Argentina: ¿Y si la UCR le gana a Macri?

Terminada la conflictuada convención radical de Gualeguaychú, surge un interrogante nuevo pero posible: “¿Qué pasaría si Mauricio pierde en CABA con Micheti y en Santa Fe con Del SEl?”. Ante esta posibilidad cierta y concreta el candidato radical se entonaría para las PASO de Agosto y Mauricio podría tener un dolor de cabeza impensado, pues de darse aquel supuesto Macri “se amesetaría”, tal como hoy le ocurre al massismo y la UCR podría ser “el contendiente”.

Este domingo 15 la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical aprobó la alianza con Mauricio Macri y Elisa Carrió que excluye otras alternativas como las de UNEN y Sergio Massa, aunque dejó la puerta abierta a los “acuerdos provinciales”, siendo esta vía un clario peligro para la integración vercadera de lo acordado en Gualeguaychú. Viene ahora la etapa de trabajo para articular la nueva coalición, especialmente en cuanto a la conformación de la lista de candidatos a diputados y senadores que se buscaría que sea única, lo que demandará mucho esfuerzo de negociación. ¡Fue una noche extremadamente agitada! En la vereda de enfrente, Sergio Massa deberá evaluar su estrategia, ya que perdieron sus aliados en la UCR, aunque se mantienen los “acuerdos provinciales (NEA, NOA, Corrientes, etc.)” y antes había perdido el apoyo de Carlos Reuteman en Santa Fe, uno de los principales distritos electorales del país. En tanto, desde el cristikirchnerismo ya comenzaron las comparaciones con la Alianza que llevó a Fernando De la Rúa al Gobierno: lo dijo anoche (15/03) Daniel Scioli en un programa del canal América y lo repitió hoy (16/03) el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que además habló de una “derecha espantosa (?)”, como si ellos –el cristinismo gobernante fuera de izquierda-. Pero volviendo a lo que dejó la reunión de Gualeguaychú, Federico Storani fue la figura más cuestionada por el sector que estaba en contra del acuerdo que impulsaba Ernesto Sanz. Fue acusado de “traidor” y “entregador del partido”. Él también hizo lo suyo cuando habló de “los comentaristas de la política”. Como ya se comentó, a la salida, un grupo de jóvenes militantes persiguió a Storani por la calle, lo insultó y le dio patadas a la camioneta en la que se retiró, algo similar le paso a Sanz quien debió retirarse escoltado por la policía entrerriana.

El portal “Letra P”, deja otras anotaciones de color: Entre los discursos que más resonaron en el teatro estuvieron los de los convencionales santafesinos, que plantearon “la contradicción que significa que el partido sea socio del Pro a nivel nacional, pero compita contra la candidatura de Miguel del Sel, en Santa Fe”. Un convencional de la provincia lo planteó de manera cruda. “Necesito 40 psicólogos para explicar en la provincia que el Pro es malo pero que en a nivel nacional es bueno”, dijo. Resultó llamativa la ausencia, a la hora de la votación, de Carlos Fascendini, ministro del gobierno de Antonio Bonfatti y precandidato a vicegobernador, en la fórmula que encabeza el socialista Miguel Lifschitz. Entre los cruces de la noche, hubo frases calientes: “A mí me acusan de entregarle llave en mano la UCR al Pro. La sociedad no va a entender que la salida al kirchnerismo puede ser liderada por alguien que viene del kirchnerismo”, lanzó Sanz en referencia a Julio Cobos. Gerardo Morales replicó: “¿Entonces qué hacemos con (Martín) Lousteau, que es nuestro candidato en la Ciudad de Buenos Aires? ¿Y qué hacemos con (Emilio) Monzó?”. Dos mujeres; Lilia Puig de Stubrin y Mabel Bianco fueron las elegidas para conducir el debate y las encargadas de calmar los airados ánimos de los convencionales. La presidenta de la Convención evitó emitir opiniones, Puig de Stubrin tuvo su fallido cuando, al someter la moción del sanzismo a votación la anunció como “¡la propuesta de la mayoría!”, dando a ¿entender? que sería la ganadora. A su lado, Bianco se rió irónicamente. Antes se había indignado con los oradores. “Dejen de mencionar a Alfonsín y de decir que somos el partido de los desposeídos, ¡vamos a ir a un acuerdo con Macri!”, se lamentó, furiosa. Pero el mayor contrapunto entre las mujeres fue cuando comenzó la votación y los incidentes en la puerta del teatro. Mientras que Puig de Stubrin insistía en “seguir con el conteo de votos”, Bianco forcejeó y le arrebató el micrófono para anunciar que iría personalmente a ver qué estaba pasando con los jóvenes que protestaban afuera y lidiaban con la policía. Luego volvió e informó que “¡se podía seguir adelante con la votación!”

