Tres columnas sobre las elecciones locales en Inglaterra, Escocia y Gales


Por Isaac Bigio, Analista Internacional

Análisis de las elecciones locales británicas

Mientras todas las fuerzas hablan de cuánto va a ser la mayoría que tendrá May en las próximas elecciones generales, el laborismo aún espera que el temor a una avalancha del @partido de la austeridad’ haga que en el 8 de junio suba sustancialmente su actual porcentaje electoral.

En las elecciones locales realizadas en la mayoría, pero no en todas las regiones de la isla británica, los conservadores han tenido su mayor victoria electoral desde que en el 2010 están en el gobierno.

Según los pronósticos iniciales se estima que los tories consiguen un 38%, los laboristas 27%, los liberales 18% y el UKIP 5%.

Según Sky si esos resultados se tradujeron automáticamente en la composición de los 650 parlamentarios los conservadores subirían de 330 a 349, los laboristas bajarían de 232 a 215, los liberales mantendrían 9 y el Partido Nacionalista Escocés (SNP) bajaría de 56 a 54 bancas, mientras que los restantes 23 curules serían para otros partidos. Esto implicaría que los tories conseguirían 19 parlamentarios a expensas de 17 que perderían los laboristas y 2 el SNP.

Sin embargo, esa extrapolación no puede ser aplicada mecánicamente pues en las elecciones locales no entra Londres, la metrópolis con una población similar a la de Escocia y Gales juntas, se votan sobre temas muy locales y no hay mucha gente que va a sufragar.

En las elecciones generales se discute el plan de gobierno y se espera un incremento de los votantes, particularmente dentro de los jóvenes donde, según las encuestas, los menores de 40 años prefieren a Corbyn sobre May.

Los liberales usualmente sacan mejores resultados en las elecciones locales que en las generales, por lo que es altamente improbable que el 8 de junio el partido amarillo se acerque al 18% que han sacado en estas municipales.

Los conservadores se jactan de sustanciales conquistas en Inglaterra y, sobre todo en Gales y Escocia, los países celtas donde hace dos décadas allí ellos se quedaron sin un solo parlamentario.

El laborismo ha logrado dos grandes victorias ganando las alcaldía donde están las metrópolis de Manchester y Liverpool (esta última con casi el 60%), pero ha perdido por muy poco las Midlands, la segunda concentración urbana del país pese a haber ganado en Birmingham y Coventry.

Un gerente de la multinacional John Lewis, Andy Street, es el nuevo burgomaestre de los Midlands. Según los laboristas su triunfo se debe a una millonaria inversión y a movilizar los barrios altos, aunque Street afirma que es la cabeza de una nueva estrategia para ganar las urbes a un conservadurismo que es fuerte en las zonas rurales y semi-rurales.

En cierta manera el ascenso del conservadurismo se debe al desplome del UKIP, partido que ha perdido casi todos sus cerca de 150 concejales que antes tenía. May, tras haber apoyado la permanencia en la UE, ahora ha copiado varias de las propuestas pro-Brexit del UKIP< el cual se ha quedado sin mayores banderas, salvo la de propugnar abolir leyes musulmanas, algo que les ha reducido al mismo 5% que antes sacaban los neonzais del BNP.

Es necesario recalcar que las izquierdas verdes y nacionalistas han tenido un buen resultado. En Escocia el SNP puede haber perdido algunos concejales pero mantiene un alto porcentaje que le permitiría retener un 90% de los 59 parlamentarios que Escocia tiene en el parlamento británico. El Partido de Gales ha quedado segundo en ese país celta. Los verdes han conseguido nuevas concejales y apuntarían a tener 2 parlamentarios el 8 de junio.

Sintomáticamente May no está haciendo muchos alardes de sus triunfos y su ministra de educación dice que Corbyn aún puede ganar ya que triunfó en Liverpool con casi 3/5 de los votos. Hace eso por que ahora su mayor temor es que el temor a que los tories tengan tanta mayoria en el parlamento puede hacer que la gente prefiera apoyar a que haya una oposición que les controle.

Y, ese es, precisamente, el mensaje que están dado los liberales, el SNP y varios sectores del laborismo quienes ahora llaman a votar por ellos bajo el lema que May va a ganar pero es necesario impedir que ella gane tan mayoritariamente.

Corbyn, por su parte, va a seguir insistiendo que todavía tiene posibilidades de ser primer ministro para lo cual hay que movilizar a cientos de miles de sus afiliados y, sobre todo, a los jóvenes y desposeídos.

Las municipales han sido con May el mayor triunfo electoral tory desde el 2008

 

Conservadores logran su mayor victoria electoral desde que llegaron al poder en el 2010 aprovechándose del colapso del UKIP, mientras que el laborismo no ha podido ganar unas elecciones locales a mitad de término, las cuales usualmente suelen dar mejores ventajas a la oposición.

