COLUMNAS SOBRE ELECCIONES EN REINO UNIDO

Por Isaac Bigio

Índex

1- Se acorta la brecha entre May y Corbyn.
2- May intenta dar la mayor paliza electoral de este milenio.
3- Encuestas: Corbyn avanza y ya gana en menores de 40 años.
4- La mayor mayoría de May.
5- El último debate electoral se dio … 7 semanas antes de las votaciones
6- ¿Cuánto podrá rebrotar el liberalismo?
7- ¿Cómo impactarán las elecciones francesas en las de UK?
8- May: Corbyn puede dar una gran sorpresa
9- May: ¿logrará una victoria tory aún mayor?
10- El giro pro-UKIP del conservadurismo

Notas

1-

Se acorta la brecha entre May y Corbyn

Según las encuestas, la fuerte diferencia inicial de hace 12 días entre los conservadores y los laboristas se ha achicado a casi la mitad y el socialista ya ha pasado de tener un cuarto a casi un tercio de las intenciones de los votos.

Cuando la primera ministra Theresa May decidió adelantar las elecciones generales, la distancia entre ella y el líder de la oposición Jeremy Corbyn era de hasta 25 puntos porcentuales, mientras que su partido se acercaba al 50% de las preferencias y usualmente iba duplicando al de su más inmediato rival.
A menos de dos semanas del inicio de esta competencia electoral dicha brecha se ha aminorado mucho.

De hasta 25 puntos iniciales a solo hasta 11 puntos de diferencia

Veamos el caso de Yougov, una de las encuestadoras más importantes y precisas. Para el 18 de abril ésta le daba al conservadurismo 48 puntos y al laborismo la mitad de ese porcentaje (24 puntos), una diferencia de 24 puntos. Sin embargo, 12 días después, esta misma agencia mostraba que la diferencia se había reducido a casi la mitad (a solo 13 puntos): los tories bajaban 4 puntos hasta ubicarse en el 44% de las intenciones de voto, mientras que los laboristas suben 7 puntos, hasta llegar al 31%.
Tal giro se repite esencialmente en las demás encuestadoras que han sido publicadas ese mismo domingo 30 de abril.
Para ORB los conservadores tienen 11 puntos de ventaja con 42% frente al 31% de los laboristas.
Opinium afirma que el laborismo ha subido 4 puntos hasta ubicarse en el 30%, aunque, a diferencia del sondeo de Yougov, sostiene que los tories han crecido 2 puntos hasta llegar al 47%..
ICM en The Sun on Sunday afirma que los tories bajan un punto hasta ubicarse en el 47% mientras el laborismo sube 1 punto sumando 28%.
La primera encuestadora que empezó a hablar de un acortamiento del gran abismo entre May y Corbyn fue la de del euro-escéptico y pro-tory Daily Mail, el cual el 22 de abril afirmaba que los conservadores habían caído al 40% y los laboristas habían subido al 29%, una brecha de solo 11 puntos.

Corbyn puede sacar más votos que Brown o Milliband

Si estas encuestas se confirman, hay una tendencia de Corbyn a crecer y a superar el 29% que sacó el laborismo en las últimas dos elecciones generales (en el 2010 con el entonces primer ministro Gordon Brown y en el 2015 con Ed MiIliband), aunque todavía no ha llegado al 35% con el que Blair fue re-electo como primer ministro laborista en 2005.
Aunque el laborismo saque un mejor resultado electoral con Corbyn que con sus dos anteriores líderes, eso no va a traducirse, necesariamente, en un aumento de parlamentarios, si es que los conservadores sacan su mejor porcentaje en el último cuarto de siglo, tal como pronostican todos los sondeos.
Algo que juega en favor de May es que el UKIP ya no representa aquella amenaza que dividía a la derecha. Posiblemente este partido no logre mantener la adhesión de sus anteriores 4 millones de votantes, quienes preferirán endosar a la primera ministra para que haga un Brexit duro.
En cierta manera, el crecimiento de los conservadores en los sondeos se da a costa de captar a los antiguos electores del UKIP.
El hecho que los tories se vayan convirtiendo en el partido que exprese a la mayor parte del 52% que votó en el referendo europeo por el NO, le está permitiendo avanzar en Gales y Escocia, países donde hace dos décadas se quedaron sin un solo parlamentario. En el caso del primero, la única encuesta hecha allí (efectuada por YouGov) pronostica que los tories van a obtener su primera victoria en una elección general en siglo y medio. En el caso del segundo, los sondeos hechos por la agencia Kantar pronostican que los tories van a pasar de uno a varios parlamentarios escoceses.
Corbyn ya tiene el apoyo de la mayoría de los menores de 40 años y si logra entusiasmar a la juventud y a los jóvenes adultos a votar en masa, su caudal electoral debe crecer.
May sostuvo que cuando Corbyn inició su campaña en las internas laboristas, solo 1 de cada 200 pronosticaba que iba a ganar. El veterano socialista está acostumbrado a tramontar adversidades y puede dar una gran sorpresa, aunque su objetivo mínimo va a consistir en conseguir significativo número de votos que le permita retener el liderazgo de su partido y el de la oposición.

