¿Y Macri sabe qué hacer con el destape anticorrupción?

Políticamente, todo sirve para levantar la imagen positiva de un presidente en la opinión pública: la visita del primer mandatario estadounidense, Barack Obama, el acuerdo en el Parlamento por los holdouts y el accionar de la Justicia ante ciertos casos sensibles que están en boca de todos… Pero nada de eso no es, ni fue aprovechado por el presidente Macri, lo cual habla de una falta de muñeca política para contrarrestar el brutal ajuste que debió enfrentar. El investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Marcos Novaro, intentó explicar esto apuntando a ciertos desacuerdos que se viven hoy dentro del propio Cambiemos: “En el gobierno de Macri hay una facción muy pragmática que quiere arreglar con el empresariado y los políticos peronistas y otro más republicano y transparente, liderado por Carrió, que quiere justicia a cualquier precio. En el medio está Macri, que escucha a los dos pero no sabe qué hacer”. Tal vez, a esto se deba esa falta de “oportunismo”. En cuanto al entramado de corrupción K compuesto por empresas constructoras de obras públicas -como el caso de Lázaro Báez y compañía Austral Construcciones- y políticos de primera línea amigos de esos empresarios, cuyos principales delitos apuntaron al desvío de fondos que incurrieron en lavado de dinero y evasión de impuestos, principalmente, que hoy se encuentra en plena investigación en la causa denominada públicamente como “Ruta del dinero K”, el científico graficó: “El encadenamiento de filtraciones y relaciones no tiene límites”.

Mauricio Macri fue imputado por la revelación del llamado Panamá Papers, una investigación periodística mundial sobre las actividades en los paraísos fiscales. Apareció mencionado en dos de ellas de la mano de su padre, Franco. Cristina Fernández se encamina al miércoles a inaugurar su desfile en Comodoro Py. La espera Claudio Bonadio por la venta del Banco Central de dólares a futuro, en el final de su mandato. Se pronostica su procesamiento. Ayer fue imputada por el fiscal Guillermo Marijuan por lavado de dinero. Fernando de la Rúa fue absuelto en el 2015, luego de un trámite controvertido en la Justicia, por el pago de sobornos en el Senado, cuya revelación detonó la renuncia de su vicepresidente Carlos “Chacho” Álvarez y abrió las puertas a la crisis del 2001. Carlos Menem fue condenado a prisión por el tráfico de armas a Croacia y Ecuador. Nunca cumplió la pena a raíz que la corporación política se resistió a desaforarlo. Ninguno de los casos serían comparables entre sí. Aunque ayudarían tal vez a aproximar un diagnóstico. La política y las instituciones en la Argentina parecen presas de una corrosión indetenible. La sociedad difícilmente logre jerarquizarse en un contexto donde las conversaciones cotidianas rondan casi excluyentemente la corrupción, el lavado de dinero, el narcotráfico, la criminalidad y el estado de sospecha.

Marcos Novaro, investigador del Conicet dialogó ayer a la mañana con Pablo Duggan en AM 950 “Belgrano” sobre las indagatorias a ex funcionarios kirchneristas, entre las que se encuentra la de la ex presidenta Cristina Fernandez y las marchas de apoyo: “Hay que esperar para ver cómo evoluciona todo el proceso porque es un castillo de naipes que empieza a derrumbarse”. “El encadenamiento de filtraciones y relaciones no tiene límites”, remarcó. En este sentido, Novaro sostuvo: “El peronismo no sabe qué hacer, si acompañar a la movilización y protegerse a sí mismo o buscar una forma de adaptación a esta ola de transparencia judicial. Está llamativamente en silencio”. Sobre las marchas en apoyo a la ex presidenta, Novaro señaló: “Hay que ver si generan más aislamiento en el núcleo duro del cristikirchnerismo y no importa tanto la masividad si solo se manifiestan los súper leales. Lo importante no es cuánta gente va, sino en representación de qué”. En esta línea, subrayó: “Para el macrismo el mejor negocio es que se movilicen los cristikirchneristas más acérrimos, pero si hay solidaridad del peronismo que tiene poder institucional, los jueces y el gobierno van a estar más preocupados”. “Hoy hay varias facciones y creo que Espinoza no representa a la más numerosa”, manifestó Novaro.