En tanto, anoche en el programa “La Cornisa”, de Luis Majul, Daniel Scioli se refirió al acuerdo como otra “Alianza”. La misma comparación hizo esta mañana Aníbal Fernández: “En 1999 se formó una alianza con un claro contenido político, participaban dirigentes de fuste: Raúl Alfonsín, ‘Chacho’ Álvarez, Graciela Fernández Meijide… A eso se le puso un fronting. ¿Quién fue? Un jefe de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, de formación conservadora, obnubilado por el neoliberalismo y que tenía pocas luces”, dijo en referencia a Fernando de la Rúa. Recordó, luego, que “los resultados fueron un espanto”. “La degradación de las instituciones, un país en los infiernos, 54% de pobreza, 27,7% de indigencia, 25,5% de desempleo”, enumeró y los acusó de haber puesto “en riesgo 150 años de construcción política” del país. “La historia ahora vuelve a repetirse. Aparece una nueva Alianza no ya con un objetivo político, sino electoral. Aparece Ernesto Sanz, un representante de la más rancia derecha conservadora; Elisa Carrió, una Juana de Arco moderna; y de esta visión encuentran un fronting. Lo mismo que la vez anterior: un jefe de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, de formación conservadora, obnubilado por el neoliberalismo y que también tiene pocas luces”, en referencia a Mauricio Macri. Por último, Elisa Carrió vaticinó: “Hoy ya creo que se gana en primera vuelta” y consideró que el acuerdo logrado “era lo que pedía una gran mayoría del pueblo (?)”, contradiciendo todas las encuestas de opinión existentes (ver nota del sábado “Unidos y dominados o ¿amontonados?”), a la vez que señaló que “ahora le toca a la sociedad elegir, pensar y razonar quién quiere que conduzca esta primera etapa de la República, esa etapa de transición a un modelo político distinto”.

“Va a ser una coalición de gobierno que es muy parecida a lo que sucede hoy en Chile, es como la concertación chilena. Tiene todas las posibilidades de mantenerse porque nadie pierde su identidad. Y además, porque no hay extremos. Es toda gente de centroderecha o centroizquierda, pero más bien gente que coaliga en el centro”, concluyó en declaraciones a radio “Mitre”. Para entender lo que paso debemos rehacer la jornada y la previa. Los cabildeos empezaron el viernes 13, cuando los principales dirigentes se instalaron en Gualeguaychú, Entre Ríos. Para el sábado 14 al mediodía, los dirigentes eran visibles en la costanera de la localidad, junto al río Uruguay. En la parrilla “La Cabaña” se instalaron dirigentes del sanzismo. El senador Mario Cimadevilla,el diputado Ricardo Buryaile, el legislador Hernán Rossi y Emiliano Yacobitti, Facundo Suárez Lastra y Enrique Nosiglia. A pocos metros, en “Terrazas”, almorzaron Miguel Bazze y otros dirigentes del alfonsinismo. En el “hotel Embajador” se estableció el comando de Julio Cobos, Gerardo Morales y Ricardo Alfonsín. Durante todo el día los operadores se cruzaron de un búnker a otro para negociar posiciones, mientras iban haciendo el conteo para cada una de los sectores. Los encargados de llevar adelante las conversaciones fueron Ángel Rozas y Morales, por un lado; y Walter Ceballos y Federico Storani, por el otro. Ambos sectores se autoproclamaban ganadores –por una diferencia de 20 votos que estaban de uno u otro lado, según el interlocutor- pero el sector de Sanz mostró tranquilidad desde un primer momento.

