El ataque en la redacción de Charlie Hebdo; ¿un ataque a la libertad de prensa?

ebo

El “Islam” solo se puede traducir como “la sumisión del hombre a Dios” y además como “la Salvación del hombre”, pero en su nombre como bien dijere Francisco “los cristianos están sufriendo una política de expulsión en Medio Oriente (…) perseguidos, no queridos, discriminados. Antes los judíos sufrieron salvajes ataques y el mundo permaneció en silencio. Ahora nos tocó el turno a los cristianos y de nuevo el mundo dice poco… ¿Por qué el mundo no reacciona?”; y solo lo hace cuando se ataca una redacción de un seudo periódico o revista absolutamente ofensiva para islamistas, cristianos y tantos otros ¿Es esto un ataque a la libertad de prensa?

Bien dice Hamurabi Noufouri “aun cuando no sea el único caso ante el cual “el mundo no reacciona” ni pueda asegurarse que por ello se deba a un solo motivo ni a una práctica generalizable a todos los gobiernos, poblaciones, confesiones, tradiciones o “idiosincrasias” del área, la pregunta pontificia invita a preguntarnos si este paralizante bloqueo de la sensibilidad de la parte del “mundo” de la que se espera alguna “reacción” , podría existir sin el paradójico prejuicio que le impide percibir a esos cristianos como “propios” o como “propiamente” tales. De hecho decir “árabe cristiano”, y más aún “árabe judío”, suena a oximonón, cuando se asume la falsa sinominia reversible “musulmán=árabe=beduino”.” Y continúa reflexionando este arquitecto argentino “Tan difícil resulta encontrar algún texto que no iguale “árabe” a “musulmán” (y viceversa), como no imaginar un “beduino” cuando decimos “árabe”; y luego ingresa en el constante asombro que experimenta ante el dato concreto y muy olvidado de que la inmigración árabe en nuestra Patria comenzó en el siglo XIX con “árabes judíos” y más tarde con “árabes cristianos” agricultores que nada tenían de nómades, tanto como los pocos musulmanes que, como los otros, hablaban árabe, y nos recuerda a todos que es casi inverosímil recordar que estos inmigrantes, al igual que aquellos otros venidos de la Europa –españoles, italianos, franceses, ingleses, galeses, alemanes, ucranianos, polacos, etc.- eran descendientes de los “primeros cristianos y judíos”.
Pero tanto Noufouri como muchos otros árabes reflexionan sobre “expresiones como “Occidente y el Islam” no sólo convierten a todo “árabe” en musulmán hasta que demuestre lo contrario, sino en algo opuesto a “Occidente”. Y este tipo de generalidades atentan contra la razón y hasta con el criterio; él lo cataloga como un “fallo de loa percepción colectiva, con pocas posibilidades de ser subsanado mientras más se tienda a concebir el mundo dividido entre “Oriente y Occidente” fijando –dice- en “Occidente” el domicilio natural del Judeocristianismo y “la Civilización”. ¡Qué terrible y tremendo error, si no es una simple perversidad de ciertos seudo progre! Tanto que para Jesús María Silveyra –escritor del “Diálogo con el Islam”- “esta religión (la segunda en número de fieles luego del cristianismo), se inicia con la prédica del profeta Mahoma en el año 622 de nuestra era, cerca de La Meca (Arabia Saudita), enfrentando el politeísmo que profesaban muchas tribus del desierto –nómades y beduinos tal como definiera Noufouri- .El año y el lugar, marcan y condicionan el hecho histórico” explica. Y aclara, por si fuera necesario, “…judaísmo y cristianismo preceden en el espacio y el tiempo al Islam y tienen influencia no sólo sobre el texto del Corán (libro sagrado escrito en base a las revelaciones que recibió Mahoma), sino también, sobre las prácticas religiosas de los musulmanes (ayuno, oración, limosna, peregrinación y profesión de fe), Así el Islam, religión monoteísta y abrámica como las precedentes, reconoce a muchos patriarcas y profetas del Antiguo y Nuevo Testamento, señalando que Mahoma es el último de los profetas con el que se cierra la “revelación de Dios”.