“El problema de Cristina es que hay mucho rastro de sus andanzas y las de Néstor desde el inicio de su ciclo y hay gestos de corrupción. La situación de Macri es de índole privado y no hay hechos que lo vinculen a casos de corrupción en el ámbito público, aunque deberá dar explicaciones”, detalló. Por otra parte, aclaró: “El gobierno de Macri debe cuidar la figura como líder y persona y mostrar que persigue a los corruptos de su gestión”. Y agregó: “Laura Alonso metió la pata mal”. “En el gobierno de Macri hay una facción muy pragmática que quiere arreglar con el empresariado y los políticos peronistas y otro más republicano y transparente, liderado por Carrió que quiere justicia a cualquier precio. En el medio está Macri, que escucha a los dos pero no sabe qué hacer”, concluyó. Pero según Claudio Chiaruttini “Los errores de comunicación del Gobierno llevaron a Mauricio Macri a su mayor crisis con la opinión pública en 120 días, con efectos políticos directos, a sólo 4 meses de haber jurado como Presidente de la Nación, dado que la revelación de los “Panama Papers”, según las primeras encuestas, impactó directamente en la credibilidad del mandatario y en la imagen que había ganado en sus viajes a Davos, el encuentro con Barack Obama y el papa Francisco; y su participación en el Consejo sobre Seguridad Nuclear en Washington DC.”

“Mauricio Macri fue votado por ser el “cambio” a todo lo que representaba el kirchnerismo (aunque él no fuese precisamente un cambio, evaluando su gestión porteña). Y lo que más identificaba el kirchnerismo era la corrupción. Y, para el imago argentino, una sociedad off shore es un ícono de la corrupción, dado que se entiende como un sitio para lavar dinero, en vez de para pagar menos impuestos por un negocio. Desde hace un mes, o más según algunas fuentes, la Casa Rosada conocía lo que revelaría “La Nación” y “Canal 13” el domingo 03/04 a las 15:00. Sin embargo, la actitud soberbia de algunos altos funcionarios que creen saber de comunicaciones -en especial el Jefe de Gabinete, Marcos Peña-, minimizaron la importancia de la noticia, el impacto que tendría en la opinión pública y en los “mass media”, y el flanco que le abría al Presidente de la Nación a favor de sus opositores más acérrimos. Marcos Peña, y probablemente el propio Macri, subestima a los medios de comunicación y su influencia sobre la sociedad. Marcos cree que las redes sociales son sustitutas convenientes y eficientes. En eso, son 180º lo contrario que el kirchnerismo, que vivía obsesionado por los medios. En la Casa Rosada creen que estando bien con el Grupo Clarín, el diario La Nación y 3 radios capitalinas (Mitre, Continental y La Red), tienen cubierta a toda la opinión pública. Se equivocaron.” Agrega Chiaruttinni.

“No sólo no trataron de “anticipar” la noticia, sino tampoco prepararon una respuesta seria y contundente, dejaron pasar el tiempo, prepararon respuestas formales, enviaron al Jefe de Gabinete + los ministros de Seguridad y Justicia, convirtiendo un tema personal en un asunto de Estado- y terminaron con Mauricio Macri respondiendo personalmente y autodenunciándose, cuando llegaron las encuestas. Sin embargo, eso no evitó el 1er. pedido de imputación penal y con un Fiscal deseoso de meterse en la investigación para esmerilar, al extremo, al mandatario. En la “Era de las Redes Sociales”, un error de comunicación política tiene costos inmediatos. Ahora lo sabe el Gobierno, cuando la foto de Mauricio Macri apareció en el mundo global al lado de Vladimir Putin y otros políticos corruptos del planeta. Quizá Marcos Peña entienda que su rol no es opinar sobre comunicación. Y menos Jaime Durán Barba, especialista en marketing político, pero sin experiencia en la comunicación de gobierno. Era sabido que cuando la Justicia Federal decidiera avanzar sobre el kirchnerismo, la “danza” de citaciones, indagaciones, imputaciones, tomas de declaración y allanamientos ganarían la agenda de los medios. Con casi 2.000 denuncias judiciales, de las cuales hay más de 1.200 abiertas y otras 300 fáciles de reabrir, el Gobierno sólo tenía que hacerse a un lado y dejar que el Poder Judicial demoliera al kirchnerismo, al tiempo que el peronismo lo deja vacío de institucionalidad y de aliados.”