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No obstante, antes del comienzo de la convención, en el búnker de Cobos todavía había confianza. “Está peleado, la diferencia es mínima, puede pasar cualquier cosa. Estamos bien”, aseguró un convencional. El senador Morales tuvo a su cargo la arenga que terminó con aplausos y gritos de aliento para la posición del cobismo. El jujeño les pidió a los convencionales que, más allá del resultado, disfrutaran del retorno de la UCR a las grandes ligas. En los alrededores del teatro Municipal de Gualeguaychú agitaban los jóvenes de la agrupación “La Cantera” y la “Juventud Radical” con cantos en contra del acuerdo con el PRO. La Convención comenzó a las 16:15, un par de horas después de lo previsto. La presidenta, Lilia Puig de Stubrin, abrió el evento con una advertencia a sus correligionarios, una vez que confirmó la presencia de 330 sobre un total de 337. Enseguida se abrió paso a los homenajes partidarios, entre los que estuvo el correspondiente al ex fiscal Julio Strassera, que tuvo a su cargo Leandro Despouy. El evidente nerviosismo del evento hizo que se pasara por alto el canto del Himno Nacional y de la marcha radical. Ante el reclamo de un convencional, todos se pusieron de pie para entonar el primero. Para la marcha partidaria no hubo clima de unidad. Desde los palcos seguían el debate dirigentes de las dos líneas. Ricardo Alfonsín, Bazze, Manuel Garrido, Rozas, Eduardo Costa, Laura Montero, Luis Petri y Luis Naidenoff, de un lado. María Luisa Storani, Mario Cimadevilla, el gobernador Ricardo Colombi, por el otro. En la planta baja, frente al escenario se ubicaron, a la derecha, Sanz junto a Ceballos. Del lado izquierdo se sentó el sector de Cobos y Morales. ¡Un pasillo dividía las dos posturas del encuentro! Sin embargo, los operadores siguieron manteniendo contactos en los pasillos del teatro, en hoteles aledaños y en el centro de prensa montado en la Casa de la Cultura. Con el correr de la tarde el panorama empezó a aclararse. El entusiasmo del sector de Sanz dejaba adivinar que la balanza ya estaba inclinada.

Durante todo el día circularon rumores sobre supuestos ofrecimientos que recibieron los convencionales que se habían inclinado inicialmente por la posición de Cobos y terminaron cambiando de idea. “Contratos anuales en la administración pública”, financiada por el PRO, fueron algunas de las ¿supuestas? razones que habrían cambiado el curso de algunos votos. La primera señal de que la decisión de la Convención ya estaba tomada fue cuando los convencionales tuvieron que pronunciarse sobre la impugnación al mandato de una convencional correntina. El resultado de la votación fue 188 a 114, a favor de la postura que sostenían los sanzistas y fue una muestra de lo que podía llegar a suceder después. Para el cobismo fue la certeza de que la derrota estaba asegurada, además de la confirmación de cómo votarían los convencionales correntinos, por ejemplo –que se alinearon con la posición de Sanz– y que los votos de la provincia de Buenos Aires no estaban garantizados como en la previa le había asegurado el alfonsinismo a Cobos. De los 73 convencionales de la provincia (de los cuales asistieron 68) más de 40 votaron por la postura de Sanz, cuando se suponía que con esa misma cantidad contaba el sector de Alfonsín. El apoyo de Corrientes también estaba en duda. Pese a los llamados que a último momento recibió el gobernador Colombi por parte de Sergio Massa para que apoyará la posición que proponía avanzar hacia una acuerdo amplio, el correntino finalmente se alineó con Sanz. Los votos de Mendoza, donde lidera Cobos, también fueron a parar a la postura del presidente del partido, Sanz.