Edward Said denominó “Orientalismo”, aquello que traza un “mapa de la sensibilidad” que evade el conflicto que le acarrearía a la percepción asociar “lo propio a la barbarie” –beduina- y despojando a lo árabe de su “diversidad religiosa y al cristianismo, al judaísmo, al islam e incluso al laicismo” de sus “diversidades lingüísticas”, metamorfosis temporales y hasta de la movilidad geográfica. O sea, para que quede claro el concepto de Said: “una negación múltiple de la diversidad recíproca que expulsa simbólicamente de la “occidentalidad” a árabes y musulmanes, cuando más se asume al judeocristianismo como su única base y fundamento, así como al judaísmo y al cristianismo de la “orientalidad”, conforme se limita exclusiva y excluyentemente al islam”. Determinismo esencialista mediante, éste concepto de simplificación de sus diversidades, metamorfosis y hasta movilidad geográfica, da lugar a absurdas o perversas expresiones como “Occidente y el Islam”, que además de convertir a “todo árabe” en musulmán (perogrullada perversa y maligna, propia de fascistas y seudo progres autodesignados “librepensadores”), sino que además, y aquí está el nudo de la cuestión de los “ataques de cierta prensa amarillista y ofensiva hacia el prójimo”, lo cataloga de “algo opuesto a “Occidente”, o sea, al judeocristianismo y lo “civilizado”, dado el sentido antagónico provisto por la asociación de “pares opuestos” –Occidente/Oriente y Civilización/Barbarie-”. Este sentido antagónico al que se refiere Said donde “la exclusión y oposición” de uno queda fijado como “condición necesaria” de la definición del otro es claramente en el mensaje egocentrista de esta intelectualidad de librepensadores –arbitrarios, fascistas y ofensivos- un “espejismo de incompatibilidades que conlleva a que se perciba a millones de ciudadanos cristianos y judíos nativos seculares de “Oriente” y a ciudadanos musulmanes nativos seculares de “Occidente” como seres “fuera de lugar”.
Tanto Edward Said como Hamurabi Noufouri explican los “estragos producidos por estas visiones Orientalistas”, Que encasilla como “extranjeros de ninguna parte”, o sea como “anomalías” que como tales están “destinadas a desaparecer”. Este pensamiento totalitario, fascista y estalinista engendra una “subrepticia transferencia” a las víctimas de la responsabilidad de su propia victimización, silenciando la indignación ante el “aberrante rechazo y persecución que sufren como tales”. Y aquí debemos detenernos en las portadas de ciertos semanarios como Charlie Hebdo, o el nacional Barcelona donde la seudo crítica se esconde detrás de la “ofensa lisa y llana”, en una enorme cantidad de oportunidades rayana con la ilegalidad y el delito, pero que de ser atacadas, censuradas o combatidas generan el aquella seudo intelectualidad progresista la cantinela de “la libertad de prensa y expresión”, y el llamamiento a que sea el pueblo, a quien agreden y ofenden descaradamente, quien salga en su defensa. ¡Esto está muy lejos de justificar el asesinato o la barbarie ya sea la cometida por los israelíes contra los palestinos, los seudo islamistas del ISIS contra árabes, musulmanes o cristianos, y extranjeros, la de las potencias coloniales (EE UU, Gran Bretaña, Francia, Rusia, China, etc.) contra pueblos y naciones explotadas y colonizadas por aquellas otras o porque pretenden apoderarse de sus recursos naturales! ¡Toda acción criminal, sea llevada a cabo por quien fuera, es absoluta y totalmente repudiable e injustificable!