Polarización

Un caso a destacar es que, debido al acrecentamiento de la polarización entre May y Corbyn, que la propia primera ministra alienta, es que los partidos menores seguirán siendo marginales. Los liberales podrán crecer desde sus actuales 9 bancas pero seguirán sin tener mayor peso,
Según todas las encuestas hechas durante esta campaña, los liberales oscilan entre el 7% y el 12%, cifra que solo les llevaría a tener un porcentaje de menos de la mitad dentro del parlamento, debido al sistema de representación uninominal y no proporcional. Con ese nivel de apoyo, los liberales no lograrán el impacto que tuvieron en el 2010 cuando bajo el liderazgo de Nick Clegg consiguieron el 23% que les permitió conquistar el 9% del parlamento e inclinar la balanza del poder en favor de uno u otro de los dos partidos mayores.
En tanto que los verdes o los nacionalistas de Gales puede que conquisten más bancas, pero si el SNP pierde varios de sus 59 parlamentarios, se disminuiría el caudal de este bloque.

2-

¿May podrá dar la mayor paliza electoral de este milenio?

May decidió adelantar los comicios generales porque piensa que ella puede conseguir una diferencia de votos en su favor como no la ha conseguido nadie antes en este último medio siglo. Las cifras de las encuestas iniciales han trabajado en favor de ella, pero el escenario es más complejo y puede variar.
Analizaremos a las dos mayores palizas electorales que ha visto Reino Unido en el último medio siglo y las compararemos con la actual coyuntura. Éstas han sido las de 1983 y las de 1997 cuando se dio la mayor diferencia porcentual entre el primer y segundo puesto, un margen que fue de alrededor de 15 puntos.
En 1983 fueron los “azules” quienes humillaron a los “rojos” al ganarles por 42.4% contra 27.6%, pero 14 años después los laboristas destronaron al conservadurismo por 43.2% contra 30.7%. En ambos casos el partido que había impuesto una gran paliza pido ser ejercer tres mandatos consecutivos y tener dos primeros ministros.
Hoy May quiere volver a hacer una victoria tan aplastante que logre inaugurar todo un largo periodo de gobiernos de su propio partido. Hay que ver qué elementos hay similares o discrepantes.
Empecemos por la última paliza electoral la cual se dio hace exactamente 20 años. En 1997 Tony Blair sacó a los conservadores de estar 18 años ininterrumpidos en el poder haciendo que no tengan ni una sola banca en Gales o Escocia. Las diferencias con lo que pasa ahora son sustanciales. Entonces el primer ministro May ya había llegado al límite máximo de su quinquenio, su partido estaba desgastado y la oposición había girado hacia el centro desde donde ganó anteriores electores de otras fuerzas.
Ahora es el gobierno conservador quien adelanta los comicios aprovechándose de la crisis de la oposición y queriendo ganar éstas corriéndose hacia la derecha para ganar el electorado euroescéptico del UKIP.
En relación al triunfo de 1983 se repite el hecho que una primera ministra mujer tory adelanta elecciones antes del quinquenio para querer aplastar a un laborismo dividido liderado por un izquierdista radical.
Sin embargo, hay cuatro grandes diferencias:
1) En 1983 el laborismo se dividió y su ala ‘moderada’ creó el partido socialdemócrata, el cual fue en alianza con los liberales.
2) Hubo tres opciones pues la Alianza liberal-socialdemócrata (que luego fundó el actual partido liberal-demócrata) sacó el 25.4%, aunque solo logró el 4% de los parlamentarios debido al sistema de representación uninominal opuesto al de representación proporcional.
3) Thatcher ya había ganado una previa elección y tenía en su favor haber ganado duramente la guerra de las Malvinas, algo que, además, impulsó el patriotismo.
4) El escenario es más complicado, porque a la derecha de los tories ha irrumpido una fuerte fuerza (UKIP), los verdes tienen un 5% en las encuestas y el 95% de las bancas de Escocia fue ganado por el partido pro-independencia que gobierna a dicho país (el SNP).
Ciertamente que la inspiración de May es Thatcher pera ella no tiene la experiencia de quien fuera la primera mujer en gobernar al Reino Unido. Thatcher llegó al liderazgo del conservadurismo tras ganar en 1975 una interna frente al saliente primer ministro tory Edward Heath, luego condujo a varias victorias electorales a su partido en los 4 años que fue la líder de la oposición y luego en 1979 a sacar del premierato al laborista James Callagham por 43.9% de los votos frente al 36.9%.
Cuando en 1983 Thatcher logra la mayor diferencia electoral de las últimas décadas ella ya llevaba 8 años de haber liderado varias campañas electorales a nivel nacional.
May, en cambio, no llegó ni al liderazgo de su partido ni al gobierno mediante una sola elección. En las internas partidarias llegó a la dirección pues su contrincante le cedió el puesto. El premierato lo heredó de Cameron quien renunció a su puesto tras perder en el referendo, en el cual May también fue derrotada pues ella llamó al Sí a la UE.
Tal vez esa falta de experiencia y de fogueo es la que la lleva a querer eludir debates televisados y decir que el único tipo de debate que ella ha podido hacer es el que se dio antes que se devuelva el parlamento en la sesión semanal de una hora de peguntas y respuestas donde siempre la jefatura del gobierno y sus parlamentarios adictos dominan el grueso del tiempo disponible y no se permite una discusión de planes de gobierno.
May requiere demostrar que ella es la nueva Thatcher, aunque nunca haya ganado una batalla electoral nacional ni menos una militar.
Los liberales apuntarán a quitarle a los conservadores varias bancadas, como acabaron de hacerlo en Richmond, en distritos donde perdió el Brexit o donde la población no quiere salirse del mercado común europeo.
Corbyn, por su parte, no es Foot. Su partido está fraccionado pero no roto, su militancia ha superado ya el medio millón (cifra sin precedentes en UK) y tiene la mayoría de las preferencias en las nuevas generaciones.
Si la estrategia de May es querer polarizar al país entre ella y el ‘ultra’ Corbyn, la oposición puede quitarle puntos al querer mostrarla como una persona que cambia de opiniones a cada rato, que no quiere debatir y que quiere un cheque en blanco.
Esta vez:
1) El laborismo está fracturado internamente, pero no se ha dividido abiertamente.
2) Los liberal-demócratas viene de haber sufrido hace un bienio la peor catástrofe electoral de su historia (perdieron el 85% de sus parlamentarios) y ahora solo llegan al 10-12% en las encuestas.
3) May nunca ha ganado una elección previa y menos una guerra, aunque ella busque presentarse como la única persona que pueda garantizar un Brexit estable.

