SPD-205:Boletín por un socialismo participativo y democrático.

 

Foto Nick Kenrick

 

 

No. 205 (22/año 8). La Habana, 7/Abril-2016

“Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista”. Art. 53 de la Constitución

 

Artículos, notas, reseñas, publicaciones de interés.

Los autores son los responsables de sus escritos.

Reenvíe este boletín a todos los que estime conveniente.

Se autoriza la reproducción total o parcial en cualquier soporte.

Recopilación de Pedro Campos. CE pedrocampos313@yahoo.es o pedrocampos@nauta.cu

Se agradece críticas, comentarios, sugerencias y opiniones sobre forma/contenido

El boletín SPD se puede encontrar en el sitio http://felixsautie.com/ y en el blog Primero Cuba http://primerocuba.blogspot.com

 

ÍNDICE

 

Carta entregada en las Oficinas del Consejo de Estado para al 1er Secretario del PCC

Presentando los aportes de la Izquierda Democrática al VII Congreso del PCC

 

Sin democratización, no hay garantías de independencia

Por Pedro Campos

 

Presidencialismo de Coalición en Brasil

Por: Moustafa Hamze Guilart

 

Obama: Del encuentro con Raúl al abrazo con Macri.

Por Narciso Isa Conde

 

Cuba: ¿la diversidad contra el pluralismo?

Por  Armando Chaguaceda

 

 

 

SECCION OTRAS MIRADAS

Escasez de productos, el mal endémico de Cuba

Por  Ernesto Pérez Chang  (tomado de Cubanet)

CONTENIDO

Carta entregada en las Oficinas del Consejo de Estado para al 1er Secretario del PCC presentando los aportes de la Izquierda Democrática al VII Congreso del PCC

La Habana, 5 de abril de 2016

 

Al General de Ejército Raúl Castro Ruz, 1er Secretario del Comité Central del PCC, y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

En cumplimiento de los acuerdos tomados por un grupo de proyectos y agrupaciones de la Izquierda Socialista y Democrática Cubana, le hacemos llegar los aportes de varios compañeros sobre  El socialismo y la sociedad que deseamos para que sean tenidos en cuenta en las discusiones del VII Congreso del PCC a celebrarse próximamente. Con el mismo propósito, adjuntamos nuestras propuestas generales y programas para el avance al socialismo en Cuba.

 

Aprovechamos la oportunidad para sugerirle que se postergue el VII Congreso y dar tiempo a que las bases del partido, los sectores académicos e intelectuales, además del resto de los trabajadores y ciudadanos discutan abierta, democrática y horizontalmente sus documentos que afectan el presente y el futuro de todos los cubanos.

 

Igualmente deseamos proponerle un diálogo entre representantes del PCC y de esta corriente socialista y democrática, surgida del seno de ese propio Partido Comunista y como parte del propio proceso revolucionario cubano, cuándo y dónde Ustedes lo consideren conveniente, a fin de intercambiar puntos de vista sobre los muchos problemas que agobian a nuestra sociedad y sobre las formas de hacerla avanzar.

 

Atentamente

 

Pedro Campos y otros compañeros

Correos electrónicos actualizados pedrocampos@nauta.cu y pedrocampos313@yahoo.es

Teléfono celular 54644570

 

Sin democratización, no hay garantías de independencia

Por Pedro Campos

 

Políticos, analistas y académicos, de socialistas a liberales, han abordado la importancia de la democratización política y económica de la sociedad cubana, como base para el deseado despegue hacia el desarrollo y modernización de la nación.

 

Para  un sector de la izquierda democráticas y para no pocos nacionalistas, esa democratización sería además, una garantía estratégica para la independencia de Cuba en todo sentido.

 

A falta de subsidios, el actual modelo político/económico estado-céntrico, solo puede garantizar su supervivencia con un  aumento significativo de la inversión de capital extranjero para el desarrollo mixto de las mega-empresas estatales o para inversiones directas que interesan a los planes dispuestos en su “cartera de negocios”.