Mañana finalmente saldrá a la venta la primera edición de Charlie Hebdo después de que dos terroristas entraran a su redacción el miércoles pasado en plena reunión de cierre y mataran a 12 personas, entre ellas, el director del semanario y otros cuatro dibujantes. Una caricatura del profeta Mahoma con una lágrima rodando por su mejilla sosteniendo un cartel con la leyenda “Yo soy Charlie” bajo el inesperado titular “Todo está perdonado” protagoniza la portada del histórico número. “Escribí «Todo está perdonado» y lloré”, dijo el dibujante Renald Luzier (Luz), autor de la viñeta, a los periodistas en las oficinas del diario de izquierda Libération, que el semanario está usando temporalmente. “Lloré pero también reí”, agregó. “Esta es nuestra portada (…) no es la que los terroristas querían que dibujáramos”, dijo Luz, rodeado de sus compañeros. “Es, ante todo, un hombre que llora”, explicó en rueda de prensa y dejó una frase misteriosa: “Es un mensaje a lo Charlie Hebdo, o sea que arréglenselas solos [para interpretarlo]”. “Es un Mahoma mucho más simpático que el esgrimido por los que abrieron fuego” en el atentado, dijo, por su parte, Gerard Biard, jefe de reacción del semanario. “No cederemos en nada, si no todo esto no habría tenido sentido”, subrayó Richard Malka, abogado del semanario. La frase “Je suis Charlie” (“Yo soy Charlie”) se convirtió en el emblema de la repulsa mundial a los atentados “islamistas” (?) y fue coreada o enarbolada en carteles por millones de personas en las manifestaciones masivas del domingo. La nueva edición del irreverente y ofensivo periódico fue preparada por los sobrevivientes del sangriento atentado que mató a algunos de los más famosos caricaturistas de Francia, como Cabu, Charb, Wolinski, Tignous y Honoré. La edición que saldrá a la venta mañana con tres millones de ejemplares será traducida en versión electrónica al árabe y al turco, además de inglés, español e italiano. Para la versión en turco, Charlie Hebdo se asoció al diario opositor Cumhuriyet que incluirá un cuaderno con la revista en su edición normal. Otro tanto hará por ejemplo el diario italiano Il Fatto Quotidiano.
“No nos echaremos atrás, de otra forma nada de esto tendría sentido”, dijo Malka. “Si levantas el cartel de «Yo soy Charlie» eso significa que tienes derecho a blasfemar (?), tienes derecho a criticar mi religión”, dijo ayer Malka en declaraciones a France Info. “No va a ser un número homenaje, ése no el espíritu de Charlie. El espíritu del semanario es hacer reír a la gente”, explicó. Mientras tanto, en su sitio web, Charlie Hebdo promociona la edición de mañana con la consigna “El diario de los sobrevivientes”, sobre un fondo negro y bajo un gran “Je suis Charlie”. En 2006, Charlie Hebdo reprodujo las caricaturas de Mahoma cuya publicación en el diario danés JyllandsPosten habían desencadenado violentas manifestaciones. Desde entonces y antes del atentado, el semanario satírico -y ofensivo para muchos en el mundo- francés sufrió también un incendio criminal en 2011 y numerosas amenazas. Los dos jihadistas que mataron a 12 personas en la sede de la revista salieron gritando: “¡Hemos vengado al profeta! ¡Hemos matado a Charlie Hebdo!”. No hicieron otra cosa que resaltar lo que vengo –junto a Said, Noufouri y Silveyra- explicando: la segregación del “Orientalismo” que se practica en la Vieja Europa, un continente plagado de inmigrantes de las ex colonias y que pertenecen a los respectivos países del continente como “ciudadanos”, obligándolos a soportar el indignante y aberrante rechazo y persecución, además de exclusión y falta de oportunidades (especialmente entre sus jóvenes) que hace cada vez más evidente que cuando se establece “una concomitancia de larga duración entre la evidencia y el absurdo, éste se fortalece y aquella se debilita, dado que el estereotipo “solo escucha aquello que lo confirma”. El resto se interpreta como ruido o estática”
A esta “debilidad o segregación” apuntó el ataque criminal de París, a que “la “reacción” anule toda aceptación de esas diferencias, donde “la Diversidad” desaparezca y “la Democracia” pierda”. Pero sobre la obstinación “Orientalista” de periodistas-caricaturistas de Chalie Hebdo, o de JyllandsPosten no es que se va a “integrar a aquellas minorías europeas o mayorías islamistas”, sino todo lo contrario se los va a “fogonear en su guerra santa yihaidista”; yo no soy Charlie Hebdo si serlo significa seguir segregando por raza o por religión porque como bien explica Silveyra, “pretender eliminar la presencia de judíos y cristianos en Medio Oriente, sería como negar toda la historia de la salvación que se inicia con los relatos del Génesis, sigue con el diluvio y el arca de Noé, continúa con la descendencia de Sem hasta la partida de Abraham, para ramificarse luego en la historia de sus hijos “Ismael e Isaac”, que devendrán en el pueblo árabe y judío”, por lo cual la presencia del pueblo judío y cristiano están inscriptas en Medio Oriente –“no sólo con las palabras que emanan de la Torá o la Biblia, sino con la sangre derramada por tantos mártires de la fe, incluyendo Jesús (Isa para los musulmanes)”-, como la de los musulmanes lo está en Occidente –“también por las palabras que emanan del Corán que supo “Civilizar” y “engrandecer” a España, el sur de Italia y hasta a la Francia misma”-. Saber distinguir entre musulmanes, islamistas y jihaidistas es tan importante como distinguir entre republicanos y democráticos y fascistas, estalinistas y totalitarios. ¡Aquí se encuentra la cuestión central, y no en una supuesta “libertad de prensa” que esconde el agravio y la ofensa gratuita!