3-
Encuestas: Corbyn avanza y ya gana en menores de 40 años

La última encuesta de Yougov y el diario conservador The Times señalan que el laborismo se viene repuntando tras haber empezado esta campaña electoral con 24 puntos porcentuales por debajo de los tories.
Según estas nuevas cifras los conservadores bajan 3 puntos (del 48% al 45%), los laboristas suben 4 puntos (del 25% al 29%), los liberales bajan 2 puntos hasta llegar al 10% y el UKIP sube dos puntos para quedar en 7%.
Lo más revelador es el mega-sondeo que ha hecho esta empresa, una de las encuestadoras más serias y respetadas, el cual se ha basado en haber entrevistado a 3,000 personas. Según éste el laborismo gana significativamente entre todos los británicos nacidos hace menos de 4 décadas atrás. En este sector Jeremy Corbyn recibe un 37% de respaldo frente al 29% para Theresa May.
Uno podría pensar que la primera mujer en haber llegado a ser primera ministra británica en el último cuarto de siglo podría tener especial apego dentro de las mujeres de las nuevas generaciones, pero allí ocurre el mayor rechazo a May. Los votantes femeninos de menos de 40 años prefieren al varón Corbyn por el 42% que a la dama May quien solo es respaldada por el 27%.
Según esta encuestadora en los británicos que tienen 18 a 24 años de edad el laborismo gana por 19%.
Por cada 10 años más que tenga una persona hay un 8% más de chances de que vote tory y un 6% de chances para que deje de votar rojo. En quienes han superado las 4 décadas de vida los conservadores sacan el 50.5% mientras que los laboristas solo tienen el 20%.
A medida que se va subiendo la edad más hay la tendencia hacia disminuir esa diferencia para luego pasarse en un cuadro general donde May viene ganando por 16%.
La diferencia que Corbyn le saca a May dentro de los muy jóvenes y también dentro de las mujeres menores de 40 años de edad es similar a la que May le saca a Corbyn en el promedio general total incluyendo todas las edades.
Este dato es revelador pues muestra que la clave de la campaña de Corbyn consiste en motivar a la juventud a que vaya a inscribirse y a votar. También reafirma el hecho que las nuevas generaciones votaron en contra de salirse de la UE y por su oportunidad a viajar, estudiar y trabajar libremente en el continente.
En otros países un candidato con tanta fuerza en los jóvenes y en los jóvenes adultos debería tender a ganar, pues éste es el mayor sector demográfico de la población, pero en Reino Unido esto no ocurre. La gran mayoría de los militantes y de los electores del partido conservador son gente mayor o de la tercera edad.