En el sector de Cobos se anunció: si ganaba la propuesta de Sanz, el ex gobernador de Mendoza se bajaba de la carrera por la Presidencia. Los discursos se extendieron durante toda la madrugada y la votación comenzó poco antes de las 5:00. Ricardo Alfonsín aseguró que “con este acuerdo no seremos la columna vertebral de una coalición. No podemos ocultar que la gente no está esperando el resultado de esta convención para ver qué radical va a ser Presidente, están esperando para ver si Massa o Macri van a ser presidente”. El blanco predilecto de los que no apoyaron el pacto con el Pro fue Federico Storani, a quien llamaron “traidor” y lo acusaron de “entregar el partido” a Macri. Desde las gradas tiraron globos amarillos para chicanear al sector de Sanz. Otro de los que sufrió las recriminaciones de la militancia fue Enrique Nosiglia, quien fue agredido por jóvenes que protestaban en la puerta del teatro, tras la Convención. Nosiglia recibió algunas patadas y botellazos y se tuvo que retirar custodiado por efectivos de la policía. Final: la UCR irá con Mauricio Macri y Elisa Carrió.Y aquí la gran pregunta: “¿Qué sucede si en las PASO de Capital gana Gabriela Micheti y pierde Larreta (el hombre de Mauricio)? Y además ¿Qué pasa con la elección de Santa Fe donde se enfrenta el FAP (cercano a Cobos y Morales)?”, porque si gana el FAP y pierde Del Sel, Macri se amesetaría tal como hoy le ocurre a Sergio Massa que tiene un problema enorme en su campaña electoral. Para comenzar, tendrá que impedir el exodo de varios alcaldes bonaerenses que venían amenazando, durante los días previos, con cambiarse de bando, imitando a Gustavo Posse, alcalde de San Isidro.

La cuestión se centra en que amesetado Macri –por las razones explicadas- y Massa, la UCR asentada en distritos importantes del país –Santa Fe, Salta, Jujuy, Formosa, Corrientes, Chaco, Santiago del Estero, Catamarca, Mendoza y ¿Capital Federal? (porque derrotado Larreta, aunque gane Micheti Lousteau se convertiría en una seria amenaza con una UCR “empalagada de triunfo”)- iniciaría un “repunte hoy aún impensado”. Los manifestantes mientras la convención sesionaba coreaban entonces: “Sanz, compadre, la con… de tu madre”. Luego entonaron la marcha radical y otro canto que prometía “si te vas con la derecha, qué kilombo se va armar”. En general, los jóvenes demostraron ser quienes se oponen más a esa alianza. Adentro, los convencionales e invitados especiales que respondían a Julio Cobos interrumpían la lectura de la propuesta que hacía Storani, cantando la marcha radical y gritándole “mentiroso”, “traidor” y “entregador”, entre otros epítetos. Muchos convencionales alineados con Cobos se levantaron de sus asientos con intención de retirarse y no votar, pero fueron persuadidos por la presidenta de la Convención Nacional, Lilia Puig de Stubrin. Luego de calmada la situación, se procedió a la votación de la propuesta.Tres posturas fueron sometidas al voto de los más de 330 dirigentes: A. “Sellar una alianza con Massa.” El senador nacional Gerardo Morales promovía una alianza con el Frente Renovador, defendiendo los acuerdos alcanzados en Jujuy, Tucumán, Formosa y Corrientes, entre otras provincias. B. “Mantener la asociación con el socialismo en el Frente Amplio-UNEN”. La representaban los diputados Julio Cobos y Ricardo Alfonsín: fortalecer el FAU -alianza que integran desde abril de 2014 con la CC-ARI, el Partido Socialista, el GEN, Libres del Sur y Proyecto Sur-, presentando un precandidato presidencial radical y rechazando acuerdos tanto con el PRO, que lidera Macri, como con el Frente Renovador.