Charlie Hebdo, como Barcelona o como JyllandsPosten son tan reaccionarios y totalitarios como lo es el Estado Islámico (ISIS en sus siglas en inglés) que pretende acabar no sólo la fe, sino la vida de miles de cristianos y yazidíes, buscando imponer un “régimen integrista” islámico, primero en la zona del actual Califato –norte y centro de Irak y parte de Siria-, luego en todos los países musulmanes a quienes también combate (“la umma”) y más tarde al mundo. Esta violencia propagada en nombre de la fe, es tan aberrante como lo es “blasfemar contra cualquier religión o creencia religiosa”; unos lo llaman el “califato del Estado Islámico”, otros “Al-Qaeda” sus supuestos opositores lo llaman Charlie Hebdo, Barcelona o JyllandsPosten, pero en todos el lema para “los infieles” es o se convierten y aceptan “al Islam o se van, o los matamos” , o aceptan la blasfemia y la ofensa o “atentan contra la libertad de prensa”. Unos apelando al nombre de Dios y a la práctica de la jihad, los otros apelando a la libertad de blasfemar y ofender. Estos miembros extremistas congregan “Fundamentalistas de todo el mundo” de un origen o del otro, que en la práctica parecen desconocer la práctica: “de la Jihad mayor (el esfuerzo o el combate espiritual individual), o la libertad de expresión civilizada y no ofensiva, y terminan por sincretizar el sentido de la jihad menor, entendiéndola sólo como “guerra santa” o como el derecho a blasfemar, a tener derecho a criticar ofensivamente la religión, cualquiera sea ella”. En esto de la jihad menor o la blasfemia y el ataque a la religión, y a la luz de los tiempos que se viven, en comparación con aquellos en los que se propagó el Islam más allá de los pueblos árabes –entre turcos, persas, egipcios, tribus Magrebíes, etc.- o los credos judíos y cristianos, es cierto que “aún existen múltiples interpretaciones”, desde las más violentas a las más pacíficas
En el caso de ISIS o Al-Qaeda, la jihad tiene el significado extremo de “querer propagar e imponer el Islam por la fuerza”; siendo un ejemplo de la aplicación errónea de la Jihad con fines terroristas rayanos con la locura, esto es lo que acaba de suceder en París con los asesinatos de Charlie Hebdo y el mercado kosher. Para esto buscaron justificación en la aparición –reiterada excesivamente debemos aceptar- de unas caricaturas satíricas blasfemas sobre el Profeta, pero antes o al unísono se produjeron otras barbaridades como las decapitaciones del ISIS o los niños bomba de Nigeria, todo en aras de una supuesta “guerra Santa”, guerra que pretende retrotraernos a épocas de las cruzadas contra el Islam por parte de reyes católicos europeos. Así también debemos horrorizarnos con las masacres del pueblo Palestino a manos del Estado de Israel por infantiles e ilógicos ataques de una guerrilla terrorista como el Hammas, que sólo sirve a los fines de una extrema derecha hebrea que precisa de la “guerra territorial” para justificarse y justificar la negación de “dos pueblos dos Estados”, existentes en la Palestina preinglesa descendientes de los hijos de Abraham o sea el pueblo árabe (palestino) y el judío. En éstas o tantas otras guerras genocidas –los Balcanes, Irak/Irán, turcos/armenios, Chipre y sus enfrentamientos greco/turcos, o los ruso/chechenos, etc.- se termina asesinando en el “nombre de Dios”, en supuestas defensas del Islam, la Judía, la cristiana (hace años ya), es decir, “en nombre de la Salvación” o en nombre de la “libertad de blasfemar y ofender religiosamente” escondida tras una supuesta libertad de prensa y pensamiento.
¡Es todo una verdadera farsa… Dios y la libertad de prensa nada tienen que ver con la muerte, la blasfemia, la guerra o la ofensa gratuita!

Buenos Aires, 12 de Enero de 2015.
Arq. José M. García Rozado
MPJIRucci – LIGA FEDERAL –
____________________________________

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s