¿Analistas políticos en los Medios o vulgares voceros de campaña?

Por Jesús Marzo Fernández

Nos encontramos en el mismo centro del proceso electoral estadounidense que de por si, es el más costoso del mundo y que goza de todas las prioridades en todos los medios de comunicación, prensa, radio y en especial TV.

Ya nos hemos acostumbrado a ver en los noticiarios y en los programas informativos un segmento dedicado a las encuestas, a los debates y a escuchar las opiniones de los analistas especializados en los temas políticos, que por cierto, más que supuestos especialistas, parecen voceros oficiales de un partido o de un candidato en específico.

El periodismo de medios se ha degenerado hasta su nivel más bajo y por estas épocas electorales, o electoreras diría yo, llegan hasta su punto de metástasis, en los que tratan desesperadamente de convencer al público por sus preferidos, como si todos los espectadores tuviésemos un boniato por cerebro.

Aun no tengo claro qué objetivo persiguen los conductores de los programas políticos, –que son los peores por su parcialidad evidente, y por su impacto visual en la sociedad- , cuando presentan a los analistas, siempre le ponen el apellido, demócrata, o republicano o miembro del equipo de Trump o de Rubio, etc, , como para ir condicionando el tema cuando en verdad una persona que asuma esa responsablidad ante los medios, debe ser lo más objetivo e imparcial posible. Mejor seria, por respeto a todos nosotros, es que los llamen por su nombre VOCEROS, o propagandistas preferiría yo.

Medios más serios, al menos los llaman “estrategas” , y eso es un poco mas decente. Pero en los medios hispanos y locales de Miami, dan agruras esos mentados analistas que solo hablan de un candidato como si fuera lo más sagrado o de un partido como si fuera la opción que salvar[a a los destinos de EE UU, sin tener el mas minimo de decencia con el resto de los electores que pueden y tienen derecho a tener otra opinión.

Yo padezco en carne propia de ese cartelito. Me llaman analista en los medios, incluso en Wikileaks, , cuando en verdad solo soy un testigo de primera mano de lo que es el tema Cuba, el castrismo y el comunismo internacional.

Entre todo esa marea abrumadora y alucinadora que es el tema de la política, les confieso que lo único que me interesa es el tema Cuba, y por añadidura ubico en la mira a todo esos políticos y politiqueros que se autotitulan analistas pero que defienden a sus candidatos tratando de comprar votos, mezclándolos con el ya manido tema del cubaneo que no es otro que el dolor que sufre mi pueblo, en especial aquí en el sur de la Florida.

Resulta interesante y uno aprende. Todos venden sus mercancías . Pero de Cuba no saben nada, excepto que la misma retórica que escuchan por la radio y la TV , que hoy es lo menos objetivo que existe en relación con el cubano de a pie, así que todo lo veo como estúpidos comerciales de campaña.

De los políticos que están en la pelea, el único que me llamaba la atención era Jeb Bush, con su cara de buena gente, y por su decencia, pero en realidad para lo que sirve es para yerno porque para presidente , le queda grande.

Desde que adquirí mi ciudadanía , me declaré votante independiente y siempre me decido el último día, y como es lógico asociando al candidato con el Tema Cuba.

No me llama la atención Hilary Clinton con su negocio de ventas de emails, ni Sanders viejo socialista con su venta de sueños gratuitos a los jóvenes.

Por el otro lado , Ted Cruz tampoco cumple mis expectativas -no me gustan los fanáticos religiosos-.

A Marco Rubio , me parece que le queda grande el sayo, además le falta “calle”, le hubiera hecho falta haber jugado a las “bolas” en el parque Trillo y correteado por el barrio de Cayo Hueso y hablar alto y “partir para arriba” que me aguanten para no desgraciarme. Pero si es el candidato que queda, me lo tendré que comer con papas fritas, siempre cubiche.

Asi que si me piden mi opinion en este show político que ha puesto en escena al magnate Donald Trump, diria que el contrincante ideal de los cubanos seria alguien como el eterno comediante cubano exiliado, Alvarez Guedes, porque nos hubiéramos divertido a lo grande en esta contienda, como una versión moderna de Garrido y Pinero, mejor que la tremenda corte.

Guillermo se hubiera robado el “show” con ese sabor cubano de verdad, con esa picarezca desprovista de falsedad e hipocresia. Que “clase de comemierda” es este pelú, hubiese dicho en medio de un debate. Le hubiera puesto hasta brujerías , a Trump , que seria la figura ideal hecha a la medida del insigne comediante cubano devenido candidato presidencial aunque no hubiese podido llegar al final de campaña porque como hombre decente jamas hubiese falsificado su certificado de nacimiento .

Pero sí que sería bueno. Del mismo modo que trascendieron sus frases para la inmortalidad cubana, habría acuñado varias en esta campaña del 2016: ….Venir a bailar a casa del trompo o … Que candidatos tan comemierdas , o … estos analistas están peor que el Mono Tuerto….…. Y me imagino las despedidas, Trump vete a cagar y los analistas de medios… váyanse pal carajo.

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