“Ahora, Macri ha quedado envuelto en el “show judicial”, enlodado en el mismo barrial del kirchnerismo, dejando la sensación que las detenciones de Ricardo Jaime y Lázaro Báez y las amenazas sobre Cristina Fernández y Julio de Vido son actos de “revancha”. El kirchnerismo, que se siente cercado, organizó el 1er. cacerolazo contra Mauricio Macri. El dato es político, no el número de presentes en Plaza de Mayo, que fue muy escaso. Pero para el cacerolazo N°1 contra Cristina Fernández pasaron más de 4 años de Gobierno. Acá han pasado sólo 4 meses. Mientras que la Gestión macrista debería tener como meta central fortalecer al Presidente de la Nación, una sucesión de “balazos en el pié” tuvo el efecto contrario.” No tiene importancia asignar porcentajes a los factores que detonaron el incipiente proceso de Mani Pulite que vive la Argentina. ¿Fue una maniobra alentada por la Presidencia para tapar el caso de los Panamá Papers? ¿La sobreactuación en defensa propia de jueces corruptos, que durante años pisaron las causas que ahora aceleran? ¿Una respuesta al prístino republicanismo que se apoderó de Macri y el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti? Son todas preguntas menos interesantes que indagar sobre la evolución posible del proceso iniciado. La Argentina de Macri está ingresando en el nudo más complejo – e irresuelto- de la teoría política: ¿Cómo construir un sistema de justicia independiente del poder, que en el camino no derribe la estantería?

Es un debate que tiene además el atractivo de plantear preguntas muy incorrectas para almas simples y bienintencionadas: Los malos, los que roban, los que abusan, tienen que ir presos y sólo con eso ya tenemos un mundo mejor. El problema es que el Diablo está en los detalles: ¿Qué es robar? ¿Un sobreprecio en la obra pública?: Por supuesto. ¿Un sofisticado derivado financiero que metió a la economía global en una de las crisis más graves de la historia, destruyendo el futuro de millones de vidas? No está claro. La revista “The Economist”, una publicación que simboliza los ideales republicanos y libremercadistas de Occidente, acaba de plantearse en su última edición algunos de estos interrogantes. Tomando el caso de Brasil, advierte que la caída de Dilma puede envenenar la política brasileña durante años, así como llevado a sus extremos, el proceso abierto por el juez Sergio Moro requiere no sólo el procesamiento de Dilma y su vice, sino de prácticamente todo el Congreso. La pregunta es obvia: ¿En dónde se apoya entonces el sistema para superar la crisis? Una nueva elección. Perfecto, pero la historia reciente advierte que los vacíos de poder, el hastío generalizado, son el escenario propicio para que surjan los Berlusconi, los Trump, los Kirchner, los Chávez, que se quedan con todo. ¿O ya nos olvidamos que Kirchner y Chávez fueron la aclamada renovación que surgió tras la implosión de los sistemas políticos de Venezuela y Argentina? Leones con piel de oveja a los que habrá que aplicar un nuevo Mani Pulite y así la historia se vuelve circular.