¿El inicio de un giro en las encuestas?
Apenas la primera ministra convocó a elecciones generales Yougov publicó en su portal un análisis en el que decía que en su último sondeo el laborismo estaba con solo el 25% de las intenciones de voto, menos del 28% que el izquierdista Michael Foot obtuvo en 1983 encabezando al laborismo contra el más del 42% que obtuvo la primera ministra tory Thatcher.
Además esa nota sostenía que solo un 15% creía que Jeremy Corbyn podría ser mejor primer ministro que Theresa May, mientras que la mayoría de los encuestados ve a los conservadores como los más preparados para dirigir la economía, la inmigración y el Brexit. La conclusión del analista de Yougov es que nunca antes había ganado una elección general un líder que no encabezase las encuestas como la persona más apropiada o la más preparada para lidiar con la economía.
Tras un inicial pronostico en sentido que Corbyn iba a repetir el mal desempeño que antes logró otro líder izquierdista que tuvo el laborismo (Foot), ahora, a medida que se inicia la verdadera campaña, las cosas pueden ir cambiando.
La esperanza de Corbyn es sorprender, tal como Theresa May dijo que él podía hacerlo este 8 de junio, y tener un significativo avance de la misma manera de cómo otros izquierdistas antisistema lo han tenido en España con el Podemos, en Francia con Mélenchon y en Grecia con Syriza quien ha llegado al gobierno.
En las dos últimas dos elecciones generales el laborismo sacó el 29% tanto con el liderazgo de Gordon Brown en el 2010 como con el de Ed Milliband en el 2015. Tal porcentaje representó un retroceso de 6 puntos en relación la última vez que Blair ganó en el 2005 obteniendo el 35%.
Corbyn debe demostrar que es capaz de pasar la valla del 29% y si supera el 30% es algo que le podría servir para querer conservar su puesto en caso que May gane, si es que ella lograse su propósito.
Mientras May necesita ganar superando su número de bancas para empujar al laborismo a una nueva crisis y a que remueva a Corbyn de su liderazgo, el veterano socialista quiere demostrar que él si puede ser electo y que, en caso de perder, puede retener la mayor parte o el mismo número de parlamentarios, con lo cual él quisiera evitar un nuevo golpe y asegurar que el laborismo se vaya radicalizando para ganar los siguientes comicios generales.

Isaac Bigio

4-
La mayor mayoría de May

En la actualidad los conservadores detentan un 51% de la cámara de los comunes (330 de sus 650 miembros) y poco menos del 33% de la cámara alta (253 de sus 803 lores). May se ha quejado de que los no-electos lores le han obstaculizado varios planes mientras que ella no se siente tan tranquila por el hecho que la mayoría de los parlamentarios de su partido en ambas cámaras han sido pro-UE.
Ella también votó por el Sí a la UE en el referendo, al igual que su tesorero y varios ministros suyos, pero siente que no hay suficiente peso para los euro-escépticos tanto en su bancada como en las dos casas del parlamento.
De otro lado, ella es una persona que llegó al liderazgo de su partido y del gobierne sin que medie ninguna elección.
Como May lo dice ella requiere un fuerte aval para su mandato a fin que la UE reconozca su popularidad y pueda tener mayor margen de maniobra en las negociaciones del Brexit.
Para ella es fundamental modificar la correlación de fuerzas dentro de su partido, incrementar la mayoría suya en la única cámara electa (la de los comunes) y legitimar su premierato y extenderlo por 2 años más.
Mientras que en la mayoría de los parlamentos del mundo hay cierta forma de representación proporcional en la cual el peso de cada bancada corresponde más o menos al peso porcentual de dicha fuerza en las urnas, el sistema de representación uninominal británico se diferencia porque está hecho para asegurar siempre una polarización entre dos partidos y hacer que el que gane siempre gobierne con una mayoría absoluta.
En todas las elecciones generales británicas del siglo IXX y XX lo usual era que un partido llegase al gobierno con porcentajes superiores al 40% de los votos, y muchas veces en torno al 50% o por encima de dicha cifra.
Sin embargo, las cosas han ido cambiando en estas últimas 3 elecciones generales, en las cuales por primera vez en la historia británica los ganadores obtuvieron menos del 37% en las urnas. En el 2010 los conservadores obtuvieron 36.1% en las ánforas pero menos de la mitad de los parlamentarios, por lo cual se vieron forzados a implementar con los liberales el primer gobierno de coalición de la postguerra mundial.
Esta vez May viene viendo que el respaldo a los conservadores en las encuestas supera el 42%-44% que obtuvo Margaret Thatcher en las 3 veces que triunfó en una elección (1979, 1983 y 1987). Cuando ella debutó en el poder en 1979 ella logró que los tories consiguieran el 43.9% de los votos (una cifra que desde entonces no han vuelto a repetir) y 339 de los entonces 635 parlamentarios (entre el 53% y 54% del parlamento).
Varias últimas encuestas colocan a los conservadores entre el 46% y 48% de los votos, lo cual de materializarse conllevaría a que May se convierta en la primera ministra del último medio siglo, con lo cual su autoridad sería formidable y con ella su capacidad para modificar totalmente el modelo económico, social y político británico y aspirar a ser relecta por uno, dos o más mandatos más.
La cuestión está en que el electorado es volátil y ya hay varias indicaciones que muestran que la mayoría de los británicos menores de 40 años (incluyendo mujeres) no apoyan a May, sino a Corbyn.
La oposición puede querer aprovechar, justamente, esa ventaja inicial de May en las encuestas para alertar sobre el peligro de darle un cheque en blanco a una mandataria que se niega a debatir y que ya ha cambiado de posiciones. Dicha predica puede calar en sectores que dudan o que temen un gobierno sin control.

