Sobre el nuevo atentado en Londres

Por Isaac Bigio 

 

 

El atentado de Westminster y la muerte del ex-jefe del IRA

 

 

Acaba de producirse en Londres el primer atentado a un parlamento occidental en lo que va de este milenio. Éste se ha dado justo al día siguiente en que falleció Martin McGuinness, quien fuera considerado antes la peor amenaza terrorista en Reino Unido, y un día antes de que él sea enterrado en su natal Irlanda del Norte.

 

Carnicería de miércoles

 

El miércoles 22 un atacante aparentemente solitario empezó atropellando peatones y policías en el puente de Westminster para luego arremeter contra el parlamento, donde él fue acribillado tras acuchillar a un uniformado.

No se sabe aún la identidad del agresor ni ninguna organización ha reclamado su autoría. Se viene conjeturando la posibilidad que haya sido un lobo solitario.

Una posibilidad es que haya sido un fundamentalista islámico que sigue los concejos del Daesh (Estado Islámico) quien instruye a sus simpatizantes para que hagan ataques solitarios sin que nadie sepa de sus preparativos para evitar intercepciones. Sin embargo, los motivos de quien la policía sindica como terrorista todavía no son 100% claros.

Una cosa puede quedar descartada, es que éste haya sido una acción del IRA, el Ejército Republicano Irlandés, el cual durante el anterior periodo en que los conservadores estuvieron en el poder (1979-97) organizaron las explosiones más poderosas que haya conocido Reino Unido fuera de la II Guerra Mundial.

 

Cuando el IRA tenía ira

 

Me acuerdo cuando el 24 de abril de 1993 un tremendo bombazo destruyó varias partes o los vidrios de varios edificios en la City de Londres. El humo se veía alto y desde cualquier parte de la metrópolis. Aquel macro-atentado costó £350 millones, cifra de pérdidas que solo sería superada ocho después con la masacre del 11-S-2001 en Nueva York.

En términos de vida los peores atentados terroristas que hayan tenido Inglaterra fueron los que el IRA realizó el del 12 de octubre de 1984 cuando explotó el gran hotel de Brighton donde se encontraba la primera ministra Margaret Thatcher y varios de sus más allegados, o cuando el 7 de febrero de 1991 un mortero lanzó granadas al 10 Downing Street para querer matar al primer ministro John Major y a su gabinete que sesionaba preparando la guerra de Irak.

Estos dos primeros ministros, como la actual, pertenecen al conservadurismo.

Sin embargo, ahora quien ha perpetrado el ataque es diferente.

Si hace un cuarto de siglo los atentados contra el gobierno tory eran hechos por republicanos seculares socialistas y Al Qaeda apoyaba a Washington y Londres en la guerra afgana contra Moscú, ahora el foco terrorista emana del fundamentalismo islámico que es monarquista teocrático y tradicionalista, mientras que el IRA se ha desarmado y ha venido cogobernando Irlanda del Norte.

 

Nuevo escenario mundial

 

Durante la guerra fría irrumpieron varias insurgencias armadas con un discurso izquierdista y anti-imperialista, siendo las más importantes en la Unión Europea las de los nacionalistas republicanos socialistas irlandeses y vascos. Al acabar ésta y desintegrarse la URSS todos los partidos-ejércitos que antes orbitaban a la Unión Soviética empezaron a buscar un compromiso con sus antiguos rivales. Si Moscú retornaba al capitalismo ellos querían reamistarse con Washington. Así la OLP, el ANC de Sudáfrica y el IRA, entre otros, fueron renunciando a sus iniciales idearios revolucionarios socialistas y a sus llamados a la guerra anti-imperialista para buscar reformar el modelo económico y el Estado que antes combatieron.

Esa tendencia a la reintegración con el sistema ha llevado a que, finalmente, la última guerrilla importante del hemisferio occidental, las FARC colombianas, inicien su desarme y aceptación a la democracia del mercado.

Mandela pasó de ser el ogro terrorista de Thatcher para convertirse en una especie de marca comercial o modelo a seguir de todos aquellos que renunciaban a la lucha armada para buscar transformarse en los nuevos administradores de las sociedades contra las que antes irrumpieron.

El IRA terminó desarmándose y renunciando a su estrategia de reunificar la isla irlandesa bajo una república socialista mediante una guerra antibritánica.

McGuinness, el antiguo enemigo número uno del Estado británico, devino en político legal electo, luego en el primer vice-ministro principal de Irlanda del Norte siendo su número uno el reverendo antipapista y ultraconservador Paisley y finalmente en un hombre que estrecho la mano de la reina Elizabeth II, vista por la antigua guerrilla republicana como el gran enemigo.

 

Nuevo terrorismo

 

La guerra del IRA y del ETA se combinaba con un brazo legal que participaba en las elecciones y que lograba ganar varios curules y municipios. Sus atentados eran selectivos y trataban de evitar matanzas a civiles pues su meta era tratar de ganar simpatías incluso dentro de las capitales de sus enemigos. Sus acciones eran organizadas desde arriba y ejecutadas con células y muchas veces con gran tecnificación.

