Continúa el debate sobre el atentado a Charlie-Hebdo

Por Federico Campbell Peña

Múltiples han sido las condenas, a las que se sumó la revista disidente Generación, del asesinato de doce personas, entre caricaturistas y trabajadores de la redacción del semanario Charlie Hebdo el pasado 7 de enero en el barrio once de París a manos de una célula yijadista manipulada desde Yemen. Asesinatos repudiables, pero…

Desde su encierro en la embajada ecuatoriana en Londres, el fundador del sitio Wikileaks Julian Assange aseguró: “Los terroristas de París eran incompetentes, amateurs y se los quiere pintar como súper villanos para esconder las deficiencias del servicio secreto francés” y matizó que la tragedia debe enmarcarse en un contexto más amplio:

“Hay que entender que cada día se está produciendo una masacre de esa magnitud en Irak y otros países del mundo árabe. Y esto ha sucedido gracias a los esfuerzos desestabilizadores de Estados Unidos, el Reino Unido y Francia. Francia ha participado en el suministro de armas en Siria, Libia y en la recolonización del estado africano de Mali. Esto ha estimulado el ataque, en este caso usando un objetivo fácil como Charlie Hebdo. Pero la realidad es que el servicio secreto francés deja muchas preguntas abiertas sobre lo sucedido”, dijo Assange.

¿Es que la Sureté no sabía del atentado, no interceptó a tiempo las comunicaciones entre los terroristas y Yemen? ¿lo dejaron pasar, “laisser passer”, para aumentar la intervención militar en Irak?, dijeron los promotores de las teorías de la conspiración. Detalles de los preparativos del ataque se mantienen bajo reserva. No así, que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu se haya posicionado como defensor de las libertades, en la mega marcha del 11 de enero en París, dejando para el olvido el genocidio que cometió en Gaza el verano de 2014. En términos de propaganda, el gran beneficiado es el gobierno de Israel por lo sucedido en torno a Charlie-Hebdo. Además, se dio el lujo de dar órdenes al presidente Francois Hollande respecto a cómo dirigir las investigaciones.

Por esos días aciagos surgió en la red el #JenesuispasCharlie, de musulmanes indignados por los muchos dibujos de Mahoma y pocos o nulos de rabinos judíos. Fue entonces cuando el primer ministro francés Manuel Valls, recién salido del acto en la Sinagoga el 11 de enero, ordenó el arresto del comediante crítico de Israel, Dieudonné, quien enfrenta juicio por “apología del terrorismo”, tras publicar en su facebook, ya suprimido: “Me siento Charlie Coulibaly”, éste último, el nombre del terrorista que mató a seis personas, todas judías en una tienda en Vincennes y a una mujer policía en Montrouge, en París.

Reporteros sin Fronteras no condenó la presencia de Netanyahu, el exterminador de la TV de Gaza, entre otros edificios, pero escribió: “¿En nombre de qué los representantes de regímenes predadores de la libertad de la prensa vienen a marchar a París en un homenaje a una publicación que siempre ha defendido la concepción más alta de la libertad de expresión? Reporteros sin Fronteras (RSF) expresa su indignación por la presencia en la “marcha republicana” realizada en París de dirigentes de países en los que los periodistas y los blogueros son constantemente reprimidos, como Egipto, Rusia, Turquía, Argelia y los Emiratos Árabes Unidos “.

La antrópologa Yuriria Iturriaga, quien convivió con la comunidad musulmana en París durante 30 años, no justificó el asesinato de los caricaturas, de ninguna manera, pero trató de ponerlo en el contexto de la discriminación eterna a los jóvenes árabes de los suburbios parisinos, de la Banleiu, marginados históricamente en Francia. Son estos vaguitos marginados los más propensos a unirse a Al Qaeda en las mezquitas parisinas, instigados por jeques misóginos extremistas. Yuriria pregunta “¿ Se vale denigrar y caricaturizar los símbolos sagrados para un pueblo? No se vale. Tampoco se vale que te maten por que lo hiciste. Pero es una imprudencia, una estupidez, ¿qué gana Occidente haciendo esto?”.

Aquí en México, el IFAL presentó en enero, después del Festival internacional de Cine de San Cristóbal de las Casas, un largometraje documental sobre el semanario Charlie Hebdo y otro sobre las dificultades de los caricaturistas del mundo entero de expresarse libremente.

“Los recientes asesinatos de dibujantes, humoristas y ciudadanos en Francia, así como la enérgica reacción mundial a los ataques, son un llamado urgente a abrir el diálogo y la discusión en torno a dos temas centrales para la construcción de sociedades contemporáneas en la lucha por la inclusión, el respeto y la defensa de libertades fundamentales como la libertad de expresión y la relación entre lógicas religiosas y laicas”, aseguró el IFAL.

Las películas comentadas en San Cristóbal de las Casas por El Fisgón (Rafael Barajas) y en el IFAL por Boliván fueron: “C’est dur d’être aimé par des cons” (2008) de Daniel Leconte (que podría traducirse al español como “Qué duro es ser amado por idiotas”) y “Caricaturistes: fantassins de la democratie” (2014) de Stephanie Valloatto (“Caricaturistas: los soldados de la democracia”); ambos estrenados en selección oficial en el Festival de Cine en Cannes.

Aparte, se exhibió en enero también en el Cine Tonalá el documental filmado en Mosul en 2014 sobre el Estado Islámico, donde se documentan sus crucifixiones y otras ejecuciones de homosexuales, mujeres, niños y civiles.

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