” y reiteró: “Destitución de la mafia judicial”. Aseveró, en una especie de verborragia tuitera y virulenta, que “Bonadio, Campagnoli, Stolbizer, Carrió son armas del Círculo Rojo para atacar al kirchnerismo y estigmatizarlo. No pasarán”. ¡¡¡Me hace acordar a un triste general de los ’80!!!

Buenos Aires, 26 de noviembre de 2014.
Arq. José M. García Rozado
MPJIRucci – LIGA FEDERAL –
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