Macri debería repasar con muchísima atención la experiencia de Fernando de la Rúa. La amnesia es un deporte nacional, pero no le está permitido al Presidente. Aquellas referencias apuntan además sólo a presidentes o ex presidentes. No sería difícil conjeturar el grado de descomposición hacia abajo en la imaginaria pirámide del poder. Tampoco debería dejarse de reparar en otra cosa. En todos los años repasados sucedieron ciclos de mejoras económica y social. En especial, un poco con Menem y bastante con el kirchnerismo. Ninguno quiso aprovechar esa circunstancia propicia para corregir o, al menos atenuar, aspectos estructurales que a la larga desquician cualquier democracia. Por caso, la impunidad. Al contrario, en ambos períodos se acentuó como nunca, incluso con anuencia popular. La insustentable bonanza económica resultó una anestesia formidable. Seguramente Macri y su tropa no mensuraron esa situación cuando no adoptaron ninguna previsión en torno al Panamá Papers, sobre el cual fueron notificados dos veces: un mes y una semana antes de la divulgación. De lo contrario, no hubiera demorado cuatro días en brindar explicaciones personales. Y en tratar de reforzar su blindaje: su fortuna será administrada por terceros en un fideicomiso mientras ejerza la primera magistratura. El Presidente no llegó a la Casa Rosada de repente aunque sí con un grado de sorpresa. Esbozó su ambición cuando se transformó en jefe de Gobierno porteño. Iba a probar suerte en el 2011. Se retrajo por la marcha de Cristina que, la muerte de Néstor Kirchner y el repunte económico, convirtieron en arrolladora. Su aparición en sociedades de paraísos fiscales data de 1998 y 2007. No hay a la vista, por lo divulgado hasta ahora, ninguna ilegalidad. Pero su empinamiento en el poder coincidió con la explosión de la corrupción kirchnerista y, por ello, con la bronca más explícita de sectores sociales mayoritarios. No hay ilegalidad, como se dijo, pero ver al presidente recién estrenado indolente ante aquellos menesteres no constituiría buena señal.

Esa desatención de Macri y de parte del oficialismo no habría sido la de todos. Pero los disgustados de Cambiemos depositaron en Elisa Carrió el papel de fiscal interior. En la tercera sesión del Congreso desde que inauguró su gestión, el macrismo tuvo que someterse a una pulseada con la oposición que reclamó, con el coro del FpV y la izquierda, una interpelación a Macri. Salió a flote sin problemas en Diputados con 131 votos de la mano de Emilio Monzó, pero dejó deudas con sus aliados que, seguro, deberá saldar en el futuro. El Frente Renovador, con la voz de la diputada Graciela Camaño, le había demandado explicaciones públicas al Presidente por los Panamá Papers. Pero la agrupación de Sergio Massa sufragó abroquelado en defensa de aquél. Quizá Macri, de ahora en más, deba moderar el mote de “oportunista” que suele colgarle al diputado de Tigre. El caso tendrá un curso de doble vía. Macri debe rendir cuentas ante la Oficina Anticorrupción que conduce Laura Alonso. La mujer macrista ya recibió recriminaciones por falta previa de imparcialidad. El fiscal Delgado lo imputó para investigarlo. Jurídicamente no significa mucho. Políticamente sí. El juzgado corresponde a Sebastián Casanello. Delgado ha tenido un desempeño variado. Una vez pidió procesar a De la Rúa por el megacanje. Tuvo un pleito con el ex secretario de Seguridad, Sergio Berni, por la situación de las comisarías porteñas. Requirió investigar a Ricardo Lorenzetti por el manejo del presupuesto de la Corte Suprema. Y chocó con el propio Macri en la Ciudad por actuaciones de la Policía Metropolitana contra el narcotráfico.

El macrismo no se habría percatado de otra situación. Sus titubeos permitieron salir momentáneamente de la asfixia al kirchnerismo, atribulado por las detenciones del ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y de Lázaro Báez. El empresario K sería mucho más importante que el ex ministro de Educación de Santa Cruz. Forma parte neural, más allá del distanciamiento actual, de la construcción del emporio económico de la familia Kirchner. Primero con Néstor. Luego con Cristina, Máximo y Alicia, en ese orden. Pero Chiaruttini nos aclara: “Cristina Fernández vuelve a la Ciudad de Buenos Aires el lunes a las 22:15. Llega al Aeroparque y La Cámpora le prepara un acto como el “regreso de Perón”, una “vigilia” de la “resistencia con aguante” para el martes 12/04 y, el miércoles 13/04 una marcha a Comodoro Py, la que han bautizado como el “17 de Octubre Kirchnerista”. Más allá de cuántos adhieran a la convocatoria y el éxito de sus planes, quedan 3 evidencias: cosas: planifican, quieren pulsear el “control de la calle”, y siguen construyendo un “relato”, una “épica”; exactamente lo contrario que el Gobierno, Macri y el PRO.”