5-
El último debate electoral se dio … 7 semanas antes de las votaciones

May se niega a hacer un debate televisado entre candidatos donde todos tengan derecho a exponer en tiempos iguales sus respectivos planes de gobierno para que el pueblo se esclarezca. El único debate que ella ha aceptado ha sido el de la sesión de preguntas a la primera ministra (ver foto) en la que ella y sus partidarios tiene la mayor parte de la hora de duración de éste y a los demás contrincantes sólo se les permite hacer preguntas pero no a presentar y defender sus proyectos de gobierno.

Cuando faltan solo 7 semanas para los comicios generales británicos del 8 de junio se acaba de producir el último debate de éstos.
Éste, a su vez, no ha sido un propio debate en el cual los candidatos se confrontan sobre diversos temas designados y tienen igual tiempo de exposición. Se ha tratado de la última sesión semanal de preguntas a la primera ministra en este vigente parlamento dada al mediodía del miércoles 26 de abril.
El problema con este tipo de foros es que:
1) Poca gente ve esa sesión parlamentaria dada en la mitad del día de la mitad de la semana laboral.
2) En el formato de esta modalidad hay una hora de preguntas y respuestas donde la primera ministra domina todas las intervenciones y detenta alrededor de la mitad del tiempo, además de ser constantemente apoyada por varios parlamentarios de su propia bancada.
3) Theresa May empieza y cierra las presentaciones, el líder de la oposición solo puede hacer 5 preguntas pero no exponer su plan de gobierno y hay numerosos parlamentarios oficialistas y opositores que formulan preguntas donde Theresa May tiene siempre la última palabra.
4) El líder de la oposición no tiene tiempo para presentar sus propuestas y defenderlas, y menos aún los líderes de los otros partidos que solo pueden hacer una pregunta y, en el caso del Partido Nacionalista de Escocia, su lideresa Nicole Sturgeon no participa pues no es miembro del parlamento británico sino ministra principal de Escocia.
En la sesión de preguntas a la primera ministra ella constantemente atacó a Corbyn de poner en peligro la seguridad nacional británica por sus diferentes propuestas, pero el líder laborista no podía defenderse de ello porque de hacerlo debería dejar de preguntar sobre cuestiones de pobreza. El formato no posibilita que cada líder pueda presentar lo que va a hacer en el gobierno.
Theresa May ha dejado claro que ella no va a volver a debatir con nadie y siempre repite el mantra que solo ella garantiza estabilidad mientras que votar por el resto es ir hacia una coalición del caos. Es claro que lo que ella ansía es a una coronación y a un cheque en blanco.
En todas las elecciones generales del mundo se suelen dar varios debates televisados entre los candidatos, los mismos que son claves para que se confronten las ideas y propuestas y el electorado fije sus preferencias.
En la actual campaña electoral de Francia se han confrontado todos sus 12 candidatos en la primera ronda y ahora se prepara uno entre sus dos finalistas.
En EEUU Donald Trump, para ganar, tuvo que haber tenido varios debates con Hillary Clinton, y antes tuvo que confrontarse con otros contendientes por la nominación republicano en diversos foros, los cuales llegaron a totalizar una docena y a envolver incluso a 17 rivales.
En el Reino Unido se produjeron varios debates entre los 3 principales líderes partidarios en las elecciones generales del 2010 y luego varios foros donde participaron los jefes de los 6 mayores partidos británicos, incluyendo los nacionalistas que solo actúan en Gales o Escocia. En el referendo hubo un muy sintonizado debate entre 3 representantes del Sí frente a 3 del No.
Esta vez, sin embargo, la primera ministra que adelantó las elecciones ha decidido que no participará en ningún debate.
Lo que veremos va a ser una suerte de plebiscito en el cual la mandataria pide a la población que le de una mayoría aún más absoluta y plenos poderes para que durante un quinquenio imponga su programa, mientras se niega a la población a tener el derecho a ver como los distintos partidos exponen, sustentan y defienden sus respectivos programas de gobierno.
En cierta manera May se porta como una suerte de dictadura que el único tiempo de polémica que ella está dispuesta a hacer es atacando a sus rivales en un marco en el cual siempre quede libre de cualquier foro en igualdad de oportunidades.
Por el momento May navega con el viento en su favor, pero el eludir el debate puede, a la postre, quitarle credibilidad.

6- ¿Cuánto podrá rebrotar el liberalismo?