 

En la creencia de que el capital foráneo va a salvar la empresa estatal, la política económica oficial prioriza su alianza con el capital extranjero, mientras se opone al amplio y libre desarrollo de las formas “no estatales” independientes, sean asociadas o privadas, porque las considera “enemigas del capital del estado”, para no hablar del “lobo feroz”: la autogestión bajo control de los trabajadores.

 

En estas circunstancias, una democratización de la economía que ponga el grueso de la misma en manos del pueblo, de los trabajadores en las empresas estatales en autogestión y de las empresas asociadas o privadas, medianas y pequeñas, es lo que podría amortiguar el impacto absorbente en el conjunto de la economía cubana, de las previsibles inversiones de EEUU, una vez levantado completamente el bloqueo-embargo.

 

Bruno Rodriguez dijo a Cubadebate según EFE que: la autorización a las empresas de telecomunicaciones norteamericanas de operar en la isla y el apoyo financiero al sector no estatal cubano por parte de la administración de Obama, solo buscan construir una oposición al Gobierno de Raúl Castro”.

 

Transparente: internet y el desarrollo del sector no estatal  es visto como “opuesto al gobierno de Raúl Castro”. A la burocracia realmente le da lo mismo que el apoyo para esas actividades venga de EEUU o de la Luna: siempre ha interferido su libre desarrollo en Cuba y donde quiera que se ha intentado el “socialismo de estado”.

 

Y no podría ser de otra forma para la “nueva clase” generada por el estatalismo que trata de preservar su control-poder, lo cual explica las limitaciones impuestas a internet, al cuentapropismo  y al cooperativismo, a pesar de su aprobación por el propio VI Congreso del PCC, para ni mencionar la autogestión desaparecida del vocabulario del PCC.

 

En verdad el desarrollo independiente de las pequeñas y medianas empresas de capital privado y asociado (cooperativo, mutual o por acciones), a corto y mediano plazos desplazaría a las ineficientes y anti-obreras empresas estatales, como ya  viene ocurriendo, si no pasan rápidamente a régimen de autogestión o cogestión, donde los trabajadores dejen de ser simples asalariados mal pagados para convertirse en dueños efectivos de las empresas al participar directamente de la propiedad, la gestión y las ganancias, o pasan al control total o parcial de empresas capitalistas nacionales o extranjeras.

 

En la variante 1, el actual salvaje capitalismo monopolista de estado, que explota hasta el empobrecimiento a sus obreros, se vería así obligado a traspasar el poder real, el económico, a los trabajadores, a lo cual siempre se ha negado porque ello implicaría la disminución y/o desaparición del poder de la burocracia y el actual control que ejerce sobre todos los dividendos generados por las empresas estatales, por lo que ha preferido la variante 2,  una alianza con el capital internacional para poder seguir subsistiendo, ahora compartiendo la explotación de sus asalariados con el capital extranjero.

 

Pero la segunda variante implica entregar buena parte de la economía del país al capital foráneo y eventualmente al gran capital norteamericano.

 

De “enemigo principal”, el gran capital de EEUU pasaría a ser “aliado principal” en la explotación conjunta de los trabajadores cubanos y a socio económico fundamental, camino a una dependencia económica: una especie de anexión virtual a EEUU, cuando no haya bloqueo y viajar a Miami, cueste un poquito más que ir de La Habana a Varadero.

 

En este contexto, donde el país se abre a la inversión extranjera directa y en combinación con el estado, los “comunistas” que siguen creyendo que  el socialismo descansa en la empresa estatal asalariada, sin participación de los trabajadores en la propiedad, la gestión y la ganancia, donde los obreros siguen siendo tornillos por los que ni si quiera se paga su costo, le están haciendo el juego al anexionismo virtual.

 

La culpa no será de EEUU, sino de la política económica oficial contra el trabajo libre.

 

Nada, que si  no se democratizan-socializan la economía y la política, no habrá garantías para la independencia futura de Cuba.