“El ambiente social no ayuda al Presidente de la Nación. La recesión, la inflación, los despidos, el aumento de tarifas generalizadas, la ausencia de medidas sociales y la pésima comunicación crean un “caldo” que quieren aprovechar kirchneristas, sindicatos y opositores. Por eso, Macri reunió el sábado 09/04 al “Gabinete Social” y referentes sociales para conocer la “temperatura” en la calle y coordinar un paquete de medidas que permitan descomprimir la situación. Descubrieron la crisis social. Las revelaciones de la corrupción kirchnerista en los Tribunales seguirán, pero eso no ocultará ni la recesión, ni la inflación, ni la falta de trabajo, ni los despidos, ni la reducción del poder adquisitivo de las familias por el aumento de las tarifas; por eso el Gobierno debe comenzar a construir una “Agenda Social” que tenga como centro demostrar que no gobiernan para las empresas (tal como se desprende del discurso opositor que va desde algunos radicales hasta la extrema izquierda, pasando por el massismo, el peronismo y el kirchnerismo). Macri se reunió con los titulares de las bancadas de senadores de todos los partidos. El mensaje fue claro: “Se acabaron los aumentos (de tarifas) por este año”. Sin embargo, cuando salieron, ninguno de los presentes creyó la palabra del Presidente de la Nación. ¿El antecedente? El aumento de los combustibles. Se dijo que habría 3 en el año, se espera, en el mejor de los casos, que sean 5. Nadie conoce la profundidad del ajuste.”

“El Gobierno va por detrás de la “Agenda de los Medios”. El Gobierno siempre va a la saga de los hechos. Al mismo tiempo que Macri anunciaba que se autoincriminaría ante la Justicia, el Banco Central anunciaba un programa para reinstalar el crédito hipotecario en la Argentina -que está por verse, en especial por lo que Daniel Sticco ya deslizó acerca del uso irregular de índices de ajuste, aún en la propia Administración Macri. Con ese anuncio, Cristina Fernández hubiese hecho 5 cadenas nacionales, habría 15 funcionarios hablando del tema y 3 piezas publicitarias dando vuelta por los medios de comunicación. Sólo basta recordar el uso político del “Plan Recrear”, de la tarjeta “Argenta”, entre una docena más. El impacto sobre las clases más necesitadas fueron nulos, pero el kirchnerismo, que fue una máquina de crear pobres, quedó como el gobierno que más se ocupó de escuchar las necesidades de los pobres. Para peor, Macri ya no tiene contacto con la gente. Desde que el kirchnerismo colocó militantes con pancartas en la inauguración de trenes a la que fue invitado Florencio Randazzo, 4 hechos han ocurrido donde opositores identificados con el peronismo o con La Cámpora han intentado agredir al Presidente de la Nación. Por eso, por ejemplo, dicen que el mandatario dejó a los altos mandos militares bajo la lluvia y fue, con un grupo selecto de invitados, al Cenotafio de los Muertos en Malvinas, de Retiro el 02/04.”

“Para el 29/04, las 5 centrales sindicales prometen una gran movilización contra los despidos que hay, tanto en el sector público como privado, y culpan al Gobierno por esta situación. Es la primera vez que los 5 marcharán juntos y se descuenta que ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) aportará una gran columna y, el resto, podría usar la ocasión para hacer “demostraciones de fuerza”. El Gobierno ya ha comenzado a “desinflar” la marcha, inyectando $ 2.300 millones en las obras sociales de los mayores sindicatos, con lo cual repite el mecanismo utilizado con los Gobernadores, los intendentes y los legisladores: El dinero como instrumento para calmar el reclamo político, un mecanismo perverso para un Gobierno que debe bajar el Gasto Público con urgencia. La economía, débil y tratando de encontrar un rumbo, no puede apuntalar a un Gobierno debilitado innecesariamente por crisis evitables, mientras trata de disciplinar a sus opositores. En el fondo, la gran fortaleza de Mauricio es la misma que tenía Cristina: la oposición no tiene un líder, no tiene un proyecto alternativo, está en interna en todos los frentes y tiene lejos la siguiente elección. Durante años, la oposición al kirchnerismo usó como ariete las denuncias de corrupción para esmerilar al Gobierno de Cristina Fernández. Ahora, el camino está marcado: la oposición al macrismo usará la cuestión social como instrumento de desgaste de Mauricio Macri. Por eso, en la etapa postdefault, mejorar la calidad de vida de los argentinos debe ser el centro de la acción de Gobierno. Si es que hay un plan para ello.”

