LOS INMIGRANTES ANCIANOS

"Los peregrinos no pidieron permiso". Foto: cfpereda

“Los peregrinos no pidieron permiso”. Foto: cfpereda

El Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos permite el ingreso legal a personas bastante mayores, siempre y cuando sean padres de ciudadanos estadounidenses, en tanto que a jóvenes capacitados, aptos para trabajar y con pasado judicial completamente limpio, se lo niegan.

Para las personas mayores, es muy difícil adaptarse a un sistema nuevo y a una fría sociedad que los ignora y tener que comenzar una nueva vida en un país en el que ni siquiera hablan su idioma y donde es nada fácil hacer nuevas amistades.

Es muy difícil ser feliz en un país donde sus familiares no les pueden prestar la atención que ellos tanto necesitan, porque están ocupados en sus trabajos para poder subsistir, en tanto que ellos se quedan en un apartamento o en una casa completamente solos, muriendo de tristeza y de melancolía.

Es natural que quienes llegan ya ancianos a cualquier país, se sientan solos, tristes y añoren la tierra en la que siempre vivieron. Además, más temprano que tarde, se convertirán en una carga para el Estado, pues ellos, o mejor, sus hijos, sólo esperan a que presenten el examen para tomar la ciudadanía estadounidense y así adquirir el derecho a reclamar ayuda suplementaria, servicios médicos y sellos de alimentos, sin haber trabajado un sólo día en el país que los acogió. En cambio, quienes sí trabajaron durante décadas pasan penurias.

Pero la culpa no la tienen los ancianos, la culpa es de sus hijos quienes, en un acto de egoísmo irreflexivo, en lugar de dejarlos en paz en sus respectivos países, los traen a vivir una existencia de amargura porque no les pueden ofrecer lo que más necesitan: amor y compañía. Algunas veces los traen, más por conveniencia que por amor, para que ya en el ocaso de sus vidas, cuiden a sus nietos mientras trabajan y salen a divertirse.

Estamos experimentando una profunda crisis económica, y el Servicio de Inmigración y Naturalización permite el ingreso de personas mayores de sesenta años, a sabiendas de que se convertirán en una carga para el país.

Si los hijos quisieran verdaderamente a sus padres, les enviarían dinero y los dejarían en paz en sus países de origen, visitándolos cada vez que puedan, en vez de sacrificarlos y condenarlos a terminar sus vidas, matándoles la alegría y encerrándolos dentro de cuatro paredes hasta que la muerte llegue.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

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Un pensamiento en “LOS INMIGRANTES ANCIANOS

  1. Tocayo tocas un punto critico, neuralgico y penoso. La inmigracion de personas de tercera y cuarta edades llegando a EE.UU. donde en muchos casos sus hijos, despues de instalados, los abandonan o utilizan sus limitados anos de vida para beneficio propio del iondividuo o la pareja que cuide de los nietos, cocinen y resuelvan los trabajos domesticos del hogar. Pero tenemos excepciones donde hijos y nietos los reunifican para que compartan un vida distinta y diferente. Hablo en este caso de Cuba y el castrismo destructivo que ha separado familias y desolado ciudades, pueblos y barrios donde dejarlos atras seria matarlos en vida. Para conocer Cuba 85% pobreza hay que conocerla. Como decia conozco viejitos y viejitas que viven felices con sus hijos, nietos, sobrinos y hermanos felices y contentos en Miami que hasta han repatriado desde Cuba a sus muertos para que descanse en este acogedor Sur de la Florida.

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