Ayer, jueves 4, se realizaron las elecciones locales en la mayoría de los condados de la isla británica, así como algunas elecciones para alcalde fuera de Londres.
Como estos comicios cuando un gobierno está en medio de su periodo, muchas veces los resultados suelen favorecer a los descontentos con su gestión.
Antes de que en 1997 el laborismo llegase al gobierno, éste tuvo grandes triunfos en las elecciones locales, mientras que en el 2008 los tories ganaron ampliamente estas municipales minando al gobierno laborista y preparándose para ganar dos años después el premierato.
Semanas antes de que se dieran estas elecciones locales, la primera ministra sorprendió adelantando las elecciones generales. Ella bien pudo haber esperado conocer los resultados de éstas para luego tomar una decisión final. Sin embargo, ella no quiso hacer ello porque se dio cuenta que si apresuraba las elecciones generales iba a lograr modificar la tendencia de las locales que usualmente buscan dar un voto castigo al gobierno en curso para ser un preludio hacia apoyar su reelección.
Escribimos esta nota cuando se van conociendo los primeros resultados, pero la tendencia general es clara en Inglaterra. El UKIP ha colapsado y los conservadores han cosechado ello para potenciarse, mientras que los laboristas y los liberales han tenido algunas pérdidas.
Los laboristas han sacado algunas buenas votaciones en centros urbanos, pero con los resultados de ayer la tendencia es hacia que ellos busquen en las elecciones generales evitar que el triunfo de May sea muy fuerte.
Paradójicamente, Cameron quien pagó con su propio futuro y premierato al haber perdido el referendo europeo que convocó, ahora ha logrado, indirectamente, volver a unir a su partido. Y es que, al desaparecer la división en torno a la UE, que la derecha británica se ha vuelto a reunificar. El UKIP se ha hecho puré y los tories se han realineado y reunificado en torno a una antigua pro-UE que ahora llama a hacer el Brexit.
La esperanza del laborismo es que en las elecciones del 8 de junio su respaldo crezca en la medida que Londres, su principal baluarte electoral, participe, y que la perspectiva de que haya un gobierno con demasiado poder asuste a muchos.

¿Hasta cuanto influirán las elecciones locales con las generales?

El jueves 4 de mayo se dieron las elecciones locales en la mayoría de los municipios británicos, justo a 5 semanas de las elecciones generales en todo Reino Unido del jueves 8 de junio. Un análisis simplista podría deducir que se repetirán los mismos resultados.
Sin embargo, el escenario británico es más complejo. Es útil comparar con lo que pasó en 1983. El 5 de mayo de ese año se dieron los comicios locales en los cuales los conservadores, quienes al igual que ahora tenían una primera ministra femenina, ganaron con el 39%, mientras los laboristas comandados por Michael Foot, su líder más izquierdista que hayan tenido hasta antes de Corbyn, obtuvieron 36% y la alianza liberal-socialdemócrata (hoy el Partido liberal-demócrata) consiguió el 20%.
Envalentonada con ese triunfo, Thatcher inmediatamente convocó a elecciones generales para darse el 9 de junio, y en éstas el partido conservador subió más de 3 puntos totalizando el 42.4% mientras que el laborismo perdió más de 8 puntos (para alcanzar sólo el 27.6%, uno de sus porcentaje más bajos) y la alianza liberal-socialdemócrata subió más de 5 puntos hasta llegar al 25.4%.
El retroceso laborista se debió en gran parte a que el ala derecha de dicho partido se había escindido como la socialdemocracia que se coaligó con los liberales, lo cual, a su vez, dio mayor peso a los tories.
En relación a lo que pasa ahora, hay dos grandes coincidencias: 1) Entre las elecciones locales y las generales hay 5 semanas de diferencia; 2) El apoyo a la primera ministra conservadora ha empezado alto en las locales.
No obstante, hay dos diferencias.
La primera es que May no esperó a saber los resultados de las elecciones locales para convocar a las elecciones generales, sino que adelantó éstas antes de los comicios municipales precisamente para tratar de hacer que éstos no vayan en la dirección de dar un voto castigo al partido que lleva 7 años desgastándose en el poder sino de respaldo a una nueva primera ministra que busca un nuevo mandato que le permita renegociar mejor el Brexit.
La segunda está en que el avance inicial de los conservadores se ha dado capitalizando el desplome del UKIP (cuya consigna de “independencia” de la UE ha sido cogida por May), que el laborismo no está roto y que el liberalismo tiene un peso electoral equivalente al de la mitad o menos del que tenía hace 34 años.
Mientras May va a querer sacar ventaja de su triunfo para seguir avanzando, queda el problema que, ese triunfo inicial, puede también producir un efecto inverso: asustar a muchos ante la posibilidad de una arrasadora victoria tory.
A diferencia de Foot, quien en 1983 tenía que combatir contra dos flancos fuertes (el del gobierno tory y el de la escisión “moderada” del laborismo), Corbyn solo debe concentrarse en mostrar el peligro de un gobierno de austeridad conservador, mientras que el UKIP ya no le representa mayor amenaza y solo confronta otros rivales en algunos distritos donde el liberalismo tiene peso (como Southwark) o donde los nacionalistas de Gales o Escocia han ido avanzando.
Mientras May va a querer aprovechar su triunfo para levantar la moral de su partido y querer ir hacia un mayor aumento de su mayoría parlamentaria, el avance tory puede generar un efecto contrapuesto en la oposición.
El laborismo, en vez de acrecentar su división como en 1983, más bien, puede implorar a una mayor unidad interna. El propio Blair tan antagónico a Corbyn, ha sostenido que hay que hacer lo posible porque el laborismo, aunque sea con un líder radical, gane la mayor cantidad de curules pues da a entrever que si éste reduce su número de bancas va a dejar a los corbynistas en mejor posición en el parlamento pues la mayoría de los cuarentaitantos parlamentarios leales a Corbyn tienen asegurada su reelección y su peso proporcional en una bancada opositora va a crecer si los ‘moderados’ del partido pierden sus curules.
Incluso hay negociaciones para que los verdes o liberales endosen a ciertos candidatos laboristas en lugares donde los tories pueden ser un peligro a condición de que Labour se retire de distritos donde los liberales o verdes encabezan la oposición a los tories.
En resumen, los resultados de los comicios municipales no se reflejarán automáticamente en las generales. En las elecciones locales se vota por muchas cosas sumamente particulares en cada circunscripción, y, además, las tendencias pueden cambiar.

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