El partido liberal demócrata acaba de anunciar que ya ha superado el número de 100,000 miembros. Todas las encuestas, a su vez, coinciden en que éste ya se coloca como la tercera opción en estas elecciones generales británicas.
Estos comicios le han caído al pelo al liberalismo pues éste piensa ser la fuerza que porcentualmente más crezca en número de parlamentarios. El total de miembros a ser electo el 8 de junio es de 650 integrantes de la cámara de los comunes.
Los conservadores detentan una leve mayoría absoluta de 330 puestos (de solo 5 puestos más por encima del 50% de la cámara de los comunes) y a lo que pudiesen aspirar es a crecer en un 10% o 20% más. Un 30% más sería algo descomunal y poco usual en la historia tory.
Los laboristas para gobernar requerirían crecer en casi un 50% su actual bancada de 232 parlamentarios.
El Partido Nacionalista de Escocia (SNP) tuvo menos de la mitad de los votos en el país del norte pero acumuló 56 de las 59 bancas asignadas a Escocia (es decir logró el 95% de las curules escocesas con la mitad de dicho porcentaje en las urnas). El SNP solo podría ganar 3 bancas más, pero lo más probable es que tenga que defender varias de las que tenga y que su nueva bancada sea menor.
El liberalismo, en cambio, aspira a multiplicar su actual bancada en 100%, 200% ó más.
Tal optimismo parte de un inicial pesimismo. Los liberales fueron el partido más castigado en las elecciones generales pasadas. En el 2015 pasaron de tener 57 parlamentarios a quedarse con solo 8. Perdieron el 87% de su bancada, incluyendo puestos claves como el que tenía su antiguo presidente Simon Hughes o todos sus bastiones en el sudoeste de Inglaterra. Su entonces líder Nick Clegg salvó su puesto por muy escaso margen.
Hace dos años el liberalismo fue el gran castigado. Los conservadores cogieron a dicho partido y lo pusieron a cogobernar para administrar todos sus recortes. Los liberales cambiaron su programa original. Tras prometer que iban a eliminar las matrículas universitarias, las subieron. David Cameron puso a Nick Clegg como su vice, pero le dio un abrazo del oso. Tras usarlo para llegar al poder, lo exprimió como limón y luego lo tiró al tacho.
No obstante, desde entonces el liberalismo se ha ido recuperando. Si el UKIP en el 2014 llegó a transformarse en la gran sensación que ganaba las elecciones europeas de UK demandando el Brexit, esta vez que el referendo fue ganado por el salirse de la UE, los grandes triunfadores se han desplomado y May le da el abrazo del oso al UKIP buscando aminorarlo. En cambio, el liberalismo aparece como el único partido que llama a hacer todo lo posible por volver a la Unión Europea y ello sintoniza con un 48% de los británicos que votaron por el sí.
Mientras el país se polariza entre una derecha e izquierda duras, los liberales quieren ser los campeones del centro.
En las elecciones de fines del 2016 en Richmond, los liberales sorprendieron al quitarle la banca a quien fuera el candidato tory a la alcaldía de Londres, Zac Goldsmith.
Hoy los liberales quieren capitalizar el voto pro-europeo y moderado frente a un conservadurismo que se ha influenciado tanto por el UKIP y a un laborismo que se ha apartado del centro de Blair y Brown y que ya ha renunciado a querer mantenerse en la UE.
Los liberales han de crecer, pero no tramontan el 12% de las encuestas, la mitad del laborismo, lo cual es, a su vez la mitad del conservadurismo.
Con un 12%, el liberalismo no sacará similar porcentaje de bancas en el parlamento, debido al desigual sistema de representación uninominal que favorece siempre a los dos grandes partidos en cada país.
Cuando en el 2010 los liberales conquistaron 57 bancas (equivalente al 9% del parlamento) era porque habían logrado un 23% de votos a nivel nacional y Clegg había llegado en algunos momentos a encabezar encuestas.
Con el actual porcentaje que mantienen en los sondeos, los liberales podrían aspirar a multiplicar entre 2 y 4 veces su número de bancas, pero eso les daría como máximo un 5% del parlamento.
Y si su ambición es ser el partido que vuelva a ser el que decida entre laboristas y conservadores para ver quién sea el nuevo primer ministro, dicha cantidad es aún poco necesaria.
Pese a sus progresos, el liberalismo difícilmente superará el número de bancas del SNP y seguirá en el cuarto puesto en el parlamento, pero habrá superado su actual empate de bancas con el pequeño unionismo democrático pro-tory de Irlanda del Norte, empezará su preparación para los comicios del 2022 buscando ser una nueva alternativa y querrá tener suficiente representatividad como para bloquear lo que ellos llaman el Brexit duro.
Por último, un objetivo clave del liberalismo es superar a los verdes que en algún momento le disputaron tener más votos y militantes en Londres.

7- ¿Cómo impactarán las elecciones francesas en las de UK?