En cambio, las que se ha visto el 23 de marzo contra el parlamento británico, así como otras que se han venido dando en Europa tienen como fin buscar causar la mayor cantidad posible de muertos civiles y asustar a la opinión pública de esos países (sin buscar querer ganar a una amplia parte de ésta), en tanto que son hechas con poca tecnología y a veces por una sola persona.

Las directivas del Daesh y Al Qaeda es incitar a acciones netamente individuales que no partan de ningún comando central y que puedan ser llevadas a cabo por cualquier persona sin que haya ninguna necesaria coordinación con otros. Esto último implica tener pocos recursos explosivos pero garantiza menos interferencia de las agencias de inteligencia.

Los yihadistas, a su vez, no apuntan a intervenir en la política activa de los países europeos que atacan ni buscar allí votos. Es más apuntan a conseguir más enemigos y más racismo contra sus propios correligionarios.

Su estrategia pasa por intimidar y provocar la islamofobia con lo cual reclutan musulmanes locales radicalizados por las reacciones anti-Islam y con la cual ansían presionar para que las potencias abandonen el Medio Oriente.

Pese a su extremismo, el Daesh y Al Qaeda sí quisieran llegar a un compromiso final con Occidente, el cual antes les financió y con los cuales actuaron juntos contra Gadafi en Libia, Hussein en Irak y Assad en Siria. Es más, detrás del origen de Al Qaeda y Daesh se encuentran sauditas y emiratos como los de Kuwait o Qatar quienes les han proporcionado armas ideológicas, dinero o cobertura logística.

 

De las armas a las urnas

 

Si antes la Scotland Yard vigilaba a la minoría irlandesa dentro del Reino Unido como el nido potencial de terroristas, ahora ésta espía a las comunidades musulmanas por lo mismo.

La evolución del yihadismo y del republicanismo irlandés se ha dado de manera inversa. Si el primero pasó de ser pro-EEUU a anti-EEUU, el segundo pasó de ser muy anti-británico hasta aceptar las instituciones británicas.

El IRA, si bien ha renunciado a una predica anti-capitalista y anti-imperialista, ha logrado avanzar. Habiendo dejado las armas ahora progresa con las urnas.

Muy poco antes de la muerte de McGuinness y del atentado a Westminster se realizaron elecciones en Irlanda del Norte, las cuales han sido las primeras que se han dado en esta provincia desde que se creó hace casi un siglo en el cual los unionistas no han conseguido mayoría absoluta y donde los antiguos partidarios del IRA han virtualmente empatado el primer lugar.

El IRA desarmado y desradicalizado viene colocando una bomba de tiempo en el sistema británico. Con sus avances electorales y con el rechazo mayoritario de Irlanda del Norte al Brexit los republicanos apuntan a lograr un referendo que contemple la reunificación de la isla.

Éste y un posible referendo sobre la independencia de Escocia son algo que puede minar al conservadurismo, al Brexit y al mismo Reino Unido.

El atentado del miércoles detuvo un debate en el parlamento escocés sobre el referendo, pero eso será transitorio.

Los nacionalistas izquierdizantes pro-independencia han venido creciendo más en Irlanda, Escocia, Catalunya y Euskadi apostando más a la presión social y electoral que a los bombazos.

En cambio, nada de eso atrae a los yihadistas cuyo norte es provocar una guerra santa religiosa donde se desarrollen estados teocráticos en el Medio Oriente.

 

Laboristas y conservadores

 

Un izquierdista consistente podrá cuestionar a uno u a otro, al primero por haber renunciado al anti-imperialismo y al segundo por provocar al racismo.

Sin embargo, para el laborismo la situación se pone compleja. El primer alcalde musulmán de la historia londinense debe demarcarse de sus correligionarios radicalizados mientras que el partido sabe que estos atentados promueven la xenofobia que viene minando su base electoral trabajadora.

Corbyn, por su parte, siempre apoyó el retiro británico de Irlanda del Norte y la reunificación de la isla. Empero, él no quiere la separación escocesa.

Si el yihadismo hace crecer al UKIP, un rival del laborismo en el norte de Inglaterra, el surgimiento del nacionalismo escocés le ha hecho perder su mayor bastión (Escocia).

La primera ministra May ha respondido con prudencia muy distante a la belicosidad con la cual Bush reaccionó al 11-S.

May no quiere aprovechar el atentado para lanzar guerra en el exterior, como hizo antes Bush, sino garantizar calma a la sociedad para que ella pueda en unos días cumplir su plan de aplicar el artículo 50 de la Unión Europea iniciando el divorcio con ésta.

Los conservadores aducen que durante los últimos años la Scotland Yard ha logrado desbaratar 13 atentados terroristas planeados, pero que uno de éstos tuvo que colarse.

El caldo de cultivo a estos atentados en toda Europa son las guerras desencadenadas en el Medio Oriente y el crecimiento de la hostilidad a los inmigrantes y las minorías. A medida que esta situación persista se han de generar nuevos atentados.

 

 

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