 

 

 

Presidencialismo de Coalición en Brasil

Por: Moustafa Hamze Guilart (São Paulo, especial para el boletín SPD)

 

En esta etapa de lucha y debate por la democratización de Cuba, es importante conocer el presidencialismo de coalición brasileño además para comprender, parte de los acontecimientos políticos actuales en Brasil y tener en cuenta las variantes de presidencialismo de estado a la hora de optar por un modelo político del futuro estado democrático de derecho cubano.

 

El término de presidencialismo de coalición se debe al científico político Sergio Abranches quien lo abordó en un artículo científico de su autoría en 1988, en que define la estructura y los mecanismos de funcionamiento del régimen político e institucional brasileño. Siendo el sistema en el cual el jefe de estado del ejecutivo es elegido por sufragio popular.

 

La coalición se refiere a acuerdos entre partidos (con vista a ocupar cargos en el gobierno) y alianzas entre fuerzas políticas (difícilmente en torno de ideas y programas) para alcanzar determinados objetivos, entre ellos, la gobernabilidad del país o medianamente para conformar la oposición democrática en el congreso nacional. Esas concertaciones son necesarias por la gran cantidad de partidos políticos existentes, actualmente 35, siendo muy difícil que el partido del presidente obtenga la mayoría absoluta del parlamento para aprobar sus proyectos e implementar sus políticas.

 

Por lo anteriormente señalado algunos o muchos partidos, en determinadas coyunturas, se juntan para formar un consorcio de apoyo al jefe de gobierno en el parlamento, intentando imitar al sistema parlamentario donde un primer ministro asume como jefe de gobierno por tener su partido de mayoría en el parlamento o cuando no tiene la mayoría establece negociaciones con partidos menores para la formación de gobierno.

 

Lo nocivo de estos ‘pactos”, en el caso brasileño, es que para formar la coalición se hace a cambio de la entrega de ministerios y\o cargos en el primer y segundo escalón de las empresas estatales, siendo esas prácticas las principales fuentes de la corrupción política que es endémica en Brasil.

 

En 1993 se realizó un plebiscito para decidir entre presidencialismo y parlamentarismo, la mayoría de los brasileños votaron por el presidencialismo. El talón de Aquiles del presidencialismo de coalición brasileño radica en que el presidente es elegido directamente por el voto directo y al gobernar una coalición de numerosos partidos (izquierda, centro y derecha) cuando se crea una crisis de gobernabilidad\ingobernabilidad como la actual (económica, política y ética), si eso estuviera sucediendo en una república parlamentaria, el mecanismo para resolverla sería simplemente con la disolución del gobierno y la formación de uno nuevo, o cuando máximo la convocatoria a elecciones anticipadas caso que no se lograra la formación de un nuevo gobierno por diferentes razones.

 

En el caso de Brasil, una crisis de tal magnitud como la actual, se resuelve a través de un mecanismo tortuoso, el impeachment, que prolonga la crisis creando una polarización muy intensa, con manifestaciones en la calle y en las redes sociales de los que están en contra y a favor del impeachment y hasta otros antisistema que se manifiestan, en esos mismos escenarios, contra tirios y troyanos. Pienso que, cualquiera que sea el resultado de impeachment a la Presidenta de la República, la crisis será irreversible en el mediano plazo, hasta tanto se caldeen los ánimos, que sin dudas tendrá muchas acciones por ambas partes en los diferentes niveles de la justicia, acompañada de manifestaciones en las calles y en las redes sociales por los movimientos sociales tradicionales afines al partido de gobierno y en contraposición los movimientos sociales de nuevo tipo anticorrupción, cívicos de diferentes tipos y los antisistema.

 

Otra contradicción es que el presidente es elegido, generalmente, sobre la base de un programa de gobierno y los parlamentarios, ministros y directivos para las estatales indicados por los partidos que conforman la coalición no tienen ningún interés en el programa de gobierno y si los intereses particulares de sus partidos, y sus intereses personales; a ese comportamiento es lo que los politólogos han denominado como fisiologismo partidista, para caracterizar la adhesión de muchos partidos al gobierno de turno, la cual tiene como finalidad obtener los “beneficios” que proporciona ser parte de la coalición gobernante.