Francia es el país geográficamente más cercano al Reino Unido. Un tren desde Londres llega más rápido a dicha república que a Escocia o Gales.
Siempre influye mucho lo que pasa en la nación que hace un milenio ocupó a los británicos y les influyó tanto en su lengua y cultura.
Este 7 de mayo Francia tiene su segunda vuelta presidencial entre un ex socialista que renunció a su gobierno y partido para seguir una agenda más neo-liberal (Macron) y la extrema derecha anti-musulmana, anti-UE y xenofóbica (Le Pen).
Si bien May y los conservadores apuestan por salirse de la UE, ellos lo hacen desde una perspectiva monetarista, thatcherista y globalizadora, una postura opuesta al proteccionismo racista e islamo-fóbico del neofascismo francés.
Todos los partidos con presencia en el parlamento británico son hostiles a Le Pen y proclive a endosar a Macron.
El fenómeno Macron tiende a favorecer al ala moderada del laborismo. No es casual que apenas se han sabido los resultados de la primera vuelta gala, Tony Blair ha declarado que piensa volver a la política.
Quien durante una década gobernara a UK desde la “tercera vía”, ahora ve que un discípulo suyo está casi seguro en llegar a la presidencia francesa y, además, con alrededor del 70% de los votos.
El juego de Blair es el siguiente. Él abiertamente ve como positivas muchas políticas de May y está a la espera de un supuesto desplome electoral de Corbyn para alimentar a sus aliados dentro del laborismo a que pidan su cabeza y le culpen a su radicalismo por haber desplomado al partido.
La receta de Blair ha sido la de haber sacado al laborismo de varias derrotas al haber hecho girar a dicho partido desde la izquierda hacia el centro o una derecha moderada. Ese será el modelo que él pregone en caso que Corbyn sufra una paliza.
La elección de Macron es una buena noticia para el laborismo pues implica que habrá cierta continuidad con el actual gobierno socialista francés. Pese al gran descrédito de Hollande (el primer presidente galo que se niega a postularse a una reelección debido a su bajísima popularidad) el primer ministro socialista Valls y varios otros socialistas apuestan por su colega Macron a fin de seguir con el mismo modelo económico-social.
Para los allegados a Corbyn, los resultados franceses son también una buena noticia pues un socialista de izquierda, Melenchon, pasó de tener bajo respaldo hasta rozar el 20% y quedar a dos puntos de haberse clasificado para la segunda ronda.
Si Melenchon hubiese superado a Le Pen en llegar al balotaje, hubiésemos tenido una polarización entre dos disidentes del partido socialista, uno por la derecha y otro por la izquierda, el mejor escenario posible para Corbyn.
El hecho que ahora se vaya construyendo una nueva coalición contra Le Pen, tal como pasó hace 15 años cuando todos los partidos importantes de Francia y los líderes occidentales se unieron contra el padre de la actual candidata nacionalista Marine Le Pen, es algo que golpeará un UKIP que teme a alinearse abiertamente con el Frente Nacional de Francia pero que se viene copiando varios de sus postulados anti-musulmanes.

8- May: Corbyn puede dar una gran sorpresa

La primera ministra Theresa May acaba de declarar que su rival Jeremy Corbyn podría sorprender en estas elecciones. En una conferencia de prensa en Gales en la tarde del martes ella dijo que las encuestas en los últimos dos comicios fallaron.
May se refirió explícitamente a los resultados del referendo europeo del 2016 y antes a los de las elecciones generales del 2015. En el primero los sondeos de la víspera daban una victoria segura al Sí que proponían todos los 4 primeros ministros de UK que están con vida y en la segunda las encuestas incluso durante el día de los sufragios arrojaban que Cameron no conseguiría una mayoría absoluta y que la mayor posibilidad era un gobierno de coalición liderado por el laborista Ed Milliband.
May sostuvo hace unos momentos que cuando se inició la interna laborista, los pronósticos le daban a Corbyn una chance de 1 a 200, pero él, al final, ganó. Lo cierto es que Corbyn ha sido electo y re-electo con el mayor número de votos que haya tenido cualquier líder de un partido británico en la historia, llegando incluso a superar los 300,000 votos, un electorado mayor al de la suma de todos los miembros juntos de los partidos conservador y liberal.
Ella sugirió que Corbyn fue creciendo desde la casi nada hasta culminar dirigiendo al partido de oposición. De hecho Corbyn ha logrado evitar ser removido de la jefatura laborista incluso cuando la mayoría de su bancada y de su gabinete pidieron su cabeza.
El discurso que él plantea en contra de la austeridad y en favor de incrementar el poder adquisitivo de las mayorías es algo que puede prender.
May intenta polarizar las elecciones entre ella y Corbyn a quien acusa de promover una coalición del caos que destrozaría sus intentos de dar una estabilidad a UK en el Brexit.
Corbyn, por su parte, trata de evitar el debate en torno al Brexit y concentrarse en cómo combatir las crecientes pobreza, polarización social y recortes a los beneficios y gastos sociales sociales.
Por el momento, tal como May lo dijo, Corbyn tiene todas las de perder, pero falta mucho pan por rebanar en los siguientes 44 días y él puede avanzar mucho.
Las encuestas han fallado en EEUU donde, contra todo pronóstico, ganó Trump y también en Francia, donde el izquierdista Melenchon trepó de tener pocos puntos porcentuales hasta casi llegar al 20% y a la segunda vuelta.

9- May: ¿logrará una victoria tory aún mayor?

