Desde México: No a la institucionalización del homosexualismo

Por Mario Héctor Rivera Ortiz

Estando esta mañana en mis labores cotidianas me vino a la mente la noticia publicada ayer por la prensa escrita, sobre la protesta de nueve iglesias contra la pretendida institucionalización del homosexualismo en México: al respecto pensé:

En biología se acepta que la diferenciación sexual es el resultado de un largo proceso de evolución orgánica, garantía de la existencia de la especie, más definida y firme, cuanto mayor es el desarrollo de la especie. En el homo sapiens tal característica natural, alcanza un nivel máximo y la aparición de Adán y Eva y su manzana no fue un acontecimiento casual. El hombre y la mujer son, afortunadamente, DIFERENTES y por ello ambos sexos se atraen mutuamente hacia un amoroso contacto dialéctico.

Ciertamente, existen excepciones que infringen esta ley natural y que son claramente anomalías aberrantes del desarrollo orgánico y/o psíquico, como son las distintas variedades de hermafroditismo y homosexualidad. ¿O, acaso, representan un salto cualitativo de la especie, como quieren algunos? ¿Hacia adelante o hacia atrás?…

Los homosexuales son seres humanos que merecen todo el respeto de la sociedad y en que tal problema no debe ser motivo de odio y discriminación. Son fallas de la naturaleza y de la sociedad y nada más.

Sin embargo, no creemos que institucionalizar errores de la naturaleza y la sociedad sea el camino para mejorar la comunidad actual, es más vemos en esta tendencia de casi toda la burguesía mundial, una carta para desviar a la juventud de sus tareas políticas y para controlar la natalidad. En este punto, a la Iglesia Católica y a las demás, definitivamente les asiste la razón y la justicia. Dr.

Un pensamiento en “Desde México: No a la institucionalización del homosexualismo

  1. Para mis amables comentaristas con un saludo cordial. F. Engel, sobre la sexualidad. Cuini

    (Carta de Engels a Corad Schmidt, Londres, 1º de noviembre de 1891)
    “usted, como novio, tiene un notable ejemplo de la inseparabilidad de identidad y diferencia entre usted y su novia. Es absolutamente imposible decidir si el amor sexual es placer que radica en la identidad dentro de la diferencia o en la diferencia dentro de la identidad. Elimine la diferencia (en este caso de sexo) o la identidad (la naturaleza humana de ambos) y ¿qué le queda? Recuerdo cuánto me preocupaba al principio esta misma inseparabilidad de identidad y diferencia, si bien nunca podemos dar un paso sin tropezar con ella”.

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