 

Por mi experiencia de vida en Brasil, relacionándome con diferentes estratos de la sociedad, mi estancia en diferentes estados de la federación desarrollando mis actividades profesionales y mi relacionamiento con mi familia brasileña, entre otras cuestiones, acostumbro decir que Brasil es una Cuba a gran escala y que Cuba es un Brasil a pequeña escala, lo que me hace pensar, que si no deseamos que nuestra futura democracia derive en un Brasil a la cubana: en esta etapa de lucha y debate por la democratización la oposición interna, los grupos prodemocráticos, la sociedad civil independiente, así como, los reformistas del oficialismo, las elites periféricas oficialistas y las elites periféricas no oficialistas deberían documentarse sobre las diferentes variantes de conformación del estado democrático de derecho, por lo que además de los sistemas presidencialistas y parlamentarios clásicos deberían interesarse también por los sistemas semi-presidencialistas como el francés y el portugués, que son sistemas de gobiernos en que el presidente comparte el poder ejecutivo con un primer ministro.

 

El semi-presidencialismo a diferencia de una república parlamentaria, tiene un jefe de estado electo directamente por el voto popular y es más que una figura ceremonial como en el parlamentarismo. Estos conocimientos son necesarios con vista al inevitable Dialogo Nacional y para la Asamblea Constituyente Democrática para definir el modelo político idóneo para la instauración del Estado Democrático de Derecho Cubano.

 

 

 

Obama: Del encuentro con Raúl al abrazo con Macri.

Por Narciso Isa Conde (Santo Domingo, República Dominicana, especial para el SPD)

 

Los presidentes de EEUU se pasaron 88 años sin visitar Cuba y los últimos 53 se dedicaron a cercar, agredir y bloquear ese país,  colocándole impedimento de de viaje a la isla rebelde  a todos/as sus conciudadanos/a.

 

En estos días Obama se quitó el impedimento para viajar a Cuba y avanzar algo más en un restablecimiento de relaciones interestatales que tiene poco de inocente, recogiendo el “prestigio” que emana de esa histórica visita

 

Es conocido que  los gobiernos de Cuba y EEUU anunciaron en diciembre del 2014,  a través de sus respectivos presidentes, un proceso hacia normalización de relaciones entre ambos Estados.

 

Hace 53 años el imperialismo estadounidense optó por una política de agresión a la Revolución Cubana, que se ha traducido en enormes daños y perjuicios para ese hermano país y su heroico pueblo.

 

El gobierno de Barak Obama, camino a ser desplazado, decidió cambiar esa estrategia cuando la misma lucía agotada e ineficaz para lograr la completa revocación contrarrevolucionaria de ese proceso caribeño; contando de seguro con el respaldo de importante sectores del “establiment” estadounidense.

 

Su visita a Cuba sella la admisión del fracaso del bloqueo y del desmontado cerco político, y abre otro capítulo; en el que el imperialismo no dejará de ser imperialismo.

 

EEUU recula para emprender otro tipo de contraofensiva, a su entender más eficaz; contando además con el favor de las presiones empresariales internas que ambicionaban entrar al ya abierto mercado cubano y aprovechar su benévola ley de inversiones extranjeras,  procurando  superar su retraso respecto a  China, Rusia, Brasil, Francia y otros países europeos; dando por descontado que el mal mayor causado a Cuba con el bloqueo ya se produjo y se agotó.

 

Cuba, que resistió dignamente, ha logrado avanzar liberándose parcial y todavía limitadamente de ese cruel bloqueo, conquistando la plena libertad de sus patriotas encerrados vilmente en las cárceles del imperio y apuntando hacia la recuperación de la Base de Guantánamo.

 

Pero hay otras cosas por ver.

 

Habrá que ver en qué consistirá esa nueva estrategia imperialista y como será desplegada en lo adelante.