Hoy May pretende conseguir la mayor victoria conservadora desde la época de Thatcher ansiando unir y personificar a todo el espectro de la derecha británica y capitalizar al grueso del electorado del UKIP.
Durante este milenio la derecha británica estuvo duramente dividida entre un ala que apostaba a mantenerse en una Unión Europea reformada y los que querían salirse de la UE para aplicar un modelo neo-liberal globalizador. Esta última tenía una fuerte presencia en el partido conservador y logró crear el Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), el cual ganó las elecciones europeas de UK en el 2014.
Hoy, según las encuestas, la inmensa mayoría de ese 27% que en el 2014 votó por UKIP ahora piensa respaldar a la primera ministra que pide plenos poderes para implementar el Brexit.
El UKIP anda en franco retroceso. Nigel Farage, por primera vez, no se atreve a postular. El único parlamentario que tenía el UKIP renunció a éste y luego a postular a ser re-electo. Todo indica que el UKIP no sacará ningún parlamentario, que en varias partes no se presentarán para favorecer a candidatos tories euro-escépticos y que su eje va a ser debilitar al laborismo.
Si bien hasta antes del referendo la mayoría de los parlamentarios conservadores eran pro-UE, ahora ellos han decidido seguir a May, quien también ha pegado un giro de ser pro-UE a ser anti-UE, pues se entusiasman con la posibilidad de que su partido consiga una mayoría de más de 100 parlamentarios con lo cual ellos podrían gobernar tranquilamente al país durante un quinquenio y luego reformar el sistema electoral a fin de minimizar las chances del laborismo para que éste vuelva alguna vez a conseguir una mayoría.
El terremoto de Gales
Cuando faltan 44 días para las elecciones del 8 de junio, May fue a Gales apenas se conocieron unas encuestas sumamente favorables a ella en dicho país.
En el primer sondeo hecho para estas elecciones por la ITV y la Universidad de Gales sobre las intenciones de voto de esta nación, los conservadores llevan la delantera con un 40%, luego siguen los laboristas con el 30%, el Partido de Gales con 13%, los demo-liberales con el 8% y el UKIP con 7%. Esto significa que el partido de la rosa ha perdido 3 puntos desde la última encuesta mientras que los conservadores han subido 12 puntos, una cifra inusual en un Reino Unido donde no se producen cambios tan radicales.
Si estos sondeos se cumplen, ello implicaría la primera vez en que en unas elecciones generales en Gales los laboristas las pierden allí en un siglo y los conservadores las ganan allí en un siglo y medio.
May habría decidido atreverse a convocar elecciones anticipadas tras un paseo en Gales. Y, ciertamente, lo que pasa en esta nación es algo que viene acrecentando la moral de los conservadores.
Encuestas
Y, mientras tanto, las encuestas le vienen dando a los tories el doble de intenciones de voto que a los laboristas.
Una ventaja de 20 o más puntos porcentuales resulta algo inusual y difícil de tramontar.
No obstante, el hecho que los conservadores inicien la lid electoral con tanta ventaja y sin querer atreverse a arriesgarse yendo a un debate entre candidatos, es algo que puede alarmar a muchos y despertar el voto de protesta.
Y, precisamente, el gran problema que tiene May es que se genere una vasta oposición y un movimiento que la acuse de querer gobernar como una semi-dictadora que quiere un mandato total y sin control.

10- El giro pro-UKIP del conservadurismo

El partido que más ha gobernado en el mundo no es ni ha sido el comunista de China o la difunta Unión Soviética, el PRI mexicano o el republicanismo de EEUU. Este es el partido tory del Reino Unido quien se ha alternado en el poder o en la cabeza de la oposición siempre en los últimos tres siglos de historia británico habiendo gobernado a este Estado mucho más de 100 años.
Los conservadores han gobernado 57 de los 100 años que ha durado el siglo XX y si logran ganar ampliamente estos comicios generales y completar su nuevo quinquenio para el 2022 habrá gobernado un similar porcentaje mayoritario del siglo XXI.
Una de las habilidades de los tories consiste en su pragmatismo y en saberse acercar a una fuerza para copiarse sus postulados y luego aminorarla.
Muchos critican a May cómo ella inicialmente apoyó al Sí a la Unión Europea en el referendo y luego pasó a encabezar el Brexit, o cómo hace un mes prometió que iba a gobernar hasta el 2010 y luego sorprendió adelantando las elecciones. Eso que muchos ven como una contradicción, y de la cual Boris Johnson es aún más ducho en hacer ello, es la clave del éxito tory.
Y, justamente, una de las tácticas conservadoras consiste en pegarse a una fuerza en crecimiento para luego anularla.
En el 2010 la sensación era Nick Clegg quien puso a los liberales casi a la par que los tories y los laboristas. La jugada de David Cameron fue llegar al premierato poniendo a Clegg como su segundo y, tras aceptar algunas recetas liberales, se aprovechó de su socio para ganar el centro, llegar al poder y luego quemar a su aliado haciéndolo el pasivo de todo el descontento contra sus medidas de austeridad.
Tras que Cameron minimizó al liberalismo el nuevo gran adversario que tuvo el conservadurismo fue el UKIP de Nigel Farage, el partido que ganó las elecciones europeas de UK en el 2014. Inicialmente Cameron trató de frenarlo adelantando el referendo europeo al cual pensaba ganar por fuerza, pero Boris Johnson se pegó a la predica del UKIP, tomó su slogan de que el día del referendo iba a ser el de la independencia del reino Unido y sacó al UKIP del comando del NO.
Una vez que ganó el Brexit en el referendo, una partidaria del Sí ha decidido unir al partido para implementar el NO. Ahora es ella la que se pega al UKIP para anularlo. Y dicho giro viene teniendo un efecto.

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