“Se consolida la sensación de que el Gobierno tenía ideas no planificadas para la 1ra. Etapa de Gestión: salir del cepo cambiario e importador; aumentar las reservas del Banco Central, desarmar la crisis del dólar futuro, salir del default, volver a los mercados internacionales de crédito, colocar a la Argentina, de nuevo, en el mundo desarrollado; incentivar las inversiones y… poco más. Falta la 2da. Parte. Sin esta nueva etapa, el macrismo no es más que una forma de “kirchnerismo ordenado”, tal como calificó el economista José Luis Espert, aunque hay que agregarle que es un “kirchnerismo ordenado, sin relato, sin mística, sin mensaje, sin comunicación y sin política”. Y eso no es lo que votó 52% del electorado hace 5 meses. Por eso, la crisis que desató los “Panama Papers” es más que una cuestión sobre el patrimonio presidencial, versa sobre el futuro del macrismo en el poder.” Concluye Chiariuttini. El kirchnerismo se va apagando en medio de sus propias peleas. También el liderazgo de Cristina languidece. Le queda la ilusión de su inminente paso por el teatro de Comodoro Py para intentar revivirlo. Lo único que no puede hacer el Presidente Macri ante una situación tan delicada como la que se despliega en estos momentos, es dejarse arrastrar por los acontecimientos. Las frases hechas sobre la independencia judicial –que es bueno recordar se trata de un ideal extremo que la política, por suerte, viene problematizando hace siglos para evitar la tiranía de los jueces-, son buenas para decir a los columnistas de los domingos, pero no sirven como programa para un Gobierno que deberá lidiar con las consecuencias reales del proceso.

Es por eso que el gobierno de Macri dice una cosa, pero mantiene en operaciones a Daniel Angelici. El problema no es Angelici, el problema son las contradicciones. Por eso miremos De la Rúa, no como comparación sino como aprendizaje. Por eso, Macri puede hacer casi todo menos una cosa: No tener una idea clara sobre cómo se entra y como se sale de este proceso. Hoy lo que se ve, como entonces, son contradicciones. Entre un ala que agita el Mani Pulite y otra que busca atemperarlo. Pero sin coordinación. Esto envía mensajes confusos a la política, que puede ingresar en un peligroso círculo de paranoia y vale todo. Estamos en la puerta de una situación estilo tiroteo en la cantina, donde todos les tiran a todos y al final sólo se salva el cantinero. ¿Quién será el próximo cantinero? El tema da para mucho más que una columna y se podría analizar porqué, por ejemplo, las mismas potencias que nos alientan a ser implacables con la corrupción, protegen a sus ex presidentes hasta con indultos, como ocurrió en el caso de Nixon.

Macri tiene hoy un margen de maniobra macroeconómica más holgado que De la Rúa. Pero tampoco le sobra mucho. La opción que plantean algunos destacados analistas es pertinente pero no es en rigor una opción: ¿Cuánto conflicto puede tolerar la sociedad para terminar con la impunidad? ¿Impunidad o despelote?, se pregunta Marcos Novaro en “La Nación”. Visto desde la Presidencia la respuesta es obvia: El único lujo que no puede permitirse un Gobierno es el caos. De hecho atenta contra su propia denominación. Pero el mérito de Novaro es que su pregunta lleva a otra más pertinente: ¿Cómo se reduce la corrupción en países tan corruptos como la Argentina, donde permea todos los estamentos, sin llevarse puesto el sistema? ¡Esa es una buena pregunta para Macri!

Buenos Aires, 4 de abril de 2016.

Arq. José M. García Rozado, ex Subsecretario de Estado

MPJIRucci – LIGA FEDERAL – Peronismo Verdadero

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