 

Habrá que ver, a la luz de los resultados de los nuevos comicios estadounidense, hasta dónde llega el consenso interno bipartidista en EEUU y, sobretodo, el consenso en su poder permanente: grandes corporaciones, Wall Street, Pentágono, CÍA… en medio de la crisis de decadencia que afecta gravemente al sistema imperialista-capitalista y lo induce a una política altamente destructiva en muchas parte del mundo; lo que no descarta, en medio de sus debilidades esenciales, negociaciones para atenuar presiones temporales y luego reemprender la ofensiva integral.

 

Habrá que ver cómo procederán las grandes corporaciones gringas y sus agencias en el marco de esa apertura y esa nueva relación.

 

Habrá qué ver que acepta Cuba y qué no, y cómo operará la competencia inversionista y comercial estadounidense frente al avance de China, Rusia y Brasil hacia ese país.

Igual se  están poniendo en práctica de parte del poder imperial nuevas formas de penetración, de ablandamiento político, de promoción de fuerzas opositoras, de aprovechamiento de las dificultades y descontentos; facilitadas por esa distensión diplomática en medio el estancamiento y la crisis que afecta al modelo estatista cubano, combinado con modalidades de privatización y apertura cómoda a la inversión extranjera.

 

UNA REFLEXIÓN MÁS ALLÁ DE LA SUPERFICIE

 

Vale entonces la reflexión sobre ese paso en el entendido de que en esta fase del capitalismo decadente no estamos frente a un imperialismo ablandado, aunque si con fuertes debilidades y contrapartidas que no le permiten imponer sus designios en toda la línea y a lo largo de su accionar. Es sí un lumpen imperialismo capaz de camuflar sus maldades por momentos, pero no de deponerlas.

 

El giro en la política estadounidense respecto a la Cuba actual no indica un cambio de esencia ni una fase más moderada en su existencia como imperio, sino modalidades temporales de acción para lograr el propósito de hacer avanzar en esa isla el capitalismo privado y la economía de mercado bajo su control, debilitar las tendencias socialistas y antiimperialistas y, eventualmente, mellar la soberanía cubana y favorecer tendencias centristas y derechistas hacia un modelo político seudo-democrático al interior de la sociedad cubana; sin renunciar a la subversión violenta en caso de un determinado descontrol en esa transición.

 

Ahora, en esta visita, Obama insistió en favorecer el capitalismo en Cuba y de gravitar a favor, junto a la derecha cubana, de  su modelo de democracia liberal representativo de tan tristes resultados en el continente.

 

No se debe perder de vista que Cuba está en una fase muy delicada, marchando lentamente hacia un todavía indefinido y contradictorio proceso de transición, tanto en el plano del cambio generacional como en cuanto a la necesidad de cambiar un modelo estatista-burocrático agotado; coexistente con reformas limitadas en las que predominan impulsos al individualismo económico, a las pequeñas, medianas y grandes empresas capitalistas, a la conformación de un mercado capitalista dolarizado; coexistiendo con precarias y débiles modalidades cooperativas, con una economía de estado estancada y en retroceso, con un sistema partido único y de organizaciones escasamente participativo, acompañado de un creciente apoliticismo de las nuevas generaciones; en medio de procesos que implican crecimiento de las desigualdades, empobrecimientos relativos y carencias de oportunidades y esperanzas para la juventud más preparada.

 

Es preocupante en ese orden la gravitación en Cuba de procesos inspirados en modelos como el chino y el vietnamita, ambos fuertemente inclinados a la restauración capitalista desde el ejercicio de gobierno de un Estado bajo control del Partido Comunista; vía que en Cuba, por la proximidad con EEUU y la dimensión de sus recursos y riquezas, sería más adversa al curso inicial socializante de ese país caribeño, que lo que ha sido en ambos países asiáticos. E incluso, más aun, podría afectar su autodeterminación.

 

Todo parece indicar que en ese contexto EEUU persigue entrar con menos resistencia que la que históricamente generó el bloqueo y la agresividad descarada, y con menos hostilidad aparente de su parte, en la economía, en la cultura y en la política cubana, con sus propios fines contrarrevolucionarios; lo que plantea nuevos desafíos al campo de las fuerzas revolucionarias, consistente en promover el antiimperialismo a más profundidad y asumir con vigor el planteo de la transición hacia un nuevo modelo socialista que tienda progresivamente a superar tanto la estatización burocrática como la privatización capitalista, y que revitalice el poder popular desde una perspectiva de democracia participativa e integral.