C. “Pactar con Macri, del PRO, rechazando sumar al Frente Renovador que lidera Massa”: una exigencia de Mauricio Macri que Sanz ha admitido, abandonando su posicion anterior de promover un frente que incluía a Massa, y abriendo un posible y casio seguro sisma en el partido de Irigoyen y Alem. En el escrito de convocatoria del 28/11/2014, la titular de la Convención, la santafesina Puig de Stubrin destacó la necesidad de evitar la entrega del partido a “aventuras electorales de proyectos nacionales de protopartidos políticos que hoy se reconocen a través de un nombre o de un color” y sostuvo que “la UCR es superior a circunstanciales candidatos y su destino no puede estar enajenado a las necesidades de éstos”. En estas circunstancias Sanz se sabe ganador, aunque el radicalismo se desgrane al permitirse “alianzas provinciales con otros candidatos presidenciales”, y mira con atención lo que pueda suceder el 26 de abril en CABA, en las PASO de Santa Fe, y primordialmente el armado de la provincia de Buenos Aires, donde radica su tremenda imposibilidad de superar un 15%. De allí en más, y como explicare la problemática se le abre a Mauricio Macri porque debe lograr imponer a Larreta en CABA, a Del Sel en Santa Fe y lograr que el PRO no pierda las PASO de Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos, todos ellos distritos grandes y “muy difíciles para el PRO” y donde si pierden frente a la UCR y sus candidatos se le puede venir encima un problema “nunca evaluado”.

El senador radical por Corrientes y humorista Eugenio “Nito” Artaza se convirtió este lunes en el portavoz de la facción perdedora de la Convencional de la UCR que en Gualeguaychú decidió durante el fin de semana cerrar un acuerdo con el PRO de Mauricio Macri. Artaza, junto a Gerardo Morales y otros, apuntalaban la candidatura de Julio Cobos para luego de las PASO cerrar un “acuerdo más amplio”, que básicamente significaba un pacto con el Frente Renovador de Sergio Massa. En un raid mediático por distintas radios, Artaza dijo que el acuerdo que votaron los convencionales está hecho a la medida de “un círculo rojo de grandes empresas” que quería que la UCR acompañe la candidatura de Macri, a quien vinculó con la “derecha” y las “corporaciones”; y que se bajó “al único candidato que medía 10% en las encuestas” para ungir a otro que “mide el 0,66%”, en alusión a Ernesto Sanz, presidente del partido, promotor del acuerdo con el macrismo y Elisa Carrió, y ahora precandidato oficial del radicalismo. Pero fue en “1+1=3”, el programa de Santiago Cúneo que se emite por “Cadena Uno (AM 1240)”, donde Artaza anticipó que el acuerdo ratificado por los convencionales en Entre Ríos conducirá a una “ruptura del partido de Alem e Yrigoyen, que como primer síntoma tendrá su renuncia al comité nacional como secretario de Cultura”. “Vamos hacia una ruptura del partido, que es transitoria porque no tiene sustento ideológico”, dijo Artaza en relación al acuerdo con el PRO y anticipó que la “atomización” del electorado radical se partira entre los eventuales acuerdos de los radicales disidentes con Margarita Stolbizer, Sergio Massa e, incluso, con el Gobierno Nacional. Esta última fracción está encabezada por el histórico dirigente Leopoldo Moreau y Artaza consideró “legítima” esta posición. Consultado sobre si se sentía “más cerca” de Cristina Fernández que de Macri, Artaza no lo negó y respondió: “yo me siento cerca una fuerza nacional y popular desde el radicalismo”. No obstante, aclaró luego que no se irá “Moreau y el kirchnerismo”.

Artaza continuó las crítica y dijo que en los distritos donde la UCR pactó con el PRO “desapareció el radicalismo”. También cuestionó el resultado de la convencional al atribuirlo a un “acuerdo de cúpulas” hecho “a espaldas de los afiliados”. “Si a mi das a elegir, si el sello del radicalismo va a estar con la derecha, yo iría un acuerdo con una parte del peronismo, con el Frente Renovador, si no nos queda otra opción”, dijo Artaza de cara a los próximos movimientos de los radicales disidentes. Más allá de la ruptura anunciada por Artaza, el senador correntino confirmó su permanencia en el bloque de la UCR en la Cámara Alta y aseguró que ahora será sólo su par Gerardo Morales quien solicite el paso al costado del presidente del cuerpo legislativo, Amado Boudou, procesado en dos causas judiciales. “Sanz no lo podrá hacer porque su candidato a Presidente también está procesado”, dijo refiriéndose a Mauricio Macri. ¡Todo excesivamente revuelto y amontonado como expresaba el pasado artículo!

Buenos Aires, 16 de marzo de 2015.

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