 

CONTRASTE CON OTRAS POLÍTICAS EN LA VECINDAD

 

El rostro benévolo de Obama se desdibuja cuando se trata de su contraofensiva reaccionaria en Venezuela, Brasil, Ecuador, Bolivia….consumada recientemente en Argentina

 

 

 

 

Cuba: ¿la diversidad contra el pluralismo?

Por  Armando Chaguaceda

 

Tras la caída del muro de Berlín la sociedad cubana entró en una fase de creciente diferenciación interna. La pobreza y la desigualdad aumentaron junto a la irrupción del dólar y el debilitamiento de las políticas sociales; mientras (re)aparecían en el espacio público identidades invisibilizadas o reprimidas por el Estado. Pues para una burocracia formada con los manuales soviéticos —que presentaban la homogeneidad como cualidad del socialismo desarrollado— lo diverso constituía un lastre peligroso.

 

Numerosos ciudadanos cubanos asumieron entonces las causas del ambientalismo y lo comunitario, la racialidad y el género. A medio camino, entre el activismo transformador y la recuperación de sentidos de vida —huérfanos tras la crisis del comunismo— aparecieron las banderas de la diversidad social. Pronto, ONG y agencias de cooperación foráneas colaboraron con estos neodiversos a través del apoyo financiero y la internacionalización de sus redes y agendas. Las que, al atender a demandas excluidas del proyecto de nación oficial, beneficiaron a miles de personas concretas.

 

Sin embargo, en la Cuba 2.0 semejante reconocimiento de lo diverso ha acompañado el rechazo del pluralismo. Desde las instituciones oficiales —y sus periferias— emergen activismos centrados en reclamos sectoriales. Pululan visiones que reducen los abusos del poder a una cuestión micro —condenan el abuso familiar pero no el policiaco— y proyectan una mirada culturalista o psicologizada (todo, nos dicen, es cuestión de tradiciones y mentalidades) que no cuestiona los fundamentos estructurales de la dominación política. Los caciques de esta neodiversidad saben convivir con aquélla, bajo un pacto de permisos y privilegios típicos de un onegenismo autoritario.

 

Las causas de tal disociación mezclan el instinto de preservación frente al Estado autoritario con cálculos de beneficio y taras ideológicas arraigadas en la población e intelectualidad cubanas. Sin embargo, en la medida en que las elites neodiversas hacen causa común con la descalificación de quienes luchan en pro del pluralismo político en Cuba, erosionan la legitimidad de su accionar ciudadano y refuerzan el autoritarismo.

 

No se trata de negar las deficiencias de la oposición realmente existente, sino de no abonar a un discurso que acosa a cualquiera que cuestione su monopolio y pretenda la autonomía. Sólo con una participación, representación y debate pluralistas —en múltiples sujetos, temas y formatos— de los cubanos, las causas de la diversidad hallarán reconocimiento y protección efectivos. Y habrá más posibilidad de avanzar en favor de la no violencia y el matrimonio igualitario y en contrala de los transgénicos y el racismo en un orden pluralista que bajo un poder que concibe al activismo como permiso y no como empoderamiento.

 

 

 

SECCION OTRAS MIRADAS

Escasez de productos, el mal endémico de Cuba

Por  Ernesto Pérez Chang  (tomado de Cubanet)

A juzgar por la persistencia de los anaqueles vacíos en las tiendas y las filas de personas a las puertas de los agromercados y centros comerciales, el nuevo modelo económico que intenta implementar el gobierno cubano pareciera estar muy lejos de solucionar ese desabastecimiento reconocido por los propios medios de prensa oficialistas y hasta eufemísticamente calificado, hace ya un par de años, como “cíclico” por el diario Granma, quizás en un intento por disimular el endemismo del fenómeno.

 

Aunque, durante el último medio siglo, la abundancia de productos jamás ha sido un signo distintivo de la red estatal de comercio en la isla, la agudización del problema en los últimos meses es verificable con tan solo asomarse a cualesquiera de los comercios ubicados en “áreas exclusivas” (similares a los de 3ra. y 70 o 5ta. y 42, en Playa, entre los más cercanos al circuito de personas con mayor poder adquisitivo), que incluso durante la hambruna de los años 90 mantuvieron una oferta relativamente estable de productos alimenticios e industriales, aunque solo disponible para personal diplomático y ciudadanos con privilegios especiales de acuerdo con su filiación ideológica o sus relaciones personales con la alta dirigencia cubana.

 

Si desde mediados del 2013 hasta finales del 2015, según los escasos reportes aparecidos en la prensa oficialista, la escasez de productos era más notable en renglones relacionados con el aseo personal y la higiene doméstica, en estos primeros cuatro meses del 2016 la carestía ha afectado la totalidad de los géneros y mercancías que, en otros tiempos, al menos estaban disponible de manera intermitente, aunque a precios demasiado altos en comparación con los salarios de los trabajadores.

 

Al nivel de los pequeños comercios estatales y de los almacenes suministradores, el desabastecimiento que padecen hoy los cubanos es visto hasta cierto punto como intencional. La gerente comercial de una tienda recaudadora de divisas (TRD) en el municipio Arroyo Naranjo, que nos ha pedido ocultar su identidad para evitar represalias, no duda en culpar al gobierno por la situación que atraviesan:

 

“No hay pollo, no hay aceite, no hay refresco, no hay, no hay y no hay, esa es nuestra situación diaria. Puedo enseñarte los pedidos que yo hago de acuerdo con la demanda, y puedes ver cómo cada día las vidrieras están más vacías. (…). No nos llega casi nada de lo que pedimos. Me dicen que los almacenes están vacíos y que lo poco que hay es para el turismo porque es temporada alta y los extranjeros tienen prioridad, sin embargo, yo sé de los almacenes, y la historia es otra, todos los días se cargan camiones y camiones de productos y nadie sabe para dónde van. (…) Después tienes en la misma puerta de la tienda a la gente vendiendo de todo. ¿De dónde sacan las cosas? Te aseguro que no es de aquí (…). Hay calor y la gente viene buscando un ventilador que más o menos esté al alcance del bolsillo y lo que se encuentran son equipos de más de 150 dólares [20 dólares es el salario mensual promedio de un trabajador en Cuba], ¿por qué hacen eso si en los almacenes hay otros? Ahora, hasta que no se vendan esos que son carísimos, no traen los otros. Es una estrategia de venta criminal y el gobierno alienta esas cosas. (…) Yo, como gerente, no tengo que ver con eso”.

 

Julio Hernández, dependiente de una tienda TRD en la barriada de Mantilla, no puede ofrecer una explicación sobre la escasez de productos porque dice desconocer las causas: “Chico, no sé, vamos a decir que es el bloqueo, al final él tiene la culpa de todo… Si tú mujer te pega los tarros [es infiel], la culpa la tiene el bloqueo; si hace calor, es por el bloqueo. Aquí todo es por el bloqueo. (…) Es que quienes dirigen no saben nada de nada. Todos son unos improvisados”.

 

Liliam, trabajadora de un agromercado estatal, supone que las causas del problema están en el incremento del turismo y en la falta de un mercado mayorista para los empresarios privados [cuentapropistas]: “Le echan la culpa a los carretilleros, a los vendedores, pero yo que llevo varios años en esto, te aseguro que siempre en los meses de temporada alta es así, aunque este año ha sido peor que otros. Pero siempre hay menos productos y los precios suben. ¿Cuánta gente hay con negocios de alquiler y paladar? ¿Dónde están los mercados mayoristas que dijeron? (…) Cuando llega la papa hay gente aquí que se la lleva por sacos, igual con los tomates, el ají, la cebolla, los boniatos, la yuca. Igual se acaba el refresco en la shopping, el agua, el aceite, los jabones, el papel higiénico, y es que la gente que tiene negocios está obligada a acaparar”.

 

La paulatina disminución de las importaciones, en correspondencia con los llamados “lineamientos económicos” de las reformas raulistas, pudiera aparecer entre las disímiles causas del desabastecimiento.

 

En conversación privada, un funcionario de Alimport que prefiere reservar su identidad, aseguró a Cubanet que al menos en cuanto a alimentos, las importaciones a la isla han disminuido significativamente desde el año 2014: “Hay una notabilísima tendencia al decrecimiento [de las importaciones]”, declaró este funcionario: “Se suponía que con el otorgamiento de las licencias en 2008 la compra de alimentos a los Estados Unidos aumentara, y de hecho aumentó por un tiempo pero más tarde decrecieron a menos de la mitad, y todo coincidió con el inicio de las conversaciones [entre los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos]. (…) No creo que tenga que ver, al menos directamente, con la idea de la sustitución de importaciones porque se trata de productos que Cuba no produce ni podrá producir en las cantidades que se necesitamos. (…) Tampoco es un problema de la falta de crédito porque también han disminuido las importaciones desde países donde Cuba no paga en efectivo, como en Brasil, en Venezuela, donde existen acuerdos, desde esos lugares también han disminuido las importaciones, aunque no sucede igual con el petróleo. (…) Creo que el gobierno de algún modo se está preparando para un inminente cese del bloqueo [embargo económico] y está ensayando estas fórmulas extremas para retener el dinero que va a necesitar para demostrar que era el bloqueo la verdadera causa de nuestras miserias y no el mal manejo de la economía y de la política en general”.

 

En cuanto al comportamiento de las importaciones, no existen estadísticas oficiales publicadas con las que los expertos puedan determinar una tendencia al decrecimiento, sin embargo, los llamados datos espejos, ofrecidos por algunos de los mayores socios comerciales de la isla, describen una caída drástica incluso en la compra de productos que siempre fueron los de mayor demanda, como el trigo o la carne de aves, así como un incremento en las exportaciones de productos que tradicionalmente Cuba importaba.

 

Octavio Suárez, economista y ex funcionario de una empresa exportadora de productos derivados del petróleo, perteneciente al sistema de empresas de las Fuerzas Armadas, afirma que la importación y re exportación de petróleo y sus derivados es una actividad comercial creciente que ha desplazado a otro tipo de importaciones: “Cuba es actualmente un importante exportador de petróleo y sus derivados, al menos en el área del Caribe. (…) Las empresas cubanas exportan más de la mitad de lo que importan, sobre todo desde Venezuela. (…) Venezuela vende a Cuba a precios pactados muy por debajo de los precios del mercado internacional y Cuba lo revende a otros países del área. Eso ha ocupado uno de los primeros lugares en las importaciones y tal vez ya ahora en 2016 haya desplazado a los cereales como primer producto. (…) No se tienen datos confiables sobre el comportamiento pero hay cifras publicadas por algunos de los socios comerciales y dicen bastante. (…) Creo que el gobierno necesita acumular grandes volúmenes de capital y de una manera rápida para poder aguantar lo que le viene encima. Están pactando las deudas con la Unión Europea, y están dispuestos a dejar entrar con todo a los americanos, y tienen que tener un buen respaldo para poder acceder a créditos. (…) Lo que menos les preocupa es cómo llenar los anaqueles de las tiendas porque al mercado negro le va de maravillas y ese es el que hay que garantizar porque de ahí comemos todos, desde el uno hasta el cero”.

 

Desde mediados del 2015, en asambleas del Partido Comunista de Cuba ya se les había anunciado a los militantes un aumento del desabastecimiento durante los primeros meses del 2016, e incluso el posible inicio de otro Período Especial, dependiendo de la situación política en Venezuela. Algunos economistas no dudan en relacionar la escasez actual con la incertidumbre que genera en los dirigentes cubanos los acontecimientos en la nación sudamericana, que se ha mantenido, durante una década, encabezando la lista de los más importantes socios comerciales de Cuba.

 

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